martes, 20 de abril de 2021

Respeto por la palabra     103

Por hoy, por la buena salud y por la alegría y la paz

Ayer ocupamos parte del día, primero atendiendo el horno de leña para carbón, desde las diez de la mañana, cuando encendimos la leña, hasta las doce y quince, cuando ya estuvo en su punto la carne horneada; mientras almorzábamos, recordaba el capítulo Juan, el veguero..., de la novela Cantaclaro..., escrita por el venezolano Rómulo Gallegos; hoy cuando escribo estas líneas, reviso la novela editada en 1.985 en Bogotá por Editorial La Oveja Negra y en la página 30 leemos la copla que menciona Juan, el veguero: Hasta los palos del monte / tienen su separación: / unos sirven para leña / y otros para hacer carbón...         Ayer a las tres de la tarde, encendimos el fogón de leña, montamos la olla con mangos maduros y mientras se estaban cocinando, María pelaba y picaba cincuenta mangos maduros para hacer dulce; bajamos los mangos para el jugo, tomamos agua de esa ya hervida y echamos una parte en el caldero con los trozos de panela, al rato echamos en el caldero la pulpa de los mangos, cuando estuvo a punto el dulce, montamos en el fogón la olla con avena y leche para la cena y cuando estábamos sentados degustando la cena, nos alegraba el perfume que nos llegaba de los tres espinitos florecidos en el patio este de la casa y agradecíamos a Dios por el día presente, porque nos mantenga con buena salud y por estar cenando con alegría y en sana paz...   

Adelfo Morillo

domingo, 18 de abril de 2021

 

Respeto por la palabra     102

Patios esterados de mangos

Todavía hasta el año pasado la gente no dejaba que cayera un mango al suelo, los patios se veían limpiecitos sin un mango maduro, verde ni pintón; ayer caminábamos, María y yo, por calles de nuestra Misión de los Ángeles y cuando pasamos por frente del Ambulatorio, el patio delantero estaba esteradito de mangos de hilacha y cuando llegamos a casa, el patio de los vecinos del frente estaba esterado de mangos que caen de una rama de la otra casa vecina, ayer de ese patio recogí varios mangos y hoy en la mañana recogí otros más y con otros que recogí en el patio de casa que caen de ramas de una casa vecina, ya tenemos pensado que ahora después de almuerzo prendemos el fogón y a unos los cocinaremos hasta hacerlos dulce y  sancocharemos otros para hacerlos jugo de mangos... Si mirar los patios esterados de mangos es signo de que ahora la gente tiene mejores ingresos, me alegro, si esto es así; a mí, por mi parte, me gusta comer mangos, cuando iba al bar Los Mereyes a jugar dominó, bolas criollas o  con barajas españolas jugábamos caída o truco, había una mata de mango y cuando cargaba, caían mangos al patio y yo agarraba algunos y me sentaba a comer mangos y si alguien me decía: Profesor, ¿usted comiendo mangos? Yo solo contestaba: ¡Sí..! Amigos lectores, yo como mangos, ponsigués, merecures, cerezas o semerucos, mereyes o marañones, nísperos, guayabas y cómo son de sabrosas las guayabitas sabaneras, riñones, manirotas, chirimoyas, guanábanas, patillas, melones, cocos, naranjas, mandarinas, granadas, tamarindos criollos, chinos o culíes, lechosas, cambures, almendras, pomarrosas, parchas y parchitas, icacos, ciruelas, jobas, guamas, piñas, uveros, uvitas de palmas...

Adelfo Morillo

sábado, 17 de abril de 2021

 

Respeto por la palabra     101

Somos pasado en presente continuo

Somos hijos, venimos de unos padres, que a su vez vino de unos padres y así sucesivamente hasta el más antiguo pasado; si leemos cosas pasadas con proyección hasta el presente, esto nos lleva a considerar palabras y hechos que nos son útiles para nuestra vida cotidiana; esta mañana vuelvo a revisar el Antiguo testamento y me detengo en el salmo 104: ¡Oh Señor, Tú enviarás tu Espíritu y renovarás la faz de la tierra...       Había en el patio de casa cinco ciruelos y dejaron de producir, los talé y uno de ellos cayó sobre un espinito y le rompió algunas ramas, ahí las dejé y ya cayeron unas lluviecitas, algunas acompañadas de relámpagos, truenos y de fuertes brisotes; anteayer caminaba por entre el patio y menuda sorpresa: las ramas del espinito partido estaba cubierto de hojitas verdecitas... Nosotros, hombres y mujeres estamos esperando manifestaciones gigantescas y catastróficas de Dios, para que renueve el mundo y desestimamos las pequeñas y menudas cosas que suceden a diario ante nuestros ojos... Sí, talé los cinco ciruelos, mas trasplanté cinco estacas de uno de ellos y una estaca de un ciruelo jobo que me regaló mi comadre vecina y este ciruelo ya me sobrepasa en altura... En este patio, minucia de espacio comparado con la extensión del planeta, aquí siembro, riego, mantengo plantas y árboles y vienen pájaros, lagartijas, iguanas, morrocoyes, garzas, gavilanes, paujíes, pericos y miro y admiro y contemplo pequeñas cosas diurnas y nocturnas, a veces bajo brillos de luna y de luciérnagas y creo que Dios poco a poco nos renueva para bien la faz de la tierra...

