domingo, 12 de octubre de 2014

Pensador, pensadora



Pensador, pensadora

     Pensador, pensadora, del latín pensator; así decimos de hombre y mujer que piensa…
     La escultura, que identifica el portal de Humanidades y letras, fue realizada en 1902 por el creador parisino Auguste Rodin…
     Elegí esta célebre obra, para con ella simbolizar la idea de esta página, abierta para ustedes, amigos lectores y amigas lectoras, porque pienso que desde la aparición de los primeros seres humanos, no tuvieron al comienzo el dominio de la palabra oral, y mucho menos la escritura, pero sí empezaron a pensar y a hacerse distintas preguntas a sí mismos…
     En mi caso es mi signo desde el momento, cuando en tercer año de bachillerato, en el liceo Humboldt de Calabozo, elegí estudiar Humanidades…
     En 1972 comencé a estudiar en la Universidad de Los Andes en Mérida, y en 1978 obtuve la Licenciatura en Letras…
     Pienso y siento Humanidades con esencia de identidad con el respeto propio y asimismo para con respeto hacia los demás; y el respeto comienza por mirar, comprender y amar nuestra primera casa, la naturaleza… Ahora cuando han pasado más de treinta años de mis tiempos de estudiante universitario, recuerdo sobre todo los años 74, 75, 76, 77 y 78, cuando en compañía de mi amiga y compañera de estudios, María Carmen, Mariela, conjugábamos las lecturas en francés, en latín y en griego antiguo con caminatas a orillas de los ríos merideños, entre neblinas, bajo brisandos, lloviznas y lluvias; escuchábamos canciones en su casa, o en el reproductor en el carro que ella manejaba, nos sentábamos sobre la hierba, a orillas de alguno de esos ríos y bajábamos el reproductor con pilas o baterías; hacíamos conjunción de paisaje, sonidos naturales, música grabada, y cómo conversábamos y reíamos…  


sábado, 11 de octubre de 2014

Taller



Taller

     Ayer en la mañana me acompañó mi hija Ilisabel, estudiante de Odontología en la Universidad Rómulo Gallegos, y estuvo de participante en el Taller para redacción de ensayos y ponencias, que dicté en la sede del Área de Humanidades, Letras y Artes de la Universidad Rómulo Gallegos, nos asignaron el aula de cuarto año de Historia; la mañana era cálida y en  el firmamento se divisaban nubes grisáceas como anunciadoras de lluvia; a las ocho y media hizo el acto de instalación la profesora Ledys Lima, egresada en 1999 de la primera promoción de Licenciados en Educación Integral de la Universidad Rómulo Gallegos; comencé clarificando la idea de qué es el ensayo y la ponencia, y puntuliacé acerca de cómo lograr su redacción, muy diferente a lo que es escritura y literatura, aquí fue pertinente señalar el libro de ensayos Una autobiografía soterrada, escrita por el mexicano Sergio Petiol, de que leí en las páginas 121 y 122 las ideas de dicho autor referentes a las diferencias entre escritura y redacción, y él a su vez cita a Borges, y a Marguerite Duras, para señalar que él concuerda con ellos en que la escritura es portadora de todas las posibilidades de emoción, de asombro y de belleza, y Petiol respecto a la redacción da la idea de que ella da un solo sentido y es previsible y no permite sorpresas; y en la cita de Duras leí la idea de lo pasajero de la vida, pero no así la vida; nos dice la autora que la escritura es como el viento, por lo cual traje a colación versos de Antonio Machado, en que toca filosofía y poesía, que nos llevan a la reflexión de que pasamos por la vida, pero la vida queda en las cosas más pequeñas y menudas, estas líneas de Machado nos mueven a aceptar que nacemos para morir, pero en la escritura que creamos, podemos trascender en la memoria de algunas gentes

                                               Todo pasa y todo queda;
                                               pero lo nuestro es pasar,
                                               pasar haciendo caminos,
                                               caminos sobre la mar…

     Esbocé el mundo de la literatura, para significar los nombres de los escritores mundiales Orhan Pamuk, Arturo Úslar Pietri, Sergio Petiol, Jorge Luis Borges, Adolfo Castañon, y Julio Cortázar, ellos coinciden en reconocer que antes de ser escritores son lectores, y eminentemente lectores hedonistas, y con esto pude orientar la idea de que para ellos, todavía estudiantes y que se van a iniciar en el mundo de la escritura y específicamente en la redacción de ensayos y ponencias, deben consagrar sus mayores agrados para adentrarse en el mundo de la lectura, y sumando a ella sus vivencias y emociones de amores y desamores…
     Petiol habla de que la patria del escritor es el lenguaje, con lo que debemos entender que no solo es el idioma, sino también todo lo demás signos que conforman el lenguaje, porque sabemos que el idioma o la lengua castellana es los 26 caracteres como dice Cortázar, además del léxico que lo conforma; pero el agua habla, el viento canta y sopla, la luna inspira y atemoriza, los animales emiten signos diversos como la danza de las abejas y eso y tantas cosas más portan mensajes no articulados que sumados a la lengua o idioma conforman el lenguaje…
     Paulatinamente fui discurriendo orientaciones para así poder llegar a escribir y a redactar algún ensayo o ponencia, teniendo previamente delimitado el motivo, tema o asunto, y por medio de aclaraciones puntuales y con ayuda de citas de algún autor consagrado fui conversando y con intervenciones de algunos de los treinta participantes, en su mayoría estudiantes de la Escuela de Historia; y me alegra manifestar que en este tiempo invertido, me conduje con la idea de incentivar hacia la maravillosa labor de la redacción de ensayos y ponencias en el extenso mundo de la escritura y de la literatura, y cuando di por terminado el encuentro eran las once y media, y como ofrenda natural empezó a dejarse sentir una suave y fresca brisa con sutiles fragancias de lluvia en tiempo cercano…
    Taller, del latín atellarium, astillero, luego astelia, por astula, astilla, en francés atelier; referido al sitio donde se trabaja a mano una obra; y en el mundo de la escuela se aplica a una orientadora actividad teórico-práctica de algún determinado aprendizaje…
                                  

