miércoles, 5 de febrero de 2014

Agujeros



Agujeros

     Agujero, palabra castellana derivada de aguja, y esta proveniente del latín acucula, y esta a su vez derivada de acus, aguja… Aquí en Calabozo y en el llano escuchamos el refrán No sé de aguja, porque María es la que cose…; y también se dice el refrán de algo muy complicado para lograrlo Que es más difícil que encontrar una aguja en un pajar…, y como somos tan dados al chiste, escuchamos de alguien que está de tan mala suerte Que se sentó en un pajar, y rebotó, porque se sentó donde estaba la aguja…
     Agujero se le dice al que vende agujas, y también se le dice agujero al sitio donde se colocan las agujas, y hay relojes con agujeros; y los pájaros carpinteros taladran agujeros hasta en el tronco de las palmas, y las hormigas y bachacos hacen agujeros, y las lagartijas y las culebras, y los galápagos y cachicamos hacen agujeros o cuevas…
     Los sastres y los que cosemos usamos agujas pequeñas y delgadas, el sastre con quien yo trabajé, cuando miraba a alguien cosiendo con una aguja grande y con un hilo muy largo, se molestaba y decía que parecía un zapatero, con un dejo de displicencia…
     En el mismo son de la guachafita y de la echadera de broma, y también por cariño escuchamos decir de alguna persona muy delgada o flaca, que parece una aguja…
     En el patio hay agujeros de hormigas y bachacos, les echo bastante agua, y parece que los refrescara, porque reproducen los agujeros…
     Una mañana en Palo Seco cacé un pájaro carpintero, había hecho su casagujero en un tronco seco de palma, coloqué una escalera recostada de la palma y abrí la boca de una bolsa de plástico resistente en la boca del casagujero, el carpintero salió y quedó entre la bolsa, pero empezó a picotear y cuando me dio un picotazo, solté la bolsa y se perdió en un raudo vuelo sobre la inmensidad de la sabana...

martes, 4 de febrero de 2014

Amor de mariposas



Amor de mariposas

     Desde hace bastante tiempo, no sé cuántos soles y lunas han pasado, empezaron a visitarme maripositas, la primera vez que se me posó una, me sorprendí y me quedé mirándola, detallaba su simetría en las alas, en los dibujos, en los colores, porque se quedó todo el tiempo que quiso sobre mi pantalón, eso comenzó, cuando yo era un muchacho en El Picacho, a orillas del Apure, en San Fernando, luego en Calabozo, y después en Mérida, cuando andaba con Mariela, con Ilva o con Genny, y al regresar a Calabozo me sigue ocurriendo esta singular visita, hasta en la noche cuando estoy acostado, de repente en la oscuridad me palpo y siento que una mariposita está posada en una de mis piernas; hace pocos días estaba regando las plantas, y María estaba junto a mí, y de pronto me dijo ¡Tienes una visita..! Me miré y sobre mi short estaba posada una mariposita blancogrisácea con unas rayitas muy tenues y delicadas, y ahí anduvo conmigo, no sé cuándo decidió volar a otros espacios…
     Días después estaba regando las plantas, y mi hija Ilisabel de pronto me preguntó ¿Esta es una monarca..? Yo le respondí Sí, creo que en México tienen un santuario, antes venían más, ahora casi no llegan, y es tan efímera su existencia… Y he asumido de aprendizaje que de nada vale aferrarse a vanidades y a tantas cosas que no son portadoras de alegría, y que algo tan sutil y efímero como las mariposas permanecen tan escaso tiempo, pero andan regalando perfecciones en formas y colores, y que nosotros los seres humanos deberíamos transcurrir nuestras vidas sobre palabras y actitudes de amor en cada espacio y momento…
     Borges escribió Felices los felices…, y sí, felices los que andan en el camino de amor y bondad, y que las mariposas vuelen y nos lleven a volar con los niños y con todos los seres de bien, y que la maldad vaya perdiendo espacio cada segundo, gracias a la multiplicación de seres humanos en amor y para el amor…

