martes, 29 de noviembre de 2016

Cosas reales y abstractas




Cosas reales y abstractas

En el espejo miramos nuestro reflejo
como abstracción de nuestra imagen;
las aguas también nos sirven de espejo
y nuestra conciencia igual nos da a la abstracción
de pensamiento y sentimiento.
El cerebro material es solo masa
y sus circuitos nerviosos emiten
pensamientos y sentimientos tan inasibles y abstractos;
ofrendemos pensamientos plenos de verdades,
de amor y ternura,
evitemos pensamientos de desamor y brusquedad;
demos pensamientos de razón no de sinrazón.
En el espejo miramos cosas reales,
en el mundo de las ideas damos cabida
a cosas concretas y a otras imaginarias, fantásticas;
miramos un paisaje
y cuántas ideas nos surgen tras su contemplación,
cuántos sentires nos produce pensar en el ser que amamos;
el paisaje y el ser amado son reales
que nos llevan a crearnos pensamientos y sentimientos,
y así nos sucede con cada una de las cosas,
con cada una de las cosas reales y abstractas
que nos vienen de Dios;
y esto es así, si logramos la abstracción perfecta del amor.
Pensamos, sentimos, entonces existimos
en nuestra cotidianidad de imperfecciones
que tanto nos alejan del amor.

                                                            Adelfo Morillo

No sé nada del amor



No sé nada del amor

¿Cómo descubrimos el amor?
En unos ojos llenos de luz,
en una sonrisa de ángel,
en pequeños detalles de seres amantes,
en silencios que dicen más que mil palabras.
Un hombre enamorado es tan evidente,
una mujer enamorada resguarda silencios.
Soy aprendiz en el amor,
sé muy pòco del amor,
a cada momento me sorprende,
me deja sin palabras,
me nacen dudas,
siento que sí es amor,
luego dudo,
me hago preguntas,
me alegro,
hago pausas.
No sé cómo ama ninguna mujer,
cada mujer es tan impredecible.
Yo amo a la mujer en el color de las flores,
en la lluvia menuda de luna o de sol,
en el perfume de su piel,
en las canciones que me gustan,
en palabras de azúcar, de anís y candor.
No sé cómo ama cada hombre a la mujer.
Yo quisiera ser el sueño más acariciado por la mujer,
quisiera ser su música más sentida,
quisiera ser su ternura y sus delirios.
Nada sé del amor,
puede estar en los rincones más insospechados,
podemos hallarlo en la aurora y en el atardecer,
podemos sentirlo en noches de luna,
y aun así sigo sin saber nada del amor;
así que no me pregunten por el amor,
no me pidan orientaciones acerca del amor,
no sé nada del amor,
he aprendido algunas cosas del amor,
y aun así sigo sin saber nada del amor,
solo sé que me alegro de luna y sol,
disfruto frío y calor
y también atesoro presencias y ausencias.
Me siento feliz por momentos,
sobre todo al confesar que no sé nada del amor.

                                                                     Adelfo Morillo


domingo, 27 de noviembre de 2016

Me vuelvo ilusión



Me vuelvo ilusión

Me hiciste una pregunta,
me diste una mirada de luna
y dibujaste una sonrisa de luz;
recuerdo que era jueves,
te dije que tu nombre es francés,
diminutivo de alegría y de mujer;
había llovido frescura septembrina,
yo andaba distraído,
como me pasa por momentos;
tú vienes del campo,
hueles a tierra mojada por la lluvia,
como andar en curiara;
te huelo en los cafetos bajo onotos,
te encuentro en mieles de pan;
escribo tu nombre en color de mariposas,
pronuncio sus letras en perfumes de algodonero;
tu piel con esencia de melcocha, barido y papelón,
de alfondoque, panela y alfeñique
me parece una nota de llano en flor.
Ando enamorado de la alegría
que sobrevuela en las cosas cotidianas,
en florecer de plantas,
en ternuras de madre amante,
en la pregunta que me hiciste,
en tu mirada de luna
y en el dibujo de tu sonrisa.
No sé nada de definiciones,
escapo de los conceptos;
gracias a que ahora vivo verdades de niños,
me embriago con perfumes de eucaliptos,
me endulzo con sabores de colmenas,
me voy con vuelo de libélulas
y me vuelvo ilusión
en la pregunta que me hiciste,
en tu mirada de luna
y en el dibujo de tu sonrisa.

