viernes, 19 de septiembre de 2014

Andanza por nuestro idioma 163



Andanza por nuestro idioma     163

Dama

     Dama, del latín domina, señora, y del latín la tomó el francés dame; trato que se da a la mujer de valores positivos; para el hombre es la mujer digna para ofrecerle sus galanteos y pretensiones amatorias; en el cine dama es la protagonista; en el juego de damas, se corona dama con otra pieza encima, aquella pieza que llegue de primera a la línea contraria, y ya dama coronada puede correr toda la línea; en el juego de ajedrez a la reina, también se nombra dama; ciruela de dama o cascabelillo, así se nombra por el color rojo oscuro de esta variedad de ciruela, que toma ese color cuando está madura o en sazón; portería de damas, puerta destinada para servicio de las mujeres; portero de damas, empleado para guardar la portería de damas; dama de noche, nombre dado a la planta de flores blancas olorosas, porque abre en la noche; dama también se dice al gamo, animal mamífero rumiante…
     En nuestra vida cotidiana deberíamos comportarnos caballeros con la mujer, a la que trataríamos de dama, esa debe ser nuestra natural forma de tratar a la mujer, pero sabemos que lamentablemente miramos casos en que alguna mujer habla y se comporta de feas maneras, ojalá y fueran casos excepcionales…
     Desde mis seis años de edad me empezó a llamar la atención las muchachas, me gustaba estar junto a ellas, conversar con ellas, y trataba de tener gracia, para lograr que sonrieran; comencé a ir a la escuela, y me gustó estudiar, y me di cuenta de que por eso me buscaban las compañeras de primaria, de bachillerato y también de la universidad; y siendo estudiante de Letras en Mérida me casé, y ahora con mis años sigo mirando a la mujer como dama de inspiración y de alegría en mi vida cotidiana; me siento bien en casa, disfruto los momentos que comparto con mis hijos; juego, paseo, viajo, vacaciono, me recreo, siembro, cuido las matas del patio, cosecho, me alegra mirar formas y colores de las flores, escucho música, miro películas, sigo algunos deportes, leo, consulto, pregunto, escribo, y amo a mi morena dama…

jueves, 18 de septiembre de 2014

Andanza por nuestro idioma 161



Andanza por nuestro idioma     161


Bárbaro, bárbara, barbarismo

     Años antes de Cristo los griegos consideraban su idioma como paradigma en su forma escrita y en su pronunciación, por tanto a las gentes que no hablaba griego,  a ellos le parecía que balbuceaban, como si pronunciaran ba ba, ba, ba;  y de ahí le dieron el nombre de bárbaros, posteriormente es palabra con que los nombran extranjeros, y los romanos adoptan esa palabra del griego y le dan la misma connotación de extranjeros; en griego bárbaros, en latín barbarus
     Con el paso del tiempo se empieza a usar las palabras bárbaro, bárbara con significado de fiero, fiera, cruel; y también con sentido de inculto, inculta, grosero, grosera; quizás por la crueldad con que aquellos pueblos, a partir del siglo V, atacaron y abatieron al imperio romano…
     Barbarismo, del latín barbarismus; se usa para significar la mala pronunciación de alguna palabra, su indebida escritura, o en el empleo inapropiado de alguna palabra… 
     En 1954 la Editorial Fondo de Cultura Económica, antes de publicar la edición conmemorativa de los veinticinco años de la primera publicación de la novela Doña Bárbara, solicita al autor Rómulo Gallegos que escriba el Prólogo, y el ya reconocido escritor mundial comienza escribiendo, que tal vez no le agrade a los lectores de la obra enterarse de que los personajes existieron en la vida real; y asimismo escribe que tenía personaje principal de novela destinada a buena suerte; y que en efecto ya lo tenía: el paisaje llanero, la naturaleza bravía, forjadora de hombres recios… Nombra Gallegos a un señor Rodríguez, que le habla de una mujer toda ella un hombre para jinetear caballos y enlazar cimarrones. Codiciosa, supersticiosa, y bella por demás, y sin grimas para quitarse de por delante a quien le estorbase, y también escribe Rómulo Gallegos que habiendo mujer símbolo de aquella naturaleza bravía ya había novela; de tal forma que el nombre Doña Bárbara es por la llanura bravía, devoradora de hombres, y también por la mujer bella que simboliza la llanura venezolana…

