domingo, 27 de noviembre de 2016

Me vuelvo ilusión



Me vuelvo ilusión

Me hiciste una pregunta,
me diste una mirada de luna
y dibujaste una sonrisa de luz;
recuerdo que era jueves,
te dije que tu nombre es francés,
diminutivo de alegría y de mujer;
había llovido frescura septembrina,
yo andaba distraído,
como me pasa por momentos;
tú vienes del campo,
hueles a tierra mojada por la lluvia,
como andar en curiara;
te huelo en los cafetos bajo onotos,
te encuentro en mieles de pan;
escribo tu nombre en color de mariposas,
pronuncio sus letras en perfumes de algodonero;
tu piel con esencia de melcocha, barido y papelón,
de alfondoque, panela y alfeñique
me parece una nota de llano en flor.
Ando enamorado de la alegría
que sobrevuela en las cosas cotidianas,
en florecer de plantas,
en ternuras de madre amante,
en la pregunta que me hiciste,
en tu mirada de luna
y en el dibujo de tu sonrisa.
No sé nada de definiciones,
escapo de los conceptos;
gracias a que ahora vivo verdades de niños,
me embriago con perfumes de eucaliptos,
me endulzo con sabores de colmenas,
me voy con vuelo de libélulas
y me vuelvo ilusión
en la pregunta que me hiciste,
en tu mirada de luna
y en el dibujo de tu sonrisa.

                                                     Adelfo Morillo

Triunfará la bondad




Triunfará la bondad

Cada día escuchamos un rosario de tragedias,
mataron a Juan para robarle la bicicleta,
en el callejón violaron a Carmencita,
Pedro dio una golpiza a su mujer, Flor,
a Luis dieron dos tiros y casi lo matan;
en el campo, en el pueblo o en la ciudad
escuchamos sucesos como estos en cualquier momento;
los delincuentes y criminales atacan por igual a niños,
mujeres o ancianos, la maldad anda en ellos,
son crueles sin piedad.
Cada día hombres y mujeres despertamos con angustias,
y así nos lanzamos a las calles,
para cumplir con nuestras responsabilidades,
unos venden queso, pescado, frutas o chicharrón,
otros manejan taxis, buses o carros por puestos,
algunos venden empanadas, pasteles, jugos o refrescos,
hay niños, jóvenes y adultos que estudian,
maestros y profesores que orientan buenos aprendizajes,
médicos, ingenieros, abogados,
cada quien en oficio o profesión,
cumplimos en nuestro puesto de labor,
llueva, truene o relampaguee;
en Ti confiamos, Dios,
líbranos del mal que acecha.
La noche se cubre con su oscuro manto
y el día vueve a iluminar con su desnuda claridad;
la luna regala guiños a los enamorados
y el sol alumbra ilusiones y sueños.
Vivamos en la bondad que sonríe
por la alegría de los niños,
por los papagayos con colores de fiesta,
por las miradas contentas de madres y padres amantes.
Con estas lluvias florece la bora en los esteros,
aspiramos perfumes de frescor,
escuchamos a lo lejos retumbar de truenos,
pensamos y sentimos que triunfará la bondad,
llueva, truene o relampaguee…

                                                                           Adelfo Morillo 

Aquí, allá y en todas partes



Aquí, allá y en todas partes

Cuando pienso una canción que me gusta,
siento el recuerdo de tus manos en mi ser;
parece que comprendo la luz de tus ojos,
creo que miro en ellos rescoldos de algunas tristezas,
o quizás reflejan caricias que quisieras dar.
Cuando pienso el río,
frente al que estuvimos y soñamos,
llego a recordar tus dulces palabras,
con ellas me hacías ídolo de tus días, de tus noches,
de tus vigilias y de tus sueños;
y yo con mis palabras te llevaba a volar,
ibas más allá de las nubes,
y en estas letras permaneces en goteritas de luz.
Cuando siento un olor que me gusta,
me tiendo otra vez a tu lado,
entre hojas y flores de frailejón,
allá en el páramo de magia y de amor;
ahora me encuentro entre perfumes de mastranto,
aquí en este llano de magia y de amor,
y pienso en ti
y escucho junto a ti las mismas canciones
Armonía, Poesía, Aquí, allá y en todas partes;
sigo leal a tantos recuerdos,
ahora los vivo y los escribo;
todo pasa, menos tales momentos de amor,
que nos vienen de Dios,
en el arroyito que va cantarino entre hierbas,
en la goterita de luz que se cuela hasta mi alma,
en tu voz que me sigue dando tanta dulzura,
en tus ojos que me llenan de paz.
Cuando pienso en griego antiguo,
vuelvo a saborear el café recién colado
que me ofreces,
y me solazo con versos de Safo,
allá sentado junto a ti,
sobre la piedra, bajo el guayabo,
tú y yo frente a la montaña;ail.com

ahora pienso en castellano,
en esta lengua converso con Dios,
disfruto el café con tibiezas de cielo,
me roza la brisa con pasturas de sabanas y esteros,
y me inundo en el perfume de malabar
que florece frente a la casa.    
                                                                  Adelfo Morillo


