lunes, 9 de junio de 2014

Andanza por nuestro idioma 103



Andanza por nuestro idioma    103

     La noche ofrece misterios, encantos, miedos, claroscuros; a los enamorados los entretiene el fulgor de las estrellas en las noches sin luna, y en noches de luna se dicen y prometen tantas cosas, la mujer es una fiel adoradora de la luna, y el hombre le robó el encanto romántico con su viaje a la luna…
     La noche es aliada de los encuentros furtivos, y cuando yo era muchacho, cualquier mañana llegaba el comentario a casa de que talo cual hombre se había robado a medianoche a alguna muchacha vecina; la poesía canta a la noche, como el barón y gran poeta Friedrich Leopold von Hardenberg, conocido en el mundo de la literatura por Novalis, escribió Hymnen an die Nacht, Himnos a la noche, y de sus Himnos leamos estos versos

                                          Infinito es el amor
                                          y no hay más adioses.
                                          Como mar sin orillas
                                          la vida estalla plena.
                                          ¡Una noche de delicias!
                                          ¡Un eterno poema!

     La noche, del latín nox, noctis, cada vez me recuerda tiempos de mi infancia, porque en la noche me llenaba de miedos, por los cuentos que escuchaba de muertos, aparecidos y aparatos espantosos, las sombras cobraban formas con vidas que me asustaban, una noche salí a orinar en el patio, y miraba que una sombra dibujaba una forma humana y con las manos me capeaba, sin embargo me sobrepuse, fijé bien mi vista, y me di cuenta de que se trataba de las hojas de una mata de topocho, que con los reflejos de luna, proyectaba las sombras de las hojas que simulaban contornos humanos, desde esa noche empecé a mirar más con ojos de razón que con sentidos de miedos y temores…
                                        

Andanza por nuestro idioma 102



Andanza por nuestro idioma    102

     En mis estudios de Letras cursé cinco semestres de Griego Antiguo, cinco semestres de Latín, cuatro semestres de Francés, tres semestres de Italiano, tres semestres de Inglés, dos semestres de Alemán, y hasta aprobé un curso de Esperanto, el que espera, del latín sperare, esperar; Ludwik Zamenhof, adoptó el pseudónimo Esperanto, médico polaco, creador del idioma Esperanto en mil ochocientos ochenta y siete, con idea de que se convirtiera en lengua mundial, su gramática es muy sencilla y el vocabulario se nutre de varios idiomas, griego, latín, alemán, inglés, francés, italiano, castellano, entre otros, y una amplia gama de obras han sido traducidas a este idioma artificial…
     El profesor que nos dio Griego I, nos invitó a su casa para ofrecernos una Noche Ática, compartimos música, conversaciones, una de sus grabaciones radiales acerca del mito de Aracne, mientras comíamos y bebíamos; el profesor de Latín I algunas veces me invitó a almorzar, y un sábado fuimos con un estudiante de Educación, amigo de él, hasta San Rafael de Mucuchíes, llegamos en la tardecita, nos hospedamos en una casa de amigos del profesor, y en la mañana del domingo salimos a caminar bajo el buen frío paramero; cuando íbamos a comenzar clases de Pensamiento Clásico, el profesor Briceño Guerrero llegó el primer día con nueve ejemplares en griego de Symposium, El Banquete o Simposio, que los quitó prestado en la Biblioteca de la Facultad de Humanidades, para que lo leyéramos y tradujéramos en clase, y un día nos invitó a una reunión de noche en su casa, fuimos y compartimos parte de la lectura de Symposium, hablamos, escuchamos música, comimos y bebimos…
     El grupo de nueve estudiantes conformábamos la Especialidad de Lenguas y Literaturas Clásicas, fuimos compañeros y amigos, y hasta mi último aliento agradezco a Dios, por tantos buenos y lindos momentos, y de forma sin par por la dicha de haber conocido y tener de amiga a María Carmen, Mariela, así la nombramos en amable hipocorístico…

Andanza por nuestro idioma 101



Andanza por nuestro idioma            101

     Ahora en el alfabeto castellano decimos i; y, ye; b, be; v, uve; ese el nombre de cada una de esas cuatro letras; letra, del latín littera, si escribimos a mano, debemos ocuparnos en que cada letra sea legible, asimismo debemos estar pendientes de escribir cada palabra con las letras correspondientes…
     En el año mil novecientos setenta y tres comencé a estudiar Letras, Ovidio López fue mi profesor y amigo que dictaba Latín I; en Francés tuve a los profesores Liddy, Tyrode y Puren, que se ocuparon porque la Universidad me diera una beca; Miguel Marciales me dio Latín III y Griego Antiguo III; y la Universidad de los Andes, en Mérida, 1982, le publicó El castellano milenario, y en la página 55 leemos Una clase, referencia de Lourdes González, Profesora del Departamento de Literaturas Clásicas de la Universidad de Los Andes, que fue alumna del profesor Miguel Marciales

     La clase era sobre los sustantivos de género neutro de la segunda y tercera declinación. La oración podría haber sido “Balnea, vina, Venus corrumpt corpora nostra, at vitam faciunt balnea, vina, Venus” de los “Poemas Epigráficos”. Luego era abrir una oración en mil puertas hacia el mundo y hacernos entrar por cada una de ellas. El Latín se convertía entonces en una mera llave:

     Balnea: balneum, balnei n. baño pero también hay el cultismo “balneario”. Mas lo importante era sumergirse un rato en las magníficas piscinas de agua fría y caliente de las termas de Caracalla y recorrer juntos esa espléndida edificación de mármoles frigios o laconios, hecha para el baño de placer, para la reunión política y para exposición artística permanente. Lo importante era oponer el ágora griega a los “balnearia” romanos. Vinum, vini n.: un pretexto para hablar de los distintos vinos (álbum, atrum), de las distintas regiones, de las proporciones de mezcla.

