domingo, 13 de septiembre de 2015

Tras de una vida sencilla 11

Tras de una vida sencilla                      11

        Si pensamos con espíritu puro, nuestros sentimientos en tantas formas los expresamos con palabras verdaderas, y con acciones y reaciones sinceras. Cuando reflexionamos, el silencio interno nos habla y nos orienta para los mejores procederes. Pensemos, solo estamos de paso por una minúscula parte de eternidad, y cuando nos vamos, el mundo y el universo permanecen; por tanto no podemos acabar con el dolor que se esparce por el mundo, enfermedades, guerras, cataclismos, pero sí podemos vivir sin la idea de posesiones materiales, pasar por la vida cubriendo nuestras mínimas necesidades, sin la enfermedad del consumismo, y si llegamos a tal estado de visión y de proceder, entonces andamos con mirada limpia, con alegría dentro de nosotros por las notas de una canción, por la brisa que nos toca, o por los encantos de cada día de sol o de luna…
        Y si llegamos al estado de saber comprender males y bondades, podemos darnos cuenta de que igual nos criticarán, nos harán objeciones a nuestra forma de encauzar el espíritu, y también estaremos preparados para no dejarnos apartar de nuestro rumbo, y asimismo para que no nos envanezca los elogios que otros nos puedan hacer por como llevamos nuestra vida cotidiana, y aun así aunque estos nos elogien, nos respeten, también sabemos que no comparten nuestra forma de existencia, porque ellos no hacen de sus días igual de lo que nosotros hacemos…
        La mayoría de la gente anda buscando fuera de ella, algo que los salve o a alguien que los oriente, y no nos damos cuenta de que la salud física o de espíritu está dentro de nosotros; por tanto si mentimos, debemos dejar de mentir, y en primera instancia debemos dejar de mentirnos…

Adelfo Morillo

martes, 8 de septiembre de 2015

Tras de una vida sencilla 10

Tras de una vida sencilla                        10

       Me he emborrachado, he cometido ese exceso y otros excesos, también sé ensimismarme, y ahí me encuentro con tantas cosas idas, y comprendo que me hallo tan lejos del conocimiento, que nunca seré sabio, que soy más impuro de cuando era un niño, por eso intento cultivar mi corazón de niño…
       Ahora sé que voy por el buen camino de Dios, de poco me sirve la ciencia para alimentar mi espíritu, y entiendo que el cielo donde reina Dios, lo encontramos dando belleza y bondad…
       He aprendido escuchando y hablando con la gente, he leído bastante, y todo mi aprendizaje es ínfima cosa comparado con la infinitud del conocimiento; ya tengo más de sesenta años y es tan poco lo que andado en el conocimiento de la vida, y si llego a los setenta, a los ochenta o a los noventa, hasta mi último día de conciencia estaré en mi búsqueda por querer ser una mejor persona…
       Mi sed de querer aprender la esencia de la vida no se sacia, sigo haciéndome preguntas, pienso, respondo, surgen otras preguntas, porque los hombres y mujeres en su mayoría están en la vida obnubilados por el espejismo del dinero en abundancia, y no nos damos cuenta de que miramos con claridad solo en el camino de Dios. El aprendizaje de la vida lo encontramos solo dentro de nosotros, y este aprendizaje nos llega con cada manifestación sencila en el mundo que se nos presenta ante nuestros sentidos, donde ninguno de ellos se contrapone, y con los que siempre debemos andar con candidez de niño…

