miércoles, 20 de noviembre de 2019

Actividad artística de Eulalio Toledo Tovar en su tiempo histórico



         
Actividad artística de Eulalio Toledo Tovar en su tiempo histórico
José Manuel Aquino

      La acción del hombre es fundamental para lograr sus objetivos propuestos en distintas actividades realizadas a través del tiempo, conjugando los elementos materiales e intelectuales para dar respuesta a una necesidad del ser. Estas consideraciones son necesarias para comprender tanto de manera individual o   colectiva a los seres humanos. En este sentido, las artes plásticas están orientadas a conjugar la imaginación o visión de la realidad del creador, en este caso del artista que en tantos de los casos es el protagonista, y de tal manera irá enfocando su óptica con el empleo de distintos elementos físicos mediante distintas técnicas en la búsqueda de la belleza.
     En consecuencia, el artista trata de expresar una realidad tomando unos criterios bien definidos en una obra de arte, la cual se analizará   dentro de una caracterización generalizadora que tendrá por nombre corriente o tendencia artística que en muchos casos el autor va enfocando su particularidad para observar esa realidad que quiere trasmitir en un momento dado a partir de los constantes cambios. Por tanto, estudiaremos el trabajo de un maestro de las artes plásticas, su dimensión y trascendencia desde una visión global a partir de su trayectoria profesional en su tiempo histórico, y en este caso de la actividad artística del pintor y escultor guariqueño Eulalio Toledo Tovar.
    Este destacado artista nace en El Sombrero, Estado Guárico, en 1914, año cuando se inicia la Primera Guerra Mundial, en momentos en que Austria-Hungría le declara la guerra a Serbia por el asesinato de Archiduque Francisco Fernando y de su esposa en Sarajevo. Como consecuencia del enfrentamiento bélico, disminuye la actividad comercial en todos los órdenes de la urbe; en este mismo tiempo histórico el general Juan Vicente Gómez en Venezuela consolida su poder con una nueva constitución y a su vez aumenta el control de la actividad ganadera con la compra de grandes latifundios, el comercio y la actividad industrial de este ramo tanto para sus familiares como funcionarios de confianza; por tanto, la actividad política, social y económica de la población va a repercutir en la vida de los pobladores: escasez de productos importados, reacomodo de la actividad comercial, descapitalización de los comerciantes no afectos al gobierno de Gómez, mientras se consolidan los empresarios afines al gobernante, en lo político el alzamiento de Emilio Arévalo Cedeño que transita por diversas localidades del país en abierta rebelión.
    En lo que respecta a las artes plásticas, cuando Eulalio nace estaba comenzando el auge y consolidación de una asociación artística principalmente de pintores pertenecientes al denominado Círculo de Bellas Artes que se había fundado en 1912 por los estudiantes de la Academia de Bellas Artes de Caracas, para  combatir los métodos de orientación académica que impartían sus maestros, lo cual permitió un cambio en la pintura venezolana en la segunda década del siglo XX, no solamente en cuanto a técnica  sino también en la temática.  
    Eulalio, hijo de Gregorio Toledo y de Paula Tovar, realiza sus estudios de primaria en la ya mencionada localidad guariqueña de El Sombrero, cuando viaja a Caracas le acompañan sus hermanos Benigna y José. En la década de los años 30 comienza sus estudios de artes y de pedagogía en la Escuela de Artes Aplicadas, donde demostró, según sus biógrafos, en esta primera etapa un academicismo  por el apego  estricto a  las normas y técnicas trabajadas en los talleres de formación docente. Su talento sobresale con la utilización de colores fríos y  cálidos  con una caracterización determinada en su aplicación en través paisajes y escenas de la vida rural (Weidner, 2013). Estos trabajos son expuestos en distintas exposiciones  en Caracas, con tanto éxito que también  los presenta   en Nueva York en el año 1939, donde recibe diploma de reconocimiento por la calidad de los mismos.
    En este mismo sentido, la década siguiente va a ser de gran significación para este gran maestro que sigue realizando exposiciones de su calidad artística, combinándola con la actividad docente en el Instituto Pedagógico de Caracas y en otros centros educativos capitalinos hasta el año 1945. Los cambios políticos ocurridos en el país a la llegada del poder de la Junta Revolucionaria de Gobierno que desarrolla un plan de formación artística en el exterior para noveles artistas, Eulalio es seleccionado por el estado Guárico, siendo gobernador su coterráneo Ricardo Montilla, que le otorga una beca para cursar estudios de pintura en el Politécnico de México en el año 1946.
    En su estada de estudios en México, Eulalio entra en contacto con los máximos exponentes del movimiento artístico Realismo Social en esa nación: Diego Rivera, David Siqueiros, José Clemente Orozco, entre otros, que exponen temas referente a las condiciones políticas, económicas y sociales de esa nación a través de la pintura mural de la   cual adopta las técnicas del fresco, el óleo y el mosaico que van a ser de gran importancia en la realización de sus futuras obras de arte, una vez que regresa al país en 1948; establece residencia en Valencia, Estado Carabobo, cuando esta ciudad comienza a dar sus pasos para convertirse en una  de las ciudades más importantes de la nación por su acelerado proceso de industrialización, bajo un modelo desarrollista en esos tiempos. Desde esa época desarrolla una amplia y larga actividad artística y docente tanto en la Escuela Arturo Michelena, de la que fue cofundador y en el Liceo Pedro Gual.
    Desde esta perspectiva, es necesario realizar una consideración especial de la obra muralista de este artista por su caracterización y estilo en la pintura latinoamericana dentro de la corriente realista social. Mientras los más destacados exponentes del realismo social mexicano resaltaron su influencia notoria de la revolución de 1917, destinada a socializar el arte en reacción a la pintura tradicional  destacando los temas de  las injusticias sociales a través del tiempo; además de reivindicar también las masas populares, campesinos y obreros desde una orientación ideológica definida, mediante la utilización de nuevos materiales en distintos espacios gubernamentales. De la misma manera prominentes pintores venezolanos utilizaron este estilo como: Gabriel Bracho, César Rengifo y Pedro León Castro y también realizaron la misma temática como hace referencia Alfredo Boulton, citado por Noriega (1989).
   