     Poto, pinoo y hasta bibo, bibere están relacionados pues la raíz es poi –o tal vez pi-. ¿se dan cuenta? Y de ahí tenemos pócima, poción, potable y simposio también: sim (syn) –posio (posium). Los simposia eran reuniones con abundante bebida ¿se fijan? Lo que pasa es que hoy día no se atiene a la etimología y por eso son tan aburridos.

     ¿Y Venus, profesor?

     ¡Ah! Venus, veneris: diosa de la gracia, de la seducción, del mar (los marineros dicen La mar). Era la misma Astarté de los fenicios, la Atargatis de los sirios y la Mylitta babilonia. La raíz wen –(ven- us) es la misma que tenemos en viernes (vener-di, día de Venus) y en el friday del inglés: día de Frigg, diosa del amor de los germanos. Esa raíz wen –también la encontramos en venerar, venerable ¡y en venéreo! ¿No se les había ocurrido que lo venéreo y lo venerable provienen de la misma raíz?

     Y con esa frase llena de efecto y picardía concluiría una clase. Para él traducir una oración era traducir un mundo.
   

domingo, 8 de junio de 2014

Andanza por nuestro idioma 100



Andanza por nuestro idioma      100

     Del latín puteus, pozo, poza, formamos el diminutivo poceta; en los baños es infaltable una poceta o retrete, poceta recoge el sentido de poza pequeña, por el agua que lava orines, excrementos y demás desechos; una amiga Bioanalista nos contaba que cuando sus hijos estaban pequeños, una vez encontraron la puerta del baño abierta, y entraron alegres y gritando ¡Un pocito, un pocito..!, y se lavaban las manos felices y contentos…
     En casa mi mamá cuando llegaban visitas en la mañana o en la tarde les ofrecía café o guarapo en pocillo, del latín pocillum, y platillo, del griego platos lo tomaron los latinos platus, plano, y no olvido que si el café o guarapo estaba muy caliente, si era hombre quien recibía la atención, casi siempre optaba por ir vaciando el contenido por partes en el platillo, soplaba y se lo iba tomando sorbo a sorbo; ahora cuando se ofrece café o guarapo lo sirven solo en el pocillo; mi mamá acostumbró siempre a servir el café o guarapo en pocillo y platillo; y recuerdo que hace poco me ofrecieron guarapo en pocillo y platillo, y estaba muy caliente, y más que nada por revivir una usanza ya olvidada, volqué el contenido en el platillo, alguien me hizo ver que estaba haciendo algo indebido, pero yo ni pendiente, solo disfrutaba de la atención, y de lo sabroso que me sabía el guarapo con la sazón de estar poniendo en práctica una memoria desde mis tiempos de muchacho a orillas del Apure, en nuestra casa de El Picacho, donde mi mamá nos servía guarapo o café con leche en pocillos y platillos de vidrio…
     Usamos la palabra platillo para referirnos a una comida muy deliciosa, bien sea paloapique, dulce de huevo de tortuga, bienmesabe, quesillo, paella, pasticho, carne asada en vara o cualquier otro platillo manjar de la inagotable rama de la culinaria;
     Y en el mundo de las ilusiones tanto se dice de las extraordinarias visitas extraterrestres en diversas partes de nuestro planeta, y se habla de criaturas de magnas inteligencias tripulando naves interestelares o platillos voladores…

Andanza por nuestro idioma 99



Andanza por nuestro idioma      99

     Del árabe almujadda, cojín para apoyar la mejilla, formamos en castellano, almohada; en mil novecientos setenta y dos tenía en mi cuarto de nuestra casa en Calabozo chinchorro, biblioteca y cama, y cuando me acostaba en la cama, no podía dormir, si no apoyaba la mejilla o la nuca en la almohada, y un buen día de abril de ese año emprendí viaje con otros dos amigos para Mérida, porque íbamos a comenzar estudios en la Universidad de Los Andes, llegamos una mañana de frío, neblina y lluvia, llegamos a la residencia de otros calaboceños, ahí dejamos los equipajes, salimos a  buscar residencia, y una hora después habíamos alquilado en el barrio Belén, luego decidimos caminar y admirar la ciudad y sus gentes, nos llamaba la atención tantas estudiantes bonitas de distintos sitios del país, antes de mediodía almorzamos en el Comedor Universitario, y mientras hacíamos la digestión, buscamos una mueblería para comprar camas, sábanas y cobijas, ubicamos una mueblería cerca de donde alquilamos residencia, cancelamos, y como compramos camas sánduches con rueditas, las plegamos, en el vacío colocamos sábanas y cobijas, y nos fuimos cada uno de los tres rodando su respectiva pertenencia, apenas llegamos a las dos habitaciones unidas con puerta interna entre ellas, desplegamos las camas, las vestimos con su sábana, nos acostamos y nos arropamos con cobija, previo habíamos colocado un longplay en el radiotocadiscos portátil que yo había llevado, y nos quejamos y protestamos, porque no nos acordamos de comprar almohada, dije Yo estoy acostumbrado a acostarme y a dormir con almohada, pero me acostumbraré, además sabemos que es más saludable dormir sin apoyar la nuca en una almohada…, y sí, en verdad, me costó habituarme a reposar y a dormir sin almohada, pero con el tiempo aprendí a acostarme boca arriba, y así conversábamos de tantas cosas, mientras afuera se deslizaba la neblina, la lluvia se dejaba caer y escuchar, y un frío paramero, que nosotros, vegueros, disfrutábamos protegidos y tibiecitos entre cobijas de algodón…