miércoles, 20 de noviembre de 2019

Lirios de amor




Lirios de amor

     La estrella marcó el camino desde hace casi dos mil años, en esa madrugada en un pesebre de Belén. María fue elegida y bendecida, nació Jesús y a su lado estaba José… Jesús llegó a sus treinta años de edad, comienza a anunciar su evangelio, la buena nueva, basado en el amor, hace milagros y cada buena manifestación en nombre de Dios, Padre de todo lo creado… Tres años después de su prédica es entregado, apresado, juzgado, sentenciado a morir crucificado, y a la hora nona de aquel día ofrece su último aliento encomendándose a Dios… A partir de ese momento no se entiende lo que significa y abraza el amor; para los días actuales se ha llegado a lo más bajo, cuando se llega a decir, para tener relaciones sexuales Hacer el amor
     Jesús dijo Mi reino no es de este mundo… Este mundo donde prevalece la obsesión por ell dinero, la mentira, la ambición, el odio… El mundo al que a cada momento le damos la espalda, es al mundo de amor… ¿Y qué es el amor..? El amor es respeto a la naturaleza, al aire, al agua, a la flora y a la fauna… Es cada manifestación bella y buena de nosotros, mujeres, hombres, niños… En el Nuevo Testamento, en Mateo, cuando Jesús pronuncia la parábola del buen pastor, previamente leemos… Se acercaron sus discípulos, y le preguntaron ¿Quién será el mayor en el reino de los cielos? Y Jesús llamando ante él a un niño, lo coloca en medio de ellos… Y dijo: En verdad les digo que si no se convierten y se hacen sencillos como los niños, no entrarán en el reino de los cielos
     ¿En dónde está el reino de los cielos? Aquí mismo entre nosotros, en nuestra vida cotidiana, y para están en tal reino, debemos convertirnos y hacernos sencillos; convertirnos es reconocer que nos equivocamos, mas comenzamos a acertar, cuando no reincidimos en las mismas equivocaciones, seguiremos equivocándonos, pero en otras situaciones; ¿cómo nos hacemos sencillos? Debemos ser sinceros con nosotros mismos ante Dios y ante cada uno de nuestros prójimos, y la sinceridad la manifestamos en saber decir las cosas, en saber callar tantas otras, en saber accionar y sobre todo en estar preparado para saber reaccionar en palabras o en hechos…
     El reino de los cielos tiene su base en el amor, ya dijimos que el amor es cada manifestación bella y buena de nosotros, mujeres, hombres, niños; y las manifestaciones bellas y buenas son infinitas, como forma de ejemplos…, cuando escuchamos las situaciones contrariadas de alguien, y ocupamos tiempo para responder con palabras o con hechos ajustados a la situación contrariada de sentirse sin apoyo moral o escasez de techo, de alimento o de vestido; cuando en vez de juzgar a alguien, comenzamos por mirarnos, para saber si nosotros también decimos o hacemos tal cosa que queremos juzgar cuando nos alegramos con los logros positivos de alguien, cuando festejamos sus alegrías, cuando acompañamos sus momentos  amargos, duros, tristes…
     La editorial Oveja Negra publica en Bogotá, Colombia, en 1984, la novela La piedra que era Cristo, del escritor venezolano Miguel Otero Silva, y en la página 154 y siguientes, nos encontramos con estas líneas María Magdalena creyó a cielo abierto que el placer y la felicidad eran una misma experiencia, un indivisible sensación, hasta el momento en que siete demonios se metieron en su cuerpo y se atrincheraron en sus pecados. El primero en colarse fue el demonio de la vanagloria, ella era a mujer más hermosa de  Galilea… El segundo fue el demonio de la sensualidad, el diablo suelto de la lujuria… El tercer demonio la convidaba a saborear en fuentes de plata los manjares más delicados y a paladear en copas de oro los licores más aromosos. El cuarto demonio la adormecía como bajo el letargo de un beleño, la incitaba a quedarse entre almohadones de plumas y sábanas de seda mientras que el sol avanzaba hasta más allá de la mitad del cielo. El quinto era el demonio de la mentira que la llevaba a decirle  a un amante que lo amaba sin amarlo…  El sexto demonio era el amargo espíritu de la frustración, el encanto de su desnudez no llegaría a servirle corazón nunca para torcer la vida de un hombre ni la historia de un país… El último en entrar en su corazón fue el demonio de la melancolía… El demonio de la melancolía era un viento de páramo que le recorría los huesos, una desgracia imaginaria que la obligaba a sentarse a llorar en los rincones…
    Fue en este trance cuando su amiga Juana, que era la mujer de un alto dignatario de la coíarte de Herodes Antipas, vino a consolarla de su tristeza, y le habló de Jesús, el rabí galileo, en quien Juana creía… Juana le repitió las parábolas y las sentencias que el Maestro decía…
     María Magdalena decidió ir a ver a Jesús. El Maestro, que jamás pisaba las piedras sacrílegas de Tiberíades, se hallaba en aquel entonces en Magdala. La cortesana María Magdalena hizo el viaje al lugar donde ella había nacido, donde todos la conocían y ninguno quería saber de ella. Allí indagó que Jesús había sido invitado a cenar por un fariseo llamado Simón. María Magdalena entró a la casa de Simón y supo en seguida cuál de los convidados era Jesús sin que nadie se lo dijese. Se dirigió resueltamente a él, y se arrojó a sus pies y comenzó a bañarlos con lágrimas de fe, y a besarlos, y a ungirlos con el bálsamo que había llevado en un pomo de alabastro. Simón, el dueño de la casa, se escandalizó y advirtió a Jesús que aquella mujer era una pecadora, conocida en la ciudad. Pero Jesús tomó la palabra y le contestó: Cuando yo entré a tu casa no me ofreciste agua para lavar mis pies, esta mujer en cambio los ha regado con sus lágrimas y los ha enjugado con su cabellera y los ha ungido con perfumes. Tú no me diste en la mejilla el beso de bienvenida, en cambio ella no ha cesado de besarme los pies… A María Magdalena le dijo: Tus pecados te son perdonados porque has amado mucho. Tu fe te ha salvado, vete en paz…