     En cambio los murales de Toledo Tovar representan otra temática realista social mediante  las aspiraciones del colectivo en busca de un bienestar a través de la monumentalidad de sus obras realizadas tanto en Caracas como en Valencia, donde desarrolló mayormente  su actividad artística. Una obra que merece ser señalada por su importancia tanto temática y técnica, la elaborada en la antigua sede de la Facultad de Derecho de la Universidad de Carabobo en el año 1962, donde muestra el cuerpo de una maja desnuda, con sus brazos abiertos y llevando en una mano un texto que simboliza el conocimiento y en la otra una balanza que representa la justicia y la equidad. De igual manera, realizó en  el Instituto Pérez Celis de Valencia, en el año 1957, ubicada entre la calle Páez con Montes de Oca, dos obras: una que representa la actividad académica universitaria a través del desarrollo de la clase de un  galeno con sus  alumnos  en la rama de la medicina y otra una comparación de la medicina ancestral con la medicina actual. Además de estas obras se pueden destacar otras de este estilo en el liceo Pedro Gual (1951), donde ejerció la docencia y en el Hospital Central de Valencia (1978), entre otras.
    En cuanto al trabajo en el lienzo se destacó notablemente con su técnica y temática paisajista, de la cual realizó gran cantidad de exposiciones que le permitieron obtener distinciones por sus temas nativistas, fue premiada en el IX y XV Salón Arturo Michelena por las obras Frutos del país en 1951 y Campesinos leyendo en 1957. De la misma manera, sus obras han sido objeto de estudio, como el realizado en el año 2011, en la Galería de Arte Nacional por la  licenciada en Arte y especialista en Museos, Carolina Balza, por la calidad de sus obras. Además incursionó con gran éxito en la escultura con trabajos hechos en bronce y tallas en piedra de las cuales demostró dominio en el arte de modelar diferentes figuras. De la misma manera, se destacó por realizar investigaciones  en el ámbito artístico publicando Semblanza del pintor Arturo Michelena en 1963 y posteriormente realizó un estudio de la actividad artística del pintor Herrera Toro. Asimismo, trabajó en la restauración de los murales históricos de la Casa Páez en Valencia, en 1976, siendo premiado por dicha labor.
    Dentro de este marco, ejerció también la docencia en las instituciones: Pedro Gual y Martín J. Sanabria de la ciudad de Valencia  desde el año 1948 hasta 1980; destacando no solo por su dominio en la asignatura Historia del Arte sino también en la utilización de estrategias didácticas para la comprensión del hecho artístico a través del tiempo, tal como lo señala uno de sus alumnos en los años 60, Napoleón Franceschi (2013). Al mismo tiempo, impartió clases de pintura a futuros artistas plásticos como es el caso del falconiano, Phael Díaz, que en su perfil lo nombra como su profesor de Pintura Artística (Díaz).
    Por último, destacamos la vinculación de este destacado artista con su pueblo natal, El Sombrero, Estado Guárico, que desde muy joven se residenció en Caracas a continuar sus estudios, pero siempre estuvo vinculado con el lugar donde nació. Publicó en el año 1976 una obra del prócer de la Independencia Coronel Julián Mellado: Héroe lancero de la Independencia, publicada por la Gobernación del estado Carabobo, en el cual recoge la vida y trayectoria militar de este personaje coterráneo, también donó a la Alcaldía del Municipio Mellado un cuadro con la imagen de este patriota con la técnica efecto lluvia que empezó a emplear con gran destreza por los años 70.
     La trayectoria a su actividad artística e intelectual a través del tiempo ha sido muy bien valorada, una institución educativa lleva su nombre en Tocuyito, Municipio Libertador del estado Carabobo. Del mismo modo, todavía se realizan exposiciones de sus cuadros con el fin de que las nuevas generaciones conozcan sus técnicas y temática; al igual que su obra muralista está esparcida por toda la ciudad de Valencia, símbolo de una integración de las artes con la actividad empresarial, en esta una de las ciudades más importantes del país. Este artista, Eulalio Toledo Tovar, supo cumplir con su momento histórico con su trabajo, cuando la capital del Cabriales, Valencia, se preparaba para afrontar los retos del proceso de sustitución de importaciones, para convertirse en una referencia industrial en Latinoamérica.

