martes, 27 de enero de 2015

Pedro 1

      Pedro                                   1

Escrito por el año 66 después de Jesucristo



      Bendito Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que con su infinita misericordia nos regeneró en fe viva, con su resurrección de entre los muertos, para esa herencia que nunca perecerá, no se contaminará ni marchitará, reservada en el cielo para nosotros los que creemos en Él, y gracias a la fe somos guardados por el poder de Dios, para alcanzar la salvación que nos será dada en el último tiempo; por eso rebosamos de alegría, aunque ahora somos afligidos por distintas pruebas, para que nuestra fe, mucho más valiosa que el oro perecedero, sea hallada en alabanza, gloria y honra a Jesucristo, que sin haberlo mirado, lo amamos, y creemos en Él, y nos alegra con gozo inefable y glorioso, y así obtenemos el fruto de nuestra fe, que es nuestra salvación…




domingo, 25 de enero de 2015

En sus ojos miré el amor

En sus ojos miré el amor

      También estoy en este mundo que hemos hecho duro y cruel. Me miro y sigo siendo muy poco agraciado en mi físico, me consume cualquier insomnio, mas aquí estoy. De muchacho monté sobre caballo de palo, lo revivo cada vez, cuando, lo evoco, sigue vivo, testigo de nuestras correrías, a sitios imaginarios, de buenas mujeres, bellas. Y aquel río frente a la casa, terroso y abundoso en tiempos de lluvia, y apenas un hilo mustio en tiempos de sequía, y la casa con su corredor al frente y una parcha, dadivosa en sombra y en frutos. Y el río de barcazas, canoas, chalanas y toninas, cómo me entretenían las toninas. Me sentaba, me acostaba o me acuclillaba junto al río, ahí en la orilla pescaba, corría o solo miraba el pasar de nubes con caprichosas formas. Con el río también sigo agua abajo o agua arriba cantando bajito, como aquella vez cuando iba en barcaza, sentado detrás de mi mamá, y mi padrino que gobernaba la embarcación, aun recuerdo los barrancos, las casas y su gente, nos saludaba desde la orilla del barranco, y garzas, babas, y vegas de algodón, de patilla o de yuca y frijol. Y el río ahora me habla, y me dice tantas cosas, que siga firme sin ambiciones de dinero, escucho y creo, porque en sus ojos miré el amor…







viernes, 2 de enero de 2015

New Year

New Year

      Imagino a mis hijas Catalina y María Cecilia caminando sobre el puente Halpenny, sobre el río Liffey, en algún momento del amanecer o del atardecer, allá en Dublín, capital del Condado de Irlanda, que hoy comienzo de New Year quizás esté  bajo un cielo azul y de nubes en abigarrados matices… En esa provincia de Leinster no hay ciruelas de huesito, sí sé que hay vino y hay amor… Aquí en la Villa de Todos los Santos de Calabozo nuestra represa del río Guárico es un suspiro ante aquel mar de Irlanda… Una cosa, entre tantas otras, nos son comunes a los venezolanos y a los irlandeses el gusto que nos damos con las cervezas…En la antigüedad Dublín tuvo el nombre de Eblana, y en el siglo V fue cristianizada por San Patricio, en el siglo IX la ocuparon los noruegos, luego por los daneses; se transformó en reino hasta 1170, cuando fue conquistada por los normandos; Enrique II la toma dos años después, y fue principal centro comercial con Inglaterra; a finales del siglo XVII y durante todo el siglo XVIII Dublín se expandió considerablemente, y fue el foco más importante de la independencia irlandesa, y desde 1921 es la capital del Estado libre de Irlanda…
      En este primer día de New Year escribo por la libertad de las naciones y por la libertad individual, porque los hombres y mujeres debemos nacer libres, crecer, desarrollarnos y vivir en libertad, y debemos morir libres, y para ello la justicia debe ser humana, para cuando alguien infringe la ley, se le aplique en justa medida, para que obtenga la libertad en el momento preciso, sin demora y sin dilaciones…
      En este primer día de New Year me alegro con mis hijas que habitan en Dublín, y me alegro porque cada ser humano de este planeta disfrute de salud mental y física con amor… Canto por la libertad en Dublín, en Venezuela y en el mundo, y porque cada hombre y mujer la valore como un bien invaluable, y junto a la libertad que vivamos en paz y en amor con auténtico sentido humanista, en el Humanismo que nos hace comprender a los demás, en sus aciertos y yerros, en sus diferencias de piel y de criterios…

      A Catalina, a María Cecilia y a todos mis hijos que tengan hoy y siempre salud y amor, y eso es extensivo para cada uno de nosotros, hombres y mujeres, seres humanos en este maltratado planeta…








sábado, 13 de diciembre de 2014

El mundo de amor

El mundo de amor

      El mundo de amor es muy difícil para los que eligen andar en la maldad: en cambio es tan sencillo y fluido para los que elegimos andar en la bondad…
      Estos son dos versos de la canción Flor de Loto, escrita por el músico tachirense Luis Felipe Ramón y Rivera

