domingo, 4 de octubre de 2015

Lengua castellana 7


Lengua castellana                      7

       El acento diacrítico es la tilde (´) que se emplea en el momento de escribir, se marca para diferenciar palabras con igual grafía, pero con formas distintas en la expresión, como vamos a leer

1.    El gato (el, artículo). Él me dijo (él, pronombre).
2.    Tu casa (tu, adjetivo). hablas (tú, pronombre).
3.    Si no llueve (si, conjunción). , está bien (sí, adverbio). Volvió en (sí, pronombre). En menor, o en mayor (sí, sustantivo).
4.    Iría, mas no puedo (mas, equivale a pero, conjunción). Cada vez te amo más (más, adverbio).
5.    El que venga primero (que, conjunción). El hombre que vino ayer (que, pronombre). ¿Qué buscas? (qué, pronombre). ¡Qué bien! (qué, pronombre). ¿Por qué te fuiste? (qué, pronombre).
6.    Mi amada (mi, adjetivo). Volví en (mí, pronombre).
7.    Eres linda como una flor (como, adverbio). ¡Cómo estás? (cómo, pronombre). ¡Cómo llueve! (cómo, pronombre).

       *A la conjunción o se le marca acento diacrítico, para no confundirla con el cero, así leemos 3 ó 4 de ustedes.


Sin confusión

       Cuando leo un libro, me detengo en los mensajes que encuentro en él. Y cuando vienes con tu alegría, dejo de leer, para apreciar lo linda que eres tú. Y si me ves cansado, me atiendes con dulzura, y al poco tiempo, sí, vuelvo a estar bien.
       Cuando nos gusta aprender, vamos despejando dudas y confusiones. ¡Y qué grato es querer aprender! Porque así vamos por el mundo diferenciando colores, pensamientos, conocimientos, sentimientos, espacios y tiempos…
       Estos tiempos de ahora son irrepetibles… Y es tan bueno andar por la vida cotidiana sin confusión, cuando sabemos darle calidez a la alegría y comprensión a la tristeza.
       ¿Y cómo se aprende? Aprendemos con buena actitud en cada lugar y momento, aprendemos de los demás, del cada día, y con acuciosa observación.  Aprendemos, si sabemos escuchar, si preguntamos, para darle respuesta a la curiosidad, y cuánto aprendemos con la lectura, con todos los sentidos, y con alegre entusiasmo.
       K´ung Fu-tzu, Confucio es filósofo chino, vivió quinientos años antes de Jesucristo, y centró sus ideas en la recuperación de los valores tradicionales de la familia y de la sociedad; a veces en conversaciones escuchamos decir Estás más confundido que Confucio…, expresión basada en la idea que da la palabra confusión con Confucio, mas si leemos bien a Confucio, nos va a servir para aclarar ideas, es decir lo contrario al decir de alguna gente…

Adelfo Morillo 




Tras de una vida sencilla 27


Tras de una vida sencilla                      27

       El reino de Dios está en nuestra piel, lo hacemos nuestro, en el momento cuando elegimos el camino de la verdad, de la vida y del amor; y este reino lo puede hacer suyo el escultor, el pintor, el arquitecto, el músico, porque ninguna obra expresa magnificencia, si el hacedor de ella no la ha creado sin vanidad de espíritu y sin pretensiones egoístas.
       El reino de Dios está frente a nuestras miradas, y este reino lo puede encontrar y manifestar el poeta, el cantante, el maestro, el compositor de música o de letras; voy a escribir unas líneas de la poesía Dios, escrita por el peruano y mundial hacedor César Vallejo

                  Siento a Dios que camina
                  tan en mí, con la tarde y con el mar.
                  Con Él nos vamos juntos

       Yo siento a Dios en el abano que refresca el sitio en donde escribo estas ideas, en la pantalla donde voy mirando cada palabra que escribo, en los pasos de mi mujer por los sitios de la casa, en el sueño de mi hijo en la habitación contigua, en las plantas del solar, cada una con su matiz de verde y en aquellas en su floración; siento a Dios, cuando duermo, en mis ronquidos, y en mis sueños, en el preciso momento cuando despierto, y elevo la oración cotidiana; y en cada segundo en el transcurso de las horas, y en este rincón donde vivo, en este pedazo de tierra de la Misión de Nuestra Señora de los Ángeles, y en este llano de soles encendidos.