viernes, 6 de septiembre de 2019

Homenaje al Sesquicentenario del natalicio del poeta Francisco Lazo Martí, y a la escritora guariqueña Elisa Pineda de Belisario


 XIII Congreso de Cronistas e Historiadores de Venezuela en la Villa de Todos los Santos de Calabozo


Homenaje al Sesquicentenario del natalicio del poeta Francisco Lazo Martí, y a la escritora guariqueña Elisa Pineda de Belisario



Elisa Pineda de Belisario



Adelfo Morillo
calabozotierradedios.blogspot.com




Villa de Todos los Santos de Calabozo, 2019


      En el quehacer de los seres racionales, hombres y mujeres, nada es más cotidiano que la respiración y la palabra hablada; entre los pueblos se dice que uno de los más habladores son los griegos; en el mundo de la cultura griega, el filósofo griego Platón, ateniense hacia 428 a. C., discípulo de Sócrates, y maestro de Aristóteles; quizás fue el primero en escribir Diálogos, y en tres de ellos Lisis, Simposion, Banquete, y Fedro trata el tema del eros, afecto, atracción por la belleza física, aspecto fundamental de la filosofía de Platón… Estas palabras iniciales vienen a cuento porque en este Congreso de 2019 se le rinde homenaje a la escritora llanera Elisa Pineda, y al Sesquicentenario del natalicio del poeta del llano Francisco Lazo Martí.
       Desde siempre la belleza natural y la creada ha existido y cada día debemos ser más el número de hombres y mujeres seguidores y amantes de la belleza, y dentro de la belleza espiritual es pertinente señalar el nombre de Marta Cantavella, profesora emérita, a Dedicación Exclusiva del Área Ciencias de la Salud de la Universidad Rómulo Gallegos; y es dos veces pertinente en este momento, porque ahora quiero rendir homenaje al hacer de la escritura, que como escribe Julio Cortázar, en el libro Clases de Literatura, Para escribir solo hace falta hacer uso de las letras del alfabeto y saber combinarlas en distintas formas…; y este es el caso de Elisa Pineda, cuando escribe el prólogo del libro Ética y Excelencia  en la medicina Hipocrática…, escrito por Marta Cantavella, editado por la Universidad Rómulo Gallegos, en su primera edición de marzo de 1990 en San Juan de los Morros; el prólogo  lo transcribo del libro que me regaló la autora con la dedicatoria Para el Profesor Adelfo Morillo colega en buenos y malos momentos, junio 1999; esa tarde ya haciéndose de noche dialogábamos Marta Cantavella y yo, y al final el donativo del libro con dedicatoria y autógrafo; con Elisa Pineda dialogué varias veces en actos literarios o de homenaje a su labor de oficiante de escritura; y este prólogo escrito por Elisa Pineda de Belisario al libro de Marta Cantavella tiene esencia de diálogo platónico