Adelfo Morillo

domingo, 6 de septiembre de 2015

Tras de una vida sencilla 9

Tras de una vida sencilla                        9

       En la meditación no buscamos huir de la realidad, no intentamos evadirnos, no, la realidad está ahí frente a nosotros, la bondad y sobre todo la maldad en tanta gente; pensemos en la flor, solo se muestra en su esplendor, y no todos la admiran y se alegran ante su presencia, tantos la ignoran, otros la arrancan, la cortan y la vuelven un negocio, y otros solo la arrancan y la tiran; y asimismo la tenue lluvia con su frescura, las nubes raudas en el horizonte, cada manifestación natural nos alegra, somos indiferentes o la dañamos…
       Este mundo cada día se cubre más de basura, de contaminación, de gentes con ideas de guerra,  o del consumismo irracional de las gentes que se creen muy importantes o superiores por el dinero que tienen a montones; por ese camino vamos directo y cada vez más pronto a la aniquilación de la flora y de la fauna en el planeta…
       En el cuento Le petit prince, El Principito, su autor Antoine de Saint-Exupéry escribe que El Principito comenzó a viajar para buscar aprender, y a donde primero llegó fue al planeta habitado solo por un rey; de ahí pasó al segundo planeta habitado por un vanidoso; siguió al tercer planeta y ahí moraba un bebedor de licor; siguió al cuarto planeta donde estaba un hombre de negocios; y el quinto planeta tenía el espacio justo para un farol y su farolero; el sexto planeta era diez veces más grande que el del farol y su farolero, y estaba habitado por un señor que escribía enormes libros; y finalmente el séptimo planeta en visitar El Principito fue la Tierra, y no terminó de aprender, al final solo le bastaba con mirar y cuidar su flor…
       Si miramos dentro de nosotros hacia afuera, vamos a encontrar cosas nuestras, los amigos a los que mortificamos y que nos mortifican, pero sobre todo nos reunimos y encontramos en el mutuo amor; los familiares a los que cansamos y que nos cansan; cada recuerdo y cada cosa llenos de sentimientos de ternura; y olores del arroz o del maíz tierno; si miramos dentro y fuera de nosotros, nos daremos cuenta de que somos responsables de todo lo bueno y bello que amamos, solo con amor podemos derrotar la maldad que anda en nosotros y fuera de nosotros…

Adelfo Morillo

Tras de una vida sencilla 8

Tras de una vida sencilla                         8


       Comprendo que cuando Jesucristo dice Mi reino no es de este mundo…, es para que entendamos que la mayoría de la gente anda tras del dinero, y el reino de Dios es el amor, en su significado de que el amor encierra la bondad, y por tanto toda manifestación de maldad es contraria al amor…
       El ejercicio para mantenernos en amor lo debemos realizar segundo tras segundo de nuestra vida, sobre todo para saber reaccionar a los estímulos de palabras y de acciones de la mayoría de la gente, con que convivimos, y ello nos lleva a estar atentos, porque si tendemos a molestarnos, entonces aspiremos profundo, para no precipitarnos, nos calmamos, pensamos, y luego de una breve pausa podamos responder con palabras, reacciones y acciones ponderadas, sensatas, amables…
       Nada escapa a nuestro aprendizaje de amor, si paseamos por el campo o la ciudad, no dejemos a un lado el ambiente que nos rodea, si es a la orilla del mar, lago o río, en el vasto llano, o en la montaña, miremos con asombro y alegría, cada una de las cosas bellas de la naturaleza que nos habla en su vitalidad silvestre con ternura…
       Y al final de cada jornada nos preguntamos, ¿qué aprendí hoy?, ¿me hice mejor persona? Y no olvidemos que aprendemos en cualquier lugar y en cada momento entre obreros, en los bares, con cada persona podemos aprender, entre campesinos o entre jugadores…
       Es en nuestros momentos de soledad, cuando nos abstraemos, ejercitamos la respiración, y nos ocupamos de pensar en las tantas miserias que nos agobian, y así nos preparamos para comprenderlas, y para no dejarnos caer en tentaciones de ningún tipo, como el dinero que es una manera de intercambio, mas líbrémonos de querer tener dinero más allá de nuestras necesidades diarias…

Adelfo Morillo

Tras de una vida sencilla 7

Tras de una vida sencilla                       7

       He transitado duros momentos, mas he entendido que ellos me han llevado a comprenderme, algo no tan sencillo, que me ha servido para comprender a los demás en sus variadas diferencias, y me ha llevado a mirar la fragilidad de las flores y de los frutos a través de la eternidad que los contiene y nos contiene; no hace falta negar los sentidos, más bien los  debemos aguzar y educar en esencia de amor, así salgo de mi yo y exploro tantas posibilidades en el escenario de la bondad, como sentirme animal, piedra, despojo, materia, agua, fuego, aire; y a mi manera me encuentro conmigo mismo, me converso, me reprocho, agradezco, imploro perdón, y cuando despierto en la noche y miro las estrellas y la luna, en esos momentos cuando las cosas se quedan más en calma, y me muevo con las estrellas y la luna, soy penumbra y luz, siento hambre y la sacio con pensamientos de bien, y siento sed y la calmo en mi fe por todo lo bello y bueno, y sigo sintiendo hambre y sed, mas ahora por comprender las infinitas y misteriosas manifestaciones de Dios, el amanecer, el aliento que nos da vida, las pulsaciones del corazón, las formas y colores de las flores, el vuelo de los pájaros, el murmullo de los ríos no contaminados, el soplo de la brisa que forma olas sobre el follaje de los dulces pastos, el atardecer y la noche…
       He estudiado bastante, he aprendido tantas cosas dentro de mí, combato mi ego individualista, anduve duros caminos en medio de dudas y confusiones, a veces casi me vence el cansancio físico, mas tomo nuevos alientos, porque sigo buscando mi verdadera misión en mi paso por la vida, siento que ahora es cuando puedo servir a la gente que tanto necesita…
Adelfo Morillo

