martes, 17 de junio de 2014

Andanza por nuestro idioma 118



Andanza por nuestro idioma     118

     Del latín cantio, en castellano combino estas letras en canción

                                            Entono una canción sencilla
                                            con olor a cilantro de monte
                                            bajo sombra de onotos…
                                            Es una canción de llano recio,
                                            donde pita el toro cimarrón
                                            y en bajíos y esteros
                                            abrevan llanero y caballo…
                                            Es mi canción de moringa y bejuco,
                                            esa que me sabe a besos tuyos,
                                            y es porque mi canción huele a monte,
                                            a luceros y a cocuyos de noches sin luna…
                                            Mi canción sabe a suspiros
                                            y a lirios sabaneros,
                                            esos que a mi mamá alegraba
                                            con sus colores sencillos,
                                            rosas, lilas y blancos…
                                            Escribo una canción sencilla
                                            por los bordoneos de mi papá en el arpa
                                            y por los bailes de mi mamá en el joropo…
                                            Es mi canción de muchacho pobre
                                            frente al río de las toninas,
                                            y frente a este otro río Guárico…
                                            Es mi canción de lector amante,
                                            y amigo del olor a cilantro de monte
                                            bajo sombra de onotos…
                                                                                                       Adelfo Morillo

Andanza por nuestro idioma 117



Andanza por nuestro idioma     117

    El poeta español y mundial Jorge Manrique escribe Coplas por la muerte de su padre y de ellas reflexionamos los versos

                                      Nuestras vidas son los ríos
                                 que van a dar en la mar,
                                 que es el morir…

     Río, del latín rius, arroyo; recordamos Mesopotamia, entre ríos, del griego mesos, en medio, entre, y potamós, río; región de Asia, entre los ríos Éufrates y Tigris; y la Mesopotamia Argentina entre los ríos Iguazú, Paraná y Uruguay, y comprende las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos…
     Me dicen que cuando yo tenía más de un año, vivimos en Cabruta a orillas del río Orinoco, sí sé que hasta los ocho años de mi edad, vivimos en El Picacho, a orillas del río Apure en San Fernando; luego cuando todavía tenía ocho años, nos mudamos a mi pueblo natal; Calabozo, a orillas del río Guárico; terminé bachillerato y me fui a estudiar Letras a Mérida, y allá anduve durante dieciséis años, y recuerdo los ríos Chama, Pedregosa, Mucujún, Milla; y confieso que me gusta mirar el fluir y correr de los ríos, y me he bañado con alegría en unos cuantos…
     Mi mujer María Ríos no sabe nadar, en cambio nuestro hijo mutuo Fabio sí aprendió a nadar…
     Río tantas veces, cuando miro una jugada cómica en algún deporte, o si la película que miro es graciosa, también cuando me baño en un río, me río de María, porque se hunde solo donde hace pie, porque no sabe nadar, se hunde una y otra vez y se echa agua con totuma, y ahora me río acordándome de cuando casi me ahogo en el río Guárico, habían subido las compuertas de la represa y nos bañábamos por el sitio que conduce a Los Chorritos, estudiaba primer año de bachillerato…

Andanza por nuestro idioma 115



Andanza por nuestro idioma     115

     Musa es palabra griega, mousa, los latinos la tomaron musa, y Homero la nombra como motivo de inspiración en los dos poemas épicos la Ilíada y la Odisea, y en las dos obras comienza diciendo Canta, oh, Musa…, y las Musas en la mitología griega estaban relacionadas con ríos y fuentes, y en general como espíritus de las aguas; se les reverenciaba por sus dotes proféticas, y también como inspiradoras del genio creador, con el tiempo las vuelven motivadoras de las artes y dadoras de los mayores grados de inteligencia para algunos hombres y mujeres; musa es nombre abstracto y la forma concreta de crear es particular de cada hacedor; el poeta y la poetisa no son únicos poseedores de la belleza, esta la manifiestan asimismo músicos, pintores, escultores, cineastas, arquitectos, dramaturgos, escritores…
     Hesíodo habla de nueve Musas, Calíope como de la poesía épica y de la elocuencia; Clío para la Historia; Erato de la lírica coral; Euterpe para la música; Melpómene de la tragedia; Polimnia para la poesía lírica; Talía para la comedia; Terpsícore de la danza y del canto coral; y Urania para la astronomía…
     En nuestros días hablamos de Musa para señalar el motivo de inspiración abstracto o concreto en algunas de las creaciones del ingenio humano; el creador colombiano y mundial Gabriel García Márquez, sin par en su estilo y forma de escribir resolvió muy bien la doble significación abstracta y concreta de la Musa, y fue cuando se prendó de una rosa amarilla para sus momentos de escritura, y hasta la tradujo para la más sencilla cotidianidad, hizo de esa rosa amarilla una forma de presentación en la solapa del saco o en el bolsillo de la camisa o de la guayabera, y seguramente ahora habrá gente cercana a García Márquez que se estarán diciendo como, en Cien años de Soledad él escribe Aureliano no comprendió hasta entonces cuánto quería a sus amigos, cuánta falta le hacían, y cuánto hubiera dado por estar con ellos en aquel momento…

