miércoles, 7 de abril de 2021

 

Respeto por la palabra     93

Diálogos                   A mi primo Nelson Vicente, en Maracay

En 1.958 el escritor argentino Jorge Luis Borges publica el poema El Golem..., en sus endecasílabos iniciales leemos este fragmento: Si (como el griego afirma en el Cratilo) / el nombre es arquetipo de la cosa, / en las letras de rosa está la rosa / y todo el Nilo en la palabra Nilo...         Vivíamos en El Picacho a orillas del río Apure, en San Fernando; en una casa con parcha sobre la enramada en el patio delantero, ahí en 1.948 nació uno de mis primos, Nelson Vicente... Desde comienzos del mundo se le ha dado sagrado significado al nombre con que se designaba a las personas y a flora y fauna... Cuando el arcángel Gabriel anuncia a María que va a concebir del Espíritu Santo, además le dice que le debe dar por nombre, Jesús (Jesús, en hebreo, significa: salvador, redentor); y ya sabemos las razones de por qué debía recibir por nombre: Jesús... Cratilo es un ciudadano ateniense y el escritor griego Platón toma el nombre de ese ateniense para designar el diálogo que ocurre entre Hermógenes, Sócrates y Cratilo; en ese diálogo se discute varios asuntos relacionados con el origen y significado de las palabras y quizás la idea fundamental del diálogo Cratilo es porque en un momento de la conversación, se dice de cuán bueno es para el conocimiento que las gentes sepan preguntar y responder, porque tal hecho es la vida sustancial de la dialéctica... Y estos diálogos cobran vida, gracias a ustedes, amigos lectores...

*Nelson (en inglés, significa: hijo de Nel o Neil y este significa: héroe, por tanto Nelson, significa: hijo del héroe.

**Vicente (en latín, significa: vencedor).  

Adelfo Morillo

martes, 6 de abril de 2021

                                              Respeto por la palabra     92

Burbujas

A mi mamá que me crio, María Catalina, cuando le decía que me dolía la barriga, solo me recomendaba que me acostara boca abajo. Aquí en Venezuela cuando a alguien se le dice que es un bocabajo o una bocabajo, se le está diciendo que es abúlico, abúlica, tonto, tonta. Y en tiempos de este virus mundial, cosa curiosa, la mejor posición para intentar vencer tal virus es boca abajo... Y miraba ayer la televisora Deusche Welle (Onda alemana) y escucho a una cantante y música, cuando recomienda tomar un pitillo o pajilla, introducirla en un vaso con agua y soplar haciendo burbujas, solo eso tomarnos tiempo para hacer burbujas y la otra recomendación que hace es cantar al aire libre... Y nos damos cuenta de que para combatir este virus y otras terribles o catastróficas enfermedades la receta la encontramos en los hechos más sencillos... Ahora no olvidemos que este mundo es una burbuja en el espacio insondable y en expansión del Universo. Y nosotros, las gentes nos creemos los poderosos dueños de este mundo, vanitas vanitatum (vanidad de vanidades)...  Los escritores y sobre todo los poetas viven rondando mundos de niños con la creación de la imaginación y por esto acudimos al poeta sevillano Antonio Machado, para leer y cantar al aire libre sus versos octosílabos: Nunca perseguí la gloria / ni dejar en la memoria / de los hombres mi canción; / yo amo los mundos sutiles, / ingrávidos y gentiles / como pompas de jabón. / Me gusta verlos pintarse / de sol y grana, volar / bajo el cielo azul, temblar / súbitamente y quebrarse...

*Burbuja (burb, burb, burb..., así suena, cuando soplamos con un pitillo o pajilla en un vaso con agua;  por tal la palabra burbuja es una onomatopeya).

Adelfo Morillo

 

Respeto por la palabra     91

Luciérnagas

La rutina de nuestra cotidianidad la ilumina la mayor luciérnaga creadora, el Sol; a veces en horas diurnas, también miramos a la segunda luciérnaga, la Luna; y en la noche podemos mirar y admirar la Luna acompañada de las otras luciérnagas, los luceros; estas cosas son maravillosas y para la visión de los niños es magia el bailoteo de las luciérnagas; recuerdo a mis siete años de edad, aquellas estadas en campos a orillas del río Apure, en La Bendición, en Casita de Paja, cómo me entretenía siguiendo el vaivén encendido de las luciérnagas; luego en mis tiempos de bachillerato estuve tiempos en Palo Seco y en las noches aun me divertía mirando la procesión de luciérnagas, también estuve pernoctando en campo abierto en Los Chorritos y en las noches cómo me extasiaba dejando volar mis sueños con el candil de las luciérnagas; con el tiempo me fui a estudiar a la universidad en Mérida de Venezuela; años después torné a Villa de Todos los Santos y en los tiempos de luciérnagas sigo dejándome llevar en sus vuelos; como ahora donde vivimos desde hace más de veinte años, en la Misión de Arriba de Nuestra Señora de los Ángeles, en casa a pocos metros del río Guárico y en las noches aun siento que soy el niño de aquellos campos a orillas del río Apure, porque en las noches desde alguno de los corredores de la casa, casi siempre acostado en el chinchorro, mientras me mezo y me mezo, una de las cosas que me alegran el alma es poder mirar y admirar la continua danza de las luciérnagas... En la película El samurái ciego..., que ha quedado ciego por envenenamiento, libra combate con otro samurái que lo ha ofendido en su honor, se enfrentan y el samurái ciego sale airoso de cobrar la ofensa, regresa a casa y en la paz nocturna, bajo el alero del hogar, pregunta a la esposa, si todavía hay luciérnagas y la esposa para no disiparle la ilusión, le responde: sí y en este momento están bailoteando frente a la casa...; conmueve esa imagen de cómo este hombre de violencia que puede llevar hasta la muerte, en su tiniebla visual, tenga tiempo para detenerse en la idea de cuando solía distraerse mirando etéreo desfile de luciérnagas...