Adelfo Morillo

Lengua castellana 6


Lengua castellana                        6

       El acento ortográfico es la tilde (‘) que se usa en el momento de escribir, y se marca, de acuerdo a las normas de acentuación, sobre la vocal tónica; leamos, colibrí, árbol, música, armónicamente…



Una florecita azul

       En varios sitios del solar se da una florecita azul, no sé el nombre de la planta, ella solo se ofrece ahí en silencio; florece y siento que envía mensajes de paz, de meditación, de amor; ante esta expresión elemental no soy indiferente, cada florecita azul es suma de belleza y es testigo del milagro de vida, como una de las infinitas manifestaciones de Dios.
       Escribo estas líneas y pienso en la florecita azul, también la encontré en Mérida, en San Cristóbal, en San Fernando de Apure, en el solar de casa y en cualquier otro lugar de esta Villa de Todos los Santos. Ese rocío de vida es la florecita azul de las adormideras, de las orquídeas, de las boras, y de campanitas sensuales del solar de casa.
       Por la florecita azul pienso y escribo, imagino y sueño, y escucho el canto de los pájaros, más allá de donde estoy sentado componiendo estas líneas; me detengo y leo, y por la florecita azul recompongo este libro, y trato de oler lo sencillo y esencial de la vida…

Adelfo Morillo

Tras de una vida sencilla 26


Tras de una vida sencilla                      26

       El mundo es como cada uno de nosotros lo asume, el sufrimiento tantas veces lo elegimos, está en nosotros sacarlo de nuestra vida espiritual; las enfermedades físicas causan molestias, padecimientos o dolores, y si alguna de tantas enfermedades físicas nos alcanza, según la fortaleza de espíritu de cada uno de nosotros, en esa medida particular la sobrellevaremos.
       Nuestro espíritu se alimenta de perennes intenciones de superación, sabemos que somos imperfectos, andamos cometiendo errores, mas si encauzamos el espíritu por el camino de amor, instante tras instante sabremos ir dejando atrás una y otra equivocación, siempre vamos a estar equivocándonos en nuevas cosas, mas lo que no tiene sentido es seguir repitiendo los mismos errores.
       Cada vez yo intento ser más amable, ante decires no agradables de la gente, ante actitudes no gratas, y ante feas acciones, tomo pausas, busco responder con palabras amables, y con actitud y formas de actuar que respondan a mesura, dominio propio, y al debido respeto humano.
       Intento mirar el mundo hermoso y con alegría, sin sufrimiento espiritual, sé que mientras miro una flor tierna y bella, muy cerca de ahí ronda alguna muestra de maldad, hijos maltratados por padres y madres, la mentira en alguna de sus tantas manifestaciones, crímenes, guerras entre vecinos y entre pueblos; me ubico para alimentar ilusiones, mas sin apartarme de la realidad, en sus modalidades de belleza o de maldad.

Adelfo Morillo

jueves, 1 de octubre de 2015

Lengua castellana 5


Lengua castellana                     5

       El acento prosódico es aquel que, cuando hablamos, le damos mayor acento de voz a una vocal; en la escritura no se le marca la tilde, leamos estos ejemplos, acera (e); cafeto (e); pelota (o); feliz (i); celeridad (a); nacer (e)…
       *En la lengua castellana hay sinnúmero de palabras de acento prosódico…
       **Hay un amplio número de palabras monosílabas de acento prosódico, de entre ellas, leamos, bien, Juan, Luis, da, di, dio, vio, vi, Dios, fe, fui, ti, sol, mar…

