domingo, 2 de abril de 2017

El hombre que preguntaba


El hombre que preguntaba

       Era una templada tarde de neblina, recuerdo que vivíamos en una residencia de estudiantes, mi compañero villatodosantino Gerardo Hurtado y yo, él estaba leyendo un libro, y le pregunté ¿Qué libro es ese? Me lo dio y me dijo Te lo regalo… Eso fue en un momento de esa tarde del año mil novecientos setenta y tres, en inmediaciones de la plaza Belén, en Mérida, y entonces lo leí y hasta la fecha no sé cuántas veces lo he releído; sí puedo decir que hoy en la mañana del dos de abril de este dos mil diecisiete, me senté bajo el porche de la casa, rodeado de plantas, de frescores vegetales y de brisas sabaneras y miraba y escuchaba el vaivén de vuelos y de cantos de pájaros, y me dispuse a releer el mencionado libro, del que ahora escribo el título Sócrates…, escrito por el estadounidense Robert Silverberg, supongo que falleció, puesto que se graduó en la Universidad de Columbia en 1956; y ya desde ese año comenzó a escribir; y este libro Sócrates fue traducido al castellano por René Cárdenas Barrios, y publicado (1965) por Editorial Diana, S. A., México; y detengo la relectura en las últimas líneas de la página 25, que transcribo 

       ¿Y Sócrates? No escribió nada.
        Todo lo que hizo fue preguntar…, noche y día, año tras año. Él era el hombre que preguntaba.

       Y esto me lleva al título de otro libro El hombre que calculaba…, escrito por Malba Tahan, que en la Dedicatoria leemos..., dedico estas páginas sin valor, de leyenda y fantasía. Desde Bagdad, a 19 lunas del Ramadán de 1321…

       Y si hoy cada uno de nosotros, hombres y mujeres, niños y jóvenes calculáramos las preguntas que nos hacemos y que hacemos a tantas otras personas, sin duda que también nos convertimos en seres que preguntamos, porque hay preguntas que tienen respuestas definitivas, absolutas, pero hay preguntas que hoy y en el mañana no terminan de lograr respuestas definitivas; y así en esta parte del mundo físico vamos a formular un preguntario abierto para una o tantas respuestas que cada uno de nosotros le podamos dar… Y escribo Preguntario en memoria de un compañero de trabajo, buen Profesor de Biología Ely José Camacho, en el Colegio Arzobispo Silva, que, a diferencia de la mayoría de nosotros decimos Cuestionario, él decía Preguntario, fue en la Mérida de finales de los setenta a finales de los ochenta. Me vine de Mérida a la Villa de Todos los Santos de Calabozo en enero de mil novecientos ochenta y ocho, y hoy domingo, ahora en horas de la tarde suelto estas líneas matutinas y vespertinas en forma de preguntario

       ¿Existe el alma? ¿Qué es el alma? ¿Se puede llegar a ser sabia o sabio? ¿Existe Dios? ¿De dónde surgió Dios? ¿Morimos totalmente? ¿No morimos, sino que pervivimos? ¿Cómo y cuándo surgió el Universo? ¿Hay vida en alguna otra parte del Universo? ¿Los miles de millones de personas pensantes, podremos llegar a darle las mejores respuestas a los innumerables problemas catastróficos que afectan la vida en la Tierra? ¿Qué es el amor? ¿Cuál es el camino sin equívocos? ¿Con la filosofía podemos encontrar el camino para respetarnos unos a otros?

