jueves, 9 de enero de 2020

La flora y la fauna claman SOS



La flora y la fauna claman SOS

     El 14 de marzo de 1.869 nace en la Villa de Todos los Santos de Calabozo, el que con el tiempo se va a conocer sobre todo de poeta, Francisco Lazo Martí, en apenas cuarenta años de vida se destaca en otras facetas de pensar y hacer humano, muere el 8 de agosto de 1.909, en Maiquetía… Estamos a inicios del 2.020, en el mundo ocurren diversos fenómenos catastróficos, y uno de ellos de manera recurrente en varios sitios del planeta es el incendio espontáneo o intencionado, mueren flora y fauna, y nosotros, hombres y mujeres en la inmensa mayoría no miramos tales tragedias, las ignoramos, las omitimos; la expresión poética más conocida de Lazo Martí es la Silva Criolla…, y en ella nos presenta diversas imágenes, y aquí en este espacio es muy pertinente ofrecer a ustedes, estimados lectores de este blog, la imagen que ofrece este poeta de la llaneridad acerca del incendio de las sabanas en los llanos

Ya dos veces, monstruoso y despiadado,
sobre la tierra pródiga, el incendio
su abanico flamante ha desplegado;
ya dos veces, por furias impelido,
las yerbas infecundas
su aliento abrasador ha consumido;
y de pie sin cejar y frente a frente
con el río que impasible está delante,
humo y llamas lanzando, su turbante
ha brillado en las noches del desierto
como si fuera un faro ignipotente
clavado en la ribera de un mar muerto…

…vertiginoso remolino arrolla;
y sobre el lienzo oscuro del quemado,
de perfiles grotescos,
la ceniza y el aura han dibujado
flores grises y rotos arabescos…

     En el Nuevo testamento, al final de los Hechos de los apóstoles (enviados, en lengua griega) leemos Oiremos y no escucharemos, veremos y  no miraremos
                                                                   Adelfo Morillo
  

lunes, 6 de enero de 2020

Selene




Selene

Selene, en lengua griega significa luna…
Ahora con la cibernética hay tantas formas,
variadas formas para comunicarse…
Mas la forma sentida a través de selene,
de luna es mágica,
selene, luna es una sola,
mas cuando la miramos,
podemos encontrarnos comunicados
como con un hilo mágico;
nos podemos hilvanar en pensamiento
y en sentimiento desde aquí
a través de selene, de luna
hasta allá en  Dublín,
a orillas del Pacífico en Piura
y con otros lugares de Perú,
en la costa atlántica de Florida, USA,
en las estaciones de Santiago de Chile,
tierra, aguas y fuegos de poetas,
en los decires variopintos de Medellín, Colombia,
y también en los calores de Cúcuta;
transcurre selene, luna,
pasa selene, luna,
la misma selene, luna
que vemos en cada sitio,
con ojos amantes de padre y de madre,
con ojos amantes de hijo y de hija,
sigue selene, luna,
cejita nueva,
media selene, media luna,
creciente o menguante,
selene llena, luna llena,
llena de amor estas letras,
llena de  amor a la gente de este planeta.
                                                               Adelfo Morillo

martes, 31 de diciembre de 2019

Aión, eón




Aión, eón

¿Cuántos hombres, cuántas mujeres
dieron y dieron por una mejor vida..?
¿Cuántos hombres, cuántas mujeres
dan y dan por una mejor vida..?
¿Cuántos niños van creciendo
para dar igual o más
que esos hombres y mujeres
que se han ido
y que esos hombres y mujeres
que siguen presentes..?
¿Cuántas Greta Thunberb necesita este mundo..?
Este martes 31 de diciembre de  2019
transcurre, son las diez de la noche,
tercero o cuarto día de luna nueva,
anuncia sequía, dura sequía;
un día como otros días,
amaneció, atardeció, anocheció,
desde este rincón de calle ciega,
en Misión de Nuestra Señora de los Ángeles,
de la Villa de Todos los Santos de Calabozo,
estamos en el mundo,
en este suspiro de aión o eón,
la intangible, la inasible eternidad,
este suspiro de tiempo de aión o eón,
que de mundo como se inició,
hombres y mujeres lo venimos haciendo inmundo
en tierra, aire y aguas…
¿Cuántas Greta Thunberg necesita este inmundo..?
No sembremos palabras verdes,
sembremos aguas, hoy, sembremos plantas, hoy,
así este inmundo termine mañana…
                                                          Adelfo Morillo    

domingo, 29 de diciembre de 2019

Versos al viento




Versos al viento

Andan los tristes con sus tristezas,
yo también anduve triste
y hasta fui resentido;
los momentos tristes llegan,
mas dejemos que pasen
y sigamos el vals,
el vals de mariposas,
el de los ríos con su caudal;
cantan los tristes sus tristezas,
que no haya resentimientos…
Vamos con versos al viento,
con sonrisas del alma,
con sones de pan y miel,
con caricias de amanecer;
vuelan las aves,
llegan las notas del vals,
amo porque amo
como ama la noche,
como ama el manantial…
                                         Adelfo Morillo  

