jueves, 24 de noviembre de 2016

Cancionero de tus besos


Cancionero de tus besos

Anoche llovió sobre la sequía de estos montes,
la sabana amaneció limpiecita con sus pastos;
llovía, amainaba, escampaba y volvía la lluvia,
con el amanecer se volvió más recia la lluvia sobre la sequía;
este mes de marzo huele a candelas y a resolanas,
es el mes recio sobre el pajonal de estos montes;
me gusta cantar a marzo con amor,
me huele a brindis, a mis hijos, a cundeamor.
Este lunes estuve entre vinos, copas, arroz y amigos;
desde hacía días presentía frescores,
en las hierbas y en los pájaros cantores.
Aprendo a leer en los calores de marzo,
las chicharras, las lagartijas y las culebras cambian ropaje
en los caminos, sobre el pajonal, en los árboles de las plazas;
miro celajes de lagartijas
y el oleaje de las aguas en el embalse del Guárico,
Ando encontrando ausencias entre nubes y follajes,
ando abrevando querencias en aguas del tinajero.
Me alegra tanto el canto de paraulatas
y también los cantos de turpiales y cucaracheros.
Vivo entre estos montes músicas y letras,
escribo mi cancionero entre cuerdas de una horqueta.
Me gusta las cosas sencillas
en almíbar de mangos,
en andar de guaruras
y en las lluvias de anoche.
Esta mañana encontré estrellas en los charcos,
me alumbraron el rosario de mis pasos.
Viene un camino largo de lluvias y relámpagos,
trepan los colores en los uveros del patio;
huele a turpial, a paraulata y a mastranto,
se acercan fulgores de días santos,
se vienen dibujando formas de nubes y follajes,
me quedo entre estos embelesos de montes, músicas y letras,
me despierta el cancionero de tus besos.
                                                                   Adelfo Morillo


Es el mismo tiempo


Es el mismo tiempo

Los alientos de mis hijos conforman mi cielo,
ando con ellos alargando el tiempo,
caminamos y conversamos,
nos escuchamos contentos,
comemos y bebemos,
jugamos, ganamos y perdemos;
mas yo no nunca pierdo con ellos,
me estoy con ellos alargando el tiempo
y el tiempo me huele a Torbes,
a Chama, a Apure, a Orinoco, a Guárico,
me huele a frailejón, a malva y a mastranto,
el tiempo con mis hijos conforma mi cielo.
Dios, te agradezco cada cosa:
el aliento, mis errores y mis aciertos,
Dios, ando contigo, con mis hijos, mis amigos;
aumenta mi amor por Ti, Dios, por la vida, por mis hijos,
por las líneas que escribo,
por la gente, por mis amigos y aun más.
Cada segundo, cada aliento los alargo en el tiempo.
Respiro, leo, escribo,
me voy con la música que me gusta,
me inspiran las flores, las mariposas, los cundeamores.
Sueño un mundo de paz entre todos,
esa paz que encuentro en las nubes, en los ríos, en los niños.
Mis hijos son mi presencia y mis recuerdos,
conforman mi cielo;
ellos están cerca, no están lejos, nunca en mi olvido,
no los olvido,
me sostienen,
me inspiran,
me hacen sentir por instantes muy feliz.
Dios, te agradezco cada cosa,
la suma de agradecimientos es más que el número de estrellas,
mis agradecimientos suman el tamaño del amor en el tiempo.
Áhora escucho la música de los ríos,
escucho concierto de astros,
es tan terrible el estruendo de los astros,
estos no saben de piedad, de dolores ni de angustias,
solo se estremecen,
giran, se sacuden
y sorprenden en Haití, en Chile, en Bolivia,
en Asia, en África,
en cualquier lugar del mundo estremecen,
giran, se sacuden y sorprenden,
y nosotros gemimos,
lloramos,
morimos o sobrevivimos,
es el mismo tiempo que nos toca,
gemimos,
lloramos,
morimos o sobrevivimos.