     La naturaleza sufre de cólicos, de estreñimientos, y se libera con fumarolas, con erupciones volcánicas; asimismo sufre contracciones, se estira y se manifiesta en terremotos, maremotos, tsunamis; cuando está sobresaturada eructa y se desata en inundaciones; cuando sufre  de calores internos, de fiebres intensas, se cubre de incendios… De igual manera la gente padecemos tales manifestaciones somáticas y peor aún las llevamos en nuestros espíritus… Ahora bien, desde el comienzo del mundo la naturaleza empezó a manifestar cada una de sus expresiones bellas: las aves con sus plumajes, con sus trinos, con sus vuelos o planeadas, las flores con sus pétalos, sus formas, colores y fragancias, los crepúsculos matutinos y los vespertinos con sus arreboles multiformes y variopintos; después sobre la tierra de este planeta aparece la gente, hombres y mujeres; si somos de fe, creemos en la creación de Dios, crea a Adán y a Eva, nacen Caín y Abel, y cierto día Caín mata a Abel, comienza la maldad, el crimen; si nos atenemos a la evolución, acudimos a una especie que tras un largo proceso de mutaciones llega a ser gente, hombres y mujeres; y cuando se da cuenta de que sometiendo a otra gente, puede imponerse y a partir de ahí lograr llevar una cotidianidad más fácil a expensas de tal gente sometida; esta es la larga historia de conquista, de guerra, de ocupación, de esclavitud; cuando la gente logra liberarse, surge el trabajo por un salario, y así nos encontramos hasta los momentos actuales. Physis, fisis, la naturaleza, así la empezaron a denominar los filósofos griegos siglos antes de Jesucristo; la naturaleza perfecta, bella y buena; el cuerpo humano también es perfecto, bello y bueno en su desempeño fisiológico; mas cómo nos vamos alejando de la perfección, de lo bello y bueno, a medida que nos apartamos del amor. Thesis, tesis, orden, teoría para llevarla a la práctica, praxis, así aquellos mismos filósofos griegos empezaron a designar lo que obedece a normas, leyes consuetudinarias, dadas por las costumbres, y las leyes adecuadas a situaciones de la cotidianidad; algunos filósofos dejaban a un lado la naturaleza, como fue el caso de Sócrates (nace en Atenas en 460 a. J., muere en dicha ciudad en 399 a. J.); en el largo recorrido de la vida del universo y la de este planeta en particular, la podemos ubicar en naturaleza y cultura, naturaleza como cada manifestación en la Tierra, incluida la gente, hombres y mujeres; y en cultura como cada cosa creada, producida, inventada por la gente, cosas materiales e inmateriales, asibles e inasibles, concretas o abstractas como edificios, música…
     Hay tantas cosas las más frágiles como mariposas, libélulas, flores, y dentro de las flores, elijamos los lirios, son tan humildes, sencillos, apartados en el sitio más inesperado, y ahí están por si son mirados o no, transcurren e igual no se dieron por enterados de si fueron mirados o no, mas si nuestra sensibilidad da con algunos de ellos, nos dejamos llevar a pensamientos y sentires indescriptibles; así debería ser cada segundo de nuestra existencia, para darnos, para dar, para ser útil en la medida de nuestras capacidades materiales, intelectuales, espirituales, sin esperar recompensas, reconocimientos; tal tesis es ideal, somos idealistas, pues bien, este es el real camino hacia el mundo de amor…
     Cada día cuando oro, lo hago así… Dios, Padrenuestro… Estás en el cielo (sitio en donde solo reina el amor)… Santo es tu Nombre… Ven a nosotros con tu Reino… Haz tu voluntad en el cielo y en la tierra… Danos hoy nuestro pan de vida (pan físico y espiritual)… Perdona nuestras ofensas, haz que perdonemos a los que nos ofenden… No nos dejen caer en tentación… Líbranos del mal (líbranos de hacer mal, líbranos de cada mal)… Amén…
     ¿En dónde están la belleza y lo bueno, la bondad..?          
      La belleza está en cada espacio, en cada lugar, excepto donde hay inmundicias… Asimismo está en cada tiempo, en cada momento, aun en algún instante de tristeza… Igualmente la belleza está en cada circunstancia por muy difícil que sea… Cuando una persona desconocida nos atiende amablemente, o viceversa, cuando atendemos a personas que no conocemos, a pesar de las previsiones por los hechos lamentables que no debieran suceder, mas sabemos que hay gente contraria al amor en palabras y acciones; cuando una madre se da en amor por sus hijos, cuando un padre se entrega en amor por los hijos; cuando los hijos se manifiestan en amor por madre y padre; en el agua cristalina que corre fresca sobre y entre la hierba…
     Alguien preguntó a Albert Einstein (físico y matemático alemán, nació en Ulm en 1879, muere en Princeton en 1955), si él creía en Dios; y Einstein responde Sí, creo en el Dios de Spinoza (Baruch Spinoza nace en Amstedam en 1632, muere en La Haya en 1677); Spinoza de entre sus libros, transcribimos esta cita por ser una idea fundamental de su teoría filosófica Ética demostrada según el orden geométrico
     Por Dios entiendo un ser absolutamente infinito, esto es, una sustancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita…
