miércoles, 6 de enero de 2021

                               Respeto por la palabra      6

posa, se posa (del verbo posar, posarse): El verso sutil que pasa o se posa / sobre la mujer o sobre la rosa, / beso pudo ser o ser mariposa. (Versos del poeta nicaragüense Rubén Darío); poza, pozo, poceta, pocita, pocillo, pocito, pozuela, pozuelo, pozón, pozote (sustantivo); a Ana le gusta mojar el pan en el pocillo con café con leche y a mí también… El que quiere puede; con humo no asan jojotos; el niño llorón y la mamá lo pellizca; ya se subió la gata en la batea; se consiguieron el hambre y la comida; no se vista que usted no va... (Refrán)… 

*(Félix Rubén García Sarmiento) conocido por el pseudónimo Rubén Darío, poeta, periodista y diplomático, nace el 18 de enero de 1.867 en Metapa, Nicaragua, muere el 6 de febrero de 1.916 en León, Nicaragua.

Adelfo Morillo

martes, 5 de enero de 2021

 Campo de Carabobo     3

Pasado, proyección de presente continuo a futuro

El 13 de octubre de 1.816 Páez vuelve a vencer en Achaguas, Apure. Y llega al 28 de enero de 1.817 cuando se libra la batalla de Mucuritas, Apure, donde Páez, conocedor de estas extensas llanuras piensa atraer a la fuerza enemiga a una sabana escogida de antemano por él y con este fin destina una columna de caballería, para que observe a los realistas y en caso de que fuese atacada y perseguida, se fuese retirando para conducirlos al punto seleccionado previamente; dicha columna era poco numerosa y Miguel  de La Torre la hace perseguir pensando que no hay más fuerzas enemigas, cuando inesperadamente al salir a una amplia llanura se le presentan todas las fuerzas de Páez, que ascienden a unos mil jinetes. La Torre ante tales fuerzas patriotas procede a formar su infantería en columnas cerradas, cubriéndola con la caballería a la retaguardia y en sus alas. Páez solo tiene jinetes armados de lanzas, algunas de las cuales eran del árbol llamado albarico, por lo que no puede exponerse a los tiros de la infantería realista, proponiéndose separar la caballería española de su infantería. A tal efecto forma dos columnas poco fuertes y les ordena atacar los flancos españoles, indicándoles a sus comandantes que se vayan retirando, para que los persigan los realistas y estos a su vez puedan ser envueltos por otras dos columnas de caballería preparadas previamente con este fin. Los escuadrones enemigos persiguen a los patriotas fugitivos, separándose un largo trecho de su infantería y de repente los formidables escuadrones de Páez vuelven caras, destrozan en gran parte, o dispersan a toda la caballería realista, compuesta por los criollos que mandaba Remigio Ramos, escapando solamente doscientos húsares europeos que avanzaban con menos ímpetu que los soldados de Ramos. Seguidamente Páez ordena prenderle candela a la alta paja que cubría la sabana, que estaba completamente seca por la sequía, esta acción la realizan cincuenta de sus hombres que ha seleccionado y dispersado en ella de antemano con este objeto y a los pocos minutos estuvo incendiada toda la llanura. La infantería española se forma en cuadro para resistir a su vez los ataques de la caballería de Páez. Rodeados por esta y envueltos en fuego y humo tienen la fortuna de hallar una vaguada, aun con agua, en que la maleza estaba húmeda, metiéndose en ella La Torre, con sus tropas, encuentra así la forma de poder salvarse de una mayor pérdida a la ya sufrida. Este es el primer revés sufrido por el ejército realista del general Pablo Morillo.

Adelfo Morillo

 Caballos 5

Rocinante es el nombre del caballo del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, libro escrito por Miguel de Cervantes Saavedra; a Don Quijote cuatro días se le pasaron en imaginar qué nombre le pondría..., y así después de muchos nombres que formó, borró y quitó, añadió, deshizo y tornó a hacer en su memoria e imaginación, al fin le vino a llamar Rocinante, nombre a su parecer alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo y aún lo seguía viendo como mejor montura que los famosos Babieca del Cid y Bucéfalo de Alejandro Magno. El caballo ha estado presente fundamentalmente  en la literatura épica, en las  grandes epopeyas de la literatura universal: la Ilíada, la Odisea, Los Nibelungos, La Canción de Roldán. Basta con recordar el emblemático Caballo de Troya de la Ilíada, o Babieca, el caballo (yegua) del Cid Campeador. Rocinante es el símbolo del caballo anónimo, de esos miles y millones de caballos que hicieron posible la supervivencia del hombre, el avance de la humanidad, el triunfo o el retroceso de las civilizaciones, el caballo desde la servidumbre leal, el esfuerzo cotidiano, la entrega hasta el agotamiento y el callado sufrimiento; por siempre vivan los caballos en el mundo real y en las letras de Rocinante…