                                       Adelfo Morillo

En vuelo de golondrinas


En vuelo de golondrinas

Me suspendo en vuelo de golondrinas,
con ellas remonto las nubes,
comprendo alturas y pequeñeces:
Cómo nos gusta recibir y ser atendidos,
mas cuán difícil se nos hace dar y servir.
Vuelan las golondrinas
y con ellas me suspendo
sobre tierras bajas y altas, sobre montañas,
mares y ríos, y sobre egoísmos y mentiras.
Nada me piden las golondrinas,
solo me dejan andar en sus vuelos,
nada esperan de mí,
solo me dan sus remontadas.
Invencible me siento en mi vuelo de golondrinas,
vencedor soy,
domino la gravedad,
me siento hoja en el viento,
soy lluvia, estero, montaña, mar, aurora y ocaso.
Me hicieron su amigo estas golondrinas,
me aferro a sus alas, a sus vuelos.
Vuelvo a ser mortal de a pie,
me miro tan pequeño,
venzo mi vanidad, mis pequeñeces, mis mentiras,
sé que es tan difícil vencerlas de un todo,
mas cada día ando en esos intentos.
Me gusta el variosabor de las frutas,
me estremece la sonrisa de los niños,
me salgo de mí,
cuando escucho música que me gusta,
me suspenden esa música y las golondrinas.
Cada día busco ser diferente,
intento ser mejor persona,
busco aprender a olvidar y a perdonar.
Busco perdonarme y perdonar,
me miran las golondrinas,
cómo ríen de mí,
también yo me río de mí;
se alzan las golondrinas,
me dan sus alas,
alzamos los vuelos,
volamos, giramos,
abrevamos espacios y sueños.
                                                      Adelfo Morillo

   

Alma de niños


Alma de niños

Qué tristes pasan por la vida los mentirosos,
los resentidos, los rencorosos, los tramposos,
los hipócritas, los estafadores, los perjuros,
todos estos seres naufragan en el desamor;
oremos por ellos,
para que comulguen con el amor,
para que renazcan en la verdad,
en la dádiva y en la alegría,
para que sean comprensivos, cristalinos…
Qué tristes pasan por la vida los ladrones,
los asesinos, los violadores,
ellos se aniquilan en inconsciencia,
se colman de venenos
y se alejan de la sana conciencia;
oremos por ellos,
para que en el penúltimo aliento de su sana conciencia
vuelvan al mundo de luz y amor…
Con alegría oremos
para que cada vez sean menos los que se pierden
en el submundo del desamor…
Si andamos con amor y comprensión, no juzgamos,
si andamos con amor y comprensión, escuchamos,
atendemos, orientamos, confiamos, nos damos, damos…
Hoy miré la mirada de dos niñas,
me miré en el candor de sus miradas,
y pienso Son los niños y las niñas ríos de pureza;
los más perdidos en desamor abusan de niños y niñas,
los asesinan, los ultrajan, los violan, sin piedad;
oremos por esos perdidos,
para que vuelvan al mundo de luz y amor…
En el mundo de amor los niños y las niñas florecen,
alumbran con sus sonrisas, con sus juegos, con sus sueños,
con sus tremenduras, con sus inventivas,
con sus perfumes de divinidad infinita…
No sé cuánto tengo de adulto,
me alegro, porque sigo pensando y sintiendo con corazón de niño,
me siento afortunado en mi mundo de niño,
sé que el mundo de amor gira con alma de niños…

 Adelfo Morillo 

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Dos soñadores: Ríos Reyna y Tomás Lugo



Dos soñadores: Ríos Reyna y Tomás Lugo
                                                                                        Eloi Yagüe Jarque