                                                                                               Adelfo Morillo 

Bajo dos sombras seguimos construyendo luz


Bajo dos sombras seguimos construyendo luz

       El viernes 31 de marzo a las 9.50 de la mañana se dio inicio con las palabras de apertura por parte del Profesor José Aquino, Decano del Área de Humanidades, Letras y Artes, de la Universidad Rómulo Gallegos, a una actividad académica como parte de la teoría y de la práctica de la Carrera de Historia; habló el Decano en nombre de las autoridades universitarias, y asimismo hizo mención de los otros organismos participantes y también organizadores de este Seminario, que se concluye en este día, con la entrega de los respectivos Certificados a ponentes y asistentes; entre tales organismos, Redes de Historia, Memoria y Patrimonio, Ministerio de Educación y Ministerio de la Cultura, y el acto de hoy se va dar con la ponencia Vigencia del pensamiento de Ezequiel Zamora, que va a ser responsabilidad de dos profesores de la Escuela de Historia, Wilmer Torres y José Román.
       Y fue así como cobijados bajo el techo de la Casa de la Diversidad Cultural, bajo la sombra de este techo y con fresca sombra de la ancha mata de mango del lado este y con suaves y agradables alisios, nos aprestamos bajo estas dos sombras para empezar a escuchar el discurso político con marcado acento ideológico del Profesor Wilmer Torres, mas sobre todo con intencionado énfasis en la visión educativa, y planteó a Zamora de cómo se puede entender su palabra y su acción dentro del inicio del carácter socio-histórico de ser venezolano, porque desde aquel presente de Zamora hasta este presente que construimos cada día, podemos proponer proyecciones de futuro, y con una clara y definida visión de país en pertenencia y querencia cada venezolano debe otear desde nuestro horizonte hacia el horizonte internacional, en el marco de un mundo de equidad y de justicia social, con ideario emancipador de los pueblos originarios y de los afrodescendientes, y para considerar a Brito Figueroa en su libro Tiempo de Ezequiel Zamora nos escribe La historia se basa en la comprensión de los hechos pasados en el escenario de nuestra cotidianidad.
       Seguidamente escuchamos las palabras de José Román que en un discurso reflexivo nos llevó a ubicarnos en el sentir patriota de 1811, ese plasmado en la Constitución de 1811 y cómo aparecen en el suceder del tiempo tres personajes símbolos José Tomás Boves, José Antonio Páez, Ezequiel Zamora; Boves con un verbo y un accionar de libertad con particulares características, Páez sobre todo con una práctica heroica en pos de libertad y cómo se diluye en franco accionar de contradicciones, y Zamora en su discurso de Tierra y hombres libres…, discurso y acciones que aun andan buscando sabanas, campos, ciudades y montañas como a la espera de que cada venezolano, en nuestra particular forma de ser y de vivir nos hagamos una sola suma de colectividad por el bien y grandeza de nuestro país. Y así bajo dos sombras, una del techo de casa colonial y la otra de la copa frondosa de la mata de mango, nos levantamos para seguir construyendo luz en tantos caminos y horizontes…


                                                                              Adelfo Morillo

sábado, 1 de abril de 2017

Homenajes

Homenajes



       Cada palabra de este escrito intenta ser un homenaje a hombres y mujeres y a distintas cosas dignas de memoria; y una de tantas cosas dignas de memoria es el ilimitado universo de la literatura, y dentro de esta vamos a detenernos en el subuniverso de las literaturas prehispánicas; mas para ello debemos dejarnos llevar por un viaje abstracto por un tiempo y un espacio definidos; nos encontramos en un año de los setenta en Mérida, Venezuela; en octubre de mil novecientos setenta y tres, la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades de la Universidad de los Andes creó la Especialidad de Lengua y Literatura Francesas, y el Departamento de Idiomas empezó a funcionar a dos cuadras de la plaza Glorias Patrias; la mayoría de los profesores eran franceses, algunos eran venezolanos con estudios de francés en Francia; y entre los estudiantes fundadores de esta Especialidad me encontraba yo como pez en el agua; eran días y noches merideñas de lluvia casi cotidiana, de neblina, de páramos y nevadas en la montaña frente a la ciudad, mirábamos el pico Espejo, el Toro y el majestuoso pico Bolívar; otra de las tantas cosas dignas de memoria es la Academia de esos años en la Escuela de Letras, que construimos estudiantes y profesores; y como estudiante recuerdo que anduvimos por aprendizajes variopintos, entre escolástica, dialéctica, mayéutica, diálogos, heurística, peripatética, humanismo; y ahora de esa Academia voy a nombrar profesores idos, Ovidio López Lobo que nos dictó Latín I y fue profesor y amigo, en mis recuerdos tiene un espacio singular; Miguel Marciales que nos dictó algunos semestres de Latín y de Griego Antiguo, conservo de su autoría el libro El castellano, idioma milenarioUniversidad de los Andes. Decanato de la Facultad de Humanidades. Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Picón Febres. Consejo de Publicaciones, Mérida, 1982; Guillermo Thiele que nos dictó Griego I, con él leímos en griego Caracteres…, escrito por Teofrasto; José Manuel Briceño Guerrero que nos dictó Mitología Clásica y Pensamiento Clásico, y a lo largo del semestre de esta asignatura leímos en griego Symposion…, escrito por Platón; Don Mario Spinetti Dini, mi Profesor de italiano; Ramón Palomares, Carlos César Rodríguez, Hernando Track…

