jueves, 11 de febrero de 2021

 

Campo de Carabobo    34

Pasado, proyección de presente continuo a futuro

Continuamos atendiendo el Discurso pronunciado en Angostura el 15 de febrero de 1.819 por el Libertador, Simón Bolívar, ante los diputados del Congreso…                Para formar un gobierno estable se requiere de la base de un espíritu nacional, que tenga por objeto una inclinación uniforme hacia dos puntos capitales, moderar la voluntad general y limitar la autoridad pública: los términos que fijan teóricamente estos dos puntos, son de una difícil asignación, pero se puede concebir que la regla que debe dirigirlos, es la restricción y la concentración recíproca, a fin de que haya la menos frotación posible entre la voluntad y el poder legítimo. Esta ciencia se adquiere insensiblemente por la práctica y el estudio. El progreso de las luces es el que ensancha el progreso de la práctica, y la rectitud del espíritu es la que ensancha el progreso de las luces. El amor a la patria, el amor a las leyes, el amor a los magistrados, son las nobles pasiones que deben absorber exclusivamente el alma de un republicano. Los venezolanos aman la patria, pero no aman sus leyes, porque estas han sido nocivas y eran la fuente del mal; tampoco han podido amar a sus magistrados, porque eran inicuos, y los nuevos apenas son conocidos en la carrera en que han entrado. Si no hay un respeto sagrado por la patria y por las leyes, y por las autoridades, la sociedad es una confusión, un abismo: es un conflicto singular de hombre a hombre, de cuerpo a cuerpo. Para sacar de este caos a muestra naciente república, todas nuestras facultades morales no serán bastantes, si no fundimos la masa del pueblo en un todo: la composición del gobierno en un todo; la legislación en un todo, y el espíritu nacional en un todo. Unidad, unidad, unidad, debe ser nuestra divisa. La sangre de nuestros ciudadanos es diferente: mezclémosla para unirla; nuestra constitución ha dividido los poderes: enlacémoslos para unirlos; nuestras leyes son funestas reliquias de todos los despotismos antiguos y modernos; que este edificio monstruoso se derribe, caiga y apartando hasta sus ruinas, elevemos un templo a la justicia, y bajo los auspicios de su santa inspiración, dictemos un código de leyes venezolanas. Si queremos consultar monumentos y modelos de legislación…  

*Ortografía actualizada por Adelfo Morillo.

 

Campo de Carabobo    33

Pasado, proyección de presente continuo a futuro

Continuamos citando el Discurso pronunciado en Angostura el 15 de febrero de 1.819 por el Libertador, Simón Bolívar, ante los diputados del Congreso…              Mi deseo es que todas las partes del gobierno y administración adquieran el grado de vigor que únicamente puede mantener el equilibrio, no solo entre los miembros que componen el Gobierno, sino entre las diferentes fracciones de que se compone nuestra sociedad. Nada importaría que los resortes de un sistema político se relajasen por sus debilidades, si esta relajación no arrastrase consigo la disolución del cuerpo social y la ruina de los asociados. Los gritos del género humano en los campos de batalla o en los cuerpos tumultuarios claman al cielo contra los inconsiderados y ciegos legisladores, que han pensado que se pueden hacer impunemente ensayos de quiméricas instituciones. Todos los pueblos del mundo han pretendido la libertad, unos por las armas, otros por las leyes, pasando alternativamente de la anarquía al despotismo, o del despotismo a la anarquía; muy pocos son los que se han contentado con pretensiones moderadas, constituyéndose de un modo conforme a sus medios, a sus espíritu y a sus circunstancias. No aspiremos a lo imposible, no sea que por elevarnos sobre la región de la libertad, descendamos a la región de la tiranía. De la libertad absoluta se desciende siempre al poder absoluto, y en medio de entre dos términos es la suprema libertad social. Teorías abstractas son las que producen la perniciosa idea de una libertad ilimitada. Hagamos que la fuerza pública se contenga en los límites que la razón y el interés prescriben: que la voluntad nacional se contenga en los límites que un justo poder le señala; que una legislación civil y criminal, análoga a nuestra actual constitución, domine imperiosamente sobre el poder judiciario, y entonces habrá un equilibrio y no habrá el choque que embaraza la marcha del Estado, y no habrá esa complicación que traba en vez de ligar a la sociedad. Para formar un gobierno estable…  

*Ortografía actualizada por Adelfo Morillo.

 Respeto por la palabra      42

sierra (sustantivo): Voy a talar con la sierra; sierra (presente indicativo del verbo serrar): Agustín sierra el árbol caído; cierra (presente indicativo del verbo cerrar): Laura cierra la puerta de su habitación; siervo (sustantivo): No debe haber un siervo en el mundo; ciervo (sustantivo): Ya el ciervo tiene cuernos; silva (sustantivo): La silva criolla del poeta villatodosantino Francisco Lazo Martí; silba (presente indicativo del verbo silbar): Simón silba la canción Cristal; sinfín (sustantivo): Se pierde en el sinfín del llano; sin fin (preposición, sustantivo): Este es un horizonte sin fin; sino (sustantivo): Tanta gente dice: este es mi sino; sino (conjunción): El pan no lo hace Reina, sino Beatriz; si no (conjunción, adverbio): Si no se come la sopa, no le doy el quesillo; sique, siquis, psique, psiquis (sustantivo): La psique se debe mantener en continuo ejercicio; sirio (adjetivo): Salomón no es libanés, es sirio; cirio (sustantivo): Ella mantiene un cirio encendido en su sentimiento…            Lo importante es lo feliz / que en esta llanura he sido / entre parrandas y amores, / entre alegrías y dolores, / pero nunca resentido, / sin fallarle a mis labores, / pa´lante y agradecido… (Otro fragmento continuación de la letra de la canción Mi testamento…, compuesta por el Florentino del llano, de Elorza, (Estado Apure), Jorge Guerrero…