       Pocas veces en la vida se da la confluencia de varias circunstancias que permiten a los soñadores plasmar en la realidad lo mejor de sus fantasías. Hubo dos hombres que coincidieron en el tiempo y en el espacio, y aunque tenían profesiones diferentes compartieron un sueño en común: que Caracas tuviese, al fin, la sala de espectáculos más grande e importante de América Latina: el Teatro Teresa Carreño. Ellos fueron Pedro Antonio Ríos Reyna, músico, y Tomás Lugo, arquitecto.
       Pedro Antonio Ríos Reyna nació en San Juan de Colón, estado Táchira, el 6 de noviembre de 1903; fue un violinista, compositor, director de orquesta y promotor cultural venezolano.
       Trasladado junto a su familia a Caracas, comienza en esta ciudad su formación musical en 1913, cuando empieza a recibir clases de violín del maestro José Lorenzo Llamozas. Posteriormente, en la Escuela Superior de Música, donde recibe clases de armonía y composición de la mano del maestro Vicente Emilio Sojo, también recibe instrucción por parte de Juan Bautista Plaza, de Historia de la Música. Habiendo recibido una beca para estudiar en Bruselas, debió declinar a la misma debido al fallecimiento en 1917, de su padre y de su hermano, lo que lo obliga a hacerse responsable del sustento de la familia, lo cual hace interpretando el violín en diversos teatros de la ciudad capital. Desde 1920 se dedicó a la docencia, dando clases de violín en la Escuela Superior de Música, labor en la que permanecería hasta 1934. A partir de 1926 hasta la disolución de la Unión Filarmónica de Caracas en 1929, se desempeña como secretario general de la misma, siendo también violín concertino en esta institución.
       Ríos Reyna perteneció al grupo de músicos en 1930, de la Orquesta Sinfónica Venezuela (OSV), de la que fuese violín concertino hasta 1963, año en que un accidente perjudicó la movilidad del dedo meñique de su mano izquierda. Continuó dentro de la orquesta como formador, director y presidente de la misma hasta su muerte.
       En 1970 fundó la Orquerta Experimental de la Orquesta Sinfónica Venezuela, considerada la precursora del vasto movimiento musical conocido como El Sistema dirigido por el maestro José Antonio Abreu.
       Durante años Ríos Reyna estuvo empeñado en construir una sede permanente para la Orquesta Sinfónica Venezuela. Finalmente obtuvo del Presidente Rafael Caldera la donación de un terreno en el parque Los Caobos, para la construcción de la tan anhelada sede. Desafortunadamente, el músico no logró ver su sueño realizado, pues el 13 de febrero de 1971, mientras realizaba gestiones relacionadas con la Orquesta Sinfónica, fallece arrollado por un vehículo de carga en la ciudad de Nueva York.
       Pocos meses después, en junio, un trío de destacados arquitectos gana el concurso convocado por el Gobierno para construir un gran teatro en terrenos del Parque Los Caobos. Ellos fueron Tomás Lugo, Jesús Sandoval quien fallecería en 1977 y Dietrich Kunckel.
       Tomás Lugo nació en San Tomé, estado Anzoátegui, en 1944. Fue arquitecto egresado de la Universidad Central de Venezuela. Inició su aprendizaje como asistente de arquitecto con el profesor Fruto Vivas en los proyectos del hotel de Ciudad Guayana y del Ateneo de Boconó. Desde 1967 se desempeñó como profesor de Composición Arquitectónica en la Facultad de Arqitectura de la U.C.V.
       El trabajo de Lugo ha sido clave para la construcción de Parque Central, el diseño de los nuevos espacios del Museo de Arte Contemporáneo y la Casa de la Música. Igualmente creó el Centro de Acción Social para la Música (Caspm) de Quebrada Honda, la sala cultural de BOD-Corp Banca de La Castellana, así como otros auditorios.
       Finalmente, el Teatro Teresa Carreño fue inaugurado el 19 de abril de 1983. La sala principal fue bautizada como Ríos Reyna como homenaje a quien logró la realización de tan importante sede para la cultura musical. Por su parte, el nombre del maestro Tomás Lugo, quien falleció este 2 de noviembre, quedará en la historia como el arquitecto que diseñó el Complejo Cultural Teatro Teresa Carreño.    


jueves, 3 de noviembre de 2016

Siembras



Siembras

Una caricia tuya me colma de luz,
una de tus miradas me llena de candor,
mi nombre en tus labios me inunda de alegría;
sigo enamorado de tu piel, de tu mirada
y de tus labios, toda tú eres mi poesía.
Hoy sembré una lluvia de oro,
frente a los ciruelos de frutas verdirrojas;
miro las nubes con atisbos de lluvias
y en esta mañana de frescura y calor
rondo este variopinto florecer.
Aspiro mirarte enamorada,
imagino el perfume de tu andar,
sigo soñando mírarte enamorada;
desde muy joven te traigo en mis sueños,
esos que recuerdo recostado a la pared de una bodega,
y mientras sonaba una canción,
yo te soñaba, te imaginaba en silencio,
y sigo en silencio el recuerdo de esa canción,
y cuando tomo tus manos,
me inunda la alegría
y me dejo llevar por el sonido de esa canción;
mi amor se cumplirá,
mi amor con tus encantos,
mi amor de certezas y adivinanzas.

                                                                  Adelfo Morillo