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Tras de una vida sencilla 6

Tras de una vida sencilla                         6

       Tuvimos nuestro primogénito, Adrián, y a los dos meses de su nacimiento comencé a dictar Francés y Latín en una sección de Humanidades en el Colegio Arzobispo Silva; ahora estudiaba mis asignaturas, para mi labor de profesor, y seguía en mis ansias de saber; me afianzaba en una memoria de las clases de Filosofía, cuando estudiaba Humanidades en el Liceo Humboldt, en aquella tarde cuando estudiábamos a Sócrates, y leí por primera vez, que en el oráculo de Delfos aparecía la expresión griega Gnóti sautón, Conócete a ti mismo…, una de las máximas cotidianas de Sócrates; y seguía indagando, me hacía preguntas, leía, preguntaba, escuchaba y estudiaba en los libros y en los entornos humanos y ambientales.
       Luego me asignaron las cuatro secciones de Ciencias, para que dictara Castellano y Literatura; nació nuestra segunda hija, Catalina; a ella siguió Adelfo Antonio, después José Rafael, posteriormente Jorge Luis; gano el Concurso de Credenciales, a Tiempo Completo, en la Facultad de Humanidades, para dictar las Cátedras de Latín I y Latín II, en la Universidad de Los Andes; después de tres años renuncio y vuelvo al Colegio Arzobispo Silva, tenemos otros tres hijos, Ilisabel, Tomás, y María Cecilia; nos divorciamos; me caso con Genny, renuncio al Colegio, y nos mudamos a la Villa de Todos los Santos, la Zona Educativa de Guárico me asigna 37 horas en la asignatura Castellano y Literatura; sigo con la fuerza de la memoria, de aquella mañana cuando estudiaba sexto grado, en el Grupo Escolar Ramón F. Feo, en aquel momento de ese día la maestra Ermila dijo El que quiere, puede…, y en el Conócete a ti mismo…; tuvimos dos hijos, Jairo Jesús, y Javier Jesús; también trabajaba en el Seminario, dictaba Francés y Latín a una sección de Humanidades, y dictaba Castellano y Literatura en el Colegio Coromoto; gané el Concurso de Credenciales y luego el Concurso de Oposición, a Dedicación Exclusiva, en la asignatura Lengua Castellana, en el nuevo Núcleo de Educación, creado en la Villa de Todos los Santos por la Universidad Rómulo Gallegos, renuncio a la docencia en bachillerato; nos divorciamos; me caso con María, concebimos dos hijos, Fabio Antonio, y Airene Fabiola, que fallece de cinco meses; con Rudy tuvimos a Cristina del Carmen; y seguía preguntándome, preguntaba, estudiaba, y seguía aprendiendo de los entornos humanos y ambientales…
       Mariela ya me había hablado de Dios, mas yo aun mantenía mis dudas, pero desde hace unos años, comencé a encontrar el significado de las palabras de Jesucristo, y su forma de hablar de Dios como su padre y nuestro padre, y de la esencia del Espíritu Santo…
       Así comenzaron a colmarse mi hambre y mi sed de conocimientos, empezaron a desaparecer mis dudas, y se inició en mí la auténtica visión de amor para mirar a las gentes y las cosas de este mundo, y recuerdo una idea de Platón en uno de sus diálogos, donde hace hablar a Sócrates, y este dice en griego Jalepá tá kalá…, Las cosas bellas son difíciles…, para mí ha sido un largo y difícil camino llegar a sentir la esencia del amor de Jesucristo…

Adelfo Morillo