martes, 9 de marzo de 2021

 Respeto por la palabra      69 

Remembranzas de Teresa Amelia Gamarra Rico. Estampas de Guaratarito        1

Ante todo doy mis más infinitas a nuestro Dios Todopoderoso por haberme permitido estar aquí para decirles estas palabras que he guardado dentro de mí, las que dedico a la memoria de mis amados padres y a ustedes, el hermoso linaje que el Señor me ha concedido. El humilde trabajo representado en este bello mural fue lo que mi mente grabó en aquellos tiempos de mi infancia. En estos vastos lugares, mis padres eligieron el punto para fundar el hogar de la familia Gamarra Rico. Decidieron llamarle Guaratarito haciendo honor al árbol más llamativo del lugar, un guarataro. La familia estaba compuesta por Don Tomás Gamarra Rodríguez, caballero oriundo de Camatagua, Estado Aragua, descendiente de las islas Canarias, España, y de su esposa Doña Pastora Rico de Gamarra, nativa de Villa de Todos los Santos de Calabozo, Estado Guárico. Fue por el año de 1.930, cuando mi ser comienza a llenarse de los aconteceres del llano; aun mi corazón late y puede manifestar y testimoniar en estos momentos aquello que fue la gran felicidad de mi niñez. Yo, Teresa Amelia, vi sol y luna brillar sobre las arboledas, su luz penetrar el patio de la casa grande, donde su florecido jardín cuidado de manos de mi madre lucía siempre esplendoroso: clavellinas rojas, resedad, jazmines y copo de nieve la preferida de papá. En este mismo lugar. Noche de luna clara, la familia reunida, compartía un solo entretenimiento: desgranar y escoger el maíz y los frijoles cosechados en el conuco. Los niños acostados en cueros de ganado, oyendo relatos y cuentos de los mayores: Las mil y una noches, el viaje del hombre a la luna... Así también contemplé aquellos mediodías que se abrazan con las tardes y las noches, lánguidas y sombrías, repletas de soledad y silencio que nos ofrece el llano. En tiempo de lluvias vi llegar la oscuridad de la noche con rigurosas tormentas acompañadas de relámpagos y truenos ensordecedores que laceran los recónditos espacios del alma, el viento levantarse con furia azotando las montañas, así como también oía el canto triste de las aves nocturnas, el gallo anunciando las horas, el mugido del toro, el relinchar de las bestias, los rodeos de ganado rumiando el pasto en el paradero...

   Editor Adelfo Morillo

 

Respeto por la palabra      68

Ángel Rosenblat escribió Buenas y malas palabras..., libro abundoso en historia y descripciones de sinnúmero de palabras. Ahora delimitamos de forma sencilla que las malas palabras son aquellas que usamos para mentir, para engañar y cada palabra o expresión que usamos para ofender, para insultar, y sobre manera son malas palabras las groserías; en cambio las buenas palabras deben las más sencillas de encontrar para usarlas en elogios, reconocimientos, agradecimientos y en cada momento que queramos dejar constancia de respeto en lugar y circunstancia en que nos toque estar presentes, esto en el mundo de la comunicación oral; y cuando se trata de la comunicación escrita, en este presente continuo en que gracias a Dios nos mantenemos, las palabras deben hablar de nuestro propio respeto y del respeto para los demás; hoy en día usamos teléfonos celulares, computadoras, y frecuentamos las redes sociales, procuremos, cuando enviemos mensajes escritos, ser responsables de las palabras que elegimos y de asegurarnos además de que estén bien escritas con su debida acentuación y los adecuados signos de puntuación y de que el mensaje sea claro y sin que deje lugar a equívocas interpretaciones...      La Luna redonda refulge sobre aguas del aljibe, transcurre la noche entre estrellas y luciérnagas. La brisa se cuela entre naranjos que discurre fragancia de azahares. En el patio rutilan claroscuros y danzan tantos sonidos en la distancia. Me columpio en chinchorro, siento distintas cosas, sobre todo las que me han alegrado y las que me alegran en este presente continuo que fluye en el río inagotable del amor.                           

