lunes, 3 de marzo de 2014

A Oswaldo, un amigo en Mérida



A Oswaldo, un amigo en Mérida

     No te escribo de cosas que conoces de mí… Voy a escribir de cuando conocí la hiel del divorcio y junto a ello coincidió con el tiempo, cuando mis amigos en el Colegio se apartaron de mí; en las mañanas iba a la cantina, le solicitaba a Luis unos pasteles y un jugo, y me iba detrás del Colegio, frente al jardín de donde contemplaba la majestuosidad de las montañas, ahí me sentaba y mientras desayunaba, me levantaba el ánimo con las formas y colores de las plantas y de las flores, y en la distancia con el esplendor de los picos Bolívar, Espejo, Humboldt y Toro, y así fue pasando el tiempo, si alguien me miraba, seguramente se decía que yo estaba solo, pero no, desde cuando conocí el amor, nunca más me he sentido solo, y en esos momentos me acompañaba mi amor y fe en Dios…
     Y me vine a Calabozo, me acompañaba Genny, y en la hiel del divorcio, me dolía no poder estar con mis hijos, y extrañaba Mérida y aquellos amigos que no supieron comprenderme… Y cuando me tocó estar divorciado, cocinaba y lo hacía con gusto, solo al momento de comer rumiaba mi dolor y tristeza de no estar con mis hijos, y lavaba a mano y lo hacía con buenas ganas, no dejaba amontonar la ropa sucia, lavaba a diario a primeras horas de la mañana, y planchaba y también lo hacía con buenas ganas, y cumplía con mis obligaciones docentes, primero en los liceos y después en la Universidad, y leía diariamente, y preparaba guías y se las llevaba a los estudiantes, y asistía a emisoras y televisoras, y conduje un programa de radio de la Universidad por cuatro años, y produje dos hojas volantes en forma de periódico El Calaboceño, y lo distribuí gratis por cuatro años, y luego Calabozo, Tierra de Dios, precursor de este blog, y también distribuí gratis esa hoja suelta durante cuatro años…
     Y ahora jubilado sigo haciendo esas mismas cosas y muchas más, y si me preguntas, amigo Oswaldo ¿en dónde radica el secreto, para que no me canse, ni me abrume el desgano ni el desamor?, sencillo, porque gracias a Dios y por Él voy por la vida haciendo las cosas con inagotables ganas y gustos de amor…
 

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