       En literatura hay obras que alcanzan la excelencia mediante el ahorro draconiano de su dimensión sin sacrificio del discurrir fluido, sin pérdida de la  ilación por mutilaciones al texto, sin fractura en la estructuración del pensamiento. Percibimos que hay más, el conocimiento, ejercicio y dominio del elemento determinante de la obra escrita, escanciados estos en la elaboración del concepto para el logro de la síntesis expresiva. Percibimos que la inquisición previa de la adhesión a principios y credos por sustentarse, la serenidad en el juicio, la reflexión en los postulados, revelan la plenitud de conciencia del escritor para la admonición o advertencia y el consejo, doblándose la integridad del autor con la integralidad del servicio a cumplir para, en un todo, alcanzar la perdurabilidad.
      Es nuestro juicio acerca de Ética y Excelencia en la Medicina Hipocrática de la Doctora Marta Cantavella. Se trata de un trabajo que llama a ser comentado con prescindencia del asombro que causa su autoría por una profesional que, si bien sabemos muy estudiosa y de cuidadoso estilo castellano, está permanentemente ocupada en sus compromisos profesionales y académicos. Recurramos a interpretarlo como una acción refleja en su condición de docente médico con sentido transcendente de enseñar formando, como se desprende de la mención que en la referida obra de la traducción, entre otras de la palabra griega Xingrape: compromiso a futuro con los miembros de una hermandad unidos por vínculos sagrados.
       Repetidamente observamos como Cantavella, paralelamente con la investigación médica hipocrática, nutre su tratado con multiplicidad de otras investigaciones al punto que en el Capítulo 1 –por ejemplo- nos retrotrae a la remota mitología griega cuando Zeus con su poderoso rayo fulmina a su nieto Asclepio, hijo de Apolo, convirtiéndolo en la constelación de la Serpiente, asunto estrechamente vinculado, probablemente antes de los tiempos de Homero, con una serie de mitos relacionados con el caduceo, símbolo de Asclepio, hoy también en la ciencia médica, que luce en sus manos la estatua de Hermes.
       Con imperceptible ilación se nos ilustra al paso de los siglos, de los haceres de los Siete sabios de Grecia, y de la órbita de Hipócrates, sus predecesores y seguidores con una máxima como esta de la Demokratia de tan útil cultivo en las democracias del siglo XX;  Igualdad de derecho, igualdad en las partes, igualdad para hablar y mandar.
       El libro, organizado en Capítulos, guarda concatenación desde los tiempos arcaicos de la medicina basada en el orden natural hasta el Código de Nuremberg y la Declaración de Helsinki, fundamentos del ejercicio médico en las décadas finales del siglo XX.
       En el transcurso de la obra se yergue gradualmente la figura de Hipócrates, Padre de la medicina, pero a la par, objetivamente, se dibujan las figuras pre y pos hipocráticas que desde los inicios mesopotámicos,  al mito asclepiano, desde la época de oro de la Magna Grecia, a la mixtura helénica oriental de Alejandro, y desde el Renacimiento que accedió a desentornar las puertas del griego y del latín y a abrir al mundo todo el arte, la filosofía, y la ciencia que asumió la Hélade, desde los advenimientos a favor de la salud y la