     En el mundo de la cultura podemos señalar las pinturas rupestres de los cavernícolas, el arte egipcio, el arte micénico, el arte griego, la poesía, la filosofía, más actual el cine, el entorno de la cibernética, y en cada hecho de arte, de creación humana vamos a toparnos con ideas de belleza, en la música quizás la forma más elevada para llegar a Dios; y como vemos es la gente y la cultura, es un ente natural y racional a la vez, hombre o mujer, la que va a exaltar en su forma particular alguna manifestación de belleza, en la danza, en el canto, en el baile, en la actuación, en la escultura, en la pintura, en la arquitectura…
     Cierta tarde paseábamos en el automóvil mi mamá y yo, y en algún momento me dice Mira los lirios sabaneros. Qué bellos aparecen apenas caen los primeros aguaceros… Esto fue frente a los esteros de Camaguán, íbamos rumbo a la Villa de Todos los Santos de Calabozo, y así es cómo en cada cosa o ser vivo o inanimado se manifiesta una porción de la belleza sublime que emana de Dios…
     ¿Cómo darnos amor..? Ya no hace falta inventar nada más… Solo debemos llegar al amor, para andar iguales con el prójimo; si sufre, nos acercamos y vemos cómo ayudamos; si disfruta, nos alegramos por su dicha; solo la naturaleza se manifiesta sin más, no pregunta, no mira hacia adelante ni hacia atrás, se hace sequía o inundación, se vuelve terremoto o huracán, se estremece en tsunami o en volcán, y no se inmuta, florece o arrasa, y la culpamos, sin razón, no la respetamos; talamos, quemamos, la envenenamos, y hablamos de calentamiento y de efecto invernadero y de tantas cosas más; digamos la verdad, sobre todo los políticos, y cada líder en su comunidad; vayamos al amor, para respetar la naturaleza, para respetarnos entre todos, para ceder  sana la naturaleza a nuestros hijos y nietos; solo el amor nos salva, para vencer el odio en cada una de sus manifestaciones, para dejar la envidia, la mentira y la mezquindad; abrevemos en el aljibe de nuestro corazón; andemos con el tiempo, mientras nos dura el hálito de vida, porque inexorable el tiempo nos rebasa y sigue sin pausa… ¿Y en dónde encontramos el amor?, en las cosas menudas y sencillas, en la florecita silvestre que se da a nuestros ojos, en la mano que nos tiende una atención, en el aliento que nos acompaña cada segundo, en cada una de tantas pequeñas cosas que no consideramos, porque no nos sorprendemos y nos hemos olvidado del asombro… ¿Y cómo damos amor?, si sonreímos con sinceridad, si tenemos tiempo para los amigos sanos o enfermos, si cada palabra que decimos y cada cosa que hacemos, lleva esencia de bien… ¿Nos equivocamos diariamente?, sí, en cada momento, hasta por omisión; pero rectificamos  y seguimos adelante para seguir equivocándonos, pero solo en otras situaciones, no en los mismos errores…
     En el patio atiendo las plantas, ahí andan la gallina y sus pollos y dos morrocoyitos, y allí llegan lagartijas, iguanas y culebras, voraces ardillas, lechuzas, murciélagos y hasta gavilanes, y no sé cuántos pájaros más, y a veces se oye el canto de la lechucita color chocolate, se le da el nombre de pavita; pero también se oye el canto de gallos y de alcaravanes, y solo miramos y escuchamos; no nos gustan las ardillas, los murciélagos ni las culebras, tampoco nos gustan las hormigas bravas, el comején ni los bachacos… Ah…, pero cómo nos gusta la brisa que entra por los corredores y los olores de lluvia y los fogonazos de los relámpagos, y también al rato el zumbido del trueno con el brisote del chubasco…
A la alegría y al amor en Dios
       El canto sentido de hombres y mujeres nos hace comprender cuánto puede consolar un abrazo en un momento de congoja, soledad o dolor, otras veces puede ser una súplica, porque necesitamos de la compañía sincera de amigos, y una canción nos hace expresar con más sentimiento alguna despedida… Cuando alguien canta nos puede llevar a prometer eternos instantes de adoración, y es porque las canciones nos llaman a la libertad sin perjudicar la libertad de alguien más, cuando un hombre o mujer canta  parece que hablara por nosotros y con su voz nos permite afrontar los miedos y ofrendar nuestros buenos sentimientos… Cuando alguien canta y entrega alma, corazón y vida nos hace comprender que el dinero es importante, pero el sentir verdadero es el más firme tesoro después de la vida y la salud… El canto sentido de hombres y mujeres nos hace disipar toda angustia y el alma se nos llena de anhelos de mejores días y noches para toda la humanidad, con una canción se nos va la ansiedad, y sabemos que la maldad existe, pero confiamos en que el amor seguirá reinando en las palabras y en los hechos de los seres humanos… David armonizaba música y cantaba para elogiar a Dios, porque los cantos debieran ser para agradecer a Dios, y no tanto para pedirle y hasta culparlo, cuando nos suceden cosas, donde no queremos aceptar nuestras equivocaciones; y es porque cuando alguien canta con sentimiento las cosas más pequeñas las llena de luz y ensoñación… Si yo fuera cantante le cantaría a cada manifestación de vida, porque sé que todo nos viene de Dios, le cantaría a las gardenias y a toda flor, cantaría con todas mis fuerzas al tiempo, que en su caminar inexorable nos regala cada aliento de nuestra vida, mas como no soy cantante, entonces le escribo a cada hombre y mujer que canta, porque los sigo cuando le cantan a la tristeza y a la alegría, a los desilusionados y a los enamorados, a la brisa que roza nuestras mejillas y a la inmensidad del cielo y mar azul; porque por la voz de los cantantes sentimos que lo que creíamos imposible, se nos torna posible, como si de un sueño se tratara, y en las noches una canción la volvemos serenata bajo un claro de luna… El canto sentido de hombres y mujeres nos permite darle gracias a la vida, como si se tratara de un himno sin fin a la alegría y al amor en Dios…