       Seguimos contando y pintando y enfocamos un semestre de mil novecientos setenta y cinco, cuando nos encontramos en el inicio de la asignatura Literaturas Prehispánicas, entramos al aula de clase asignada en uno de los galpones que estaban ubicados en la avenida Universidad frente a la sierra nevada, y en ese momento de esa mañana se nos presentó el Profesor Alberto Rodríguez Carucci, nos dio la bienvenida y nos empezó a abrir un mundo desconocido para mí, y digo mundo porque cuando nos adentramos en estas literaturas, vamos a ir desvelando culturas humanas de caleidoscópicas significaciones, y para dar una muestra nos vamos a detener en el Diálogo de la poesía: Flor y canto…, que entresacamos, de la página 130 y siguientes, del libro Los antiguos mexicanos…, escrito por Miguel León-Portilla, 1961 Fondo de Cultura Económica, México



       ¿Dónde andabas, oh poeta..?



       Como sabemos estos pueblos antiguos preeuropeos, como nos decía el Profesor Alberto Rodríguez Carucci, y que todavía algunos de estos pueblos mantienen sus formas de vida, transmiten su cultura con la palabra oral de generación en generación; y con tal intención manifiesta, aquí nos topamos con la invocación al poeta, persona de suma valía en el acontecer de estas comunidades…



       Apréstese ya el florido tambor…

       Tú daras deleite a los nobles,

       a los caballeros águilas y tigres…


       Y en estas líneas se nos habla del acompañamiento de música para el canto y para la danza y el baile, que se ofrece a la clase noble y a los caballeros.



       … allí anda el poeta,

       despliega sus cantos preciosos,

       uno a uno los entrega al Dador de la vida…


       El poeta canta con fe por la comunidad a su Dios, Dador de la vida.



       Como esmeraldas y plumas finas

       llueven tus palabras…



       Solo con flores circundo a los nobles…



       La amistad es lluvia de piedras preciosas…



       Aquí en la tierra es la región del momento fugaz…



       En todas partes está

       tu casa, Dador de la vida…



       ¿Acaso de nuevo volveremos a la vida?

       Así lo sabe tu corazón:

       Solo una vez hemos venido a vivir…


       El tiempo de la ingenuidad cristalina no ha pasado, pervive en los ojos de tantos pueblos que no se someten a las contaminaciones de tanta gente civilizada, ese tiempo mora en el aliento rítmico de los sabios de monte que contemplan la naturaleza en su equilibrio cotidiano; sin duda que el espacio cada vez se lo hacemos más pequeño a estas comunidades cimarronas, y aun así el tiempo de la sinceridad transparente transcurre en el sonido de la lluvia menuda sobre las hojas de los uveros, fluye este tiempo en el silbido de las flautas que entonan estas gentes silvestres; y entonces recuerdo aquellas letras de Alí Primera en Canción para acordarme



       Y cómo no acordarme, compañero,

       compañero, cómo no acordarme,

       si me da por cantar,
       cada vez que me acuerdo
       que fui llenando con flores
       mi fusil de poemas…



       Y cómo no acordarme de nuestra cultura aborigen, y por tanto fui al libro Literaturas aborígenes venezolanas…, trabajo de campo, recopilado, traducido y escrito por Fray Cesáreo Armellada y Carmela Bentivenga de Napolitano, y editado por Monte Ávila Editores, 1991, Caracas; y en las páginas 432 y 433 leemos Poesía Piaroa (Muestrario)



Tema de la Cuadrilla

       Tradujo del italiano: Fray Martín de Armellada

       Colección de Giorgi Constanzo


Para el hombre que espera

es la luna;

el sol para la canoa
que remonta el río;
y para los hombres todos de la selva
es el agua.
Pero la mariposa roja
es para Merica.
Merica es la niña que amo…
Merica es luna, sol, agua, mariposa.



Danzo contigo, Merica.

Tu mano es

como el tierno fruto de la palmera.
Tu pie,
como la semilla del algodón,
ligero y silencioso;
tu aliento
tiene el sabor del ananás,
pero no tiene espinas tu boca…



Yo veo en tus ojos la luna;

en tus tetas anida la miel.

