domingo, 28 de mayo de 2017

Papá



Papá

Cada momento,
cada espacio
que tú me diste, papá,
cuando andábamos a pie,
o cuando andábamos en curiara;
me hablabas,
me aconsejabas,
me decías las mismas cosas
una y otra vez y tantas veces más
y ahora sé por qué, papá.

Hasta ahora
he hecho mi vida a mi manera,
desde mis primeros años
y cuando a los veinte años
me fui de mi llano,
a estudiar lejos en la Universidad,
a un lugar que solo lo miraba en el mapa,
a conocer a otras gentes,
en algunas cosas diferentes,
mas como en todas partes
también ahí hay buenas gentes
y tanta buena gente
me tendió su mano amiga,
y allá en una tarde
miré por primera vez
a la que iba a ser mi mejor amiga,
que un día me dijo
No estás solo
Y me adentré en sus ojos,
y cómo le hablaba de ti, papá,
y cómo llegó a quererte, papá;
yo le hablaba de tus tantas cosas
y ella se volvía colibrí o rosa,
y recuerdo que una noche
la invité al Aula Magna,
donde presentaban al sin par arpista,
Ignacio Indio Figueredo,
y mientras el Indio tocaba el arpa,
yo pensaba en ti, papá,
y le dije a mi amiga Miraba a mi papá…,
y ella me dijo Eso pensé
Cuánto me hubiera gustado
que la hubieras conocido,
te lo digo ahora, papá,
cuando ya te has ido;
y ahora escribo estas letras
que quiero sean una canción,
para ti, papá, que me decías Bordón,
y también por ti
que eras en el arpa maestro del bordón,
y esto lo digo
porque otros arpistas
eso decían de ti,
sobre todo tu sobrino arpista,
Lucio Mendoza,
escritor de la música de la canción
Cajón de Arauca apureño;
y por tantas cosas buenas
que he logrado con empeño;
ahora con amor puedo decir,
cada cosa buena
que he logrado
y las que en el presente continuo
pueda lograr,
las hago en tu memoria, papá.

                                         Adelfo Morillo

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