Lirios de llano, lirios de Filomela,
lirios de sabana, lirios de madres.
alientos de naturaleza,
hálitos de Dios…
Lirios albas, lirios atardecidos,
lirios blancos, lirios de amor,
capullitos de aromas, besos cundeamor,
lirios llaneros, lirios sabaneros,
espumas de bora, plumitas de arroz,
lirios de recuerdos, lirios de amor…  
                                                     Adelfo Morillo



      
  
                                                                                                 

Actividad artística de Eulalio Toledo Tovar en su tiempo histórico



         
Actividad artística de Eulalio Toledo Tovar en su tiempo histórico
José Manuel Aquino

      La acción del hombre es fundamental para lograr sus objetivos propuestos en distintas actividades realizadas a través del tiempo, conjugando los elementos materiales e intelectuales para dar respuesta a una necesidad del ser. Estas consideraciones son necesarias para comprender tanto de manera individual o   colectiva a los seres humanos. En este sentido, las artes plásticas están orientadas a conjugar la imaginación o visión de la realidad del creador, en este caso del artista que en tantos de los casos es el protagonista, y de tal manera irá enfocando su óptica con el empleo de distintos elementos físicos mediante distintas técnicas en la búsqueda de la belleza.
     En consecuencia, el artista trata de expresar una realidad tomando unos criterios bien definidos en una obra de arte, la cual se analizará   dentro de una caracterización generalizadora que tendrá por nombre corriente o tendencia artística que en muchos casos el autor va enfocando su particularidad para observar esa realidad que quiere trasmitir en un momento dado a partir de los constantes cambios. Por tanto, estudiaremos el trabajo de un maestro de las artes plásticas, su dimensión y trascendencia desde una visión global a partir de su trayectoria profesional en su tiempo histórico, y en este caso de la actividad artística del pintor y escultor guariqueño Eulalio Toledo Tovar.
    Este destacado artista nace en El Sombrero, Estado Guárico, en 1914, año cuando se inicia la Primera Guerra Mundial, en momentos en que Austria-Hungría le declara la guerra a Serbia por el asesinato de Archiduque Francisco Fernando y de su esposa en Sarajevo. Como consecuencia del enfrentamiento bélico, disminuye la actividad comercial en todos los órdenes de la urbe; en este mismo tiempo histórico el general Juan Vicente Gómez en Venezuela consolida su poder con una nueva constitución y a su vez aumenta el control de la actividad ganadera con la compra de grandes latifundios, el comercio y la actividad industrial de este ramo tanto para sus familiares como funcionarios de confianza; por tanto, la actividad política, social y económica de la población va a repercutir en la vida de los pobladores: escasez de productos importados, reacomodo de la actividad comercial, descapitalización de los comerciantes no afectos al gobierno de Gómez, mientras se consolidan los empresarios afines al gobernante, en lo político el alzamiento de Emilio Arévalo Cedeño que transita por diversas localidades del país en abierta rebelión.
    En lo que respecta a las artes plásticas, cuando Eulalio nace estaba comenzando el auge y consolidación de una asociación artística principalmente de pintores pertenecientes al denominado Círculo de Bellas Artes que se había fundado en 1912 por los estudiantes de la Academia de Bellas Artes de Caracas, para  combatir los métodos de orientación académica que impartían sus maestros, lo cual permitió un cambio en la pintura venezolana en la segunda década del siglo XX, no solamente en cuanto a técnica  sino también en la temática.  
    Eulalio, hijo de Gregorio Toledo y de Paula Tovar, realiza sus estudios de primaria en la ya mencionada localidad guariqueña de El Sombrero, cuando viaja a Caracas le acompañan sus hermanos Benigna y José. En la década de los años 30 comienza sus estudios de artes y de pedagogía en la Escuela de Artes Aplicadas, donde demostró, según sus biógrafos, en esta primera etapa un academicismo  por el apego  estricto a  las normas y técnicas trabajadas en los talleres de formación docente. Su talento sobresale con la utilización de colores fríos y  cálidos  con una caracterización determinada en su aplicación en través paisajes y escenas de la vida rural (Weidner, 2013). Estos trabajos son expuestos en distintas exposiciones  en Caracas, con tanto éxito que también  los presenta   en Nueva York en el año 1939, donde recibe diploma de reconocimiento por la calidad de los mismos.
    En este mismo sentido, la década siguiente va a ser de gran significación para este gran maestro que sigue realizando exposiciones de su calidad artística, combinándola con la actividad docente en el Instituto Pedagógico de Caracas y en otros centros educativos capitalinos hasta el año 1945. Los cambios políticos ocurridos en el país a la llegada del poder de la Junta Revolucionaria de Gobierno que desarrolla un plan de formación artística en el exterior para noveles artistas, Eulalio es seleccionado por el estado Guárico, siendo gobernador su coterráneo Ricardo Montilla, que le otorga una beca para cursar estudios de pintura en el Politécnico de México en el año 1946.
    En su estada de estudios en México, Eulalio entra en contacto con los máximos exponentes del movimiento artístico Realismo Social en esa nación: Diego Rivera, David Siqueiros, José Clemente Orozco, entre otros, que exponen temas referente a las condiciones políticas, económicas y sociales de esa nación a través de la pintura mural de la   cual adopta las técnicas del fresco, el óleo y el mosaico que van a ser de gran importancia en la realización de sus futuras obras de arte, una vez que regresa al país en 1948; establece residencia en Valencia, Estado Carabobo, cuando esta ciudad comienza a dar sus pasos para convertirse en una  de las ciudades más importantes de la nación por su acelerado proceso de industrialización, bajo un modelo desarrollista en esos tiempos. Desde esa época desarrolla una amplia y larga actividad artística y docente tanto en la Escuela Arturo Michelena, de la que fue cofundador y en el Liceo Pedro Gual.
    Desde esta perspectiva, es necesario realizar una consideración especial de la obra muralista de este artista por su caracterización y estilo en la pintura latinoamericana dentro de la corriente realista social. Mientras los más destacados exponentes del realismo social mexicano resaltaron su influencia notoria de la revolución de 1917, destinada a socializar el arte en reacción a la pintura tradicional  destacando los temas de  las injusticias sociales a través del tiempo; además de reivindicar también las masas populares, campesinos y obreros desde una orientación ideológica definida, mediante la utilización de nuevos materiales en distintos espacios gubernamentales. De la misma manera prominentes pintores venezolanos utilizaron este estilo como: Gabriel Bracho, César Rengifo y Pedro León Castro y también realizaron la misma temática como hace referencia Alfredo Boulton, citado por Noriega (1989).
   
