martes, 28 de febrero de 2017

Taller de manejo de archivos, como forma de aclarar tantas oscuranas


Taller de manejo de archivos, como forma de aclarar tantas oscuranas

       El jueves 23 de febrero de 2017 fue realizado el Taller sobre manejo de Archivos e Información Histórica en la Villa de Todos los Santos de Calabozo, Estado Guárico, en la Casa de la Diversidad Cultural; fue realizado desde tempranas horas de la mañana hasta las cinco de la tarde; esta actividad tuvo como fin el poder orientar la reconstrucción del pasado de la forma más objetiva posible, dirigido a profesores y estudiantes de la Escuela de Historia, de la Universidad Rómulo Gallegos, y demás público asistente; después de ser entonadas las notas del Gloria al bravo pueblo, el Decano del Área de Humanidades, Letras y Artes, Profesor José Aquino, en sus palabras dio la bienvenida en nombre de las autoridades universitarias y declaró formalmente la apertura de la jornada académica, que iba a ser dirigida por el Licenciado Deivi Abat, encargado del Archivo General de la Nación, en la ciudad de Caracas; cabe señalar la presencia de la Directora del Programa de la Carrera de Historia de la Universidad Rómulo Gallegos, Profesora Zenaida Pérez, asimismo del Profesor Jorge Rodríguez, de la Profesora Ismir Fajardo, del Profesor Wilmer Torres y de la Profesora Mirla Arveláez, que fueron los coordinadores de tal actividad. 
       El Licenciado Deivi Abat comenzó diciendo que el Taller iba a versar sobre el manejo archivístico en general, para que tanto profesores, estudiantes y público en general tengan conocimientos y sepan cómo llegar a la historia de mano de los archivos, y que su presencia responde a instrucciones del Director del Centro Nacional de Historia, Doctor en Historia, Fabricio Vivas; comenzó el expositor a enterarnos de que Francisco de Miranda es el emblema de los archivólogos en el país, por cuanto los papeles y documentos de este insigne venezolano ocupan un vasto espacio con información amplia y detallada de conversaciones con personajes influyentes de la política de Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Rusia y de unos cuantos países más; a lo largo de la actividad hubo preguntas, respuestas, intervenciones que aportaban o aclaraban aspectos de este tema por demás importante en el estudio serio y objetivo de la historia; cuando transcurrían las horas de la tarde, los asistentes mostrábamos expectativas ante el amplio mundo por indagar y conocer y así poder aclarar tantas oscuranas de sinnúmero hechos históricos que por distintos intereses no han sido dados a conocer, como derecho inmanente de nuestra identidad venezolana; cuando salimos del local que fue asignado para este evento, nos despabilaban algunos arreboles por el suroeste, como acuarela de sorpresa en este cielo villatodosantino.                          
                                                                                                                            Adelfo Morillo 

Al escuchar tu voz

Al escuchar tu voz

Esta lisa llanura
atemperada de sol
se me llena de dulzura
al escuchar tu voz…

Aquí nos despierta el gallo con su canto
que rompe el silencio profundo
y un concierto de paraulatas
nos esponja el alma…

Esta llanura sin jorobas
la surcamos a caballo o en canoas
y si andamos solos o en compañía
vamos mezclando tristezas y alegrías…

Nos alegran los lirios sabaneros
en sus silvestres colores,
amarillos, rosáceos, blanquecinos
a los lados o lejos del camino…

Y cuando en ti pienso,
siento que eres lirio sabanero
y te pienso en esos colores
y acreciento en ti mis amores…