lunes, 3 de febrero de 2014





Ilva

     Debes acordarte de aquella primera caminata en Mérida, cuando fue Edith contigo a buscarme a mi residencia en la avenida 3 Independencia, caminamos hasta la redoma frente a la antigua Facultad de Humanidades y nos devolvimos, y cuando nos despedíamos, Edith me preguntó Morillo, ¿cuándo volvemos a caminar...? Y yo le respondí En cualquier momento, si ella viene también… Me refería a ti, valerana Ilva, estudiante de Medicina, porque me llamó la atención y me gustó tu nariz… A los pocos días fui al edificio Don Ruperto, residencia donde vivía Edith con otras calaboceñas y también tú, Ilva, llegué hasta el apartamento, toqué y abrió la negra Acosta, estudiante de Bioanálisis, y me dijo que Edith no estaba, que si quería, podía llamar a Ilva, le dije que sí, saliste, y me dijiste ¡Hola..!, y me preguntaste, si íbamos a caminar, te dije que sí, y me dijiste que ya regresabas, que ibas por un abrigo, y bajamos por la avenida 3 Independencia, y cuando estábamos llegando al parque Glorias Patrias, empezó a caer tremendo aguacero, no le paramos, y seguimos caminando, y antes de llegar al Colegio La Salle, te dije que nos paráramos y que me aguardaras un momento, y me dirigí hasta un jazminero de flores muy fragantes, tomé unas y te las di, y las aspiraste y te las colocaste en el cabello castaño claro mojado, en La Salle nos devolvimos, y cuando subíamos frente a la iglesia de El Llanito, venía Mariela, mi amiga de estudios y de vida, nos dio la cola en el Coronet, te dejamos en tu residencia, y al bajarte me dijiste que cuando llegara, me secara, no me fuera a resfriar, y Mariela me llevó hasta mi residencia…
     Así comenzamos caminando y conversando, nos hicimos novios y nos casamos en tu casa en Valera, y nos siguen uniendo los lazos de amor de nuestros ocho hijos…
    Hoy 3 de febrero brindo contigo con aquel perfume de jazmín, y por aquella soberana lluvia de nuestra segunda caminata, que fueron los inicios de un largo camino que debemos seguir abonando con palabras y actitudes de amor en cada espacio y momento…



domingo, 2 de febrero de 2014

Dos de febrero sin olvido



Dos de febrero sin olvido

     Hoy domingo 2 de febrero, día de Nuestra Señora de la Candelaria, fecha que no olvido, porque hace treinta y siete años me inicié de profesor, dictando cuatro horas de Francés en Mérida, en el Colegio Arzobispo Silva, todavía estudiaba Letras, pero ya había cursado cuatro semestres de Francés en la Escuela de Letras de la Universidad de Los Andes, recuerdo que fue en la sección de segundo año de Humanidades, en medio de esos cuarenta y cinco minutos tuve que superar el gran miedo ante mi primera experiencia frente a ese grupo de estudiantes, y cuando salí del salón, me sentí tan ufano y alegre, y también descubrí que esa era mi mejor motivación profesional, a partir de ese momento me entregué con entusiasmo y alegría a la profesión de la que la Universidad me jubiló el once de noviembre de dos mil trece, en el transcurso de esos años fueron innumerables los momentos gratos que viví junto a adolescentes, jóvenes y adultos, tanto en las aulas de clase como fuera de ellas, son incalculables los aprendizajes de bien que obtuve, uno de ellos fue la vez, cuando íbamos a comenzar una convivencia en San Javier del Valle, y un sacerdote conversaba con algunos de nosotros, y en un momento nos dijo En la profesión docente y en la vida hay que tragar amargo y escupir dulce…
     Allá en Mérida sigue revoloteando el mito de las Cinco águilas blancas, entre neblina, lluvia y páramo, sobre ríos pedregosos y fríos, allá me fui a estudiar, donde me inicié en la docencia y en el amor a mi primera esposa, y al calor de ese hogar tuvimos ocho hijos, luego me vine a Calabozo con mi segunda esposa, y aquí señorean el calor y la brisa, y en cualquier recodo del camino nos sorprende la alegría de alguna arpa, cuatro, maracas y la versación de cantantes y contrapunteadores, y la copla de amores y de vida, y yo brindo por tantas querencias con sabor a páramo y a llano, me fui veguero a Mérida, y ahora soy veguero ilustrado, pero con la intención de llevar mi vida de la forma más sencilla posible…

