domingo, 27 de abril de 2014

Andanza por nuestro idioma 7



Andanza por nuestro idioma                    7

     Este largo camino es para andarlo poco a poco y con pausas, y en este paso nos detuvimos a mirar a unos malabaristas de ocasión, y estos nos dieron la idea de jugar con la palabra abracadabra, que según la cábala debemos escribirla en once líneas, y en cada una de ellas ir disminuyendo una letra, y al final nos va a dar la figura de un triángulo, y este nos depara diversas cosas mágicas y asombrosas; luego pensamos en la expresión arte de birlibirloque o de encantamiento, y con ella expresamos la idea de que algo se hizo como por arte de magia; y también nos llegó el recuerdo de la expresión ¡Ábrete, sésamo..!, con que nos deja boquiabiertos uno de los hermosos cuentos del libro de los sueños Las mil y una noches…
     En el cerebro de los niños todo lo maravilloso o mágico puede suceder, ellos escenifican sus sin pares obras teatrales, donde son reyes, reinas, maestros o maestras, médicos, enfermeros o enfermeras, hadas buenas o perversas, y en un tiempo ilusorio, porque el pasado y el futuro lo confunden, y por tanto ríen, lloran, viajan, sufren, salvan, socorren, y además pueden pasar de un rol a otro sin ningún problema…
     Y en esta pausa nos preguntábamos por qué los adultos perdemos la ilusión atemporal de los niños, nos creemos importantes, serios, y casi nunca o nunca nos alcanza el tiempo para sonreír en nuestra intimidad y para soñar con fe y candor…
     Las cosas no se dan por abracadabras, ni por artes de birlibirloques, tampoco con expresiones de ¡Ábrete, sésamo...!, pero la vida nos regala la posibilidad de que no nos vayamos de nosotros mismos, y hay tantas palabras que nos permiten alegrarnos, porque en el significado de cada una de ellas, si las atendemos bien y con respeto, nos vamos a encontrar respuestas ciertas a nuestros asuntos cotidianos, y también tantas palabras nos dan la llave para imaginar mundos con momentos mágicos de colores, arco iris, y de músicas con todas las armonías que nos permiten pensar, sentir y soñar…

sábado, 26 de abril de 2014

Andanza por nuestro idioma 6



Andanza por nuestro idioma                6

     Continuamos esta andanza paso tras paso, y cuando adelantamos el pie, nos topamos con los restos de una canoa, no nos extrañamos, porque muy cerca pasa el río Guárico, y hurgamos la palabra canoa, y anotamos que la misma es una voz caribe canaua, y aquí en los llanos venezolanos se trata de una embarcación pequeña y liviana, y cuento que entre mis cinco y ocho años de edad anduve con mi papá en una canoa por el Apure, él la gobernaba con el canalete y yo empujaba con la palanca, y debo decir que mi papá prefería decirle curiara en lugar de canoa, y curiara también proviene de la palabra caribe culiala…
     Hoy día es común escuchar a la gente decir ¡Vámonos, canoa..!, para animar y animarse… Cada quien va en su canoa…, para aclarar sobre todo en el juego de apuestas, de que cada quien responde por el monto de la jugada…
     Cuando empezamos a leer Doña Bárbara, novela escrita por Rómulo Gallegos, leemos Un bongo remonta el Arauca…, el bongo es una embarcación más grande que la canoa o curiara, hoy día cuando llegamos a Puerto Miranda podemos mirar el transitar de canoas que, entre otras tantas labores, las usan para cargar arena que sacan de los bancos de arena del río Apure…
     Recuerdo el comienzo de la letra de una canción:

                                 Canoero del río Arauca…

     En la canoa o curiara, como decía mi papá, anduvimos tantas travesías, recuerdo la vez, cuando llovió y la sabana se inundó, parecía un espejo del cielo, y andaba con mi papá en la curiara, y la enrumbó en línea recta, él dirigía con el canalete y yo empujaba con la palanca, y no sé, era como si él tuviera el don de la orientación, porque llegamos derechito a poca distancia de nuestra casa en El Picacho, a orillas del río, en San Fernando de Apure…Y digo que hay memorias que no olvido, y una de ellas es mirarme junto a mi papá surcando el Apure sobre la canoa o curiara, como a él le gustaba nombrarla…

viernes, 25 de abril de 2014

Andanza por nuestro idioma 5



Andanza por nuestro idioma                  5

     Cuando dimos otro paso, miramos que en el suelo estaba una baraja por el revés, le dimos vuelta y era un tres de bastos, en castellano decimos baraja, carta o naipe, y el conjunto de barajas española o francesa lo usamos para distintos juegos, con la baraja española jugamos carga la burra, siete y medio, nueve y medio, robado o roba montón, caída y mesa limpia, y truco, el juego de caída tiene varios cantos, ronda, rondín, patria, vigía, registro; el juego de truco también tiene los cantos, flor y reservada, envites, y las voces, truco, retruco, vale nueve, vale juego, quiero o no quiero…
     Barajar nos viene de la palabra portuguesa baralhar, que significa mezclar las cartas, los dados o el dominó, en el juego de barajas, cada vez le toca a uno de los jugadores barajar las cartas, es el que baraja y otro pica la baraja, y en el juego de dominó baraja el que está antes del jugador que le toca la salida; en expresiones cotidianas de alguien que siempre se rehúsa a participar o a colaborar, decimos que fulano o fulana se baraja para todo, y en el juego de barajas o de dominó le decimos al que baraja que baraje bien, y cuando no nos gusta la barajada o barajadura le decimos que vuelva a barajar, y algunas veces el barajador o barajadora se molesta…
     La letra de la canción Escríbeme la compuso Guillermo Castillo Bustamante motivado por alguien en prisión, que deseaba con ansiedad la carta de su mujer amada:
                                    Son tus cartas mi esperanza,
                                    mis temores, mi alegría,
                                    y aunque sean tonterías,
                                    escríbeme, escríbeme.

                                    Tu silencio me acongoja,
                                    me preocupa y predispone
                                    y aunque sea con borrones,
                                    escríbeme, escríbeme.
                           
                                    Me hacen más falta tus cartas
                                    que la misma vida mía,
                                    lo mejor moría sería,
                                    si algún día me olvidaras.

                                    Cuando llegan a mis manos,
                                    su lectura me conmueve
                                    y aunque sean malas nuevas,
                                    escríbeme, escríbeme.

     Y Alberto Cortez escribió la letra de la canción Carta a mi viejo, que al comienzo y al final es para leerla con sentimiento de hijo dolido:

                               Cualquier día, a cualquier hora,
                               y en cualquier lugar, querido viejo.
                               Perdona lo de viejo antes que nada,
                               pero es que así te siento más a mi lado.
                               Como al mejor de todos mis camaradas,
                               te contaré las cosas que me han pasado.
                               Trataré de explicarte lo que he sentido
                               en todos estos años que anduve lejos,
                               las cosas que contigo no he compartido
                               y que hubiera querido, querido viejo…

                               Y bien, aquí la carta ya se termina,
                               pues la noche ha dejado de ser doncella.
                               La llevará volando una golondrina
                               hasta allí donde vives, con las estrellas…