jueves, 9 de octubre de 2014

Andanza por nuestro idioma 172



Andanza por nuestro idioma     172

Diego

     Diego es palabra de etimología griega, y significa hombre instruido; en Mérida tuve un amigo de nombre Diego, caminábamos a las cinco de la mañana aproximadamente durante cuarenta y cinco minutos, regresábamos a la residencia, y cuando me metía bajo la regadera del baño, mi cuerpo despedía gran humareda; y Diego después de vestirse preparaba su desayuno de aceite de oliva con rebanadas de pan salado, me ofrecía, pero no tengo ese gusto; en ocasiones tocaba la guitarra y cantaba, a veces hacía cantar la armónica o sinfonía, y en la guitarra me gustaba, cuando hacía escuchar los acordes de La casa del sol naciente; Diego no solo es instruido, como más valioso es educado; él estudiaba Medicina y de pronto trabajó en el mismo Colegio, donde yo trabajaba, él daba Religión, es católico de fe; pasó algún tiempo y se fue a una de las Islas Canarias, de donde es natural, y me enteré de que un día aciago tuvo un delicado accidente en bicicleta, de eso hace más de treinta años, confío en que donde te encuentres, amigo Diego, estés bien en actitudes de amor; Dios quiera y abras este blog, y te enteres de que tengo bonitos recuerdos de ti…
     Diego es uno de mis nietos, vive en San Cristóbal, tiene nueve años y confío en que Dios le dará salud mental y física, inteligencia y primero que nada amor en sí y para los demás…
     Voy a intentar esta canción para

                                                       Diego
  
                                            En un sitio del alma
                                            canto con alegría y amor;
                                            con letras de trigo limpio
                                            y acordes de guitarra…
                                           
                                            En este guiño de mañana
                                            entono esta ilusión;
                                            con voces  de alma
                                            y notas de bella dama…

                                            En un sitio del alma
                                            recuerdo y no olvido
                                            cadencias de neblinas
                                            entre madrigal y amores…
                                                                                      Adelfo Morillo

lunes, 6 de octubre de 2014

Andanza por nuestro idioma 171



Andanza por nuestro idioma     171

Fiesta

     Fiesta, del latín festa; con la idea de alegría es la fiesta que nos produce alguna satisfacción por más pequeña y sencilla que sea; así hacemos fiesta por la salud que Dios nos da, que después de la vida es el mejor tesoro intangible; hacemos fiesta, cuando terminamos un año escolar y nos preparamos para iniciar el año inmediato superior; también hacemos fiesta porque nuestros compañeros avanzan con nosotros; nos alegra abrir los ojos cada mañana, y poder comprender cuántos nos aman y a cuántos sabemos amar…
     Quizás la mejor fiesta proviene de los sanos esfuerzos para lograr cada cosa en la vida, en la convivencia diaria de vecindad, en la escuela o en el trabajo; muy diferente al refrán ¡Lo que nada nos cuesta, lo hacemos fiesta..!
     En primaria celebrábamos el Día de la Alimentación, y eso para nosotros los estudiantes era toda una fiesta; vestíamos la mejor ropa, mirábamos a la muchacha que nos gustaba; pero en los primeros grados yo no sabía bailar, cada vez que comenzaba el picoteo de la música, me quedaba mirando, y en cuarto grado la sensación era bailar twist, aún me parece escuchar ¡Despeinada, despeinada, ajá, ajá…, tú tienes una boquita deliciosa, y tienes linda gracia al caminar…!, o ¡Telaraña, la vida tuya, telaraña la vida mía, telaraña, me dicen todos y tú te ríes de verdad…!, y yo todavía no sabía bailar, mucho menos twist..!; pero qué fiesta para mí, cuando aprendí a bailar, ya estaba en el liceo, y para esos años finales de los sesenta, ¡cómo se escuchaba y bailaba las canciones de los Ángeles Negros..!
     Me fui a estudiar a Mérida, en la Universidad de Los Andes, y mientras tenga aliento celebraré la fiesta de haber conseguido allá amigos, y sobre todo a mi amiga María Carmen, y juntos escuchamos tanta música; y un día llegué al amor de pareja con Ilva, nos casamos y tuvimos a nuestro primer hijo, Adrián, y bajo la cuna colocábamos el grabador con suaves y lindas canciones, y recuerdo de una de ellas, escrita por Agustín Lara, dos versos que siempre me llenan de regocijo y alegría, porque sé que en algún momento … 
                                                                   hay campanas de fiesta
                                                                  que cantan en el corazón