martes, 19 de agosto de 2014

Congreso de Cronistas e Historiadores de Venezuela en Calabozo



Congreso de Cronistas e Historiadores de Venezuela en Calabozo



Homenaje a los Veinte años de la Orquesta Sinfónica Antonio Estévez








Adelfo Morillo


Palabras por diacronía y sincronía








Diacronía, sincronía
  
     Diacronía del griego diá, a través, y xronós, tiempo; sincronía del griego syn, con y xronós, tiempo…
     Estas palabras por diacronía y sincronía fueron entresacadas del libro Palabras por más de cinco sentidos, que comencé a escribir en abril, y ya tiene cuerpo de libro, que no he publicado por falta de dinero, mas sí lo he difundido por mi blog, elegí este nombre, para esta ponencia en el Congreso de Cronistas e Historiadores de Venezuela en Calabozo, porque cada una de las palabras reseñadas lleva encanto de las buenas cosas de la vida…
     En las líneas del libro Palabras por más de cinco sentidos sostengo que son más de cinco sentidos, y así comienzo por decir que el pensamiento con que reflexionamos, imaginamos, soñamos es un sentido; asimismo expreso que el sentimiento con que accionamos y reaccionamos con amor o desamor también es un sentido; de seguidas mantengo que el equilibrio físico y el de la ecuanimidad moral son otros dos sentidos; y tengamos en cuenta que la gente habla del sentido común; y estos sentidos sumados a los tan conocidos cinco sentidos, sin ser El hombre que calculaba, nos damos cuenta de que son más de cinco nuestros sentidos, y cada uno de ellos lo expresamos de distintas formas; pero nos centramos en este trabajo en cómo los manifestamos a través de las palabras habladas o escritas…
     Pensamos en el día de hoy, sentimos que nos va a ir bien, y si intentamos ser ecuánimes, sabemos que somos iguales, pero cada uno es diferente a los demás, en pensamientos, sentimientos, gustos, olfatos, tactos, oídos y en la forma de mirar las cosas…
     Estas palabras por diacronía y sincronía las tomo en distintos espacios y momentos, procuro significar acertadas ideas semánticas o semióticas, acompañadas de variadas formas contadas, descritas o escuchadas en refranes, coplas, versos, leyendas, mitos, canciones, adivinanzas y también a través de documentaciones librescas y científicas, intentando en cada momento matizar la seriedad de las palabras con el humor, el chiste, el buen gusto propio de la gente que quiere aprender y conocer, pero llevados de la mano de la nota agradable, simpática, ligera y amena…
     Estas palabras por diacronía y sincronía discurren entre un calidoscopio de innumerables formas y colores, en donde nos vamos a tropezar con sorpresas, asombros y gratos aprendizajes, y quedan abierta la posibilidad y libertad para sugerir, y para agregar otras tantas más significaciones sensoriales, solo quiero  que esta  búsqueda por el espíritu amable de las palabras nos sea de utilidad en cada entorno de nuestras coexistencias cotidianas…


Orquesta

     Este Congreso rinde homenaje a los Veinte años de la Orquesta Sinfónica Antonio Estévez, y aquí es oportuno nombrar el capítulo Tangos para sufrir y tangos para matar de la novela El tango de la Guardia Vieja, escrita por Arturo Pérez Reverte, cuando Max Costa, protagonista, dice No soy músico… Ni siquiera sé distinguir una corchea de una breve…, y yo confieso que no sé nada de música…
     Asimismo es pertinente recordar aquella letra que dice Veinte años no son nada…, con lo cual traemos la idea de Albert Einstein acerca de la relatividad de las cosas, y sucedió que su secretaria le dice que cada día recibe cartas donde le piden explicación sobre la relatividad, y se cuenta que Einstein le respondió Señorita, se lo voy a explicar de la forma más sencilla, imagine que usted está un minuto sobre las piernas de su novio, ese momento a usted le parecerá insignificante, mas imagine que a usted la sienten un minuto sobre el fuego de una estufa, ese momento a usted le parecería una eternidad…
     Orquesta proviene del griego orxestra, luego fue llevada al latín orchestra, y no tenemos idea precisa de cuánto ha significado la trayectoria de veinte años de la Orquesta Antonio Estévez para Calabozo, para nuestra gente y para los diversos escenarios donde le ha tocado darse a escuchar…
     Y como no sé de música, ni tengo voz para el canto, sin que sea la Cantata Criolla, voy a entresacar de Florentino y El Diablo versos de canto y música que en octosílabos recopilara Alberto Arvelo Torrealba, para que los escucháramos y leyéramos en la alternancia de Florentino con El Diablo