     En cambio los murales de Toledo Tovar representan otra temática realista social mediante  las aspiraciones del colectivo en busca de un bienestar a través de la monumentalidad de sus obras realizadas tanto en Caracas como en Valencia, donde desarrolló mayormente  su actividad artística. Una obra que merece ser señalada por su importancia tanto temática y técnica, la elaborada en la antigua sede de la Facultad de Derecho de la Universidad de Carabobo en el año 1962, donde muestra el cuerpo de una maja desnuda, con sus brazos abiertos y llevando en una mano un texto que simboliza el conocimiento y en la otra una balanza que representa la justicia y la equidad. De igual manera, realizó en  el Instituto Pérez Celis de Valencia, en el año 1957, ubicada entre la calle Páez con Montes de Oca, dos obras: una que representa la actividad académica universitaria a través del desarrollo de la clase de un  galeno con sus  alumnos  en la rama de la medicina y otra una comparación de la medicina ancestral con la medicina actual. Además de estas obras se pueden destacar otras de este estilo en el liceo Pedro Gual (1951), donde ejerció la docencia y en el Hospital Central de Valencia (1978), entre otras.
    En cuanto al trabajo en el lienzo se destacó notablemente con su técnica y temática paisajista, de la cual realizó gran cantidad de exposiciones que le permitieron obtener distinciones por sus temas nativistas, fue premiada en el IX y XV Salón Arturo Michelena por las obras Frutos del país en 1951 y Campesinos leyendo en 1957. De la misma manera, sus obras han sido objeto de estudio, como el realizado en el año 2011, en la Galería de Arte Nacional por la  licenciada en Arte y especialista en Museos, Carolina Balza, por la calidad de sus obras. Además incursionó con gran éxito en la escultura con trabajos hechos en bronce y tallas en piedra de las cuales demostró dominio en el arte de modelar diferentes figuras. De la misma manera, se destacó por realizar investigaciones  en el ámbito artístico publicando Semblanza del pintor Arturo Michelena en 1963 y posteriormente realizó un estudio de la actividad artística del pintor Herrera Toro. Asimismo, trabajó en la restauración de los murales históricos de la Casa Páez en Valencia, en 1976, siendo premiado por dicha labor.
    Dentro de este marco, ejerció también la docencia en las instituciones: Pedro Gual y Martín J. Sanabria de la ciudad de Valencia  desde el año 1948 hasta 1980; destacando no solo por su dominio en la asignatura Historia del Arte sino también en la utilización de estrategias didácticas para la comprensión del hecho artístico a través del tiempo, tal como lo señala uno de sus alumnos en los años 60, Napoleón Franceschi (2013). Al mismo tiempo, impartió clases de pintura a futuros artistas plásticos como es el caso del falconiano, Phael Díaz, que en su perfil lo nombra como su profesor de Pintura Artística (Díaz).
    Por último, destacamos la vinculación de este destacado artista con su pueblo natal, El Sombrero, Estado Guárico, que desde muy joven se residenció en Caracas a continuar sus estudios, pero siempre estuvo vinculado con el lugar donde nació. Publicó en el año 1976 una obra del prócer de la Independencia Coronel Julián Mellado: Héroe lancero de la Independencia, publicada por la Gobernación del estado Carabobo, en el cual recoge la vida y trayectoria militar de este personaje coterráneo, también donó a la Alcaldía del Municipio Mellado un cuadro con la imagen de este patriota con la técnica efecto lluvia que empezó a emplear con gran destreza por los años 70.
     La trayectoria a su actividad artística e intelectual a través del tiempo ha sido muy bien valorada, una institución educativa lleva su nombre en Tocuyito, Municipio Libertador del estado Carabobo. Del mismo modo, todavía se realizan exposiciones de sus cuadros con el fin de que las nuevas generaciones conozcan sus técnicas y temática; al igual que su obra muralista está esparcida por toda la ciudad de Valencia, símbolo de una integración de las artes con la actividad empresarial, en esta una de las ciudades más importantes del país. Este artista, Eulalio Toledo Tovar, supo cumplir con su momento histórico con su trabajo, cuando la capital del Cabriales, Valencia, se preparaba para afrontar los retos del proceso de sustitución de importaciones, para convertirse en una referencia industrial en Latinoamérica.

viernes, 6 de septiembre de 2019

Homenaje al Sesquicentenario del natalicio del poeta Francisco Lazo Martí, y a la escritora guariqueña Elisa Pineda de Belisario


 XIII Congreso de Cronistas e Historiadores de Venezuela en la Villa de Todos los Santos de Calabozo


Homenaje al Sesquicentenario del natalicio del poeta Francisco Lazo Martí, y a la escritora guariqueña Elisa Pineda de Belisario