Será dulce mi vida…


       Y cómo no acordarme de mis tiempos de estudiante, cuando gracias a las gestiones de mis profesores franceses y venezolanos, que fueron a hablar con las Licenciadas de Trabajo Social de la Organización de Bienestar Estudiantil de la Universidad de Los Andes, y a ellas le dijeron sin eufemismos de mi condición económica tan precaria, y a partir de ese entonces fui becado hasta el momento de mi grado en Letras; y fueron dieciséis buenos años en Mérida, once de ellos dedicados a labores docentes; y anduve entre amigas y amigos, estudiantes y docentes amigas y amigos; y cuántas cosas en esos años, las caminatas en la montaña, los baños en las aguas heladas en los ríos parameros, Milla, Mucujún, Pedregosa, Chama, mis ojos enamorados por mi gran amiga, y el amor de mi primera novia y primera esposa, y los hijos merideños que tuvimos, ella de Valera y yo de la Villa de Todos los Santos de Calabozo, ella médico y yo letrado y docente; y las lluvias en noches de luna o sin luna, y la neblina, y las canciones en francés, italiano, inglés y Aquí, allá y en todas partes…, esta de letra y música venezolanas, y tantos sabores merideños, a queso ahumado, chocolate, bizcochuelo y vino, y los rezos y luces y pólvora cual metralla en el aire de paraduras, misas y fiestas, y las flores, dalias, violetas, tréboles de cuatro hojas, flores en colores encendidos de bucares y los jazmines de los cafetos y las orquídeas, y sin embargo es tan poco lo que cuento para rendir justo homenaje a Mérida, la de los caballeros y de mujeres de labor y de amor… Y es porque Mérida es atalaya, así está expresado en su escudo Non potest abscondi civitas supra montem posita… No puede estar escondida una ciudad posada sobre un monte…

       Y cómo no acórdarme, compañero…, Alberto Rodríguez Carucci de cuando te rindieron homenaje en el Alma Mater  de la Universidad de Los Andes por ser tú, insigne conocedor de nuestra cultura preeuropea, recuerdo que la Profesora Teresa Espar dijo No eres Doctor, porque no tienes ese Grado Académico, pero eres Doctor en honores en el reconocimiento de los estudiantes y de tus pares, nosotros los Profesores…; y me acuerdo de aquella mañana, cuando fui a tu apartamento con Arnulfo, uno de mis compañeros de Lenguas y Literaturas Clásicas, y colocaste en el tocadiscos un longplay, y nos dijiste Quizás sea una canción frívola, pero tiene un buen mensaje…, y comezamos a escuchar música y letra de Caminando por Caracas…, cantada por el argentino Piero


Caminando por Caracas
la gente me saludaba y andaba,
yo levantaba mi mano de hermano
y Caracas me abrazaba…, a miií…

       Y ahora me acuerdo de aquel mensaje de El último mohicano…, y de aquel otro mensaje Fermín Toro, el último venezolano…, Meseniana elegíaca de Juan Vicente González..., y pienso y estoy convencido de que es ahora, cuando cada uno de nosotros debe empezar a sentir que es el primer venezolano, para sentir amor por esta patria, estudiantes, carpinteros, campesinos, citadinos, choferes, ciclistas, peatones, albañiles, maestras y maestros, profesoras y profesores, cada quien en su oficio, cada quien en su profesión, cada quien con vocación, cada quien con la mejor intención de servir, y de los que se ocupan de la política local comunitaria, regional y nacional, elijamos a los en verdad identificados en sana pertenencia y querencia por este suelo de infinitas bondades…

Y cómo no acordarme, compañero,
compañero, cómo no acordarme,
si me da por cantar,
cada vez que me acuerdo
que fui llenando con flores
mi fusil de poemas…