                                          Pasa cantando una copla
                                          sin la mirada volver:
                                                                              
                                          -Amigo, por si se atreve,
                                          aguárdeme en Santa Inés,
                                          que yo lo voy a buscar
                                          para cantar con usté…
                                          En un verso largo y hondo
                                          se le estira el tono fiel:

                                           -Yo me paro a responder:
                                           sepa el cantador sombrío
                                           que yo cumplo con mi ley
                                           y como canté con todos,
                                           tengo que cantar con él…

                                           Florentino está silbando
                                           sones de añeja bravura…
                                           cuando el indio pico de oro
                                           con su canto lo saluda…

                                           Me gusta cantar al raso
                                           de noche cuando ventea
                                           porque así es cómo se sabe
                                           quien mejor contrapuntea…

                                           Ni que yo fuera lechuza
                                           en campanario de aldea
                                           para cantar en lo oscuro
                                           con esta noche tan fea…
 
                                           Déle tregua a la porfía
                                           pa que tome y se serene
                                           si no quiere que le falle
                                           la voz cuando se condene.
                                           Mientras el cuatro me afine
                                           y la maraca resuene…
                                         Coplero que canta y toca
                                         su justa ventaja tiene:
                                         toca cuando le da gana,
                                         canta cuando le conviene…

                                         Me acordé de aquel corrío
                                         que me lo enseñó mi abuelo…

                                         ¡Cómo me puede callar
                                         coplero recién vestío!

                                         Ando atizándome el brío
                                         con el fuego del romance
                                         que es don de mi señorío…

                                         Dame campo pensamiento
                                         y dame rienda albedrío
                                         pa’ enseñarle al que no sabe
                                         a rematar un corrío…

                                         Si me cambió el consonante
                                         yo  se lo puedo cambiar…

                                         Los graves y los agudos
                                         a mí lo mismo me dan…

                                          ¡Ay! Catire Florentino,
                                          cantor de pecho cabal,
                                          qué tenebroso el camino
                                          que nunca desandará…

                                          Mientras la voz se me escuche
                                          por sobre la tempestá,
                                          yo soy quien marco mi rumbo
                                          con el timón del cantar…

    
Muchacho

     Según Joan Corominas, en el Diccionario Crítico-Etimológico Castellano e Hispánico, la palabra muchacho proviene del antiguo vocablo mochacho, y este probablemente derive de mocho, en el sentido de esquilado, rapado, por la vieja costumbre de que los niños y jóvenes llevaban el pelo corto, y filológicamente la primera documentación del vocablo muchacho se registra en el año 1251, en la obra Calila
     El término muchacho mantiene su uso y su significación de niño o joven en los momentos actuales, tanto es así que hasta en campañas políticas aparece en el discurso este vocablo. Y en políticas de acción social se escucha acerca  de la construcción de la ciudad de los muchachos
     También nos encontramos con que los padres, y sobre todo las madres utilizan la palabra muchacho para referirse a los hijos, aun cuando estos sean adultos desde hace ya bastante tiempo…
     Sin embargo, la referencia que nos ocupa y da lugar al título de estas líneas, se remonta a los años sesenta, cuando yo era un muchacho. Recuerdo que para ese tiempo había en Calabozo cinco salas de cine con estos nombres Tropical, Lazo Martí, Guárico, Adriático, Páez; no olvido que en la entrada de estos cines cambiábamos suplementos de Tarzán por Superman; Tawa por Memín: Red Rider por Linterna Verde: Mujer Maravilla por Santo, el Enmascarado de Plata; Flash por el Llanero Solitario; el Látigo Negro por Far West; Batman por Vidas Ejemplares, y demás trueques en el amplio etcétera de suplementos o historietas…
     Y cuando estábamos ahí en la entrada del cine, antes de pasar a la sala donde proyectaban la película, preguntábamos ¿Quién es el muchacho de la película? En ese entonces, en las películas, sobre todo en las vaqueras, el muchacho era el que se las sabía todas, era el más rápido con las pistolas, el más recio con los puños, el que se quedaba con la mujer más linda de la pantalla, y algunos tocaban guitarra, armónica y hasta cantaban; el muchacho era el héroe sin par, y como signo característico el muchacho tampoco moría en la película…