Adelfo Morillo

 

Respeto por la palabra      5

agua, agüíta (sustantivo): ya casi no mana agua, solo sale una agüíta; pescado, pez, pececito, peces (sustantivo): me gusta el pescado; ese es un buen pez; apenas es un pececito; cómo hay peces en la laguna; lechoso, lechosa (sustantivo): el lechoso tiene unas cuantas lechosas…

Jalar mecate (halar); jaladera de mecate (haladera); jalamecate (halamecate); jalador (halador)… Jalar, jallar, jacer, jacha, jediondo, jecho, jondo, jumacera son antiguas formas castellanas, que aun se oyen en el uso cotidiano, con la hache (h) aspirada, en vez de halar, hallar, hacer, hacha, hediondo, hecho, hondo, humareda…

Adelfo Morillo

lunes, 4 de enero de 2021

 

Campo de Carabobo     2

Pasado, proyección de presente continuo a futuro

En junio de 1.816 José Antonio Páez vuelve a derrotar al coronel realista Francisco López en Mantecal, Apure; y luego se dirige a Trinidad de Arichuna, allí se encuentra con refugiados neogranadinos que habían organizado un gobierno provisorio, cuyo presidente era el coronel Fernando Serrano y jefe del ejército el coronel Francisco de Paula Santander; como los llaneros solo obedecen a Páez, el presidente designa a Páez jefe de las fuerzas y recibe de la junta el grado de general de brigada; entre otras tantas penurias a los soldados faltaban caballos, y los que conseguían eran salvajes, por lo cual se amansaban por escuadrones al modo llanero, entonces se daban reuniones de quinientos a seiscientos jinetes lidiando con aquellos bravíos caballos. Con tal autoridad Páez arremete de nuevo contra el coronel Francisco López, va con su tropa dividida en tres columnas mandadas por Emmanuel Serviez, Rafael Urdaneta y Francisco de Paula Santander, derrota el 8 de octubre de 1.816 a López en El Yagual, esa noche el coronel López se retira con 1.000 jinetes a San Fernando de Apure, pero es capturado y Páez ordena se le dé muerte.

Adelfo Morillo

 

Caballos 4

Babieca fue el legendario caballo según fuentes literarias, a partir del Cantar de mío Cid (escrito hacia 1.200), y la tradición posterior, atribuyen al noble castellano Rodrigo Díaz, conocido como El Cid Campeador, que llegó a dominar prácticamente todo el oriente de la península ibérica a finales del siglo XI. Antes de ser nombrado en el Cantar de mío Cid, el caballo del héroe castellano aparecía sin nombre en el Carmen Campidoctoris (compuesto cerca de 1.190) como un caballo norteafricano comprado por mil dinares, de gran agilidad y velocidad, algo especialmente valorado en los caballos de guerra. Sin embargo, en el mismo Cantar a Babieca se le presenta, después de la toma de Valencia y cuando el Cid va a recibir a su mujer e hijas, como un trofeo de guerra que las posteriores prosificaciones cronísticas del poema atribuyen concretamente a la victoria sobre el rey de la Taifa de Sevilla, relatada poco antes en el poema. En el siglo XIII, se documenta la tradición posterior que explicó el nombre del caballo aparecido en el Cantar de mío Cid, a partir del significado que entonces tenía el término babieca, que solo significaba necio o tonto. A partir de esa acepción se forjó la leyenda explicativa del nombre, documentada en la Crónica particular del Cid. Aunque se ha buscado el porqué del nombre, la hipótesis mejor fundamentada es la postulada por Martín de Riquer en 1.953 y sostenía que el nombre de Babieca fue tomado por analogía con el caballo de Guillermo de Orange, del ciclo épico francés, que se llamaba Bauçan, ya que en castellano medieval bausán significaba necio o tonto, lo mismo que babieca. Otras explicaciones para este nombre han sido ofrecidas por Marcelino Menéndez Pidal, que atribuía a un uso jocoso el sobrenombre del caballo cidiano.

Adelfo Morillo