viernes, 12 de febrero de 2021

 

Campo de Carabobo    35

Pasado, proyección de presente continuo a futuro

Continuamos con el Discurso pronunciado en Angostura el 15 de febrero de 1.819 por el Libertador, Simón Bolívar, ante los diputados del Congreso…  Si queremos consultar monumentos y modelos de legislación, Gran Bretaña, Francia, América Septentrional los ofrecen admirables. La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una república; moral y luces son nuestras primeras necesidades. Tomemos de Atenas su Areópago y los guardianes de las costumbres y de las leyes; tomemos de Roma sus censores y sus tribunales domésticos, y haciendo una santa alianza de estas instituciones morales, renovemos en el mundo la idea de un pueblo que no se contenta con ser libre y fuerte, sino que quiere ser virtuoso. Tomemos de Esparta sus austeros establecimientos, y formando de estos tres manantiales una fuente de virtud, demos a nuestra república una cuarta potestad, cuyo dominio sea la infancia y el corazón de los hombres, el espíritu público, las buenas costumbres y la moral republicana. Constituyamos este Areópago para que vele sobre la educación de los niños, sobre la instrucción nacional; para que purifique lo que se haya corrompido en la república, que acuse la ingratitud, el egoísmo, la frialdad del amor a la patria, el ocio, la negligencia de los ciudadanos; que juzgue de los principios de corrupción, de los ejemplos perniciosos, debiendo corregir las costumbres con penas morales, como las leyes castigan los delitos con penas aflictivas, y no solamente lo que choca contra ellas, sino lo que las burla; no solamente lo que las ataca, sino lo que las debilita; no solamente lo que viola la constitución, sino lo que viola el respeto público. La jurisdicción de este tribunal verdaderamente santo, deberá ser efectiva con respecto a la educación y a la instrucción y de opinión solamente en las penas y castigos. Pero sus anales o registros donde se consignen sus actas y deliberaciones, los principios morales y las acciones de los ciudadanos, serán los libros de la virtud y del vicio. Libros que consultará el pueblo para sus elecciones, los magistrados para sus resoluciones y los jueces para sus juicios. Una institución semejante por más que parezca inédita…                  

*Ortografía actualizada por Adelfo Morillo.

 

Libertadores

El doce de febrero

de mil ochocientos catorce,

José Félix Ribas

animó  en La Victoria, a un puñado de jóvenes,

antes de dar batalla a José Tomás Boves,

No podemos optar entre morir o vencer,

necesario es vencer…

Y vencieron esos jóvenes,

y con el tiempo cada doce de febrero

se conmemora con el nombre:

Día de la Juventud…

El doce de febrero

de mil ochocientos dieciocho,

Simón Bolívar y José Antonio Páez

enfrentan a Pablo Morillo

en predios de Villa de Todos los Santos de Calabozo,

no solo lancean a Morillo

sino que lo derrotan;

son dos fechas, ambas gloriosas,

dos triunfos que van marcando el paso,

rumbo a horizontes ciertos de libertad;

se llega al quince de febrero

de mil ochocientos diecinueve,

día del discurso de Bolívar en Angostura;

se llega al 7 de agosto

de mil ochocientos diecinueve,

día de la batalla de Boyacá,

con que se logra la liberación de Nueva Granada;

se llega al 24 de junio

de mil ochocientos veintiuno,

día de la batalla en el campo de Carabobo,

con que se logra la liberación de Venezuela.

Venimos de glorioso pasado libertario,

sigamos en presente sobre bases de nación firme,

sin titubeos, sin dudas,

sobre certidumbres de sustantivos esfuerzos,

propios de trabajos y estudios contemporáneos.

Venimos de glorioso pasado libertario,

venezolanos, solo somos libertadores,

para lo bueno, para lo útil, para la paz…  

Adelfo Morillo

 

Respeto por la palabra      43

senón (aumentativo del sustantivo seno): La madre con el senón amamanta al crío; Zenón (sustantivo): No me llamen pezón, mi nombre es Zenón; cenón (aumentativo del sustantivo cena): Nos dimos gusto con ese cenón; senote (aumentativo del sustantivo seno): La señorita tiene buen senote; cenote (sustantivo): El cenote contiene aguas cristalinas; se note (presente subjuntivo del verbo notarse): Que no se note que he llorado; sitial (sustantivo): A Simón Bolívar en su sitial; sitiar (verbo en infinitivo): Van a sitiar al delincuente; sito (adjetivo): El cine sito en la esquina; cito (presente indicativo del verbo citar): Cito a otros autores; sita (adjetivo): La plaza sita frente a la catedral; cita (sustantivo): La cita es un poema de Andrés Eloy Blanco; cita (presente indicativo del verbo citar): La maestra cita a autores conocidos; solas (adjetivo: Las chicas andan solas; solaz (sustantivo): La lectura también hace de solaz…           Mi canto le da el matiz / a todo lo que vivido / y hay que ver y comprender / lo que hasta hoy desde el ayer / he ganado y he perdido, / lo que falta recorrer / lo dado y lo recibido… (Otro fragmento continuación de la letra de la canción Mi testamento…, compuesta por el Florentino del llano, de Elorza, (Estado Apure), Jorge Guerrero…

Adelfo Morillo

jueves, 11 de febrero de 2021

 

