jueves, 18 de julio de 2013

Son tantos los alimentos de alma


Son tantos los alimentos de alma

     Una anécdota refiere que un día a la hora del almuerzo, la mamá de Andrés Bello lo llamó a la mesa, para que comiera, y que él le respondió en seguida voy,  primero estoy alimentando el alma, estoy leyendo
     En Mérida me daba clases de Latín I Ovidio, un profesor amigo, algunas veces me invitaba a almorzar con él, nos íbamos caminando desde la Escuela de Letras hasta un sencillo restaurante cercano, y su comida era frugal, terminábamos tomando sendos guayoyos, mientras él decía que comer en abundancia no le permitía pensar con claridad, él era un acucioso lector y un sin par profesor…
     Cuando rezamos, decimos Danos hoy el pan nuestro de cada día, con lo cual entiendo que pedimos el sustento suficiente, no en abundancia, y sí, nos viene bien comer sin exceso… Y por el pan de cada día elevamos oración de agradecimiento a Dios…
     Ahora volvamos a la idea de Andrés Bello, porque alimentamos el alma con paseos contemplando el paisaje, si miramos lindas películas, amando gratamente el estudio, y tiene buen sentido la vida, si la labor que hacemos es provechosa para la gente y nos brinda satisfacciones, son tantos los alimentos de alma, y los primeros son amor y fe en Dios, y la música con su lenguaje universal, y alguna letra de una canción que nos mueve las fibras de pensamientos y sentimientos, sí, alimentemos el alma con palabras y acciones buenas, cuán grato es sembrar y luego regalarse con perfumes y colores de las flores, o paladear el dulce sabor de una fruta, no sabríamos enumerar los alimentos de alma, y la escritura es pintura maravillosa de pensamientos y sentimientos de hombres, mujeres y niños, sí, también la escritura es música divina de alma…  
    


Donde tú te ves


Donde tú te ves

     En una mañana de sol dictaba la clase de Castellano y Literatura en un salón de primer año, el colegio queda en El Llanito allá en Mérida, era el año 1979, y de pronto la Subdirectora tocó a la puerta, y me dijo que estaba una gente de la televisora del Ministerio de Educación, y me preguntó si yo no tenía objeciones para que filmaran la clase, le dije que pasaran al aula y ese día nos hicieron actores a los estudiantes y a mí, después le pregunté a la Subdirectora por qué filmaron mi clase, y me dijo que le preguntaron por un profesor que dominara su materia y que fuera espontáneo, dinámico y ameno dictando la clase, y que ella sin dudar se dirigió con ellos hasta el aula, donde yo me encontraba cumpliendo mi objetivo del día…
     Ahora era una mañana de 1982 en la Escuela de Letras de Mérida, yo era profesor de las Cátedras de Latín I y Latín II en la Universidad de Los Andes, y me encontraba dictando mi clase de Latín I, cuando de pronto alguien tocó a la puerta, me dirigí hacia allá y ahí estaba una gente de Televisora Andina de Mérida, y me dijeron que querían filmar mi clase, si yo no tenía objeción, les dije que pasaran, y  nos hicieron actores a los estudiantes y a mí… Y cuando estaba en algún sitio de Mérida, se me acercaba algún estudiante o amigo y me decía que me desenvolvía muy bien en el aula y frente a las cámaras de televisión…
     Estas dos actuaciones casi las había olvidado, porque considero que a diario somos actores de nuestro propio teatro, eso sí, qué bueno es, si nuestro teatro de vida lo desempeñamos con amor, alegría, espontaneidad y sinceridad… Allá en Mérida fui invitado varias por el Director de Radio Universidad, y conversamos acerca de aspectos de la lengua castellana, y desde cuando volví aquí a Calabozo, mi pueblo natal, me invitan con relativa frecuencia a emisoras de radio y a TVCC, Televisora Comunitaria de Calabozo, Donde tú te ves


