martes, 21 de enero de 2014

¿A quién le amarga lo dulce?



¿A quién le amarga lo dulce?

     En el llano usamos el refrán ¿a quién le amarga lo dulce? Y me recuerda el título de la novela Como agua para chocolate, escrita por la mexicana laura Esquivel… Y a mí me gusta bastante el quesillo, entre la variedad de dulces, porque he comido dulce de lechosa, patilla o sandía, tomate, higo, de leche, frijol, batata, auyama, zanahoria, de mango, mamón, pero entre todos la gran exquisitez es el dulce de huevos de tortuga, terecaya, galápaga o de huevos de baba… Mi mamá en El Picacho, en San Fernando a orillas del Apure, y aquí en Calabozo lo preparaba, la recuerdo cuando echaba en una totuma unas tres docenas de huevos de tortuga, que mi papá había matado en la casa, luego prendía la leña en el fogón, colocaba sobre las topias el caldero, ahí iba echando las yemas, le agregaba agua y panela, y empezaba a remover con la paleta de madera, atizaba el fuego y cuidaba de que no tuviera fuego en exceso o muy poco, y batía y removía hasta cuando daba el punto, en ese momento retiraba los tizones y terminaba batiendo al rescoldo de los carbones, y finalmente retiraba el caldero con esa delicia de manjar…
     A mi papá le encantaba todo tipo de dulce, recuerdo que cuando llegaba de castrar una colmena, llenaba una totuma de miel, y se la tomaba de un solo trago muy largo, hasta cuando dejaba la totuma sin nada de miel, y no le repugnaba, y tampoco se ahogaba, la miel no le hacía bomba en la garganta; y en diciembre cuando mi mamá hacía carato, le daba la totuma llena y él se la tomaba y le pedía más, diciéndole Catana, ¿no queda otro poquito?, y mi mamá le volvía a llenar la totuma de carato…
     En la casa todos comíamos todo  tipo de dulce, hasta a las caraotas negras y a los frijoles le echábamos azúcar o panela, solo al paloapique no le agregábamos dulce; recuerdo que comíamos batido, melcocha, alfeñique y chupábamos los tejos de los matajeyes que mi papá había ahumado y tumbado...

domingo, 19 de enero de 2014

Tiempo de vida



Tiempo de vida

     Domingo, del latín dominicus dies, día del Señor en significación cristiana, y los católicos asumen el deber de acudir a misa cada domingo para honrar y alabar a Dios… Yo soy católico y lector de los evangelistas, y ellos nos escriben que Jesús dijo que para hablar con Dios basta con tomarse un sitio y un momento a solas, que no hace falta ir a misa, que tal acto es opcional de la persona creyente… Yo sí voy a misa con respeto y escucho con atención, para intentar llevar a la práctica los mensajes de bien que en ella dice el sacerdote, pero no soy asiduo asistente, porque agradezco a Dios y converso con Él en algún sitio y cada día…
     El domingo huele a fiesta, a Eucaristía, a bautizos, comuniones, confirmaciones, y a tantas otras cosas gratas o ingratas… En todo lugar el domingo para los niños y jóvenes y para los adultos también es juegos, trompos, papagayos, cometas o volantines, metras, y ahora lo llenan de videojuegos, de facebook, twit, e-mai, mensajes de texto, chateos y demás innovaciones de la tecnología telefónica y computarizada…
     Hoy domingo antes de sentarme a escribir estas líneas, leí un momento el libro que comencé ayer en la tarde Ana en Venecia, cuyo argumento es la historia de varios personajes que confluyen en Venecia, y entre ellos Ana, la criada de la familia Mann, a que pertenece Thomas Mann, narrada y descrita por el brasilero Joao Silvério Trevisan, periodista, guionista de películas, traductor…
     El domingo para mí se viste de cualquier cosa que me produzca agrado y alegrías; puedo estar en una piscina, en la orilla de un río pescando y bañándome, o quizás miro algunas películas, leo, escribo o escucho música; puedo irme de pase o de viaje con María y Fabio, o también tengo visitas de mis hijos que vienen de Caracas o de San Cristóbal, y entonces pasamos el día jugando dominó y cartas; en buen castellano empleo el ocio dominguero para no fastidiarme, sino para sumar momentos alegres a mi tiempo de vida…

