domingo, 28 de julio de 2013

Mi largo viaje de aprendizaje


Mi largo viaje de aprendizaje

     Cuando tenía veinte años viajé a estudiar a la Universidad de Los Andes de Mérida, paisaje, clima y costumbres tan diferentes al llano; dieciséis años estuve allá, me gradué de Licenciado en Letras, y once años de trabajé de docente, no sé cuánto aprendí en teoría y práctica de vida, pero sí sé que unas cuantas ideas equivocadas y confusas logré desecharlas, así como unas nuevas y mejores visiones había abrigado y puedo decir que el viaje dentro de mí aún no ha sido completado, porque ese viaje es continuo, con pausas sí, pero nunca terminaré mi viaje de aprendizaje…
     Cada día despertamos, no olvidemos que ese es nuestro primer milagro del día, y del rato que permanecemos acostados antes de levantarnos, cuántas cosas pasan por nuestros sentidos, donde vivo, escucho los distintos cantos de pájaros, miro desde la cama las plantas, la luz matinal y siento frescura de amanecer, y así voy transcurriendo con los seguidos momentos del día, hasta cuando me quedo dormido en la noche, porque confío que voy a despertar en la mañana siguiente; y así cada día voy cumpliendo etapas de mi viaje de aprendizaje permanente…
     Miro películas, sigo algunos deportes, escucho conciertos y canciones, leo, escribo, converso, pregunto, respondo, me siento a comer, me visto, me peino, hago mis necesidades corporales, paseo, hago mis rutinas de caminata de setenta minutos en las tardes, me divierto jugando cartas, dominó o bolas criollas, voy al mercado a comprar alimentos cotidianos, voy a la universidad, cumplo mi labor docente, y realizo algunas otras cosas más, y cada una de ellas es una forma de mi continuo viaje de buen y agradable aprendizaje, porque aun cuando duermo y sueño, no dejo escapar el significado de cada uno de esos sueños, porque mi subconsciente también es aliado en mi largo viaje de aprendizaje, en que busco cada momento ser mejor en palabras y en actos de vida…


El sano uso de la razón


El sano uso de la razón

     Algunas personas a pesar de decir despropósitos quieren que siempre les den la razón; otras le dan la razón a alguien, para no discutir más; y a otras que les dan la razón, no se dan por satisfechas, porque saben que esas personas van a seguir actuando de igual manera, y ganaríamos todos si comprenderíamos que somos iguales pero diferentes, entonces sigamos rogando, porque la mayoría a pesar de nuestras equivocaciones hablemos y actuemos en bien y amor…
     La razón de ser del universo no depende de la voluntad de los seres humanos, el universo mantiene su orden y sigue expandiéndose, y nuestro planeta gira en su órbita alrededor del sol, esta estrella que en miles de años se apagará, ¿y acaso los seres vivos existirán hasta ese entonces? Y de ser así, ¿qué solución habrá encontrado el género humano para preservar la especie?
     Ahora estamos presentes y derrochamos tantos esfuerzos en lujos y excesos en bienes materiales, también en querer ser más importantes que los demás, y olvidamos que nuestra vida es tan breve comparada con la eternidad, más dichosos seríamos, si nos ocupáramos por justicia para todos, tratando de eliminar los grandes extremos entre los que tienen en grosera abundancia y los que mueren de hambre, porque nada tienen…
     La razón de ser de nosotros como auténticos seres humanos debería radicar en el respeto mutuo y en satisfacer en justa medida nuestras necesidades básicas, sin dejar de lado la recreación y el disfrute de todos…El sano uso de la razón nos llevaría a no marginar ni a segregar, y a incluir a cada quien según sus capacidades…


sábado, 27 de julio de 2013


En el más remoto olvido

     Olvidé los nombres de las dos maestras que me maltrataron físicamente, a la primera de ellas mi mamá le pagaba, para que allá en su casa yo aprendiera a leer y a escribir, y la otra fue la de primer grado, quisiera olvidar esos dos crueles momentos, pero sé que esas dos mujeres ya no existen, porque sus nombres vagan en el olvido…
     Sin querer vamos dejando momentos, cosas y personas en el olvido, algunas veces quisiera recordar detalles de buenos momentos y no logro mirarlos, y asimismo cuántas personas sin querer me habrán olvidado…
     He dejado en el olvido con sana intención tantas de mis equivocaciones, y he olvidado letras de canciones que me gustaron, y me duele tal olvido…
     Las cosas que nos perturban y que molestan es bueno dejarlas en el olvido, sean palabras o acciones indignas de la condición humana; cada día lucho por dominar mis enojos y rabias, busco dominar mis arranques de molestia y de ira, y porque todos mis feos comportamientos se fueran al olvido…
     Sé que no es suficiente reconocer mis faltas diciéndolas y escribiéndolas, es necesario que esté consciente de esas flaquezas, para una a una irlas aventando al más lejano olvido…
     No olvido mis tantos viajes en canoa por el Apure con mi papá, tampoco olvido cuánto le gustaba sacarle música a su arpa… No olvido la primera vez, cuando miré un aljibe aquí en Calabozo, yo tenía como seis años, y fue en la calle 6, entre carreras 1 y 2, se miraba el agua azulita y limpiecita, y ahí nadaban unos galápagos, dicen que por ellos están limpias esas aguas, porque mantienen libres los manantiales del aljibe…Tampoco olvido cuánto me quisieron mi mamá y mi papá, sus nombres no los olvido; pero sí me alegro, porque los nombres de aquellas dos maestras permanecen para mí en el más remoto olvido…