Aquella alegría en sus ojos y en su sonrisa


Aquella alegría en sus ojos y en su sonrisa

     A finales de enero de 1979 Jovino, Alejandro, Alonso y yo estábamos en casa de Raúl en La Parroquia, conversábamos, bebíamos y algo comíamos, éramos profesores compañeros del mismo colegio, Jovino amenizaba con el acordeón y cantaba, y ya cerca de medianoche Jovino nos invitó, para que nos fuéramos a Canaguá, Alejandro y Raúl trataron de disuadirlo, pero él dijo que si nadie lo acompañaba, él se iba solo, y yo le dije que lo acompañaba, y nos fuimos en su jeep, íbamos tomando miche, en el trayecto empezó a llover y había neblina, y el limpiaparabrisas no funcionaba, nos detuvimos a echarle ace (jabón en polvo) al parabrisas, para que no se empañara y siguiéramos con visibilidad, en la madrugada llegamos a Canaguá, seguimos de farra, llegamos a una casa conocida de Jovino, ahí la gente tocaba cuatro, guitarra y cantaba, temprano nos fuimos a la orilla del río y nos ocupamos del sancocho, hasta ese momento me acuerdo, porque me dormí y desperté en la casa en la noche, cuando desperté estaban tocando y cantando, y me pedían que cantara, y empezaron a decir que se sorprendían de que no estuviera ronco, porque yo había cantado a voz en cuello, y además bebía el miche como si fuera agua, y me quedé dormido y no había manera de hacerme despertar, y alguien quiso lanzarme con todo y ropa al río de aguas heladas, pero no se atrevieron, porque no me conocían y no sabían cómo podía reaccionar; en algún momento nos fuimos de la casa y nos unimos a la procesión de la paradura del Niño, ahí siguieron los cantos divinos, y de regreso a la casa siguió la música de cuatro, acordeón y guitarra, el que ejecutaba la guitarra era todo un maestro, a medianoche me dijeron que me acostara a dormir, para que descansara, me fui a la habitación que me asignaron, me acosté, pero nuevamente me levante, y me fui a escuchar las canciones, y el maestro de la guitarra, Luis, me dijo a usted de verdad le gusta la música; al día siguiente llegamos casi a medianoche hasta mi casa, quise que Jovino llegara conmigo hasta donde me esperaba mi mujer con nuestros pequeños hijos, él me acompañó llevando el acordeón, y él lo iba tocando y cantaba, Ilva abrió la puerta de la casa, y no olvido aquella alegría en sus ojos y en su sonrisa…

No me dejes caer en tentación


No me dejes caer en tentación

     Yo era un adulto con hijos, y una noche una muchacha de catorce años intentó hacerme caer en tentación sexual, me pedía que pasara la noche con ella, y yo me negué y me fui dejando atrás esa tentación…. Poco tiempo después una joven me dijo yo voy a cumplir en febrero diecisiete años, y mi regalo para ti es mi virginidad, búscame a las siete de la tarde de ese día, yo voy a estar esperando por ti, yo ese día di varias vueltas en el carro antes de las siete, pero al final decidí no asistir a la cita…
     Los hombres y las mujeres vivimos expuestos a las tentaciones sexuales y cada quien tendrá que decidir si las acepta o las vence, yo ahora llevo la vida con la compañía de mi mujer, me gusta mirarla caminar, siento sus pasos viniendo hacia mí, me agrada oler su particular fragancia, también dejo deslizar mis dedos por su negra cabellera, sedosa y de suave olor, y su figura de mujer morena no me canso de contemplarla, pero aún así sé que las tentaciones sexuales acechan,  no se rinden y siempre creen que puedo caer en algún momento…
     Acudo a la oración Padre Nuestro, y elevo mi plegaria y la repito varias veces donde dice no me dejes caer en tentación, y pienso en que me libre de toda tentación, no solo de la tentación sexual…. Ahora es de tarde, poco después de mediodía lloviznó, y se siente un dulce perfume, que quizás es lejano recuerdo del Edén, y sí, Adán y Eva cayeron en tentación de comer la manzana prohibida, pero me alegro de que ellos no atravesaran los lisonjeros pasos de las tentaciones sexuales, porque ellos vivieron mutua correspondencia de amor…