                                             Adelfo Morillo

domingo, 26 de marzo de 2017

Ermila Camacho In memoriam

Ermila Camacho                   In memoriam
                                             
       Un lunes en la mañana de septiembre de mil novecientos sesenta y cinco comenzamos sexto grado en el Grupo Escolar Ramón Francisco Feo, la maestra nos dijo Mi nombre es Ermila Camacho…, y comenzamos clases, recuerdo que la brisa se colaba desde más allá de la sabana abierta frente al Aeropuerto de la Villa de Todos los Santos de Calabozo; también me acuerdo de que algunos varones pintamos el salón con pintura comprada con colaboración de los estudiantes; y no olvido que la maestra nos dictaba sin ningún libro en las manos, y nos conversaba, y en una de esas mañanas nos habló de la situación económica precaria de la mayor parte de nosotros, y hasta ahora no he olvidado, cuando dijo El que quiere, puede…, idea que hasta el día de hoy me ha servido, para no dejarme vencer por ninguna circunstancia por más adversa que se me presente; Ermila Camacho sigue siendo mi maestra, se ha ido físicamente, mas permacece en los sentimientos amables de la gente que la sabe querer, y en mí seguirá formando parte de mis memorias más amadas; de entre tantos recuerdos indelebles, quiero significar cuando realizamos un día de excursión desde primeras horas de la mañana, partimos de la puerta del Grupo Escolar, la maestra Ermila y un grupo de estudiantes, varones y hembras, íbamos en un autobús del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, conducido por el chofer, vecino de nuestra escuela, visitamos en San Mateo, El Ingenio que había sido hacienda de la familia Bolívar, en donde pudimos mirar el Museo de armas y escuchar los relatos del guía de cómo el neogranadino Antonio Ricaurte, defensor de la independencia, libró un gesto heroico para salvar esa plaza; luego como era 12 de febrero, estuvimos en La Victoria, en la plaza que lleva ese nombre en conmemoración del 12 de febrero de 1814; de ahí ya veníamos de regreso y nos detuvimos en Cagua en el parque Agustín Codazzi, de seguidas nos llegamos hasta el Monumento de la Bandera en San Juan de los Morros, y en esta misma ciudad visitamos las aguas termales, y cuando ya eran las primeras horas de la noche, pasábamos por la cresta de la represa del Sistema de riego del río Guárico en la Villa de Todos los Santos de Calabozo, y cantábamos a este nuestro pueblo,

       Yo cantaré con emoción
       a Calabozo, la tierra que más quiero…


       Regresábamos contentos de haber hecho patria en nuestros sentimientos aun infantiles; fueron tantas cosas que nos prodigó esta excepcional maestra, para mí, vitalicia en mis mejores memorias de alegría; así que mientras florezca una sonrisa sincera en adultos con corazón de niños, puedo expresar que en el tiempo pasado y en el tiempo que ha de venir, sigues siendo mi mejor maestra por siempre, Ermila Camacho…
                                                                    Adelfo Morillo

Viaje imaginario por el mundo de Dante


Viaje imaginario por el mundo de Dante

       El jueves 16 de marzo de 2017, en horas de una tarde de calor y brisa se dio el encuentro al Viaje onírico al mundo de Dante que fue realizado por Mariano Pablo Aldo Palazzo; el Profesor José Aquino, Decano del Área de Humanidades, Letras y Artes de la Universidad Rómulo Gallegos, con sede en la Casa de Alto, en la Villa de Todos los Santos de Calabozo, me cedió el honor para que diera inicio a la actividad en nombre de las autoridades universitarias; y luego de este momento protocolar, comenzó el distinguido visitante a hablarnos de la entrevista imaginaria que él como Aldo tuvo con Dante, y como nota inicial pronunció de su libro, publicado por la Editorial Miranda, en Villa de Cura, Estado Aragua, Venezuela, el epígrafe del poeta alemán Goethe

       Cualquier cosa que puedas hacer, 
o soñar que puedas, iníciala,
el atrevimiento tiene genio, poder y gracia…

       Luego el ponente en su máscara de Aldo nos citó en italiano otro epígrafe de su libro, en este caso de Franco Nembrini

       Si ama quello que si capisce,
       si capisce quello que si ama…

       Se ama lo que se comprende,
       se comprende lo que se ama…

       La traducción fue una libertad que me di; seguidamente nos dice Aldo que el libro Viaje onírico al mundo de Dante cuenta con la presentación del artista plástico y amigo suyo Aquiles Ortiz Bravo. Y como nota pertinente recordamos que Aquiles Ortiz estuvo con nosotros hace un año, en esta misma casa invitado por Giorgina Simoni de Sorci, que también ha invitado en este caso al ponente Aldo.
       Esa tarde Aldo desplegó el vuelo de la imaginación, y para ello se valió de unas hojas impresas de donde nos fue leyendo tan sugestiva conversación con Dante, y me limito a hojear y a ojear las páginas del libro, y si ustedes se sienten entusiasmados, les digo que desde la página 13 y siguientes nos encontramos con lo que el autor nos dice a partir del título Cruzando el Atlántico, y desde la página 19 comienza La Entrevista que como buen periodista le hace a Dante, y que termina en la página 65, y nos va dando el saludo de despedida con el Epílogo desde la página 66 hasta la 68, y concluye con el epígrafe final, palabras entresacadas del Paradiso XXXIII, 145