*Luciérnaga (del latín lucérnula: lamparita).

**Rutina es diminutivo de ruta, en este contexto ese es el significado.   

Adelfo Morillo

lunes, 5 de abril de 2021

 

Respeto por la palabra     90

Por el canto de las chicharras

En lo que llevamos de año 2.021, aquí en Villa de Todos los Santos hemos pasado por fenómenos extraordinarios, pareciera chiste, mas esta vez las chicharras lograron con alegría sus plegarias: cantaron,  cantaron que cantaron, cantaron y cantaron pidiendo lluvias al cielo y cosa asombrosa cayeron lluviecitas incluso el 31 de marzo, hasta esa última noche marcera disfrutamos de frescuras inusitadas; y como para que no olvidemos que estamos en tiempos de sequía, a las torcazas las escuchamos con su canto: templa sol, templa sol..., y nos llega abril con fuegos de sol templado; y si revisamos Florentino y el Diablo..., obra en octosílabos escrita por el poeta barinés Alberto Arvelo Torrealba, en dos de sus líneas, leemos: las chicharras atolondran / el cenizo anochecer...; sí, vuelven las chicharras, las miramos cómo cantan sobre los tallos de los árboles, en la plaza Simón Bolívar,  en la plaza José Antonio Páez, en la plaza Francisco Lazo Martí, en la plaza Rafael Urdaneta, también en la plaza Carlos Segundo Madera de Misión de Arriba de Nuestra Señora de los Ángeles, en dichas plazas miramos las chicharras sobre los tallos de los árboles, cuando cantan, cantan que cantan, cómo cantan, cantan y cantan pidiendo lluvias al cielo...;  porque sí, ahora estamos bajo este abril con fuegos de sol templado, como dándole gusto a las torcazas en su cantilena: templa sol, templa sol...

Adelfo Morillo

sábado, 3 de abril de 2021

 

Respeto por la palabra     89

Labor y cántico salvadores

Hace ochocientos años aproximadamente Francisco, il Poverello (El Pobrecito) de Asís, compuso Il Cantico di Frate Sole (El Cántico del Hermano Sol): Alabado seas, Señor, por todas las criaturas, / por mi hermano sol; / por él haces el día y nos alumbras... / Alabado seas, Señor, por el hermano viento / y por el aire / y por la nube, / por la hermana luna y las estrellas... / Alabado seas, Señor, por el aire / y por el sereno y por todo tiempo, / según el cual das a las criaturas su sustento...                          En ese entonces de Francisco de Asís no había el grado de destrucción de aguas, aire y tierras; se podía cantar a la naturaleza; hoy cuando somos los primeros causantes del envenenamiento de aguas, aire y tierras, sí podemos seguir cantando a la naturaleza; mas es tarea de nosotros, adultos de cada edad, jóvenes, niños y niñas sembrar, sembrar y sembrar árboles a cada momento en el día tras día; si amamos sobre todo a nuestros niños, hijos y nietos; pareciera que estamos en un callejón sin salida, las causas de aniquilamiento del planeta son tantas, difíciles y complejas, por tal debemos ocuparnos desde ya a sanear aguas, aire y tierras y a sembrar árboles, millardos de millardos de millones de árboles, labor y cántico salvadores de criaturas vegetales y animales, de las cuales somos parte nosotros, hombres y mujeres de este mundo de Dios...    

Adelfo Morillo

viernes, 2 de abril de 2021

 

Ofrendas

Hoy viernes santo a primeras horas de la mañana, salí al patio y ahí estuve rociando las plantas al este de casa, tomé un banquito y me senté y me anega perfume de una florecita de jazmín amela; recuerdo que a mi mamá también la alegraban los lirios sabaneros, porque cierta vez en la tardecita, veníamos desde San Fernando de Apure, yo venía manejando y mi mamá venía conmigo al lado, veníamos pasando por los esteros de Camaguán, era entrada de aguas, ella mira al lado derecho de la vía y dice: Mira, los lirios sabaneros, qué lindos se ven... Y sí, en sequía en la sabana pareciera que la vegetación estuviera muerta, se la mira amarillita de lo seca y mustia, mas basta que caigan las primeras lloviznas, para que se cubra de verdes y demás colores de vida efervescente... Mi mamá era apureña y cuando andaba conmigo, desde su asiento en el carro, expresaba raudales de alegría cada vez que andábamos paseando por partes de los llanos de Apure, siento que ella recordaba momentos de su niñez, cuando estaba con sus padres montes adentro, a orillas del Apure, si ella algo comentaba, lo hacía con nostalgia por esos momentos pasados, mas lo hacía con alegría de querencias aun presentes para ella... Hoy viernes santo recuerdo que también la Semana Santa a mi mamá la alegraba; a mí también me alegra Semana Santa y ahora te ofrendo, mamá, perfumes de florecitas de jazmín de amela y colores vivos de lirios sabaneros...   

Adelfo Morillo