Elisa Pineda de Belisario



Adelfo Morillo
calabozotierradedios.blogspot.com




Villa de Todos los Santos de Calabozo, 2019


      En el quehacer de los seres racionales, hombres y mujeres, nada es más cotidiano que la respiración y la palabra hablada; entre los pueblos se dice que uno de los más habladores son los griegos; en el mundo de la cultura griega, el filósofo griego Platón, ateniense hacia 428 a. C., discípulo de Sócrates, y maestro de Aristóteles; quizás fue el primero en escribir Diálogos, y en tres de ellos Lisis, Simposion, Banquete, y Fedro trata el tema del eros, afecto, atracción por la belleza física, aspecto fundamental de la filosofía de Platón… Estas palabras iniciales vienen a cuento porque en este Congreso de 2019 se le rinde homenaje a la escritora llanera Elisa Pineda, y al Sesquicentenario del natalicio del poeta del llano Francisco Lazo Martí.
       Desde siempre la belleza natural y la creada ha existido y cada día debemos ser más el número de hombres y mujeres seguidores y amantes de la belleza, y dentro de la belleza espiritual es pertinente señalar el nombre de Marta Cantavella, profesora emérita, a Dedicación Exclusiva del Área Ciencias de la Salud de la Universidad Rómulo Gallegos; y es dos veces pertinente en este momento, porque ahora quiero rendir homenaje al hacer de la escritura, que como escribe Julio Cortázar, en el libro Clases de Literatura, Para escribir solo hace falta hacer uso de las letras del alfabeto y saber combinarlas en distintas formas…; y este es el caso de Elisa Pineda, cuando escribe el prólogo del libro Ética y Excelencia  en la medicina Hipocrática…, escrito por Marta Cantavella, editado por la Universidad Rómulo Gallegos, en su primera edición de marzo de 1990 en San Juan de los Morros; el prólogo  lo transcribo del libro que me regaló la autora con la dedicatoria Para el Profesor Adelfo Morillo colega en buenos y malos momentos, junio 1999; esa tarde ya haciéndose de noche dialogábamos Marta Cantavella y yo, y al final el donativo del libro con dedicatoria y autógrafo; con Elisa Pineda dialogué varias veces en actos literarios o de homenaje a su labor de oficiante de escritura; y este prólogo escrito por Elisa Pineda de Belisario al libro de Marta Cantavella tiene esencia de diálogo platónico

       En literatura hay obras que alcanzan la excelencia mediante el ahorro draconiano de su dimensión sin sacrificio del discurrir fluido, sin pérdida de la  ilación por mutilaciones al texto, sin fractura en la estructuración del pensamiento. Percibimos que hay más, el conocimiento, ejercicio y dominio del elemento determinante de la obra escrita, escanciados estos en la elaboración del concepto para el logro de la síntesis expresiva. Percibimos que la inquisición previa de la adhesión a principios y credos por sustentarse, la serenidad en el juicio, la reflexión en los postulados, revelan la plenitud de conciencia del escritor para la admonición o advertencia y el consejo, doblándose la integridad del autor con la integralidad del servicio a cumplir para, en un todo, alcanzar la perdurabilidad.
      Es nuestro juicio acerca de Ética y Excelencia en la Medicina Hipocrática de la Doctora Marta Cantavella. Se trata de un trabajo que llama a ser comentado con prescindencia del asombro que causa su autoría por una profesional que, si bien sabemos muy estudiosa y de cuidadoso estilo castellano, está permanentemente ocupada en sus compromisos profesionales y académicos. Recurramos a interpretarlo como una acción refleja en su condición de docente médico con sentido transcendente de enseñar formando, como se desprende de la mención que en la referida obra de la traducción, entre otras de la palabra griega Xingrape: compromiso a futuro con los miembros de una hermandad unidos por vínculos sagrados.
       Repetidamente observamos como Cantavella, paralelamente con la investigación médica hipocrática, nutre su tratado con multiplicidad de otras investigaciones al punto que en el Capítulo 1 –por ejemplo- nos retrotrae a la remota mitología griega cuando Zeus con su poderoso rayo fulmina a su nieto Asclepio, hijo de Apolo, convirtiéndolo en la constelación de la Serpiente, asunto estrechamente vinculado, probablemente antes de los tiempos de Homero, con una serie de mitos relacionados con el caduceo, símbolo de Asclepio, hoy también en la ciencia médica, que luce en sus manos la estatua de Hermes.
