domingo, 10 de mayo de 2015

Greliany

Greliany

                           Elevemos una oración de amor
                           por las mujeres que paren,
                           y no cumplen con la divina misión de ser madres,
                           maltratan a los hijos con palabras catastróficas
                           y con golpes;
                           elevemos una oración de amor
                           por esas mujeres
                           para que comprendan
                           y empiecen a sentir la dicha de ser madres…
                           Ofrendemos un ramo de flores a las madres
                           que viven en santidad por amor a los hijos,
                           flores blancas porque las madres prodigan paz,
                           flores amarillas porque las madres son ternuras,
                           flores rojas porque son madres de amor
                                                                                      Adelfo Morillo
                                                                                  
      Greliany, Dios  es perfección, y nosotros venimos de su perfección, pero nos vamos perdiendo por ambiciones de poder o de dinero, por mezquindades, egoísmos y envidias; la perfección está en la inocencia de los niños, en la belleza efímera de las flores, en los cursos de agua limpia, en las formas caprichosas y pasajeras de las nubes, y en infinitas manifestaciones de la naturaleza, que viene de Dios…
     Nos equivocamos, seamos sinceros y reconozcamos nuestras equivocaciones, para enmendarnos y no volver a cometer esa misma equivocación; pero estemos conscientes de que vamos a seguir equivocándonos, pero en otros errores, para los que no estábamos preparados, en buenas actitudes cuando hablamos, cuando actuamos o cuando reaccionamos; sobre todo nos equivocamos con frecuencia, cuando reaccionamos; porque alguien nos dice o nos hace algo indebido, y tendemos a reaccionar igual o peor; por tanto desde el momento de despertar cada mañana debemos prepararnos para salir con actitud de amor para cada lugar y momento donde nos toque estar… Esto no es fácil, sencillo tampoco es, es muy difícil mantenerse centrado, pero es posible, si en verdad queremos sentirnos bien dentro de nosotros y fuera de nosotros…

sábado, 9 de mayo de 2015

Los dos amigos

Los dos amigos

      En una de mis visitas en compañía de mi mujer, María, y de mi hijo, Fabio, a mi hijo, Adelfo Antonio, en San Cristóbal, este me tenía el libro Cuentos de Oriente, publicado a Ramiro Calle por la Editorial Sirio, S. A., Buenos Aires, Argentina, 1999; y en esos días estuve leyendo algunos de esos cuentos, y cuando me venía, Adelfo Antonio me dijo que me lo trajera, y fue así como hoy lo estuve hojeando y ojeando en mi casa frente a la computadora y en la página 99 me encontré con el cuento Los dos amigos
   



      Eran dos grandes amigos…, y un día decidieron dedicarse a la búsqueda espiritual y a la meditación. Para ello cada uno adquirió un pequeño terreno en el campo para vivir.  Uno de ellos tuvo el deseo de plantar un rosal y, así, un día poder disfrutar del maravilloso olor y del espléndido color de las rosas, pero en seguida descartó la idea, pues pensó que le causarían apego… Su compañero tuvo la misma idea y plantó el rosal. Transcurrió el tiempo y el rosal germinó, ofreciendo en su momento primorosas rosas. El hombre que disponía del rosal disfrutó de sus preciosas rosas y las mismas le servían para meditar y abrir su mente y su corazón a la naturaleza y vibrar cósmicamente con ellas. Las rosas le ayudaban a cultivar su sensibilidad, a desarrollar su sentido místico y a fundirse con lo Inmenso, pero nunca experimentó apego hacia ellas

jueves, 7 de mayo de 2015

Somos tan pobres en las cosas de Dios

Somos tan pobres en las cosas de Dios


            En líneas finales de la novela Las sandalias del pescador, escrita por Morris West, leemos de las Memorias secretas de Cirilo esta parte de su confesión … que yo, a quien se le pide que dé tanto, me encuentre tan pobre en las cosas que son de Dios
                                                                                                           
      Sí, lectores y lectoras, todos somos tan pobres en las cosas de Dios, y sin dudas que la mejor forma de estar cerca de las cosas de Dios es transitando una vida sencilla, sin lujos ni tantas otras vanidades; sin ambiciones de poder ni de dinero en abundancia, sin consumismo de cosas superfluas, tratando de tener cada día solo lo necesario, alimentos, techo, vestido, buen comportamiento en actitudes, palabras, acciones y reacciones…
      La buena actitud nos la da la luz de cada nuevo día, en el verdor de las plantas y su frescura, en los variopintos de las flores, en la dulzura del agua y de la fruta que saboreamos, en los pájaros que cerca o a lo lejos cantan, en las manchitas blancas de las uñas, y en calores y frescores diurnos y nocturnos…
      Las buenas palabras las escuchamos en familiares, amigos y en la gente que viene y va…
      En el patio miro los pájaros, cómo accionan, vuelan, buscan y llevan trocitos de madera, pedacitos de algodón pajarito, van y vuelven, y así de vuelo en vuelo van haciendo el nido, y ya concluido ahí hacen pareja, y se esculcan, y se toquetean, y algún día la hembra aova, y nacen las crías, y la madre vuela y lleva comida, y le coloca la comida en la boca, y cómo abren la boca las crías, grandísima, anchísima, y cómo son de glotonas; y nosotros cómo debemos aprender, para lograr cada cosa cotidiana, sin quejarnos, sin rezongos, solo debemos agradecer a Dios, por la vida, por la salud, y porque nos dé amor y solo amor en cada sitio y momento de nuestra breve existencia…
      Sí, somos tan pobres en las cosas de Dios, entonces dejemos de ser mezquinos, y de ser envidiosos, y también dejemos tantas otras cosas que llevamos en nosotros, y que no son de Dios…

