sábado, 15 de julio de 2017

Y nos iniciamos en el griego

Y nos iniciamos en el griego

       El jueves 29 de junio de 2017, a las 9 y 45 minutos de la mañana, comenzamos a adentrarnos en el extenso mundo de aprendizaje de la lengua griega, estaban presentes los estudiantes de la Carrera de Historia, Laura Muñoz, Miguel Páez, Ana Yáñez, Luisana Arvelo, Ana Poveda y Adelfo Morillo, Profesor que dirigía el aprendizaje; fue un ambiente de agrado y de bendición celestial, caía una lluviecita recia y se filtraba un frescor que deleitaba tan bien; comenzamos a escribir y a pronunciar los caracteres conformantes de dicha lengua, todavía no llegamos a hablar de tildes ni de espíritus, signos propios de este idioma; como aspecto de resaltar pudimos decir que mientras nos acercamos al estudio del griego, de forma paralela surgen preguntas que nos llevan a dar respuestas en el escenario de la oratoria, de la ortología y de la ortografía, es decir que este estudio nos brinda la cosmética y la estética para adecuar el castellano a sus formas de habla y a la escritura de sus creaciones literarias.
       Mientras aprendíamos el alfabeto, se prestaba para que surgieran preguntas, que con discursos bien estructurados y bien razonados se le dio respuestas a tales cuestiones; disfrutamos del momento bajo techo de la Casa de Alto, sede de la Carrera de Historia del Área Humanidades, Letras y Artes de la Universidad Rómulo Gallegos, en la Villa de Todos los Santos de Calabozo. Iniciamos el estudio del griego clásico o antiguo con la escritura del alfabeto (alfa, beta, nombres de sus dos primeras letras), del carácter griego en mayúscula y minúscula y del nombre con su correspondiente equivalencia en castellano.


                                                                                    Adelfo Morillo

Lucecita, vuela, lucecita

Lucecita, vuela, lucecita

Como lucecita en la brisa,
así vuela mi pensamiento,
lucecita de mis sueños,
contigo vuela mi sentimiento;
escribo cerca y pienso en lontananza,
lejos, muy lejos en un instante,
escribo y siento cerca,
no lejos, no muy lejos en el instante;
como lucecita en la brisa,
vuela raudo mi pensamiento,
llego a Dublín,
llego a Mérida,
llego a Barinas,
vuela tan raudo mi pensamiento;
llego a Caracas,
llego a Lima,
llego a San Cristóbal,
lejos, muy lejos en un instante,
pensamiento de diamante,
fuerte y cristalino,
mi sentimiento es sutil, fino,
como lucecita en la brisa,
que me trae fragancia de sonrisas
y esencias de mis hijos por igual;
en Dublín, Catalina y María Cecilia,
en Mérida, Tomás con mis nietos,
en Barinas, Jorge Luis con mis nietas,
en Caracas, Javier Jesús con mi nieto,
en Lima, Jairo Jesús,
en San Cristóbal, mi primogénito Adrián con mi nieto,
Adelfo Antonio, Ilisabel;
y aquí en la Villa de Todos Santos,
Fabio Antonio y Cristina del Carmen,
Fabio Antonio en mi cotidianidad,
Cristina del Carmen un poquito más allá,
en sincronía no lejana,
yo en Misión de los Ángeles,
ella por el sur de la Villa de Todos los Santos,
en su casa de San José Obrero con su mamá;
como lucecita en la brisa,
así vuela mi pensamiento,
para encontrarme con mis hijos,
los que están más lejos,
para encontrarme con mis hijos,
los que no están tan allá,
mas cada uno de mis hijos está tan cerca,
cada uno de mis hijos está tan cerca de mí;
cuando vuelo con el pensamiento,
a cada uno lo abrazo, lo siento,
lo disfruto, ciento por ciento;
lucecita en la brisa,
vuela con mi pensamiento,
lucecita de mis sueños,
contigo vuela mi sentimiento.

                                          Adelfo Morillo

Olor a guanábana

Olor a guanábana

El olor a guanábana
me trae lejanos recuerdos,
me acuerda de la parcha,
aquella del patio frente al Apure,
de cuando vivíamos en El Picacho;
el olor a guanábana
me hace recordar bonitos momentos,
de cuando vivía con mis abuelos maternos,
que fueron mis buenos padres,
cómo los recuerdo;
este olor a guanábana
se me vuelve un concierto,
un concierto de encuentros,
encuentros con tantos recuerdos,
de cuando andaba en curiara,
agua arriba, agua abajo
por el Apure tendido y suelto,
de cuando volvimos a mi tierra natal,
a la Villa de Todos los Santos
y de aquí cuántos recuerdos,
recuerdo mi primer día en la escuela,
esa escuela de mis sueños;
este olor a guanábana
se me vuelve tantos ecos,
y elijo de todos ellos,
solo los que alegran por dentro,
elijo dulces momentos de la escuela,
luego lindos momentos en el liceo,
cuando conversaba y bromeaba con las muchachas,
con las bonitas y con las no tan bonitas,
mas amigas en los encuentros,
en los encuentros de estudio,
de bailes, paseos y fantasías;
este olor a guanábana
me sabe a miel de besos,
me sabe a tiernas caricias,
me lleva a cosas cercanas,
al repicar de tus pasos,
a mi sazón y a mis ganas
por tenerte entre arrullos sin lamentos;
este olor a guanábana
se vuelve Cantar de cantares,
me hace esposo de almíbar,
y me mantiene en suspenso
por el sueño de tus caricias;
este olor a guanábana
me canta La vida es sueño.