lunes, 16 de diciembre de 2019

Sí, aquí, allá y en todas partes



Sí, aquí, allá y en todas partes

     En el Nuevo testamento, al final del libro de los apóstoles (enviados, en lengua griega) leemos Oiremos y no escucharemos, veremos y no miraremos… Los no creyentes en Dios pasan así por la vida; los creyentes escuchamos y miramos a Dios en las innumerables formas presentes en el ilimitado universo, y de manera sustancial en este mundo terrestre en sus incontables manifestaciones de belleza y de bondad… Allá en las montañas nevadas o sin nieve, en los páramos de brisa y de lluvia menuda, pertinaz, o de brisa y lluvia recia, torrentosa, que alimenta ríos arrastradores de pedruscos o peñascos;
en las cuevas cobijadoras de artes y de misterios; en los mares de espacios conocidos o insondables; en el espacio aéreo de gravedad o de ingravidez; o en las llanuras, pampas, estepas, según el nombre que se le da en cada sitio del planeta; y recordamos el nombre de la canción  Aquí, allá y en todas partes…, está presente el amor de Dios,
que los creyentes, lo escuchamos y lo miramos en los ojos de los niños, en la mirada limpia de los enamorados, en la madre que se da a los hijos, en el padre que se da a los hijos, en el vuelo de las aves o de las mariposas, en la escarcha suspendida en las hojas o en la cabellera de los caminantes bajo ventiscas montañeras; escuchamos y miramos cada cosa bella y buena, en las manos abiertas para dar, atender o abrigar, en el perfume de las flores, en las formas de las nubes, en el amor sin medida…  
                                                                            Adelfo Morillo

sábado, 14 de diciembre de 2019

Pinceladas acerca de Aimé Bonpland




Pinceladas acerca de Aimé Bonpland

         Julieta Salas de Carbonell en su libro Vívido sur  Historia, crónica, leyenda…, publicado por Editoriales Marisa Mena, Caracas, 2.013, en el capítulo Cautivados por el sur, en las páginas 155 y 156 leemos el título Aimé Bonpland el hombre que amaba las plantas...
     El Aimé Bonpland (nace en La Rochelle, Francia, 28 de agosto de 1.763, muere en Santa Ana, Argentina, el 10 de mayo de 1.858) que arribó a las costas de Cumaná en 1799 ya era un afamado botánico, estudiante del Muséum d’ Histoire Naturelle en París, médico cirujano con doctorado, había trabajado con naturalistas y botánicos. En ese entonces los que más conocían de plantas eran los médicos, pues casi todas las medicinas eran naturales y había que saber distinguir las plantas que curan de las que pueden matar… Fue invitado a unirse a una expedición que preparaba, según escribe el periodista colombiano Guillermo Angulo, el rico, poderoso, presuntuoso y aristocrático barón Alexander von Humboldt, aficionado a las cortes, a la literatura, a la buena música, a la pintura, a la investigación científica y a los jóvenes bellos
     Es así como entre 1.799 y 1.804, Bonpland llegó a conocer Venezuela, Nueva Granada, Ecuador, Perú, México, Estados Unidos y Cuba… Su nombre Aimé, se traduce al castellano como Amado, su apellido original era Goujaud, pero debido a que su padre cada vez que admiraba las plantas exclamaba bon plant…, buena planta, pues era un plantófilo empedernido, entonces la gente apodó a padre e hijo como los bon plant y ellos adoptaron este mote con el ligero cambio a Bonpland…
     Desde el 16 de julio de 1.799, día en que Humboldt y Bonpland desembarcaron en Cumaná, hasta septiembre de 1.801 cuando salieron de La Guaira rumbo a Cuba, recorrieron el oriente, el centro y parte del sur de Venezuela. Varios meses pasaron explorando el Orinoco, que navegaron superando los raudales de Atures y Maipures, hasta San Fernando de Atabapo; continuaron su recorrido por la montaña de Yavita y por el caño Pinichín hasta alcanzar el río Guainía y San Carlos de Río Negro y por el caño Casiquiare regresaron al Orinoco, a la sabana de La Esmeralda y de allí, río abajo, bajaron hasta Angostura, capital de la provincia de Guayana.
     Por la vía de Cumaná volvieron a Caracas, dando así por terminado su incursión  en territorio venezolano. Las observaciones científicas de este viaje están contenidas en el tomo IV de Voyage aux regions equinocciales du Nouveau Continent fait en 1.799-1.804 (Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente hecho entre 1.799-1.804), obra escrita por Humboldt a su regreso a Europa, y referidas en los siete volúmenes de Nova genera et species plantarum (Nuevos géneros y especies de plantas) escritos por Bonpland en colaboración con Humboldt (nace el 14 de septiembre de 1.769 en Berlín, Reino de Prusia, muere el 6 de mayo de 1.859 en Berlín…

     A causa de su larga estada en tierras inhóspitas, Bonpland contrajo unas fiebres palúdicas recurrentes y una enfermedad incurable… El científico, refiere el periodista Guillermo Angulo, se platanizó, empezó a añorar la comida americana, nuestra manera de ser, los paisajes con ríos y palmeras, las chozas con piso de tierra y techo de paja, el clima y, finalmente, nuestras mujeres. Esta enfermedad se le agudizó a su regreso a Francia y mientras Humboldt buscaba afanosamente la gloria y cosechar laureles, Bonpland siguió soñando con volver a América…
Adelfo Morillo