sábado, 18 de enero de 2014

Bajo soles y lunas



Bajo soles y lunas

     Hoy sábado del latín sabbatum, derivado del hebreo sabath descansar, recordamos que Dios descansó el séptimo día o sábado; también es el día dedicado a Saturno, en inglés Saturday, dios de la agricultura y de la urbe o ciudad en mitología latina…
     Esta mañana me despertó un ligero olor a lluvia, y luego mi mujer me apretó y me abrazó, yo respondí dándole caricias de ternura, al rato nos levantamos y yo me quedé con algunas ideas acerca del sábado…
     Salí en el carro y asumí la intención de disfrutar el rato como un paseo, cuando estaba caminando por la avenida, me llamó Rafael, y nos fuimos en su camioneta a dar una vuelta por el pueblo, llegó hasta un taller mecánico en Modesto Freites, cuando salía del taller, recogió unos mangos, se subió a la camioneta y me entregó dos libros de literatura, que le había prestado…
     Mientras estuve en la camioneta esperando por Rafael, ojeé algunos artículos de Tal cual, y una expresión del diario, me hizo acordar de que mi mamá decía con frecuencia para asquearse o asombrarse de algo... ¡Hoy sábado..! Que coincide con las dos primeras letras con que inicio esta página… Y el veintiséis de marzo de mil novecientos setenta y seis, era sábado y ese mediodía nos casamos Ilva y yo en Valera, el prefecto y la secretaria se hicieron presentes en la casa de los padres, para formalizar y legalizar el acto, hacía un solazo de estío valerano, y Rafo el hermano dijo que nos estábamos casando con esa frescura, y yo dije que iba a llover, y cuando estábamos en mitad de la ceremonia, cayó una lloviznita muy menuda, y Rafo dijo… ¡Este carajo es brujo, está lloviznando..!
     Y hoy sábado están de cumpleaños Adelfo Antonio en San Cristóbal, y María Cecilia en Dublín, a quienes auguro tantos años más de vida y con salud, los quiero y canto a la vida en todas sus manifestaciones bajo soles o lunas…

viernes, 17 de enero de 2014

Te recuerdo con alegría

Te recuerdo con alegría

     Hoy viernes, día de Venus, diosa del deseo carnal o erótico en mitología latina, mi mujer leyó Un ciclo de mi vida, y después del almuerzo me dijo… ¡Qué ciclo..! Y sí, son cincuenta y cuatro años de escolaridad de estudiante y docente…
     Y ahora recuerdo que la vida es un entramado de dolores y alegrías, porque fue a finales de enero de mil novecientos setenta y siete, yo había salido de una de mis clases, y miré a mi amiga Maora que estaba sentada frente a la Biblioteca de la Facultad, y lloraba, me acerqué y le pregunté por qué lloraba, y empezó a decirme que su marido Lubio no quiso que ella trabajara, y por eso había renunciado a unas horas de Francés, que estaba dando en un colegio en Mérida, me siguió hablando y después de desahogarse conmigo, me preguntó, si yo quería dar esas horas, tanto me insistió que yo esa misma tarde me fui hasta el colegio, y allá me atendió el Subdirector y el Administrador, estuvimos conversando y dejé una constancia de mis notas, me dijeron que fuera al día siguiente, para darme una respuesta, sin falta ahí me presenté, me recibió el Subdirector, nos sentamos y lo primero que me dijo fue que con esas notas cómo no me iban a dar el trabajo, me tendió el horario y me dijo que al día siguiente era mi primera clase… Me despedí, salí del colegio y me fui caminando feliz a decirle a mi mujer la buena nueva, nos habíamos casado en marzo del año anterior, y ya teníamos a Adrián de apenas dos meses de nacido…
     Estoy sentado escribiendo y estoy recordando aquellos días frente a la montaña verdiazul, y el pico Bolívar coronado de nieve, y cuando nevaba en la cresta de la sierra, y brisa, neblina y llovizna de páramo, de cuando saboreábamos, bajo ruanas, cobijas y abrigos, chocolate, arepas de trigo y queso ahumado; y si Maora estás leyendo estas líneas, son testigos de que te recuerdo con alegría y aquellas lágrimas tuyas de aquel día, luego fueron sonrisas en la leche de los teteros para mi hijo primogénito…