Adelfo Morillo

viernes, 16 de abril de 2021

 

Respeto por la palabra     100

Sueños y alegrías

A comienzos de los años cincuenta Rafael Deyón cantaba Pastora..., uno de sus tangos y parte de la letra dice: Canta como cantan / los que sueñan en la vida, / ríe como ríen / los que tienen alegrías...

 -Ese Rafael Deyón tiene la voz de oro –le dijo Mercedes a Carlotica-

-Ese hombre vivía del tango en Buenos Aires –confirmó el señor Fernández-, los argentinos lo colocan a la misma altura de Hugo del Carril.

-Hugo del Carril es mejor –opinó Carlotica. Dígame cuándo canta aquel tango llamado Bronca..., que dice: Esta es la época moderna / donde triunfa el delincuente / y el que quiere ser decente / es de la época de Colón. / Lo cortés pasó de moda, / no hay modales con las damas, / ya no se respetan canas / ni las leyes...      Estas líneas las leemos en la página 241 del libro de historias Del Trocadero al Pasapoga..., escrito por el periodista Oscar Yanes...

Adelfo Morillo

jueves, 15 de abril de 2021

 

Respeto por la palabra     99

Olivos

En el patio de casa hay más de veinte olivos y sus menuditas flores albiazuladas nos perfuman con sus delicadas fragancias. Sufro estreñimiento y el año pasado preparamos té de hojas de olivo y estuve tomando por varios días, mañana y tarde y un día salimos María y yo y cuando regresábamos, algo me hizo reír y María me dice: Saca la lengua, la tienes negra... Yo digo: Sería que me iba a dar un infarto. Averiguamos por internet y nos enteramos de que es una reacción alérgica por exceso de algún té, que poco a poco la lengua irá tomando su color natural. Llamo a mi hijo traumatólogo, Adrián, en San Cristóbal de Venezuela y cuando le digo, se asusta, mas después de averiguar, le mandamos una foto de la lengua negra por whatsapp y le digo que no es nada para angustiarse... Tengo dos hermanos por parte de mi papá, Toribio Campos: César y Carolina Campos Olivo... En el Nuevo testamento según Juan, en el huerto de los olivos, Jesús dice a Pedro y a Santiago: Mi alma siente angustias de muerte... Se aparta un poco y se postra en tierra y suplica: ¡Oh Padre, Padre!, todas las cosas te son posibles, aparta de mí este cáliz. Mas no sea lo que yo quiero, sino según tu voluntad...  Mi bisabuela materna era María Obdulia Olivares de Mendoza...    Cada domingo de ramos recibimos palmas y olivos...  Olivo, acebuche o por su nombre botánico Olea europea...  

Adelfo Morillo

miércoles, 14 de abril de 2021

 

Respeto por la palabra     98

Cerezos

En el patio de casa hay cuatro cerezos, hasta ahora ha cargado uno solo; qué lindo lo miramos con sus zarcillos rojos, amarillos, verdiamarillos; en Falcón al cerezo le dicen semeruco, cómo nos gusta su sabor agridulce. Hace una semana mi hermana, Greta, nos trajo semillas de ají, pimentón, granada, guanábana, mandarina y de cereza, al día siguiente sembramos algunas de ellas y ha llovido varias veces en estos días sin luna... Cada día maltratamos más la naturaleza, debe ser ocupación de cada uno de nosotros, habitantes de este planeta sembrar semillas y un árbol diariamente y velar porque germinen las semillas y los árboles sigan creciendo hasta llegar a su momento clímax... Aquí se hace vigente la angustia en canción del poeta, músico y cantor sucrense de Canchunchú Florido Luis Mariano Rivera, cuando en la letra de la canción Cerecita..., nos compromete, para que dejemos a un lado la inacción, la desidia, el descuido, la flojera, la omisión, para que cantemos mientras sembramos semillas y árboles y regamos cada día: Cerecita, cerecita, / silvestre frutica mía. / Nadie siembra tu semilla. / Nadie riega tu arbolito...          Sembremos semillas y árboles con nombre de cerezo, acerola, manzanita o semeruco o guinda, o con el nombre botánico Malpighia emarginata o Prunes cereuses...

Adelfo Morillo