domingo, 28 de mayo de 2017

Almas amantes




Almas amantes

Las almas amantes
son amigas de todo,
de la hermosura de cada instante
en mágicos versos
y andan por el mundo
tomadas en sentimientos,
para escuchar otras ideas,
para atender con fundamento;
y siguen por el mundo
entregadas a los que menos tienen,
son almas entregadas a lo bueno;
las almas amantes
son amigas de todo,
de los mensajes de texto
que llegan como viento,
mensajes que hablan
de amores y sueños,
amores por la belleza
de portarse lo mejor que pueden,
sin envidiar nada ni a nadie,
con voluntad de acero,
sin egoísmos mezquinos
de esos que llevan lejos,
lejos de las verdades
que estremecen cuerpo,
alma y sentimiento;
almas amantes de locuras y disparates,
como tender la mano amiga
a tanta gente sin
 catre,
como escuchar con oídos atentos
tantos y tantos sufrimientos.

Las almas amantes
son amigas de todo,
de la pobreza y de la ternura,
de la necesidad sin amargura;
las almas amantes
son amigas de todo,
de la carestía y de la rosa,
de las urgencias y de las mariposas;
las almas amantes,
amantes en silencio,
amantes para tantos más;
las almas amantes
de invaluables quilates,
amantes de razones y dislates,
las almas amantes,
nunca ausentes ni distantes.

                                      Adelfo Morillo

Siembra




Siembra

Desde muchacho
me ha cautivado un tucusito,
ese colibrí o chupaflor
o también chupachupa
y quise tanto tenerlo conmigo
que una vez de una pedrada
maté un tucusito,
lo tuve en las manos
y no comprendí
por qué ya no tenía encanto,
cómo había perdido su calor,
seguía con color,
mas ya no vivo color
y desde entonces
vivo queriendo enmendar mi error,
fue un crimen de lesa culpabilidad.

Ya no soy un muchacho,
mas quisiera olvidar ese crimen,
siembro plantas
y llegan a sus flores,
mariposas, abejas, pegones,
avispas y chupaflores
y ahora solo me encanto,
porque contemplo con amor
el vaivén de vida variopinta.

Ya en edad no soy un muchacho,
mas en mi sentir sí soy un muchacho,
siento la lluvia menuda,
siento su música fragante,
siento cómo pasa el tiempo;
en mis sentidos soy un muchacho,
coloreo emociones,
deletreo canciones,
silabeo madrugadas
y palpo coqueteos de luna;
escribo y me confieso
ante Dios y ante la gente
y por tanto confío
en que ese crimen
yo ya lo haya pagado;
mas sigo en mi siembra de plantas,
siembro frijol negro,
similar a la caraota negra,
siembro espinacas
y también albahacas,
siembro mis ojos
en cada cosa bonita
y me dejo alegrar
por cada momento sin prisa.

                                    Adelfo Morillo

Bendita la vida




Bendita la vida

Bendita la vida
por el aliento que nos da
y por el alma de pan;
bendita en las mañanas
con caricias de brisas
o en las tardes
templaditas o tibias;
bendita en las noches
con presencia de luna
o en las noches sin luna.

Bendita la vida
bordadita de sonrisas
por riachuelos tardos o rapiditos;
bendita en suspensos arcoíris
o en sueños de cotufas;
bendita en danzantes cocuyos
por las noches sin luna.

Bendita la vida
que nos cobija los sueños,
mientras nos llena los dedos
el helado que saboreamos,
comemos y nos chorrea,
cómo nos llena;
bendita la vida
que nos colma de ilusiones
y nos llena de sueños.

Bendita la vida
cuando nos plena de sonrisas,
cuando no va de prisa;
bendita por el ojo al viento
que dibuja tus formas
y ese instante de ternura,
que se da en colores,
en palabras y silencios,
en suspiros y en miradas;
bendito ese instante de ternura
que deparó el ojo al viento;
bendita la vida,
bendita la vida.

                           Adelfo Morillo