       Con imperceptible ilación se nos ilustra al paso de los siglos, de los haceres de los Siete sabios de Grecia, y de la órbita de Hipócrates, sus predecesores y seguidores con una máxima como esta de la Demokratia de tan útil cultivo en las democracias del siglo XX;  Igualdad de derecho, igualdad en las partes, igualdad para hablar y mandar.
       El libro, organizado en Capítulos, guarda concatenación desde los tiempos arcaicos de la medicina basada en el orden natural hasta el Código de Nuremberg y la Declaración de Helsinki, fundamentos del ejercicio médico en las décadas finales del siglo XX.
       En el transcurso de la obra se yergue gradualmente la figura de Hipócrates, Padre de la medicina, pero a la par, objetivamente, se dibujan las figuras pre y pos hipocráticas que desde los inicios mesopotámicos,  al mito asclepiano, desde la época de oro de la Magna Grecia, a la mixtura helénica oriental de Alejandro, y desde el Renacimiento que accedió a desentornar las puertas del griego y del latín y a abrir al mundo todo el arte, la filosofía, y la ciencia que asumió la Hélade, desde los advenimientos a favor de la salud y la prevención de enfermedades de hace poco más de un siglo, hasta los veloces, asombrosos avances de finales del segundo milenio han venido alumbrando el camino de la ciencia médica, pero se hace necesario reconocer que, vuelta de lo atávico, lo supersticioso, lo socializado, lo racional, lo filosófico, lo dogmático, lo científico, para el tercer milenio la Medicina tiene planteadas las definiciones más trascendentales de su historia en relación con el poder que la ciencia y la tecnología le han conferido y le seguirán confiriendo.
      Los capítulos centrales tratan los diversos aspectos de la medicina hipocrática, con vocabulario adaptado al profano se penetra en el proceso evolutivo de esta ciencia, se trata sin embargo asuntos de la misma con ausencia total de prejuicio, predomina la seriedad, la sencillez, la equidad, la fidelidad al tratamiento profesional correspondiente al tema. Corpus Hipocraticum (Capítulo III) revela la grandiosidad de este, resistente al paso del tiempo, encontramos en el postulado que teníamos por novísimos y sonreímos antes prácticas tradicionales que creíamos de invención doméstica.
      El juramento Hipocrático, inserto en el libro aparece prolijamente examinado, desde la versión original constituye una pieza de humildad, devoción, ética y consagración que aun viéndolo dentro del rígido contexto clasista de su tiempo, trasciende los siglos. La ética está en todo el Juramento como eje Subyacente de los múltiples perfiles de la Moral Médica.
      Al final del Capítulo V (último del libro) se agrega otros interesantes Juramentos y los Consejos de Esculapio, un conmovedor y descarnado texto que oscila entre la abnegación y el escepticismo. Visto como ahora rezan estas líneas, este libro sería una biografía más. No es así. En la obra gravitan dos elementos que inciden esencialmente en su calificación; por una parte el amor hacia el ser humano y la humanidad, amor templado en el estudio, en la acción, en la vigilancia sobre la integridad profesional para servir y honrar en su dignidad al semejante necesitado de atención médica hasta el instante final, e ir decididamente en pos del bienestar de los conglomerados humanos mediante eficaces acciones socioculturales y de salud pública. Por la otra parte Ética y Excelencia en la Medicina Hipocrática no lo escribe sino quien tiene en si –ya lo dijimos- la esencia del maestro, la tenacidad, el desafío de llevar a otros cada día por la senda de una más calificada formación profesional, humana y social, con desarrollado sentido de responsabilidad, acrisolada ética y clara conciencia de la necesidad del saber que en la medicina es, como en el poder dual del mito de Asclepio, un elevado requerimiento, son atributos que irremisiblemente pertenecen al maestro.
      La sapiencia, persuasión, sencillez, aire reflexivo que se prolonga más allá de la lectura, hacen fácilmente del libro un texto de estudio fluido y atrayente. La autora probablemente no lo supo al idear escribirlo; la vocación priva los actos del individuo, lo induce hasta el sacrificio.
Finalmente, expreso a la autora hondo reconocimiento por insertar en la publicación de su obra estos comentarios y honrarlos generosamente al asignarles la condición de prólogo.
Elisa Pineda de Belisario          