Esta lisa llanura
atemperada de sol
se me llena de dulzura
al escuchar tu voz…

                                      Adelfo Morillo

Pásame acá la guitarra 1

Pásame acá la guitarra            1

       La palabra castellana crónica, significa algo que sucede en el tiempo, viene de la lengua griega xroniká, y la lengua latina la tomó chronica; yo empleo la crónica para darle vida en el tiempo a palabras, anécdotas, canciones, cuentos, cachos, conversas, chistes, humoradas, refranes, dichos, leyendas, mitos, y a cada uno de esos sucesos menudos que ocurren en la vida diaria de los pueblos; como los que se viven particularmente en esta Villa de Todos los Santos, donde se avivan diversos acontecimientos, unos menudos o muy menudos y otros de mayor relevancia, y busco recoger cualquiera de tales acontecimientos, que son esencia de vida de una persona, de dos o más personas, de una vecindad, o de la comunidad general de este pueblo o ciudad; y uno de ellos sucedió el viernes 24 de febrero de 2017, la mañana mostraba una gran colcha de nubes por los cuatro costados del horizonte y soplaba agradable brisa, cuando llegué a la sede de la Escuela de Historia de la Universidad Rómulo Gallegos, ubicada en esta Villa, saludé y le dije a Isabel, obrera en esta sede, que, por favor, me sirviera un cafecito negro, en este caso era un guarapo o guayoyo, y luego silbé al estudiante de Segundo año de Historia, Rosario Bruno, que me había ofrecido un libro escrito por Germán Fleitas Beroes, me hizo entrega del libro, y luego nos vinimos en su camioneta hasta mi casa, nos despedimos y de inmediato  me senté a revisar el ejemplar Pásame acá la guitarra… Pasajes y joropos…, y cuyo autor es el poeta camaguanense y nacional Germán Fleitas Beroes; y este escribe en las líneas iniciales del Prólogo… En el año 1952 me encontré con Juan Vicente Torrealba Pérez… Y me abstraje al pensar que yo nací en esta Villa de Todos los Santos el 15 de marzo de 1952, y que el pasado lunes 20 de febrero cumplió cien años de vida y salud el compositor y artista del arpa Don Juan Vicente Torrealba Pérez; y esta crónica la voy a hacer con versos tomados del cristalino manantial de creación de Germán Fleitas Beroes

Ni las estrellas que alumbran al mes de abril
tienen los finos destellos de tu mirar…
                                                              Música de Chucho Moreno Moreán

Tus manos, tu boca, 
tu cuerpo moreno,
todas las mañanas
quisiera besar…
                                  Música de Héctor Rincones Sosa

Las golondrinas de tus últimas palabras
se me quedaron anidadas en el pecho…
                                                                 Música de Ignacio Indio Figueredo

Entre los grandes favores
que voy a pedirle a Dios,
quiero que me dé tus amores
y lo dulce de tu voz…
                                    Música de Rafaelito Rojas

       A partir de aquí las composiciones musicales son de Juan Vicente Torrealba a las letras de Germán Fleitas Beroes

Quisiera con noble empeño
poder de nuevo mirar
el horizonte apureño
abierto de par en par…

Quisiera saber por qué,
saber porqué la sabia naturaleza
le puso tanta hermosura, hermosura,
a la mujer guayanesa…

En las ramas de un samán
los gallos buscan el día
y cruza en la lejanía
un canto de alcaraván…

Sobre el potrillo alazán 
cuántas veces en mi infancia
me topé con tu fragancia
Estero de Camaguán…

Con el primer aguacero
se puso lindo el rosal,
volvió la garza al estero,
volvió la copla al corral
y lucen sus trajes nuevos
la palma y el pajonal…


De nuevo la luna llanera
me alumbra con su resplandor;
ventana, ventana pueblera,
que guardas secretos de amor, de amor…

Muchacha de mis recuerdos
tú me quemaste por dentro
con el fuego de tus ojos,
con el calor de tus besos…

Por culpa de tus caprichos
paso la vida llorando,
dime, Carmen, hasta cuándo…

Del horizonte a la palma
se oye un canto de cigarra
y el dolor de una guitarra
que se me clava en el alma…

Desde que tú te marchaste
no hay música en los caneyes,
se secaron los jagüeyes
y las rosas que sembraste…

Solamente dos favores
quisiera pedirle a Dios:
-ser patrón de tus amores,
ser el eco de tu voz-…

Oye bien lo que te digo:
¡no te vayas corazón,
que quiero bailar contigo
el golpe del Cigarrón!…

Bajo la luz de la luna crece el rumor
de las olas que siempre vienen y van;
hacia ti va mi amor, 
hoy más que nunca te quiero con loco afán…

Qué noche más linda para mí,
la luna jugando con los dos
y el suave murmullo de tu voz
contando los besos que te di…

Las alas del viento, mi vida,
sacuden las sombras,
arrecia la lluvia nocturna,
se escucha tronar…

Coplero del llano adentro
las gracias te vengo a dar 
y este alegre Pajarillo
hoy te quiero dedicar…

¡Anda caramba!, en una verde pradera
vuelvo y te digo, donde existe un manantial…

Catirita sabanera,
de nombre Rosa María,
me quise casar contigo, 
cuando no te conocía…