                                                     Adelfo Morillo

Triunfará la bondad




Triunfará la bondad

Cada día escuchamos un rosario de tragedias,
mataron a Juan para robarle la bicicleta,
en el callejón violaron a Carmencita,
Pedro dio una golpiza a su mujer, Flor,
a Luis dieron dos tiros y casi lo matan;
en el campo, en el pueblo o en la ciudad
escuchamos sucesos como estos en cualquier momento;
los delincuentes y criminales atacan por igual a niños,
mujeres o ancianos, la maldad anda en ellos,
son crueles sin piedad.
Cada día hombres y mujeres despertamos con angustias,
y así nos lanzamos a las calles,
para cumplir con nuestras responsabilidades,
unos venden queso, pescado, frutas o chicharrón,
otros manejan taxis, buses o carros por puestos,
algunos venden empanadas, pasteles, jugos o refrescos,
hay niños, jóvenes y adultos que estudian,
maestros y profesores que orientan buenos aprendizajes,
médicos, ingenieros, abogados,
cada quien en oficio o profesión,
cumplimos en nuestro puesto de labor,
llueva, truene o relampaguee;
en Ti confiamos, Dios,
líbranos del mal que acecha.
La noche se cubre con su oscuro manto
y el día vueve a iluminar con su desnuda claridad;
la luna regala guiños a los enamorados
y el sol alumbra ilusiones y sueños.
Vivamos en la bondad que sonríe
por la alegría de los niños,
por los papagayos con colores de fiesta,
por las miradas contentas de madres y padres amantes.
Con estas lluvias florece la bora en los esteros,
aspiramos perfumes de frescor,
escuchamos a lo lejos retumbar de truenos,
pensamos y sentimos que triunfará la bondad,
llueva, truene o relampaguee…

                                                                           Adelfo Morillo 

Aquí, allá y en todas partes



Aquí, allá y en todas partes

Cuando pienso una canción que me gusta,
siento el recuerdo de tus manos en mi ser;
parece que comprendo la luz de tus ojos,
creo que miro en ellos rescoldos de algunas tristezas,
o quizás reflejan caricias que quisieras dar.
Cuando pienso el río,
frente al que estuvimos y soñamos,
llego a recordar tus dulces palabras,
con ellas me hacías ídolo de tus días, de tus noches,
de tus vigilias y de tus sueños;
y yo con mis palabras te llevaba a volar,
ibas más allá de las nubes,
y en estas letras permaneces en goteritas de luz.
Cuando siento un olor que me gusta,
me tiendo otra vez a tu lado,
entre hojas y flores de frailejón,
allá en el páramo de magia y de amor;
ahora me encuentro entre perfumes de mastranto,
aquí en este llano de magia y de amor,
y pienso en ti
y escucho junto a ti las mismas canciones
Armonía, Poesía, Aquí, allá y en todas partes;
sigo leal a tantos recuerdos,
ahora los vivo y los escribo;
todo pasa, menos tales momentos de amor,
que nos vienen de Dios,
en el arroyito que va cantarino entre hierbas,
en la goterita de luz que se cuela hasta mi alma,
en tu voz que me sigue dando tanta dulzura,
en tus ojos que me llenan de paz.
Cuando pienso en griego antiguo,
vuelvo a saborear el café recién colado
que me ofreces,
y me solazo con versos de Safo,
allá sentado junto a ti,
sobre la piedra, bajo el guayabo,
tú y yo frente a la montaña;ail.com

ahora pienso en castellano,
en esta lengua converso con Dios,
disfruto el café con tibiezas de cielo,
me roza la brisa con pasturas de sabanas y esteros,
y me inundo en el perfume de malabar
que florece frente a la casa.    
                                                                  Adelfo Morillo


Más de cinco sentidos


Más de cinco sentidos

Escribo con mi mano diestra,
escucho música que me gusta,
miro sonrisas de mi amada,
huelo olores tiernos de jazmines,
me deleito con variosabores de gratas frutas,
siento suspiros de luna,
pienso momentos agradables
y los recuerdo cada vez.
Estamos de paso por este mundo,
es tan poco lo que aprendemos,
Dios, si solo aprendiéramos a amar,
para darnos en amor
y si recibiéramos amor;
pasamos por el tiempo inasible y continuo,
las flores son tan efímeras,
nos prodigan ternuras,
las mariposas ingrávidas, suspensas, llegan y se van,
el arco iris sutil se proyecta sobre flores y mariposas.
Cuando eescribo,
mi mano izquierda hace dúo;
mientras en la distancia escucho una canción con letra sentida.
Miro una nube,
se tiñe de colores,
huelo aromas de café que se cuela,
mastico una roja ciruela de abril,
paseo una tranquila alegría,
ando placentero reposo;
la letra sentida de esa canción,
me trae recuerdos de algunos boleros,
de cuando yo era muchacho,
ahora les cambio la letra,
para hacerlos a mi manera;
pienso cosas lindas, de las vividas y no olvidadas,
pienso y me voy al vuelo de luciérnagas:
Algunos gatos se han amañado en casa,
escucho maullidos, ronroneos y correteos,
andan entre las plantas,
por el patio pasan su celo;
y cómo cazan estos gatos,
cazan ardillas, pájaros, culebras, ratones, lagartijas.
Con los más de cinco sentidos nos mantenemos en vigilia,
y con ellos hablamos,
escribimos
y somos tantos sentidos con el tiempo.
                                                                  Adelfo Morillo