El jazminero bajo la lluvia

       Mi amiga, Mariela, un día caminaba sola, de pronto miró un jazminero a un lado de la avenida Urdaneta, y una mañana caminábamos ella y yo, y cuando pasábamos por ahí, me mostró la planta, frondosa y viva descolgaba sus gajos de flores, me acerqué y tomé uno, me regalé con su suave y dulce perfume, y se lo ofrecí, lo olió y se lo colocó en su alborotada cabellera y de variados matices.
       Cuando llueve el jazminero perfuma, las gotas de lluvia le quitan el color mas no la fragancia de sus flores. En mi memoria el jazminero permanece verde y altivo, me gusta imaginar que a los niños gustan sus flores y aromas. Y sueño campanas de fiesta en el corazón, cantan las aves, y a veces ronda la lluvia sobre el jazminero en flor.
       El jazminero bajo la lluvia trae recuerdos de mi infancia, de amistad, de amores y de ilusiones. Y cuando llega la lluvia el jazminero se mece en silencio.

Adelfo Morillo 

Tras de una vida sencilla 25


Tras de una vida sencilla                     25

       Cuando tenía doce años, estudiaba cuarto grado de primaria, en horario de siete de la mañana a doce del mediodía, las tardes las ocupaba en estudiar, jugar y en otras cosas; una tarde me fui a caminar por el centro del pueblo, y cuando pasaba frente a la Librería Buenos Aires, me encuentro con Agustín, compañero de estudios, en una sastrería, le pregunto ¿Qué haces aquí? Y me responde Yo trabajo aquí, hago de muchacho de oficios y aprendo a coser, además me pregunta ¿Quieres trabajar también como yo? En la otra sastrería están buscando a un muchacho para trabajar… Le digo que sí, y me indica la dirección de la sastrería frente a la Panadería La Maravilla. Voy hasta allá, saludo y pregunto al sastre, si necesita un muchacho para trabajar. Me dice que sí, me dice su nombre, Piero, y me pregunta el mío; recuerdo que era miércoles, me quedé esa misma tarde, y fue así cómo empecé a hacer mandados, y también cómo fui aprendiendo a coser a mano y a máquina; Piero era italiano, y a la sastrería llegaban paisanos de él, que conversaban en italiano, y eso me agradaba, trabajar en medio de conversaciones en italiano y en castellano.
       Un año después pasé a quinto grado, me tocó clases en horario de doce y media a cinco y media de la tarde, no me gustaba ese horario, y en las mañanas iba a mi trabajo en la sastrería, una de esas mañanas iba en la bicicleta hacia la sastrería, y en una esquina me atropelló una camioneta, quedé bajo la camioneta, daba gritos de dolor, me sacaron en brazos, me llevaron al hospital, las piernas las tenía encogidas, el médico me las haló, fue un dolor muy fuerte, me dejaron hospitalizado, la gente iba a preguntar por mí, y cuando se enteraban de que solo había recibido golpes y cortaduras, sin fracturas, cada quien daba una opinión ¡Eso fue un milagro! ¡Ese muchacho volvió a nacer! ¡O va a ser un gran vagabundo o una persona muy importante!
       Yo acostado me lamentaba de los días que iba a estar sin ir a clases, y pensaba que mala persona no quería ser en la vida, porque solo quería seguir estudiando, para graduarme un día en una profesión que todavía no había definido.
       No olvido que la maestra, Lolita, fue a visitarme, me llevó de regalo galletas y frutas, ella fue muy afectuosa conmigo a lo largo de ese quinto grado, ella era joven y bonita, y ahora me llega a la memoria aquellos versos del poeta zaraceño y nacional Ernesto Luis Rodríguez
                           
                          Hasta el alumno aplazado
                          su clara dicha demuestra,
                          porque ninguno, Maestra,
                          quiere pasar de tu grado


Adelfo Morillo