prevención de enfermedades de hace poco más de un siglo, hasta los veloces, asombrosos avances de finales del segundo milenio han venido alumbrando el camino de la ciencia médica, pero se hace necesario reconocer que, vuelta de lo atávico, lo supersticioso, lo socializado, lo racional, lo filosófico, lo dogmático, lo científico, para el tercer milenio la Medicina tiene planteadas las definiciones más trascendentales de su historia en relación con el poder que la ciencia y la tecnología le han conferido y le seguirán confiriendo.
      Los capítulos centrales tratan los diversos aspectos de la medicina hipocrática, con vocabulario adaptado al profano se penetra en el proceso evolutivo de esta ciencia, se trata sin embargo asuntos de la misma con ausencia total de prejuicio, predomina la seriedad, la sencillez, la equidad, la fidelidad al tratamiento profesional correspondiente al tema. Corpus Hipocraticum (Capítulo III) revela la grandiosidad de este, resistente al paso del tiempo, encontramos en el postulado que teníamos por novísimos y sonreímos antes prácticas tradicionales que creíamos de invención doméstica.
      El juramento Hipocrático, inserto en el libro aparece prolijamente examinado, desde la versión original constituye una pieza de humildad, devoción, ética y consagración que aun viéndolo dentro del rígido contexto clasista de su tiempo, trasciende los siglos. La ética está en todo el Juramento como eje Subyacente de los múltiples perfiles de la Moral Médica.
      Al final del Capítulo V (último del libro) se agrega otros interesantes Juramentos y los Consejos de Esculapio, un conmovedor y descarnado texto que oscila entre la abnegación y el escepticismo. Visto como ahora rezan estas líneas, este libro sería una biografía más. No es así. En la obra gravitan dos elementos que inciden esencialmente en su calificación; por una parte el amor hacia el ser humano y la humanidad, amor templado en el estudio, en la acción, en la vigilancia sobre la integridad profesional para servir y honrar en su dignidad al semejante necesitado de atención médica hasta el instante final, e ir decididamente en pos del bienestar de los conglomerados humanos mediante eficaces acciones socioculturales y de salud pública. Por la otra parte Ética y Excelencia en la Medicina Hipocrática no lo escribe sino quien tiene en si –ya lo dijimos- la esencia del maestro, la tenacidad, el desafío de llevar a otros cada día por la senda de una más calificada formación profesional, humana y social, con desarrollado sentido de responsabilidad, acrisolada ética y clara conciencia de la necesidad del saber que en la medicina es, como en el poder dual del mito de Asclepio, un elevado requerimiento, son atributos que irremisiblemente pertenecen al maestro.
      La sapiencia, persuasión, sencillez, aire reflexivo que se prolonga más allá de la lectura, hacen fácilmente del libro un texto de estudio fluido y atrayente. La autora probablemente no lo supo al idear escribirlo; la vocación priva los actos del individuo, lo induce hasta el sacrificio.
Finalmente, expreso a la autora hondo reconocimiento por insertar en la publicación de su obra estos comentarios y honrarlos generosamente al asignarles la condición de prólogo.
Elisa Pineda de Belisario          