Más de cinco sentidos


Más de cinco sentidos

Escribo con mi mano diestra,
escucho música que me gusta,
miro sonrisas de mi amada,
huelo olores tiernos de jazmines,
me deleito con variosabores de gratas frutas,
siento suspiros de luna,
pienso momentos agradables
y los recuerdo cada vez.
Estamos de paso por este mundo,
es tan poco lo que aprendemos,
Dios, si solo aprendiéramos a amar,
para darnos en amor
y si recibiéramos amor;
pasamos por el tiempo inasible y continuo,
las flores son tan efímeras,
nos prodigan ternuras,
las mariposas ingrávidas, suspensas, llegan y se van,
el arco iris sutil se proyecta sobre flores y mariposas.
Cuando eescribo,
mi mano izquierda hace dúo;
mientras en la distancia escucho una canción con letra sentida.
Miro una nube,
se tiñe de colores,
huelo aromas de café que se cuela,
mastico una roja ciruela de abril,
paseo una tranquila alegría,
ando placentero reposo;
la letra sentida de esa canción,
me trae recuerdos de algunos boleros,
de cuando yo era muchacho,
ahora les cambio la letra,
para hacerlos a mi manera;
pienso cosas lindas, de las vividas y no olvidadas,
pienso y me voy al vuelo de luciérnagas:
Algunos gatos se han amañado en casa,
escucho maullidos, ronroneos y correteos,
andan entre las plantas,
por el patio pasan su celo;
y cómo cazan estos gatos,
cazan ardillas, pájaros, culebras, ratones, lagartijas.
Con los más de cinco sentidos nos mantenemos en vigilia,
y con ellos hablamos,
escribimos
y somos tantos sentidos con el tiempo.
                                                                  Adelfo Morillo


jueves, 24 de noviembre de 2016

Cancionero de tus besos


Cancionero de tus besos

Anoche llovió sobre la sequía de estos montes,
la sabana amaneció limpiecita con sus pastos;
llovía, amainaba, escampaba y volvía la lluvia,
con el amanecer se volvió más recia la lluvia sobre la sequía;
este mes de marzo huele a candelas y a resolanas,
es el mes recio sobre el pajonal de estos montes;
me gusta cantar a marzo con amor,
me huele a brindis, a mis hijos, a cundeamor.
Este lunes estuve entre vinos, copas, arroz y amigos;
desde hacía días presentía frescores,
en las hierbas y en los pájaros cantores.
Aprendo a leer en los calores de marzo,
las chicharras, las lagartijas y las culebras cambian ropaje
en los caminos, sobre el pajonal, en los árboles de las plazas;
miro celajes de lagartijas
y el oleaje de las aguas en el embalse del Guárico,
Ando encontrando ausencias entre nubes y follajes,
ando abrevando querencias en aguas del tinajero.
Me alegra tanto el canto de paraulatas
y también los cantos de turpiales y cucaracheros.
Vivo entre estos montes músicas y letras,
escribo mi cancionero entre cuerdas de una horqueta.
Me gusta las cosas sencillas
en almíbar de mangos,
en andar de guaruras
y en las lluvias de anoche.
Esta mañana encontré estrellas en los charcos,
me alumbraron el rosario de mis pasos.
Viene un camino largo de lluvias y relámpagos,
trepan los colores en los uveros del patio;
huele a turpial, a paraulata y a mastranto,
se acercan fulgores de días santos,
se vienen dibujando formas de nubes y follajes,
me quedo entre estos embelesos de montes, músicas y letras,
me despierta el cancionero de tus besos.
                                                                   Adelfo Morillo


Es el mismo tiempo


Es el mismo tiempo

Los alientos de mis hijos conforman mi cielo,
ando con ellos alargando el tiempo,
caminamos y conversamos,
nos escuchamos contentos,
comemos y bebemos,
jugamos, ganamos y perdemos;
mas yo no nunca pierdo con ellos,
me estoy con ellos alargando el tiempo
y el tiempo me huele a Torbes,
a Chama, a Apure, a Orinoco, a Guárico,
me huele a frailejón, a malva y a mastranto,
el tiempo con mis hijos conforma mi cielo.
Dios, te agradezco cada cosa:
el aliento, mis errores y mis aciertos,
Dios, ando contigo, con mis hijos, mis amigos;
aumenta mi amor por Ti, Dios, por la vida, por mis hijos,
por las líneas que escribo,
por la gente, por mis amigos y aun más.
Cada segundo, cada aliento los alargo en el tiempo.
Respiro, leo, escribo,
me voy con la música que me gusta,
me inspiran las flores, las mariposas, los cundeamores.
Sueño un mundo de paz entre todos,
esa paz que encuentro en las nubes, en los ríos, en los niños.
Mis hijos son mi presencia y mis recuerdos,
conforman mi cielo;
ellos están cerca, no están lejos, nunca en mi olvido,
no los olvido,
me sostienen,
me inspiran,
me hacen sentir por instantes muy feliz.
Dios, te agradezco cada cosa,
la suma de agradecimientos es más que el número de estrellas,
mis agradecimientos suman el tamaño del amor en el tiempo.
Áhora escucho la música de los ríos,
escucho concierto de astros,
es tan terrible el estruendo de los astros,
estos no saben de piedad, de dolores ni de angustias,
solo se estremecen,
giran, se sacuden
y sorprenden en Haití, en Chile, en Bolivia,
en Asia, en África,
en cualquier lugar del mundo estremecen,
giran, se sacuden y sorprenden,
y nosotros gemimos,
lloramos,
morimos o sobrevivimos,
es el mismo tiempo que nos toca,
gemimos,
lloramos,
morimos o sobrevivimos.

                                       Adelfo Morillo