       L’ amor que move il sole
       e le altre stelle…

       El amor que mueve el sol
       y las otras estrellas…

       Nuevamente me atreví a dar la traducción; y fuera de la entrevista imaginaria me acerqué a Aldo y le mostré a él y al público presente la edición en italiano de La Divina Comedia que me fue regalada en Mérida por Don Mario Spinetti Dini, cuando culminé con él mis cursos de italiano en la Escuela de Letras de la Universidad de los Andes, en Mérida, Venezuela.
       Mariano Pablo Aldo nació en Buenos Aires, reside actualmente en Maracay, Profesor de Biología en algunas universidades venezolanas. Su amor, pasión y entrega lo llevan a integrarse a la Sociedad Dante Alighieri, fundada en Maracay en 1996, y por su reconocida labor en los momentos presentes ocupa la presidencia de esta Sociedad; y de agradecimiento y como signo para que siga y sigamos en labores similares de altruismo y amistad, quiero destacar esta idea de Agustín de Hipona

       La medida del amor es amar sin medida

                                                                                      Adelfo Morillo

Ahijados, papel y lápiz

Ahijados, papel y lápiz

       Kindergarten significa en alemán Jardín de niños. Así es el mundo de aprendizaje inicial y luego sigue en primaria y seguidamente en bachillerato y continúa en los colegios e institutos universitarios y asimismo en las distintas disciplinas de licenciaturas universitarias y finalmente en los diferentes grados universitarios de postgrado, en especialidades, maestrías o doctorados.
       En esta oportunidad hago referencia a las maestrías en Innovación educativa, en Gerencia educativa, y en Orientación educativa; me refiero al escenario de Innovación educativa que consiste en teoría y en práctica en el aula y en el ambiente escolar, una teoría de amor en el aprendizaje al conocimiento, en donde se hace que los estudiantes lleguen a la cotidiana curiosidad teórica y práctica por los diferentes aspectos del saber; y la Gerencia educativa que lleva en sí la ejecución de contenidos teóricos y prácticos de los distintos escenarios docentes y administrativos; y la Orientación educativa que se proyecta en el aprendizaje compartido con los estudiantes en cada uno de los niveles educativos; y bien sea que se labore en un Jardín de niños, en primaria, en bachillerato, o en algún ambiente universitario de pregrado o de postgrado, el maestro o maestra, el profesor o la profesora debemos profesar teoría y práctica de amor por el conocimiento; si así lo llevamos en la labor cotidiana, podemos estar seguros de que construimos mundos de agrado en actitudes, en teoría, y en acciones y reacciones cualitativas de respeto por los educandos menores o mayores de edad, y tal respeto no se da por decreto sino por teoría y hechos diarios humanísticos de buen afecto también en lo cuantitativo.
       Y he aquí, mis ahijados, como les digo que en la escuela comienza el amor, si hablamos de Geografía, aprendemos puntos cardinales, andamos por ríos como el Guárico o el Orinoco, o cantamos por los esteros y las garzas; y si citamos la Gramática, hablamos de la mejor manera, porque así lo dice la Ortología, y si escribimos nos ajustamos a las normas que refiere la Ortografía, y es así que cuando escribimos, sabemos si es con b (be) o con v (uve), o si es con tilde o sin tilde como se escribe determinada palabra; y si dibujamos con la palabra o con el pincel, entonces relizamos una descripción o retrato; y con la Botánica sembramos lirios, rosales y claveles en el jardín de los colores; y con la Historia hablamos de nuestros hechos de independencia, de soberanía y de libertad; y con la Aritmética sumamos o multiplicamos pequeñas o grandes siembras en parcelas o en extensos campos; y seguimos cantando cometas y arrendajos, con las primeras hacemos piruetas en el aire y le damos hilo en lontananza, y los arrendajos despliegan sus trinos y colores; y, apreciados ahijados, me gusta mi país, Venezuela, canto a Lazo Martí, y también recuerdo al poeta de Zaraza, Ernesto Luis Rodríguez y es así como cito para concluir estos versos de él que tienen por nombre 

          El lápiz

     El lápiz, con aire
de buen profesor,
zapatico negro,
sombrero marrón,
corbatín dorado, 
camisa de sol, 
anda presumido
bajo la lección-

     En un pie se para
como admiración,
construye palabras
que ayer aprendió,
y sobre el cuaderno
con menuda voz
canta el alfabeto
de su corazón…

     Delgado arquitecto,
fino constructor,
¡el lápiz togado
parece un doctor!

                                     Adelfo Morillo