                               Toma mi amor, mi fe, mi luz;
                                toma mi vida y mi corazón…

      Si andamos en el mundo de amor, vivimos actitudes buenas, damos palabras sinceras, accionamos para realizar cosas buenas, y reaccionamos comprensiones de dulzura…
      En la vida diaria recibimos ofensas, groserías, agresiones, mas si andamos en el mundo de amor, damos respuestas ecuánimes, con firmeza en nuestra fe de amor…
      Hace años en Mérida, en una convivencia en San Javier del Valle, un franciscano nos dijo Hay que tragar amargo y escupir dulce… Sí, ante esas ofensas, groserías y agresiones tragamos amarguras, y escupimos palabras, acciones y reacciones comprensivas con dulzura…
      Si elegimos andar en el mundo de amor, entonces en cada lugar y en cada momento, debemos dar amor, fe y luz, y entregarnos en vida, cuerpo y espíritu por la bondad hasta el último aliento de nuestras existencias…
      Escribo y canta un gallo, entrego el eco continuo de su calor; y también trina un cucarachero, igual  transmito su tan dulce melodía…

      Alcemos plegarias continuas por los que andan en la maldad, y porque ya mismo se aparten del mal, y empiecen a andar la alegría inagotable que regala el mundo de amor…


domingo, 7 de diciembre de 2014

Francisco Pancho Díaz In memoriam



Francisco Pancho Díaz                     In memoriam

      Pancho era amigo de la conversa llanera, así lo dijo tantas veces, en las diversas ocasiones cuando compartimos en espacios cerrados o abiertos allá en Mérida, y por tanto le ofrendo estos dos versos del poeta zaraceño Ernesto Luis Rodríguez

                                     Aquí llora una lágrima infinita
                                por el amigo muerto…

      Ahora para mí y para los que son sus amigos, Pancho sigue presente en su forma permanente de hilvanar cuentos y chistes y demás maneras suyas de llevar la vida en compañía del chiste y del buen humor…
      No sé cuántas veces me animaba, para que soltara algunos de los refranes y coplas propias de los hombres y mujeres del llano, y que fueran los más sabaneros y sin escuela como los de Dámaso Figueredo o como estos octosílabos campiranos con que responde Florentino al Diablo en la leyenda recopilada y amaestrada por el barinés Alberto Arvelo Torrealba

                                 Cuando el gallo menudea
                                 la garganta se me afina
                                 y el juicio se me clarea.
                                 Yo soy como el espinito
                                 que en la sabana florea:
                                 le doy aroma al que pasa
                                 y espino al que me menea…

      Terminamos parafraseando al poeta Ernesto Luis Rodríguez

                                         Pancho, amigo,
                                     aquí, ahora y siempre florece tu sonrisa,
                                     porque eres presencia infinita…
                                 Adelfo Morillo

viernes, 21 de noviembre de 2014

Hernán Díaz In memoriam




Hernán Díaz                                                    In memoriam

      En un verso de uno de los rubais escritos por el poeta persa Omar Kheyyam leemos...vine como el viento, me iré como el agua…
      Abro  esta ventana, ojo al viento, para remontar hasta finales de los años sesenta y comienzo de los setenta, eran tiempos de escuchar a Sandro, entre tantos otros cantantes, y ahora recuerdo a Hernán en el liceo Humboldt, cuando tocaba la guitarra y cantaba canciones de Sandro; me gradué de bachiller y me fui a estudiar a Mérida, y años después una mañana me encuentro en los pasillos de la Facultad de Humanidades con Hernán, terminaba de inscribirse para estudiar Historia, y con el paso del tiempo me gradué en Letras, y más tarde Hernán se graduó en Historia, y su esposa María se graduó en Letras…
      Allá en La Parroquia compartimos en casa de Mauro y Juanita, junto con sus hermanos Pancho, Orlando y la esposa Morelba; hasta se dio la circunstancia de que una vez estuvieron sus padres y también su hermano José Luis; era mediados de los setenta, cuando Mérida aun lucía nevadas, neblinas, brisandos y lluvias, y nosotros, vegueros, cómo disfrutábamos de tal ambiente que ahora traigo a la memoria…
      Este ojo al viento me lleva hasta una mañana de enero de mil novecientos ochenta y ocho, cuando regresé a nuestra Villa de Todos los Santos de Calabozo, y al sitio primero a donde me dirigí, fue al Colegio Salustiano Crespo, y me consigo con la grata sorpresa de que ahí está Hernán, y le hablo de mi decisión de haber vuelto a mi pueblo, y si tenía alguna asignatura vacante, que yo pudiera dictar, y me dice Llegaste justo a tiempo, los alumnos de la sección de quinto año de Humanidades no tienen profesor de Francés ni de Latín, mañana mismo comienzas, ya te voy a dar el horario…
      A Hernán lo conocí estudiando y luego dedicado a su labor vocacional en Educación, ahora se nos ha ido, mas nos lo vamos a seguir encontrando en acordes de guitarra,  y en su voz de sentimientos cargados de amor…
      Y volvemos al verso del poeta …vine como el viento, me iré como el agua...

Adelfo Morillo