Adelfo Morillo

lunes, 8 de marzo de 2021

 

A ti, mujer

 A la vida buena y bella

Tú te das y te consagras en amor

Inagotable, porque Dios, te hizo

Mujer, hija, novia, esposa, madre, amante

Universal de agua o fuego...

Joven eres en cada momento, porque

Eres eterna de alma que no se arruga...

Renaces, mujer, una y tantas veces hasta el infinito...

Adelfo Morillo

 

 

 

Respeto por la palabra      67

En poesía la aliteración consiste en repetir la misma letra o más en el mismo verso o línea: Se fue con la tarde fresca, / desde entonces espero en calma (fue, fresca;  entonces, espero, en: aliteraciones); el poeta caraqueño Pablo Rojas Guardia en su poesía Ahora..., ahí encontramos: Verso de ayer y de hoy, y de siempre. / Sonidos equidistantes del cerebro y del corazón.         Y este mismo poeta en la poesía La carreta..., aquí también hallamos: No hay una línea en el paisaje / que se muestre potente para la emoción... / La carreta que no era el todo en el paisaje / ahora está allí sola en el camino... / Cómo sus ruedas van rimando un poema...                       El poeta cumanés (Sucre) Andrés Eloy Blanco en su poesía La cita..., aquí apreciamos: La tarde y yo te esperamos... / ¡Mira el viento!, ¡se ve el viento!, / ¡la nube está echando lirios!; / mira el pinar, cómo viene, / pino a pino, pino a pino...

Adelfo Morillo

domingo, 7 de marzo de 2021

 Respeto por la palabra      66

En la versificación tradicional y también en la contemporánea se emplea la anáfora, es decir, la repetición de una o más palabras en el verso o línea siguiente; Francisco Lazo Martí, poeta villatodosantino, hace gala de tal figura en la Silva Criolla..., poema extenso donde narra y describe flora y fauna llaneras y costumbres y comportamientos de las gentes del llano; esta Silva la escribe también para invitar a un bardo, poeta, amigo para que vuelva a su tierra natal: Es tiempo de que vuelvas: / es tiempo de que tornes...

Luis Mariano Rivera, el cantor de Canchunchú Florido, Sucre;  en su poesía Así es mi cantar..., aquí podemos apreciar el uso de la anáfora: En mi cantar solo busco, / en mi cantar solo quiero / cantar las cosas sencillas / que tengan sabor eterno...

Adelfo Morillo

sábado, 6 de marzo de 2021

 

Respeto por la palabra      65

En poesía a cada línea se le nombra verso; y en la poesía de versificación tradicional se usa la rima consonante o asonante; y la rima empleada se mira en la palabra final de la línea o verso; la rima consonante es la igualdad de las vocales y de las consonantes al final de dos o más líneas o versos en su palabra final: Bonita, la tarde, Alfonsina, / muy fresca por la colina (ina: rima consonante)...      La rima asonante es la igualdad solamente de las vocales al final de dos o más líneas o versos en su palabra final: Cómo anda de linda la Luna, / poco a poco y no se apura (u a: rima asonante)...        Nuestra nación necesita que nos demos a ella, que conozcamos sus campos y ciudades, que acudamos a maestros como Miguel Ramón Utrera, que nace en San Sebastián de los Reyes, Aragua; y a su tierra se entrega a lo largo de su vida, y ahí también muere en su San Sebastián; ahora en lo relacionado a la rima, en esta oportunidad leamos algunos versos en rima asonante de la poesía genuina de Miguel Ramón Utrera:                  Llegó, serena, la noche / con su carga de estrellas. / La lumbre de los cocuyos / se va llenando de selva.         Hondos rumores alarga / la quebrada en sus consejas. / Al arrullo de esas voces / la vida se duerme, lenta...  

Adelfo Morillo