sábado, 15 de julio de 2017

Todo por ti , amor

Todo por ti , amor

Escucho a la gente
en su habla cotidiana,
son tantas las cosas que dicen,
son tantas las cosas que escucho,
algunos hablan indiferentes,
otros hablan cosas llanas,
otros se preguntan por todo,
otros buscan respuestas,
son tan sencillas las preguntas,
son tan difíciles las respuestas;
miro a la gente
en sus caras visibles,
ignoro sus caras invisibles,
me detengo en las caras de agrado,
me hago preguntas por las caras de desagrado;
siento a la gente,
cuando llega,
cuando pasa,
cuando habla,
cuando calla;
me detengo en las gentes que nada tienen,
me pregunto cómo hacen,
me detengo en las gentes que poco tienen,
me pregunto cómo hacen,
me detengo en las gentes como yo,
que casi cubrimos lo necesario
y me pregunto cómo hacemos,
me detengo en los que tienen tanto,
pero tanto y tanto
y me pregunto cómo hacen;
se canta el dolor, ¿cuánto?,
se canta el amor, ¿cuánto?,
se canta la tristeza, ¿cuánto?,
se canta la alegría, ¿cuánto?
¡Ay, amor, ay, amor,
todo sea por ti, amor,
todo por ti, amor..!
Escucho, miro, siento, me detengo y canto,
me detengo, miro, siento, escucho y canto,
¡ay, amor, ay amor,
todo sea por ti, amor,
todo por ti, amor..!

                             Adelfo Morillo







Caballo blanco mañanero

Caballo blanco mañanero

Aun no eran las seis,
escuché tu relincho,
caballo blanco mañanero,
luego otro relincho;
mi conciencia me lleva a buscar,
a buscar más y mejores cosas,
no solo para mí,
sino para tantas otras gentes,
las muy cercanas y las de más allá;
caballo blanco mañanero,
que pasas frente a la casa,
los perros en la calle
y en los patios te ladran
y tú andas suelto por la calle,
eres un pequeño asombro,
mas asombro al fin;
me pregunto y me respondo,
si tienes dueño,
es una persona de confiar,
sobre todo en estos momentos,
cuando tanto se desconfía;
mientras esto pienso y escribo,
escucho a los perros ladrar,
vas ya lejos de casa,
caballo blanco mañanero,
y aun así los perros ladran;
caballo blanco mañanero,
no dejo de buscar,
busco ser mejor persona,
quiero que cada uno,
seamos mejores personas,
en el llano, en la montaña,
en el campo, en la ciudad;
que seamos mejores personas,
hoy, cada día y siempre;
caballo blanco mañanero,
andas suelto por la calle,
¿te sientes bien, qué sientes?
La respuesta anda con el viento,
la respuesta es un sentimiento,
mi sentimiento ahora es muy bueno,
me siento muy bien en este momento;
algo bueno nos dices,
caballo blanco mañanero,
sobre todo en estos tiempos
de tantas confusiones por dentro;
caballo blanco mañanero,
que tu paso sea por mejores momentos,
para cada buena persona,
en el llano, en la montaña,
en el campo, en la ciudad
y que siempre florezca el amor y la paz.


                                                     Adelfo Morillo

Siempre en el amor

Siempre en el amor

Tanta gente se ha dado a mí,
gente conocida y gente desconocida,
compañeros de estudio,
compañeros de trabajo,
amigos y amigas,
a orillas del Apure
y a orillas del Guárico,
en la Villa de Todos los Santos,
en mis primeros años de vida,
en mis grados de primaria,
en mis años de bachillerato;
en mis estudios de Letras,
en la Universidad de los Andes,
en Mérida,
a donde llegué con tantos sueños
y con tantas confusiones,
con una gruesa madeja de confusiones,
miraba según mi yo,
mi yo era tan duro y tan difícil,
cómo necesitaba claridades
y entre tanta gente,
un buen día nos encontramos
y empezamos a hacernos amigos,
ella y yo,
comencé por enamorarme de ella,
no llegamos a ese amor,
llegamos al amor de Dios
y ella empezó a desbrozar mi camino,
mi yo avanzaba y retrocedía,
mi yo era un cotidiano vaivén
y un buen día,
elegí amar a mi primera mujer
y a mi amiga no supe responder,
mi yo seguía confuso;
mas en el tiempo
volví a la Villa de Todos los Santos,
ahora a cada instante
me entrego a desbrozar mi camino,
siempre surgen brozas,
mas ya no son tan duras y difíciles,
estas brozas me llevan a hacer amigos,
ahora comprendo cada día más,
ahora me doy cada vez más,
se ha suavizado mi yo,
me doy a mi comprensión,
gracias al amor en Dios,
Él es la perfección,
yo solo busco mi comprensión,
siempre en el amor.