lunes, 29 de julio de 2019



Con vestidos de fiesta

Creamos nuestro mundo,
un mundo de nosotros dos,
frente a la montaña,
donde desciframos lenguas
antiguas y modernas;
siempre andamos
con vestidos de fiesta,
llegamos hasta ríos,
entre neblinas parameras;
cada día andamos de fiesta,
por las calles, en las iglesias,
en el cine, entre la montaña,
me bebo tus lágrimas
y las cambias en sonrisas;
cuántos amaneceres,
cuántos crepúsculos,
frente a la luna coqueta,
frente al sol saliente
o frente al sol que se oculta;
semanas, días y noches,
sumamos de guayaba
colores, olores, sabores,
sumamos canciones
Aquí, allá y en todas partes…
Son cuantos cumpleaños,
nada en la ronda del tiempo;
sigues siendo tú,
Goterita de luz,
Aquí, allá y en todas partes…
En dulce castellano
o en dulce catalán,
desde la Mérida venezolana
hasta la Barcelona catalana,
llegue hasta ti
este variopinto agasajo
de mi alma confesada…
                                          Adelfo Morillo




Vida corriente cristalina

Turpial negro amarillo blanco,
mastranto con perfumes invisibles,
plantas animales
son la vida en verdad...
Agua corriente cristalina,
brisas serpentinas,
elementos vivos
por sobre erial...
Hombres mujeres niños,
jóvenes, adultos,
sigamos hablando haciendo
por plantas animales,
por la vida en verdad...
                                       Adelfo Morillo

lunes, 15 de julio de 2019



Mundo verde

En la casa de Argenis,
lindero con La Aguada,
Francisco Lazo Martí,
estuvimos conversando
del veneno en el planeta,
la gente escupe groserías,
ofende con palabras,
hiere, mata en lo individual,
y se suma en lo colectivo,
y así vamos matando este mundo singular;
y nos vamos conversando
y pasamos a los hechos,
sembramos mangos, apamates,
josefinos, araguaneyes,
y estos son los espacios vivos
que cada uno de nosotros ha de practicar;
giremos con el mundo,
siempre verde, sin erial…
                                           Adelfo Morillo

jueves, 25 de octubre de 2018

Santa Bárbara de Guardatinajas




Santa Bárbara de Guardatinajas


Desde 1768 vienes,
en el tiempo indetenible,
Santa Bárbara de Guardatinajas…
Tienes cobija
en la Villa de Todos los Santos
y en te ensombras en Rastro Abajo,
entre fragancias de mastranto;
en Laguna Güires
encuentro tus idas y venires;
en La Mesa, llanuras de hatos
y también de galápagos y sapos;
en Caño Dieguito
nos damos un descansito;
y seguimos por laguna del Lavadero
y rumbeamos entre pajonales y esteros;
cuando enfilamos hacia El Totumo,
miramos congrios y yagrumos;
en Soledad pasamos por el tranquero
y nos alegran turpiales y azulejos;
partimos hacia la Yegüera
y vamos pensando en sus queseras;
ahora vamos por Desembocadero,
Dios quiera, y allá encontremos recios copleros;
y a San Francisco de Tiznados
visitamos bajo la sombra de sus guamos;
avanza el tiempo desde aquel 1768
y poco a poco te acercas al presente…

Desde 1768 vienes,
en el tiempo indetenible,
Santa Bárbara de Guardatinajas...
En Iguana rememoramos,
sentimos y pensamos
y en Paso del Tuerto
alumbramos a los muertos;
en San Félix acariciamos
semblanzas de antaño;
en Guásimo despertamos
algunos bonitos sueños olvidados;
en Jagüey miramos el rodeo
y suspiramos contentos regodeos;
seguimos la trocha por San Pedro
y pa’ lante, ¿quién dijo, miedo?
Y a Buen Suceso llegamos,
cuando alumbraba el sol de los venados;
Suceso no se acuitó,
porque con mi amiga aquerenció;
nos metimos en Gamelotal
y allí nos recibieron para nunca olvidar;
y seguimos hasta Boca de Prepo,
pasa el tiempo y ahora es cuando de ti me acuerdo;
avanza el tiempo desde aquel 1768
y poco a poco te acercas al presente…