       Las letras de estas canciones de Germán Fleitas Beroes, solo llegan con sentido a las gentes con querencias por estas llanuras, a esa gente que conoce el aguaje baboso de las guabinas, que andan a pie, a caballo o por agua, por picas, trochas, atajos y caminos de tierra, y por esos caminos que andan, cuando van agua arriba o agua abajo por alguno de esos ríos llaneros; son canciones con letras de querencias de amores o desamores, del hombre que trasnocha por amores de alguna muchacha o de la mujer por amores de algún hombre de sabana, de caballo y de copla dulce en los labios; son letras que escuchamos desde los años mozos y que ahora remozamos con recuerdos de tantos trasnochos de luna o sin luna, de chubascos o de sequías, y de escasos bastimentos, un pedazo de queso blanco de cincho, un pedazo de panela, alguna bolsa de catalinas y de beber el agua de lagunas, quebradas, ríos o esteros, y en pensamiento y en el sentimiento hondos suspiros del alma aquerenciada de cercanías y lejuras, bajo horizontes de llanos abiertos y tendidos, donde siempre hay espacio para las capoteras, los chinchorros de dormir y las colchas ligeritas como la brisa de tales inmensidades de tierra llana y de cielo de sol recio o de luna y sin luna y de estrellas fijas o fugitivas.

                                                                                         Adelfo Morillo

Estás en mi sentir

Estás en mi sentir

No me digas que te olvide,
porque el olvido es morir,
solo te siento para estar bien
en mis tiempos sin distancias;
cada uno de esos momentos
son porciones de felicidad;
no me digas que te olvide,
porque el olvido es morir…

No me digas que te deje,
porque nunca voy a dejarte;
te sembré en mi sentir
como sueños de amor,
y sí, eres siempre ilusión;
no me digas que te deje,
porque nunca voy a dejarte…

Sé que nos encontramos,
anduvimos tramo a tramo
cada espacio y momento,
por eso en mi sentimiento
andas como estela de brisa,
como anhelada caricia,
como sombra de mi alma,
desde cuando nos encontramos,
desde aquella tarde, 
cuando nos miramos;
entonces no me digas que te olvide,
porque el olvido es morir
y nunca te puedo olvidar,
porque estás en mi sentir…

                                                Adelfo Morillo

Solo junto a ti

Solo junto a ti

Me encuentro junto a ti
y siento cómo el tiempo
se va así de pronto,
quisiera que durara un poco más,
para solo estar junto a ti,
sí, solo junto a ti…

Soy amante 
de todo lo bueno que me das,
cuando llego a ti,
te alegras tanto, tanto,
y cuando me despido
casi te quedas conmigo…

Cuando no estoy contigo,
siento cómo si el tiempo,
pasara muy lentamente;
quisiera tenerte a cada instante,
atenderte, mimarte y beberme 
cada cosa buena de ti,
tus miradas de pan,
tus caricias como besos,
quisiera tenerte a casa instante,
porque solo yo sé
cómo eres tú,
solo tú, solo tú…

Me encuentro junto a ti
y siento cómo el tiempo
se va así de pronto,
quisiera que durara un poco más,
para solo estar junto a ti,
sí, solo junto a ti…

                                            Adelfo Morillo

Como solo tú

Como solo tú

Atesoro cada palabra tuya,
desde aquella tarde inolvidable,
a partir de esa tarde
no olvido tantas cosas
que comenzamos a decirnos,
de cómo son de bellas las rosas;
fueron tantos momentos de sueños,
y aun sigo en esa vida de sueños,
porque nunca nadie
me ha querido tanto así…

Atesoro tus ojos brillantes de amor,
cómo me angustiaba,
cuando callabas de enojos
y te encendías en sonrojos;
atesoro la dulzura de tu voz,
cuando me hablabas,
cómo nunca nadie me ha hablado
de esa forma como solo tú…

Vuelo raudo como el viento
y me siento junto a ti,
siento que nunca,
desde aquella tarde,
me he separado de ti;
y esta vida que llevo
la endulzo con tus recuerdos,
son tantos aquellos momentos de sueños,
cuando caminábamos,
cuando nos hacíamos distintas bromas,
unas para agradarnos,
otras para molestarnos…

Atesoro ese brillo de amor en tus ojos,
lo guardo en una gruta en silencio,
una gruta con paredes de diamante;
atesoro cada goterita de luz
de cuando me hablas, 
de cómo solo me hablas tú…

Atesoro cada palabra tuya, 
desde aquella tarde inolvidable,
a partir de esa tarde
no olvido tantas cosas
que comenzamos a decirnos,
de cómo son de bellas las rosas;
fueron tantos momentos de sueños,
y aun sigo en esa vida de sueños,
porque nunca nadie
me ha querido tanto así…

                                               Adelfo Morillo