                               Adelfo Morillo

Soñar en bien

Soñar en bien

No sé cuándo comencé a soñar,
sé que fue a temprana edad,
quizás a mis cinco o seis años,
fue a orillas del Apure,
vivía con mi abuelo materno, mi papá,
y con mi abuela materna, mi mamá,
en El Picacho,
en una casa en frente al Apure;
a veces pescaba
y mientras pescaba, soñaba,
algunas veces pescaba
en la canoa que mi papá
dejaba amarrada en la orilla del Apure,
en frente de la casa,
otras veces pescaba
en una lancha varada y abandonada
que habían dejado en el Apure,
a escasos metros de la casa
y mientras pescaba, soñaba,
soñaba en ser astrónomo,
soñaba en ser un hombre de bien;
me sentía resentido de mi papá,
el que me engendró
y que no conocía;
en el tiempo cosas pasan,
ahora no siento resentimiento
y eso me alegra;
ahora camino y sueño,
leo y sueño,
escribo y sueño,
amo y sueño;
qué bien es soñar,
sobre todo soñar para bien,
para bien vivir,
para bien convivir;
si cada quien soñara para bien,
qué bien sería este mundo,
viviéramos en un mundo de bien;
y es así cómo sueño,
un mundo de bien en el amor,
amor por el de al lado,
amor por el de más allá;
qué bien me hace soñar en bien,
porque nuestra nación sea de paz,
porque nuestro mundo sea de paz.

                                              Adelfo Morillo



Desnudeces de alma

Desnudeces de alma

Cada cierta vez
me acuerdo de aquella noche,
cuántas cosas me dijiste,
sé que eran palabras bonitas,
de las tantas que siempre me decías,
mas esa noche solo recibí,
recibí todo cómo te diste,
te diste sin desnudeces de cuerpo,
solo me diste desnudeces de alma
y así me acuerdo con alegría;
yo andaba tan confundido,
te tenía en un lugar tan alto,
muy lejos de mí
que andaba tan confundido;
quizás en ti también había confusión,
mas ahora en el tiempo
me doy cuenta
y me alegro por ti
y me alegro por mí,
no nos ganó la confusión,
elegimos, decidimos
y entonces cada cierta vez
me acuerdo de aquella noche,
no sé si hubo luna,
no sé si hubo luceros,
no sé si hizo frío,
solo sé que recibí,
te recibí en silencio,
como nunca antes, estuve en silencio,
yo que era un parlanchín,
estuve callado y te escuchaba
y me encantabas en tus ojos
y me alegrabas en tus gestos
y ahora me acuerdo,
me acuerdo de aquella noche,
al principio hubo canciones,
mas luego te volviste canciones
en tus palabras, en tus ojos
y en tu íntima fragancia
de tu amor sin arrogancia,
como siempre fuiste para mí;
me recibiste,
me amaste en tus desnudeces de alma,
antes de esa noche,
durante esa noche
y también después de esa noche
me amaste en desnudeces de alma.


                                        Adelfo Morillo

Tengo fe y confío

                                   Tengo fe y confío

Tengo fe en otras auroras
y confío en que sean bonitas
y pletóricas de bienestar,
bienestar con el vecino,
bienestar por siempre y más;
tengo fe en otros amaneceres
y confío en que sean bonitos
y plenos de amor y paz,
amor y paz en los que andan lejos,
amor y paz en los que estamos a dos palmos;
tengo en otras albas
y confío en que sean hermosas
como canción sin ausencia,
como amor sin olvido,
albas pletóricas de luz
como vuelo de garzas en el azul,
albas plenas de colores
como papagayos en el tul;
tengo fe en mis sueños
y confío en mis amores,
amores por este mundo de bien,
amores por este mundo de cantos,
cantos por las flores
y por letras multicolores
que canten a la gente,
a la gente sin distinciones,
porque seamos iguales
en cada momento y lugar;
confío en lunares de mariposas,
creo en ojazos de laguna,
creo en la gente una a una,
confío en la flor de bora,
amo el color de las cayenas,
de los capachos y de las amapolas,
me voy tras de un canto de cristofué,
me quedo en los tiempos de ahora,
cuando me dices que te quedas,
cuando me dices que estás bien;
me gusta todo lo bonito,
me agrada todo lo dulce,
creo en el color de los torditos,
confío en lo que no es tuyo ni mío,
confío porque confío,
me doy todo en palabras y en hechos,
me doy en cada momento,
me encuentras paso a paso
delante de una sombra bonita,
delante de una bella sonrisa.

                                        Adelfo Morillo