Campo de Carabobo    34

Pasado, proyección de presente continuo a futuro

Continuamos atendiendo el Discurso pronunciado en Angostura el 15 de febrero de 1.819 por el Libertador, Simón Bolívar, ante los diputados del Congreso…                Para formar un gobierno estable se requiere de la base de un espíritu nacional, que tenga por objeto una inclinación uniforme hacia dos puntos capitales, moderar la voluntad general y limitar la autoridad pública: los términos que fijan teóricamente estos dos puntos, son de una difícil asignación, pero se puede concebir que la regla que debe dirigirlos, es la restricción y la concentración recíproca, a fin de que haya la menos frotación posible entre la voluntad y el poder legítimo. Esta ciencia se adquiere insensiblemente por la práctica y el estudio. El progreso de las luces es el que ensancha el progreso de la práctica, y la rectitud del espíritu es la que ensancha el progreso de las luces. El amor a la patria, el amor a las leyes, el amor a los magistrados, son las nobles pasiones que deben absorber exclusivamente el alma de un republicano. Los venezolanos aman la patria, pero no aman sus leyes, porque estas han sido nocivas y eran la fuente del mal; tampoco han podido amar a sus magistrados, porque eran inicuos, y los nuevos apenas son conocidos en la carrera en que han entrado. Si no hay un respeto sagrado por la patria y por las leyes, y por las autoridades, la sociedad es una confusión, un abismo: es un conflicto singular de hombre a hombre, de cuerpo a cuerpo. Para sacar de este caos a muestra naciente república, todas nuestras facultades morales no serán bastantes, si no fundimos la masa del pueblo en un todo: la composición del gobierno en un todo; la legislación en un todo, y el espíritu nacional en un todo. Unidad, unidad, unidad, debe ser nuestra divisa. La sangre de nuestros ciudadanos es diferente: mezclémosla para unirla; nuestra constitución ha dividido los poderes: enlacémoslos para unirlos; nuestras leyes son funestas reliquias de todos los despotismos antiguos y modernos; que este edificio monstruoso se derribe, caiga y apartando hasta sus ruinas, elevemos un templo a la justicia, y bajo los auspicios de su santa inspiración, dictemos un código de leyes venezolanas. Si queremos consultar monumentos y modelos de legislación…  

*Ortografía actualizada por Adelfo Morillo.

 

Campo de Carabobo    33

Pasado, proyección de presente continuo a futuro

Continuamos citando el Discurso pronunciado en Angostura el 15 de febrero de 1.819 por el Libertador, Simón Bolívar, ante los diputados del Congreso…              Mi deseo es que todas las partes del gobierno y administración adquieran el grado de vigor que únicamente puede mantener el equilibrio, no solo entre los miembros que componen el Gobierno, sino entre las diferentes fracciones de que se compone nuestra sociedad. Nada importaría que los resortes de un sistema político se relajasen por sus debilidades, si esta relajación no arrastrase consigo la disolución del cuerpo social y la ruina de los asociados. Los gritos del género humano en los campos de batalla o en los cuerpos tumultuarios claman al cielo contra los inconsiderados y ciegos legisladores, que han pensado que se pueden hacer impunemente ensayos de quiméricas instituciones. Todos los pueblos del mundo han pretendido la libertad, unos por las armas, otros por las leyes, pasando alternativamente de la anarquía al despotismo, o del despotismo a la anarquía; muy pocos son los que se han contentado con pretensiones moderadas, constituyéndose de un modo conforme a sus medios, a sus espíritu y a sus circunstancias. No aspiremos a lo imposible, no sea que por elevarnos sobre la región de la libertad, descendamos a la región de la tiranía. De la libertad absoluta se desciende siempre al poder absoluto, y en medio de entre dos términos es la suprema libertad social. Teorías abstractas son las que producen la perniciosa idea de una libertad ilimitada. Hagamos que la fuerza pública se contenga en los límites que la razón y el interés prescriben: que la voluntad nacional se contenga en los límites que un justo poder le señala; que una legislación civil y criminal, análoga a nuestra actual constitución, domine imperiosamente sobre el poder judiciario, y entonces habrá un equilibrio y no habrá el choque que embaraza la marcha del Estado, y no habrá esa complicación que traba en vez de ligar a la sociedad. Para formar un gobierno estable…  

*Ortografía actualizada por Adelfo Morillo.

 Respeto por la palabra      42

sierra (sustantivo): Voy a talar con la sierra; sierra (presente indicativo del verbo serrar): Agustín sierra el árbol caído; cierra (presente indicativo del verbo cerrar): Laura cierra la puerta de su habitación; siervo (sustantivo): No debe haber un siervo en el mundo; ciervo (sustantivo): Ya el ciervo tiene cuernos; silva (sustantivo): La silva criolla del poeta villatodosantino Francisco Lazo Martí; silba (presente indicativo del verbo silbar): Simón silba la canción Cristal; sinfín (sustantivo): Se pierde en el sinfín del llano; sin fin (preposición, sustantivo): Este es un horizonte sin fin; sino (sustantivo): Tanta gente dice: este es mi sino; sino (conjunción): El pan no lo hace Reina, sino Beatriz; si no (conjunción, adverbio): Si no se come la sopa, no le doy el quesillo; sique, siquis, psique, psiquis (sustantivo): La psique se debe mantener en continuo ejercicio; sirio (adjetivo): Salomón no es libanés, es sirio; cirio (sustantivo): Ella mantiene un cirio encendido en su sentimiento…            Lo importante es lo feliz / que en esta llanura he sido / entre parrandas y amores, / entre alegrías y dolores, / pero nunca resentido, / sin fallarle a mis labores, / pa´lante y agradecido… (Otro fragmento continuación de la letra de la canción Mi testamento…, compuesta por el Florentino del llano, de Elorza, (Estado Apure), Jorge Guerrero…

Adelfo Morillo