Adelfo Morillo

miércoles, 10 de febrero de 2021

 

Respeto por la palabra      41

servil (adjetivo): Se puede ser pobre, pero no servil; servir (verbo en infinitivo): Se vive para servir: seso (sustantivo): Al aprendizaje se le pone seso; ceso (presente indicativo del verbo cesar): Hoy ceso en mis funciones laborales; seta (sustantivo): En el patio nació una seta; zeta (sustantivo): Vamos a hablar desde la a hasta la zeta; sexto (adjetivo, sustantivo): Quedé en el sexto lugar; cesto (sustantivo): Echa la basura en el cesto; siega (sustantivo): Ya es tiempo de la siega; siega (presente indicativo del verbo segar): La muchacha siega la maleza; ciega (sustantivo): La ciega camina bien con el bastón; ciega (presente indicativo del verbo cegar): El sol de frente ciega…                  Cuando se apague mi voz / de los parrandos llaneros / y aparatos de sonido, / eso lo decide Dios / que sean o no pasajeros / los ramalazos que escribo… (Otro fragmento continuación de la letra de la canción Mi testamento…, compuesta por el Florentino del llano, de Elorza (Estado Apure), Jorge Guerrero…

Adelfo Morillo

martes, 9 de febrero de 2021

 

Campo de Carabobo    32

Pasado, proyección de presente continuo a futuro

Continuamos pulsando el Discurso pronunciado en Angostura el 15 de febrero de 1.819 por el Libertador, Simón Bolívar, ante los diputados del Congreso…               No seamos presuntuosos, legisladores; seamos moderados en nuestras pretensiones. No es probable conseguir lo que no ha logrado el género humano, lo que no han alcanzado las más grandes y sabias naciones. La libertad indefinida, la democracia absoluta, son los escollos a donde han ido a estrellarse todas las esperanzas republicanas. Echen una mirada a las repúblicas antiguas, a las repúblicas modernas, a las repúblicas nacientes. Casi todas han pretendido establecerse absolutamente democráticas, y a casi todas se les han frustrado sus justas aspiraciones. Son laudables ciertamente los hombres que anhelan por instituciones legítimas y por una perfección social; pero ¿quién ha dicho a los hombres que ya poseen toda la sabiduría, que ya practican toda la virtud, que exigen imperiosamente la liga del poder con la justicia? Ángeles, no hombres, pueden únicamente existir libres, tranquilos y dichosos, ejerciendo todos la potestad soberana. Ya disfruta el pueblo de Venezuela de los derechos que  legítima y fácilmente puede gozar; moderemos ahora el ímpetu de las pretensiones excesivas que quizá le suscitaría la forma de un gobierno incompetente para él; abandonemos las formas federales que no nos convienen; abandonemos el triunvirato del poder ejecutivo, y concentrémoslo en un presidente, confiémosle la autoridad suficiente para que logre mantenerse luchando contra los inconvenientes anexos a nuestra reciente situación, al estado de guerra que sufrimos y a la especie de los enemigos externos y domésticos, contra quienes tendremos largo tiempo que combatir. Que el Poder Legislativo se desprenda de las atribuciones que corresponden al Ejecutivo, y adquiera no obstante nueva consistencia, nueva influencia en el equilibrio de las autoridades. Que los tribunales sean reforzados por la estabilidad y la independencia de los jueces, por el establecimiento de jurados, de códigos civiles y criminales que no sean dictados por la antigüedad, ni por reyes conquistadores sino por la voz de la naturaleza, por el grito de la justicia y por el genio de la sabiduría…

*Ortografía actualizada por Adelfo Morillo.

 

Respeto por la palabra      40

salobre (adjetivo): El asado quedó salobre; salubre (adjetivo): El aseo personal es salubre; salcocho, sancocho (sustantivo): El domingo nos invitaron a un sancocho en casa de Rosita; satén, satín (sustantivo): Andas radiante en tu traje de satén; sedal (sustantivo): Pesqué una curvina con el sedal; sedar (verbo en infinitivo): Me tuvieron que sedar; serial (sustantivo): Ese es el serial del automóvil; seriar (verbo en infinitivo): Ahora se va a seriar esa mercancía; serio (adjetivo): El matrimonio es asunto serio; cerio (sustantivo): El cerio es un metal; serrar (verbo en infinitivo): Van a serrar la rola; cerrar (verbo en infinitivo): Ya van a cerrar la tienda…               Cuando mi nombre se borre / de la memoria del pueblo / y la interne en el olvido, / será el viento que me nombre / entre las ramas del cedro / en los palmares floridos… (Fragmento de la letra de la canción Mi testamento…, compuesta por el Florentino del llano, de Elorza (Estado Apure) Jorge Guerrero…

Adelfo Morillo