viernes, 26 de julio de 2013

Quizás fue su regalo de despedida


Quizás fue su regalo de despedida

     Esa mañana también iba rumiando mis angustias cotidianas, pensaba en las cosas que hacían falta en casa, y ya me era habitual que buscaba la manera de hacer rendir el dinero de cada quincena, y también como acostumbro, iba recordando autores y obras, porque el mundo de la literatura me acompaña y me alegra desde mis días de primaria, y cuando empecé a trabajar de docente, seguí atesorando libros y lecturas, y caminaba ese día por el centro de Calabozo, iba por la carrera 11, miraba las tiendas y saludaba en cualquier momento a diferentes conocidos, y por momentos me detenía a conversar cualquier cosa con alguno de ellos, y seguía caminando, y cuando estaba por llegar a la esquina de la calle 6, miré que a unos veinte metros delante de mí, por la acera derecha iba caminando una joven mujer piel canela, era alta, de bellas formas y de cabellera corta y negra, y la minifalda blanca plisada que portaba, dejaba ver unas largas y contorneadas piernas, y en el momento cuando ella terminaba de pasar la calle y ya estaba por posar la pierna derecha sobre la acera, sopló una ligera brisa, con la fuerza suficiente para levantarle la faldita y llevársela hasta la altura de la cintura, y ella como si nada siguió caminando con su mismo garbo, y un hombre que pasaba junto a mí dijo pero mira a la sinvergüenza, siguió caminando tan tranquila, sin molestarse siquiera a bajarse la falda, yo no dije nada, solo miré y todavía recuerdo que lucía un hilo dental, que me dejó mirar unas hermosas redondeces lisas y muy firmes… A tan singular mujer yo la había visto antes, pero después de esa mañana no la he vuelto a mirar; quizás fue su regalo de despedida para mi pueblo y ante mis ojos…


Sencillez y sorpresa

     Vivimos cosas tristes y dolorosas, algunas nos tocó vivirlas sin buscarlas, y otras aun sabiendo que nos duelen, se nos hace necesario realizarlas, y estas sabemos que no las lava el arrepentimiento, reconocemos que tuvimos que hacerlas con indecible dolor, pero supimos que era nuestro deber, porque tienen esencia de vida misma, solo rogamos, porque no nos veamos en el momento de volver a realizarlas; los que intentamos llevar una vida bien, y nos encontramos con situaciones que no llegamos a comprender, porque tienen matices oscuros o confusos en la vida de personas que están a nuestro lado, pero cuánto quisiéramos comprenderlas, pero no hay forma de que hablen con sinceridad y confianza para con ellas mismas, es como si fueran esfinges mudas y por tanto indescifrables ante nosotros… Qué bien sería, si me dijera cada cosa comenzando por la más dura y descarnada, que me hablara de cada detalle que no le gusta de mí y de cada vez que me equivoco, si la agobia la pereza, que le dé un puntapié y la aviente al nunca más, si no le nace espontaneidad, que la busque en el cofre de los milagros, algo tan difícil, pero no imposible… Yo digo que es sencillo que nos adornemos con sonrisas, que es tan natural conversar lo trivial y también las complejas y las contrariedades, yo entiendo que cuando amamos a alguien, con esa persona conversamos, reímos, compartimos detalles, angustias y sueños, el hombre se da en atenciones, y la mujer se adorna, se muestra nueva y diferente, luce sencillez y sorpresa, sorprende con miradas, ropajes y bella voluntad…



jueves, 25 de julio de 2013

Perfectos milagros de creación


Perfectos milagros de creación

     El silencio ofrenda perfectos milagros de creación… Los árboles se muestran en silencio, al igual que las flores en sus formas, perfumes y colores, y las luminosas gotitas de rocío suspendidas sobre las hojas o la pastura, y es un silencio encendido y luminoso el cocuyo en su vuelo nocturno, y nosotros las personas cuando estamos en silencio, en ese momento nos igualamos a todas esas manifestaciones que prodigan bellezas en silencio, y ahí callados solo pensamos y sentimos; pensamos en momentos vividos, o pensamos en posibilidades futuras; sentimos aciertos y desaciertos, o sentimos amores y olvidamos rencores…
     Nuestros silencios debieran ser nuestros perfectos milagros, para pensar buenas ideas, para sentir bellas emociones, y así los poetas piensan y sienten y escriben sentidas expresiones de alma y amor, los músicos se abstraen en largos silencios y combinan notas y producen armonías sublimes, y nuestros silencios comulgan con la oración sincera en pensamientos de fe y sentimientos alegres por la paz…
     Cuando callamos en la noche, podemos volar con el silencio de las luciérnagas, cuando estamos en silencio, podemos dimensionarnos al universo con las esféricas gotitas de rocío suspendidas en el follaje frente a nuestros ojos; las cosas más diminutas reproducen de forma perfecta las más infinitas dimensiones…
     Callemos para pensar y abstraernos en amor, estemos en silencio para sentir el milagro de amor… Cuando callamos, comprendemos que Dios es misterio, cuando estamos en silencio, escuchamos la poesía de los astros, cuando callamos, pensamos, sentimos y comulgamos con perfectos milagros de  creación…