Andanza por nuestro idioma 4



Andanza por nuestro idioma                4

     Damos otro paso y avanzamos por este largo camino placentero, y nos llega un sutil y dulce olor de flores, miramos a uno y otro lado, y nos damos cuenta de que cerca de nosotros por el este se esparce una tenue brisa, y en un recodo bajo sombras de chaparros está una planta de azahar nevada de flores perfumadas, y hurgando recordamos que azahar nos llegó de la palabra árabe alazhar, para significar flores blancas, y entre ellas las del naranjo y limonero; aquí en Venezuela a la planta azahar también se le dice jazminero, y los cafetos cuando florecen se cubren de estrellitas blancas aromáticas, que igual se les dice azahar… En Mérida le regalé azahares de un jazminero a Ilva, cuando hicimos nuestra primera caminata, nos llegó la noche y también un soberano aguacero, pero no nos detuvo tremendo chaparrón, los azahares eran de un jazminero en la avenida Urdaneta, en un momento le dije que me esperara, que ya regresaba, llegué hasta la planta, tomé unos azahares, olí su exquisita fragancia, y me acerqué de nuevo a Ilva, le ofrecí las flores, las olió y se las colocó en la cabellera castaño claro mojada…
     Azar proviene de la palabra árabe azzahr, y significa el dado con que jugamos, solemos decir que es la casualidad, el caso fortuito, cuando en realidad es un asunto de causalidad; opino que debemos evitar los juegos de envite y azar…
     Asar por su parte proviene del latín assare, y consiste en preparar y hacer comestible un manjar por acción directa del fuego o de la candela; es frecuente escuchar las hipérboles ¡Este calor nos quiere asar,  este calorón me está asando, o nos está asando...!
     Pudiera suceder que, por cuestiones del azar, de la casualidad o causalidad, estemos en un sitio listos para asar una carne en vara, y de un rincón benigno nos sorprenda la brisa con un grato perfume de azahar, y por muy bravo que sea el calor, se nos inunde el ánimo de alegría y lleguemos a expresar ¡Gracias, Dios, por regalarnos este momento con  fragancias de cielo..!

Andanza por nuestro idioma 3



Andanza por nuestro idioma              3

     Tomamos aliento para proseguir nuestra andanza, y el tercer paso nos lleva a cobijarnos bajo la sombra de tres palmas llaneras, estamos a un lado del camino, a campo abierto, y pensamos en la palabra aliento, llegada a nosotros del latín alentius, con que designamos la respiración, el aire que respiramos; también con ella significamos vigor, buen ánimo, esfuerzo, valor, y asimismo soplo, y el olfato y el gusto también perciben alientos, y hasta diferenciamos mal aliento de buen aliento, y aun lo podemos emplear para dar referencias sutiles de emanación o exhalación, y sobre todo cuando conversamos decimos que casi quedamos sin aliento, porque seguimos sin pararnos, sin detenernos, sin hacer pausas, es decir,  lo hicimos de seguidas…
     Alentar, palabra proveniente del latín alenitare, nos da idea de respirar, de aspirar el aire, cobrar aliento, descansar de alguna tarea cotidiana; también da la significación de animar, infundir aliento, esfuerzo, o dar vigor… En las conversaciones diarias la gente pregunta Carmen, ¿cómo sigue tu hija? Y escuchamos responder Está alentada, se ha alentado, está alentadita…, formas de expresar que su hija ha mejorado de salud, que se ha recuperado; también podemos escuchar José, ¿cómo sigues? Y este puede responder Estoy alentado o alentadito, me estoy alentando, me voy  recuperando muy bien…
     En nuestra convivencia es grato darle aliento a la gente, para que se anime a recuperar sus pesares físicos o espirituales… Yo he tenido accidentes y he pasado por dolencias físicas y también he vivido algunas depresiones, y en distintos momentos algunas gentes me han ofrendado sus mejores alientos, porque hay gente que en forma espontánea alienta a los demás con sus actitudes y buenas expresiones habladas y en acciones concretas…
     Yo aliento mis mejores deseos porque cada uno de nosotros vivamos de la más saludable forma en lo material y anímico, y me gusta reunirme y escuchar a las personas que nos alientan, y quieren que todos consigamos nuestros más inasibles y tangibles alientos…

Andanza por nuestro idioma 2



Andanza por nuestro idioma                2

     Hacemos una pausa en el camino, sentimos sed, tomamos agua, y nos llega la idea de que la palabra agua, nos viene del latín aqua, y damos el segundo paso, y seguramente alguna vez cada uno de nosotros se ha enamorado, y la persona por quien suspiramos nos ha costado llegar a conquistarla, y entonces escuchamos decir o decimos ¡Esta mujer o este hombre me tiene a pan y agua...! En el poemario Giraluna, escrito por el poeta cumanés y mundial Andrés Eloy Blanco, nos encontramos con la poesía La Cita y en uno de sus versos leemos:

                       La próxima vez,
                       esperaré a que llueva a chorros;
                       ya te contará la nube
                       cómo esperamos nosotros
                       y nunca sabrás si el agua que te pasó por los labios
                       te la lloraron las nubes
                       o te la llovieron los ojos…

     Aguacal decimos de la mezcla de agua y cal para blanquear paredes, pretiles, poyos, zócalos; en este mes de abril apenas han caído tres aguaceritos, lloviznas más bien, el último fue esta madrugada, no han llegado a ser aguaceros, sí un poquito más que garúas; aguacha o aguachas decimos de aguas sucias encharcadas, cuando era muchacho me gustaba saltar los charcos;  aguachinar, aguacharnar o enaguazar son otras formas de decir encharcar, que es cuando llenamos con exceso de agua algún pedazo de tierra; cuando los frutos pierden los sabores de sus jugos, por contener exceso de agua, decimos que están aguachentos, también hablamos de comidas aguachentas; aguachirle le decimos a un vino de baja catadura, porque contiene agua en demasía que le quita cuerpo, también se le dice aguapié, y a cualquier licor desabrido se le dice alguna de esas dos palabras, y a cualquiera obra ligera sobre todo de la escritura se le da el mote de aguachirle o de aguapié; al sitio donde abunda los manantiales le decimos aguada, también es provisión de agua; cuando alguien es blandengue, cobarde, flojo o floja para el trabajo o en carnes decimos que es aguado o aguada, también cuando una bebida o comida tiene más agua de lo debido, comentamos que está aguada; y para usar acuarela le debemos agregar agua en cantidad adecuada; en las parcelas o conucos a los surcos o zanjas por donde corren las aguas, les decimos aguaderas, y si creemos que va a llover o está lloviendo nos vestimos con ropas aguaderas, que nos protejan del agua de lluvia, y también le decimos aguadero, abrevadero o aguaje al estanque o paraje del río, caño, arroyo o manantial donde el ganado llega a beber agua; si estamos pescando y cerca o lejos de nosotros los peces salen brevemente a la superficie, decimos que son aguajes o que los peces están aguajeando, y decimos a las personas que alardean de lo que no tienen que cómo le gustan los aguajes, y si se trata de personas que andan desafiando a los demás, y al final rehúyen si alguien le responde, decimos que ellas son puros aguajes, buchiplumas o patarucos; le decimos aguador, aguadora, o aguatero, aguatera a la persona que lleva o vende agua, y se le dice escanciador o escanciadora a quien vierte en vasos o copas alguna bebida, y aguador o aguadora se le dice también al signo zodiacal acuario; a la mezcla de agua con alguna porción de miel le decimos aguadulce o aguamiel, y también se le dice así al agua mezclada con el guarapo de caña de azúcar o con panela o papelón, en mis tiempos activos de profesor inventé la adivinanza ¿En qué se parecen el azúcar y el peine..?, al final le respondía a los estudiantes En que no son papelón, pa’ pelón…; aguafiestas le decimos a la persona que nos desanima sobre todo si estamos inventando alguna reunión para divertirnos; aguajinoso, aguajinosa o aguanoso, aguanosa decimos de algo colmado de agua o muy húmedo; aguamala o aguamar le decimos a las medusas urticantes; aguamanil se le dice al recipiente de donde vaciamos agua y también al mueble donde se coloca la ponchera para lavarnos las manos, también a la ponchera se le dice aguamanil, cuento que mi papá entre tantas otras cosas construía aguamaniles, los atriles para colocar la ponchera, y en casa teníamos un aguamanil y al lado colgaba un paño para secarse las manos, y muy cerca reposaba el tinajero, que también lo había hecho mi papá, y la tinaja sudaba y adentro se enfriaba en sombras el agua fresca y clarita, al aguamanil también le decimos aguamanos; aguar es mezclar con agua cualquier otro líquido; quiero significar la novela Como agua para chocolate, escrita por la mexicana Laura Esquivel, porque a medida que vamos leyendo la trama, poco a poco se nos va haciendo agua la boca con los aderezos culinarios y con la forma cautivante como la autora nos va narrando y describiendo pasiones, conflictos y amores…