sábado, 25 de mayo de 2013

El homo sapiens y la mulier sapiens


El homo sapiens y la mulier sapiens

     Cada día me encuentro con el homo sapiens o con la mulier sapiens, ayer fue con el homo sapiens que me dijo en un supermercado:
     -Quedaban dos kilos de azúcar, y los agarré, pero tome uno, porque debemos compartir…
     Cada día en la mañana o en la tarde ya no sorprende mirar alguna gente haciendo cola… Un día puede ser por el papel higiénico o las servilletas, alguna vez por las toallas sanitarias, y fue así como en este día me encuentro con la mulier sapiens que había conseguido los dos últimos paquetes de cuatro rollos de papel sanitario, y como llegué después del barullo, ella me ofreció un paquete diciéndome que el sol sale para todos… Pero yo le dije que el papel ya no alcanza para todos…
     Otra vez vemos gente haciendo cola para comprar café, azúcar, huevos, leche en polvo, pañales desechables para niños o adultos, aceite vegetal, harina de maíz o harina de trigo… Todo eso viene sucediendo en Venezuela y también con la gasolina y el gas de cocina, con los repuestos de vehículos y hasta con medicamentos y equipos médico-quirúrgicos… Y en casi todas esas circunstancias me he conseguido con el homo sapiens o la mulier sapiens, que evita hacer cola por ninguna de estas cosas, y lo más admirable de su condición es que es capaz espontáneamente de desprenderse de la mitad de lo que ha logrado encontrar en último momento y cederlo a la persona que como yo nos hemos encontrado con esta persona que es de las que salvan el mundo con su auténtica esencia de seres humanos…
     El homo sapiens o la mulier sapiens cuando conversa con nosotros, nos escucha, nos comprende, anda sin prisa, y si reflexionamos, podemos concluir que también nosotros debemos ser capaces de hablar y actuar como homo sapiens o mulier sapiens, para comprender el complejo mundo donde estamos compartiendo con miles de millones de personas, y que Dios quiera y cada vez más en el cada día vivamos como homo sapiens o mulier sapiens, y que nuestra sabiduría la conjuguemos con el amor a Dios, a los demás y a nosotros mismos, y que en nuestro mundo podamos respirar oxígeno y no contaminación, que sepamos comprender y no juzgar, que andemos compartiendo en la abundancia y más en la escasez, y entonces viviremos en concepto y en hechos de homo sapiens o mulier sapiens…

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