Desde 1768 vienes,
en el tiempo indetenible,
Santa Bárbara de Guardatinajas…
En Ánimas tuvimos abrevadero,
para los caminos largos sin sesteaderos;
llegamos a Algarrobito
de parajes tranquilos y bonitos;
en Laguna Junco nos detuvimos
a bailar unos buenos joropitos;
Hato Nuevo nos recibió con brazos abiertos
y saludamos con sentimientos sinceros;
en Playita bebimos leche en totuma,
leche calientica con espuma;
Cocuiza nos deparó tolvaneras,
mas supimos capearlas a la llanera;
en Laguna nos sentamos
bajo sombra de samanes y de mangos;
Galán nos cubrió de atenciones
de músicas y canciones;
El Pao nos salió en la travesía,
por un lado pasamos, sin apartarnos de la vía;
San Felipe nos encantó
con ternera, casabe y guarapo de papelón;
río Chirgua lo anduvimos bajo sol veranero,
nos salvaron de tabardillo unos grandes sombreros;
a San Bartolomé arribamos con la tardecita,
recuerdo que nos recibió una mujer bonita;
Sabaneta cuánto te añoro,
tus quesos son un tesoro;
en Morichal conversamos
y los chinchorros ahí los colgamos;
y en La Mata santiguamos al espanto,
nos encomendamos a Dios Santo;
Concepción nos dio cobijo
y nos contaron de aparecidos y botijos;
en Paso Aceites nos peinamos
con dedos de brisa y espejo de remansos;
Camita nos sirvió de aposento,
colgamos y dormimos arrullados por el viento;
en El Baúl acudimos a media mañana,
gracias a una linda mujer, gran baquiana;
avanza el tiempo desde aquel 1768
y poco a poco te acercas al presente…

Desde 1768 vienes,
en el tiempo indetenible,
Santa Bárbara de Guardatinajas…
Y en el tiempo llegamos a Guarataro,
donde se trabaja con ganas y sin reparos;
Guayabal nos brindó olores y sabores,
entre vecindad de amores y desamores;
Paso Tacora lucía mautes y sementales,
cómo llovía, anduvimos entre barrizales;
Laguna Redonda nos avencidó
y fueron tantas las atenciones que nos brindó;
Tentación como su nombre indica,
nos produjo turbación por la mañanita;
y Piritalito nos pareció
de lo mejor para un pasajito;
Morrocoy no fue de a poco,
porque en la merienda tuvimos arroz con coco;
Tigritos no nos asustó,
solo nos cobijó;
en Caimanes escuchamos al toro pitar,
cómo se expandía su eco en el palmar;
llegamos a Guadarrama
con llano abierto de resolana;
y poco a poco nos acercamos en el tiempo,
ya han pasado unos cuantos años…

Desde 1768 vienes,
tras el tiempo indetenible,
Santa Bárbara de Guardatinajas…
Caño Totumo íngrimo y solo
nos vio pasar poco a poco;
Madrina nos echó la bendición,
ahí desayunamos con arepas, ajonjolí y requesón;
en Mata Tablante sesteamos,
conversamos y al poco rato nos largamos;
Carambul, bello nombre como albur,
tanto como clavellina y azahar;
Caño Mederitos fuente seca
que ya no abreva ni refresca;
Palenque, no muy lejos,
se puede mirar sin catalejos;
Caño Boquerones, cómo se mustia,
nos alejamos con angustias;
y asimismo Caño Bolívar, sol y arena,
cómo me hizo añorar a mi amada morena;
Solar mostraba su ganado,
en un día clarito muy soleado;
y Paso de San Jaime nos vio pasar,
íbamos de canciones, como de juglar;
Puerto Chigüire, vecindario sin olvido,
siempre presente en las letras y en los silbidos;
te rememoramos, Santa Bárbara de Guardatinajas,
guardas tinajas que acunan sueños…
Santa Bárbara de Guardatinajas,
junto al corazón de agua
de su manantial de cristal

Desde 1768 hasta 2018,
doscientos cincuenta años,
por cada año una vela en el llano abierto,
por cada año una tinaja de agua y sentimiento…

Adelfo Morillo