Un ciclo de mi vida



Un ciclo de mi vida

     Ayer jueves, día de Júpiter, dios del cielo y de la luz en mitología latina, me llegó la resolución de jubilación por la Universidad Rómulo Gallegos, y con ella se cierra un ciclo de mi vida, que lo inicié en septiembre de mil novecientos sesenta, cuando empecé mi primer grado en el Grupo Escolar Ramón F. Feo hasta julio de mil novecientos setenta y ocho, que obtuve el Título de Licenciado en Letras en la Mención de Lenguas y Literaturas Clásicas, en la Escuela de Letras de la Universidad de Los Andes en Mérida; y en la docencia me inicié en febrero de mil novecientos setenta y siete en Mérida hasta enero de mil novecientos ochenta y ocho, cuando renuncié para venirme a Calabozo; en Mérida cursé también dos semestres de Componente Docente en la Escuela de Educación de la Universidad de Los Andes, y en lo profesional laboré en bachillerato y a Tiempo Completo en la Escuela de letras de la Universidad de Los Andes; aquí en Calabozo comencé en febrero de mil novecientos ochenta y ocho en bachillerato con el Ministerio de Educación hasta octubre de mil novecientos noventa y tres, cuando renuncié para comenzar labores en el Área de Ciencias de la Educación de la Universidad Rómulo Gallegos, después de haber concursado y ganado el cargo a Dedicación Exclusiva en las disciplinas de Lengua Castellana y Literatura; en mil novecientos noventa y seis recibí el Grado Académico de Magister en Educación por el Programa de Posgrado de la Universidad Rómulo Gallegos en Calabozo…
     Ayer dieciséis de enero recibí la comunicación de jubilación y con ella me voy de las aulas a donde llegué de estudiante aquella mañana de sol y brisa llanera, y luego cuando comencé dando Francés en un salón de segundo año de Humanidades en Mérida, una tarde de sol, montaña y frescura andina…
     Me voy sin nostalgia, y sí con innumerables buenos y alegres recuerdos, todo lo que hice, lo llevé a miles de estudiantes con la mejor y más sana intención, sin dudas cometí errores, que espero no hayan sembrado rencores ni resentimientos, quisiera que mis aciertos sí hayan dejado huellas permanentes de amor y bondad…

miércoles, 15 de enero de 2014

Una infusión tan grata a los sentidos


Una infusión tan grata a los sentidos

     Hoy miércoles, día de Mercurio, dios de los comerciantes y de los viajeros en mitología latina, anduve buscando café en los abastos, y finalmente conseguí en una bodega en el barrio San José o Dinamitas… Andrés Bello en la Silva a la agricultura de la zona tórrida, en uno de sus versos lo nombra arbusto sabeo, originario de Saba, antigua ciudad de Arabia, en Yemen, y cuya reina rica y muy hermosa visitó al rey Salomón, atraída por su fama de poder, riqueza y sabiduría…
     Y es porque desde hacía varios días no había encontrado café en los abastos, y hoy extrañaba tanto el dulceamargo sabor del café, y también desde hace más de un mes no he encontrado azúcar en los abastos, y para nuestra mejor salud estoy comprando panela para endulzar este bebida divina en sabor y olor…
     Una mañana de cuando estudiaba en el liceo, escuché que en una emisora daban una noticia sucedida en la avenida los Guarataros, y desde ese día comencé a decirle a mi mamá, para referirme al guarapo …, mamá, dame mi guarataro, y no me entendía, y yo le aclaré que era el guarapo, y a partir de ese entonces siempre le pedía el guarapo de esa forma, y ella se molestaba, pero me di cuenta de que le causaba gracia, y cuando me lo daba, me decía…, aquí está tu guarataro…
     Aquí en Calabozo y en el llano bebemos café tinto, café doble, café cerrero o sin azúcar, panela o papelón, al café claro le decimos, guarapo o guayoyo, y yo en particular le decía a mi mamá que me diera mi guarataro…
     En Medicina se dice que el café es un estimulante intelectual, antes de sentarme a escribir esto, me tomé mi guarataro, de tal forma que si escribo algo con más ingenio de lo común, doy gracias a África y a los africanos por brindarme también a mí, como a tanta gente en el mundo, esta planta, el cafeto, del que hacemos una infusión tan grata a nuestros sentidos y sobre todo al gusto y al olfato…