Andanza por nuestro idioma 116



Andanza por nuestro idioma     116

     El poeta peruano y mundial César Vallejo en el poemario Los heraldos negros escribió Dios, y en los dos primeros versos leemos

                                     Siento a Dios que camina
                                    tan en mí con la tarde y con el mar…

     Como nota anecdótica Vallejo decía Quiero morir en París y con aguacero…, y murió en París y ese día llovía…
     Cuando vivíamos en la carrera seis entre calles cinco y seis, ahí en esa casa alquilada escuché por primera vez una canción, que todavía canto para mí las partes que recuerdo, y comienza

                                En el mar la vida es más sabrosa,
                                en el mar te quiero mucho más…

     La tercera vez cuando visité en Maracay a mi papá Ramón Toribio, allá programaron un viaje a la playa en la bahía de Cata, fue él con varios de la familia y yo, me impresionó mirar por primera vez la inmensidad del mar azul, ellos empezaron a bañarse y me animaban, para que yo también me bañara, ante la insistencia me fui metiendo y me solté a nadar y me zambullí, me sorprendió el agua tan salada del mar, y me salí inmediatamente, me preguntaron cómo me había parecido, y respondí ¡El agua está muy salada..!, y cómo se reían de mí…, tomé una cerveza y me la bebía buscando quitarme de la boca lo salado del agua del mar, pero al rato me volví a meter, y estaba nadando, cuando me acerqué a una bonita muchacha que intentaba nadar, comenzamos a hablar y le ofrecí mantenerla agarrada, mientras ella braceaba y pateaba, aceptó y me olvidé de todo lo demás, solo tuve tiempo, ojos y gustos para la alegría que me regaló esa bonita muchacha, de la que no recuerdo el nombre y a quien no volví a mirar…
     Mar, del latín mare; los prosaicos decimos el mar, los poetas cantan la mar


lunes, 16 de junio de 2014

Andanza por nuestro idioma 114



Andanza por nuestro idioma     114

     Con la baraja española jugamos a veinticuatro puntos caída y mesa limpia, y ronda es un canto, si las dos cartas son del as al siete, esa ronda vale un punto; si son dos sotas vale dos puntos, si son dos caballos vale tres puntos; y si la ronda es de dos reyes vale cuatro puntos; rondín es el canto de tres barajas iguales, vale cinco puntos, a veces acuerdan los jugadores que valga veinticuatro puntos; patria es el canto de tres barajas seguidas, vale seis puntos, también se le dice seguidilla, patrulla; vigía es el canto de dos cartas iguales y otra mayor o menor y vale siete puntos; y registro es el canto conformado por caballo, rey y as y vale ocho puntos; a este juego se le dice caída, porque si se tumba del as al siete, vale un punto; si la caída es de sota, vale dos puntos; si se tumba el caballo, vale tres puntos; y si la caída es de rey, vale cuatro puntos; y se llama mesa limpia, porque si en alguna última jugada el jugador se lleva todas las cartas y cobra cuatro puntos; y como sabemos la baraja española tiene cuatro palos, espadas, oros, copas, bastos; y la baraja francesa el nombre de los cuatro palos es picas, diamantes, corazones, tréboles…
     Canto, del latín cantus; también con la baraja española jugamos truco, y cuando tenemos dos cartas del mismo palo, ese canto es un envite, el jugador dice envido; tres cartas del mismo palo es el canto flor, y vale tres puntos; los otros cantos son quiero o no quiero; truco, no quiero, o quiero y retruco; quiero y vale nueve, no quiero, o quiero y vale juego, no quiero, o quiero el vale juego, el jugador con la carta mayor gana la partida; si no se quiere el envite, se cobra un punto, si se quiere se cobra dos puntos; si se envida la falta, si no se quiere se cobra el envite anterior, y si se quiere el que tenga mayor envite, gana la partida; cuando la flor es reservada no se canta, y gana el envite, también le gana a una o dos flores de los contrarios, y hasta puede ganar de una vez la partida de truco, que también se juega a veinticuatro puntos…
     Se cuenta que en un bar comenzó a trabajar una empleada en la limpieza del negocio, y tenía por nombre Flor, y estaban jugando truco, y alguno de ellos cantaba flor, y la mujer se acercaba, pero nadie le prestaba atención, de pronto un jugador volvía a cantar flor, y la mujer se acercaba, y así siguió el juego, hasta cuando la mujer molesta fue hasta donde el dueño del bar, y le dijo Yo no trabajo más, me voy, busque a otra, yo no soy una muchacha, ni mujer de bochinche, para que estén con ese relajo de llamarme a cada rato, y cuando voy, como si no fuera conmigo…