sábado, 1 de febrero de 2014

Doscientos noventa años



Doscientos noventa años

     Esa mañana el sol llegó ardido de estíos, era primero de febrero, por los cuatro puntos cardinales se tendía la llanura ilímite, y el brisote peinaba el pasto sabanero, los chaparros mostraban sus ramilletes floridos, el mastranto verdeaba con sus fragancias sobre el amplio llano y los uveros vestían sus verdecastaños, y ese fue el día elegido por los misioneros, los doce vecinos y los aborígenes que habían aceptado solo con la condición de que se fundara un año antes las dos Misiones de Encomiendas en la meseta de Calabozo, y que hoy casi un año después se erigiera el pueblo de españoles de Calabozo…
     Ese día se privilegió la lengua castellana sobre las lenguas aborígenes y se impuso la religión católica sobre las creencias indígenas, ya no se le cantaría al Sol ni a la Luna, ni al relámpago y al trueno; y hoy se están cumpliendo doscientos noventa años de haberse consumado aquel hecho fundacional, cuántas intrigas, envidias y trifulcas se libraron para que permaneciera incólume esta Villa de Todos los Santos de Calabozo, este pueblo que tiene de patrona a Nuestra Señora de las Mercedes, y el primero de febrero víspera de la Virgen de la Candelaria, y el primero de noviembre la protección de Todos los Santos, y también tiene al poeta Francisco Lazo Martí, nacido un catorce de marzo, y con alegría esta fecha se festeja en este pueblo de tantas gestas trascendentes…
     Hoy envío a mis coterráneos calaboceños y al mundo estas líneas de alborozo teñidas de imperecederas memorias, y mientras escribo, cantan a mis espaldas en el patio cucaracheros y turpiales, y este día también es de sol ardido de estíos y de brisotes en todos estos predios sabaneros y pueblerinos… Estuve en la avenida 23 de Enero y las escuelas estaban presentes en un desfile de disfraces, de maestros y alumnos, de bandas musicales, pancartas, carteles y pendones, y la gente y la algarabía por la celebración de un año más de este pueblo aguerrido y firme para todo tipo de circunstancia…

viernes, 31 de enero de 2014

Más de abuelos



Más de abuelos

     Mi mamá o mi papá en el caldero tostaba el maíz en concha, luego mi papá y yo lo molíamos, después mi mamá mezclaba esa harina de maíz con la panela que había derretido en el caldero sobre el fogón, y al final echaba la mezcla caliente sobre el mantel en una mesa, para picarlo en cuadraditos gofios; cuando hacía buñuelos, sancochaba la yuca, y mi papá y yo la molíamos, a esa masa le agregaba queso rallado, y luego la convertía en bolitas, que freía, y después colocaba en platos esos buñuelos y los cubría con miel; y para las tabletas o conservas de coco, ella rallaba la pulpa del coco y con la panela derretida le daba forma de cuadraditos en tabletas; mi mamá también hacía pandehorno, empanadas y roscas, igual preparaba dulce de lechosa y de higo, casabe, naiboa y dulce de leche, recuerdo que también hacía arepas de changuango y tortillas de huevos de tortuga, y arepas de maíz pilado, en la noche sancochaba el maíz, y en la mañanita mi papá y yo lo molíamos, amasaba agregándole sal, y luego las tendía sobre el budare de arcilla, al final las colocaba sobre una base con mango y las mantenía sobre los tizones, y cuando se abombaban, las sacaba y agarrándolas con un paño, las raspaba con un cuchillo…Y en tiempos de maíz jojoto, pelábamos un ciento, mi papá lo cortaba, y él yo lo molíamos, luego mi mamá preparaba la mezcla, a esa masa le echaba varias yemas de huevos de gallina, leche en polvo diluida, azúcar, sal y manteca de cochino, y empezaba a tenderlas en el budare, y no olvido que casi siempre, la primera cachapa se pegaba del budare, y ella se molestaba tanto que la despegaba con el cuchillo y la echaba en el fuego bajo el budare, y yo estaba pendiente, para antes de que hiciera eso, decirle Mamá, no la botes, dámela que el sabor es el mismo, y a mí me gusta así…
     Así se nos va yendo el tiempo de vida, recuerdo una mañana, cuando fui a una carnicería y el que atendía me dijo ¿Qué quiere, abuelo..? Me tomó de sorpresa y afloré una sonrisa, porque todavía no terminaba de asimilar mi condición de abuelo…