miércoles, 17 de julio de 2013

Vivificantes letras de una canción


Vivificantes letras de una canción

     Todos en la vida conocemos penas, tristezas y angustias… Antes de mi primer divorcio viví una encrucijada de angustias, y coincidió también que más cercanos compañeros de trabajo se apartaron de mí… Y ante las penas, tristezas y angustias cada persona se vale de algún asidero para seguir adelante, yo en el primer receso de clases en la mañana me iba con el desayuno a un rincón del colegio, frente al jardín, y ahí me sentaba a darle sabor al paladar y al alma, comía despacio el desayuno, mientras miraba el bello espectáculo de la montaña, el pico Bolívar imponente con su espejo de nieve, y cerca de mí miraba los distintos colores de las flores del jardín, y llegaban pajaritos y cantaban y también danzaban multicolores mariposas, sin darme cuenta empecé a deprimirme, me había casado de nuevo y en el momento de almorzar apenas probaba la comida, y así fue durante más de un año, mi apariencia física se deterioró bastante y mi estado de ánimo se hizo irritable, pero otra cosa que me ayudó bastante fue el estar en aula con los alumnos impartiendo las clases, en esas jornadas que comenzaba a las siete de la mañana y terminaba a la una y media de la tarde, ahí en clases me desenvolvía como pez en el agua, me olvidaba de mis angustias, porque digo que un maestro debe dejar fuera del aula todos sus problemas y angustias, y así lo sigo practicando hasta el presente…
     Mas pasó un año, y un día yo estaba en la cantina del colegio, y llegó mi amiga Mariela, yo estaba desayunando y me dijo Adelfo, estás haciendo un bonito trabajo con tus alumnos, en cambio nosotros estamos perdidos, le dije que yo siempre trabajaba así con estrategias nuevas, amenas y pertinentes… Ya para este tiempo yo me había reacomodado bastante de mis angustias, quedaba algo de desazones y sinsabores, pero me alegró tanto escuchar que mi amiga me dijera palabras reanimadoras,  fueron para mí vivificantes letras de una canción, y mejor aún fue que ella volvió y reanudamos nuestra hermosa amistad, que data de cuando éramos estudiantes en la universidad…

Esta tarea de escritura


Esta tarea de escritura

     Las tareas escolares comienzan con los primeros años de la infancia, a mí me gusta usar la palabra alemana Kindergarten, Jardín de niños, y esas tareas terminan con los estudios universitarios…
     Las tareas de vida son una misión y terminan con nuestro último aliento, he conocido albañiles, carpinteros, obreros, amas de casa, mujeres que trabajan realizando oficios de doméstica que casi dejan la piel y todos sus esfuerzos los realizan, para que los hijos alcancen a terminar una carrera universitaria, y no se rinden, los hijos se gradúan y aún continúan algunos de esos misioneros haciendo la misma labor, pero ya con la satisfacción y la alegría como galardón, otros se quedan en casa, porque los hijos graduados empiezan a trabajar y les piden que ya pueden estar más tranquilos en el calor del hogar…
     Yo estudié y me gradué y todas las actividades que he realizado, las he cumplido con gusto y cuando me den la jubilación, me voy esperando seguir cumpliendo actividades relacionadas con educación, y me dedicaré con más tiempo a esta tarea de escribir, y en cada página intentaré dar orientaciones optimistas y sinceras; no me siento cansado, sí muy retribuido porque en momentos y sitios diversos recibo saludos y atenciones espontáneas, los cuales agradezco a Dios y a las personas que han sido mis estudiantes o familiares y amigos de ellos…
     En esta tarea de escritura me valgo de recuerdos, vivencias, lecturas, y también con la ayuda de todos mis sentidos abiertos al aprendizaje, al amor y a la alegría, y con fe sincera porque cada día presente y futuro los veamos en horizontes de paz, concordia y buena convivencia humana…