miércoles, 29 de abril de 2015

Dándome cuenta y alegría

                                       …ese es el amor que habla en tu alma
                                          que es el mismo amor
                                          de cuando eras niño
                                          y encontrabas
                                          a la cerecita cubierta de flores
                                          y te detenías a contemplarla
                                          y ella te hablaba
                                          y tú emocionado guardabas silencio…
                                                                                                  Luis Mariano Rivera

Dándome cuenta y alegría

                            Qué calores estos de abril,
                            en esta Villa de Todos los Santos de Calabozo
                            soportamos estos calores más intensos;
                            y aun así un turpial cantaba ya en esta madrugada,
                            y luego los cucaracheros y tantos más;
                            yo escuchaba y pensaba,
                            escuchaba y me alegraba,
                            y una brisita empezaba a soplar;
                            más luego me fui al patio,
                            y estaban mustios orégano y acetaminofén,
                            y también estaban mustias yerbabuenas y moringas,
                            yo iba mirando mientras regaba;
                            y antes cuando amanecía,
                            me di cuenta y alegría
                            de cuánto follaje reinaba en el este del patio,
                            la luz matutina apenas se filtraba frente a la ventana,
                            solo quiero seguir dándome cuenta y alegría

                                                                                                 Adelfo Morillo

sábado, 25 de abril de 2015

Qué delicia es el perfume de la música

Qué delicia es el perfume de la música

       Desconocedor feliz de la muerte…, así escribe Borges acerca de un gato, que es también cualquier otro animal, y asimismo cada ser humano fuera del común; recuerdo a Sócrates, en Atenas tantos años antes de Jesucristo, ante sus discípulos, cuando ya había ingerido la copa de veneno cicuta, conversaba y decía que no se entristecieran, al contrario debían sentirse alegres como él, puesto que moría el cuerpo, pero el alma iba a reunirse con la divinidad…
      Cada persona tiene una idea acerca de la muerte, la mayoría la teme, se espanta y ni siquiera gusta nombrarla; en la literatura da argumento a sinnúmero de tramas violentas, idílicas, tragicómicas o románticas…
      Jesucristo habló de inmortalidad en la resurrección, y así no los demuestra cada día en su triunfo de espíritu sobre la muerte…
      Yo intento no pensar en la idea de muerte, procuro glorificar cada espacio y cada instante en amor, fe, alegría, paz y bondad. Y así amo la lluvia menuda o torrencial, no la puedo detener; tengo fe en que podemos ser mejores hombres y mujeres; si somos mezquinos, cada día podemos ser menos mezquinos; si somos envidiosos, cada día podemos ser menos envidiosos; me gusta la paz interna, en el hogar, con los vecinos, con la gente en general; y la bondad la podemos prodigar con palabras amables y con acciones y reacciones afables…
      Felices los felices…, escribe en algún momento Borges, ¿y quiénes son los felices? Los griegos decían que no se podía llamar feliz a alguien hasta que no muriera, y una forma de entender esa idea, es que el muerto ya no tendrá más angustias ni pesares en ente mundo terrenal…
      La flor marchita nunca volverá a florecer…, así escribe en una línea Omar Kheyyam; mas cantemos, porque las plantas permanezcan en este planeta y sigan floreciendo y dando frutos, verduras, colores y aromas… Qué delicia es el perfume de la música que nos gusta, nos eleva, nos lleva y nos devuelve a la vida…

miércoles, 22 de abril de 2015

Canto sencillez y alegría

                                           Solo el amor me hace conseguir la luz que guía mis ideas.
                                           Solo él me hace vestir de cierta hermosura lo que escribo…
                                                                                                             Luis Mariano Rivera


Canto sencillez y alegría

                   Escribo líneas para gente de pueblo,
                              Dios quiera y a esta gente de pueblo,
                              guste cómo escribo…
                              Mis líneas no son eruditas,
                              solo busco cantar la sencillez y la alegría,
                              solo las cosas sencillas me complacen…
                              Cuando la gente de pueblo guste de las cosas sencillas,
                              entonces se hará más inmenso…
                              Mi voz no es bonita para el canto,
                              mas me canto y cómo la paso bien…
                              Y cuando la gente de pueblo canta,
                              me llena de emoción y contento…
                              Y es que la gente de pueblo ama y sufre,
                              y así mismo cuenta, dice y canta…
                              Miro la luz y busco comprender,
                              escucho el amor y trato de mantenerme en él,
                              y entonces escribo
                              y Dios quiera que a esta gente de pueblo,
                              guste cómo escribo,
                              con colores de flor de bora
                              y con aromas de sentimiento…
                                                                               Adelfo Morillo