lunes, 29 de julio de 2019



Con vestidos de fiesta

Creamos nuestro mundo,
un mundo de nosotros dos,
frente a la montaña,
donde desciframos lenguas
antiguas y modernas;
siempre andamos
con vestidos de fiesta,
llegamos hasta ríos,
entre neblinas parameras;
cada día andamos de fiesta,
por las calles, en las iglesias,
en el cine, entre la montaña,
me bebo tus lágrimas
y las cambias en sonrisas;
cuántos amaneceres,
cuántos crepúsculos,
frente a la luna coqueta,
frente al sol saliente
o frente al sol que se oculta;
semanas, días y noches,
sumamos de guayaba
colores, olores, sabores,
sumamos canciones
Aquí, allá y en todas partes…
Son cuantos cumpleaños,
nada en la ronda del tiempo;
sigues siendo tú,
Goterita de luz,
Aquí, allá y en todas partes…
En dulce castellano
o en dulce catalán,
desde la Mérida venezolana
hasta la Barcelona catalana,
llegue hasta ti
este variopinto agasajo
de mi alma confesada…
                                          Adelfo Morillo




Vida corriente cristalina

Turpial negro amarillo blanco,
mastranto con perfumes invisibles,
plantas animales
son la vida en verdad...
Agua corriente cristalina,
brisas serpentinas,
elementos vivos
por sobre erial...
Hombres mujeres niños,
jóvenes, adultos,
sigamos hablando haciendo
por plantas animales,
por la vida en verdad...
                                       Adelfo Morillo

lunes, 15 de julio de 2019



Mundo verde

En la casa de Argenis,
lindero con La Aguada,
Francisco Lazo Martí,
estuvimos conversando
del veneno en el planeta,
la gente escupe groserías,
ofende con palabras,
hiere, mata en lo individual,
y se suma en lo colectivo,
y así vamos matando este mundo singular;
y nos vamos conversando
y pasamos a los hechos,
sembramos mangos, apamates,
josefinos, araguaneyes,
y estos son los espacios vivos
que cada uno de nosotros ha de practicar;
giremos con el mundo,
siempre verde, sin erial…
                                           Adelfo Morillo