                                           Adelfo Morillo

Poesía, canta, ama, vuela y sueña

Poesía, canta, ama, vuela y sueña

La poesía se hace nombre
y nombra,
nombra a los niños
y a la mujer y al hombre;
la poesía se hace palabra
y habla,
habla por los niños
y por la mujer y por el hombre;
la poesía se hace verdad
y pregona verdades,
no se pone al lado del avaro,
ni del miserable, ni del mezquino,
se pone al lado de los niños sin padre,
para pregonar que se les dé sustento,
sustento de alma y de cuerpo,
se pone al lado de la mujer indefensa,
para asegurar que se la defienda
por su belleza, por su entereza;
la poesía se hace fuerza,
para fortalecer al hombre justo,
para que no se rinda,
para que no se tuerza;
la poesía es luz y sombra,
luz para alumbrar con el alba,
sombra para el descanso
después de la labor,
la labor del obrero,
la labor de la madre eterna,
la labor del hombre en la sementera,
la labor del hombre en la tierra;
la poesía es sol y luna,
sol en huertos de invierno,
luna en huertos de estíos;
mi poesía ama la paz,
siempre con olivos verdes,
siempre con ojos niños,
siempre con ojos tiernos;
mi poesía es canto de amor,
amor de brisas nuevas,
amor de memorias buenas;
mi poesía es porque canto,
canto porque vuelo,
vuelo porque amo,
amo la paz siempre verde,
en los olivos,
en las hojas que vuelan
en mi poesía que canta,
ama, vuela y sueña.


                                Adelfo Morillo

Quieres que cante

Quieres que cante

Quieres que cante,
mi canto es mi habla,
cuando hablo canto,
hablo por los que hablan
y no son escuchados,
hablo en paz y por la paz;
entonces este es mi canto,
hablo por los que tienen hambre
de pan y de sana justicia;
cuando callo,
estoy en mis pensamientos,
cuando callo,
estoy en mis sentimientos
y pienso en los otros,
esos  que necesitan tantas cosas,
techo para protegerse,
digno trabajo para bien vivir;
pienso en los otros,
siento en los otros
en cada momento,
siempre andan en mis tiempos;
quieres que cante,
mi canto es mi palabra,
cuando hablo,
cuando escribo,
mi canto anda en mi alma,
mi canto anda en  mis entrañas,
canto la lluvia buena,
la lluvia mansa,
la que no arrasa,
la que no inunda tragedias,
canto a la gente buena,
la que se da con amor,
que es la mayoría
y es la que salva al mundo;
quieres que cante,
mi canto no tiene pausa,
son tantas las necesidades
de tanta y tanta gente,
en este presente continuo
que no cesa
en darnos alegrías,
en darnos tristezas;
quieres que cante,
mi canto es por las aves que cantan,
es por las flores que alegran,
mi canto es para dejar en el olvido
cada una de tantas cosas feas,
mi canto es para cultivar alegrías,
mi canto es para recordar
cada una de las cosas lindas
que nunca pasan,
que siempre nos alegran.

                                       Adelfo Morillo


De bien para mejor

De bien para mejor

¿Cuánto de bueno hay qué sembrar?
Sembremos lo mejor de nosotros,
cuando callamos,
cuando hablamos,
cuanto hacemos,
que cada momento lo creemos para bien
y de bien para mejor,
para bien comunitario,
para mejor comunitario,
y así nos va bien,
nos va de bien para mejor;
¿cuántas plantas hay que sembrar,
para equilibrar la vida del planeta?,
cuando sembremos los patios,
cuando creemos jardines,
cuando aumentemos los bosques,
en ese entonces nos llenaremos de pájaros,
nos rodearemos de mariposas,
abrevaremos en aguas limpias y abundantes;
cuando por cada animal sembremos mil plantas,
cuando por cada ser humano sembremos mil plantas,
en ese entonces caminaremos con ríos limpios,
respiraremos sombras diáfanas,
bailaremos rondas junto a las rosas;
¿cuánto de bueno hay que sembrar?,
sembremos mutuos respetos,
sembremos espacios de paz,
sembremos momentos de luz,
sembremos y sembremos
cada palabra buena,
cada buena acción,
no omitamos nada bueno,
cultivemos silencios para bien,
alcemos las voces para bien
y siempre de bien para mejor,
tengamos tiempo solo para bien
y siempre de bien para mejor;
que el bien sea para todos,
no para unos nada más,
que a todos nos vaya bien
y siempre de bien para mejor…

                                         Adelfo Morillo