domingo, 23 de junio de 2013

Amamos con alegría, sensibilidad y candor



Amamos con alegría, sensibilidad y candor

     La fe nos salva… Cada vez cuando cerramos los ojos para dormir, estamos realizando un acto de fe, confiamos que vamos a despertar nuevamente…Y por fe creemos en Dios, y no lo discutimos, porque ya sería la duda… Si somos de fe no chantajeamos a Dios, como tantas veces lo hacemos, y quizás no nos damos cuenta…
     Digo que la mayoría creemos en Dios, y que los ateos son los suicidas, porque los creyentes no nos apartamos de la esencia de Jesucristo, cuando nos dijo que él es “el camino, la verdad y la vida…”
     Elevo estas palabras para que crezcamos en fe en cada espacio, momento y circunstancia… Hasta ahora nunca he tenido holgura económica, y cada vez eso me angustia menos, recuerdo años atrás, cuando las estrecheces de dinero me desvelaban, y amanecía cansado, con jaqueca después de un trasnocho por tales causas… Ahora no soy indolente ni conformista, solo sé que a cada dificultad, le debemos buscar la solución, y con llenarnos de angustia no resolvemos nada, a la angustia algunos le dicen preocupación, y yo digo que debemos ocuparnos en resolver cada asunto en el momento preciso…La angustia nos resta fuerzas, nos ofusca las ideas y si la hacemos persistente, hasta nos enferma física y moralmente…
     Suelto estas ideas al mundo, para que los que las lean, las piensen, reflexionen, y se den tiempo cada día para sí mismos, y aun para los que nos solicitan apoyo o ayuda… Tengo claro que son mis ideas, y que seguramente son distintas a las ideas de cada quien, pero también digo que las escribo con la más sana intención, me coloco como la flor que solo se deja mirar, la gladiola a algunos no les gusta, a otros sí; la margarita igual no gusta a unos, pero a otras personas sí, pero no podemos negar que las flores regalan su mensaje de ternura, delicadeza, color, textura, olor y belleza a nosotros los seres humanos que amamos con alegría, sensibilidad y candor…
    

El hilo intangible del amor



El hilo intangible del amor

     Cuando tenía dieciocho años una noche estaba acostado en mi chinchorro, y me sorprende que una prima –le decíamos la Nena- se me acuesta por un lado, y empieza a buscarme para que la posea, me molesté con ella y le dije que se bajara del chinchorro y se fuera de mi cuarto, ella se resistía y creía que yo no lo decía en serio, pero finalmente se fue…
     Al día siguiente me buscó Miguel que trabajaba de chofer en la florería de mi hermana mayor, y apenas me subí a la camioneta, me dijo que la Nena andaba diciendo que a mí no me gustaban las mujeres, y yo respondí que ella podía decir lo que quisiera, que si no quise tener un rato de sexo con ella, es porque sencillamente a mí ella no me gusta…
     La mujer es un ser lindo, por el solo hecho de ser mujer… Una mirada de mujer dice distintas cosas, son diversos los mensajes que se desprenden de una mirada de mujer: coquetería, súplica, arrebato, sensualidad, perdón, amabilidad, paz, amistad, ternura o amor… El andar de mujer enamora, cautiva, tranquiliza, despierta admiración en hombres y otras mujeres, y cuando se trata de la mujer que nos lleva al amor, si no nos corresponde, nos llena de angustia, y si atiende a nuestro afecto,  nos sentimos en la cima de la mayor alegría que nos depara la vida…
     Tengo doce hijos, diez son adultos profesionales o desempeñan un oficio, y los dos menores, Fabio estudia bachillerato y Cristina está en primaria, y me acuerdo de mi prima la Nena, sonrío y me pregunto en dónde estará y que hará en la vida, y ahora tengo más claro todavía la diferencia que hay entre tener momentos de sexo con alguien, y el estar con la persona que amamos, porque nos comprende en nuestros desaciertos, y a la que comprendemos en sus desatinos, y es que lo importante es que nos mantiene el hilo intangible pero irrompible del amor que damos o recibimos sin medida…

jueves, 20 de junio de 2013

Un veguero como yo


Un veguero como yo

     Tenía quince años cuando aprendí a nadar en el Ique, días después volví con unos compañeros de bachillerato, y uno de ellos me invitó a cruzarlo de ida y vuelta sin parar, lo hicimos, pero cuando yo iba de regreso, me cansé faltándome poco trecho para llegar a la orilla, los brazos los sentía tan pesados, como si fueran de plomo, no me embargó el pánico, zambullí y por debajo de la superficie, llegué nadando hasta donde toqué fondo…
     En otra ocasión fui con otro compañero de estudio, y vimos que ahí en el Ique nadaban unos yaguasos, nos pusimos de acuerdo para agarrarlos, intentamos arrinconarlos, pero zambullían y salían por donde menos esperábamos y bastante lejos de nuestro alcance, pasamos buen rato tratando de atraparlos, hasta cuando nos dimos por vencidos…
     Y no olvido la vez cuando andaba en mi bicicleta con mi amigo Dubine, llegamos hasta el Ique, después de bañarnos, salimos y nos sentamos a conversar, de pronto vemos que se nos acercan tres muchachas, y empezaron a hablar con nosotros, nos dijeron que estudiaban bachillerato en Valencia, que andaban de paseo con la familia, aún recuerdo que me sorprendía de que fueran tan amables y cordiales, además eran muy bonitas, quisieron caminar, nos invitaron, se quitaron los zapatos y caminaban y corrían sobre el suelo ripioso, Dubine las acompañaba, yo quise hacerlo, pero la piel de la planta de mis pies es tan delgada que no pude dar más de dos pasos, me devolví y me senté, porque las piedritas se me incrustaban en los pies, ellas se reían de mí, y yo no entendía cómo un veguero como yo tengo la piel de los pies tan frágil, y todavía a mi edad así sigue siendo…



miércoles, 19 de junio de 2013

Porque demos y recibamos alegres sorpresas


Porque demos y recibamos alegres sorpresas

     Sabemos que las sorpresas pueden darnos alegrías o tristezas… A todos nos gusta las gratas sorpresas… Cuando era niño en las bodegas y pulperías vendían sorpresas, estas consistían en pequeños cartuchos hechos con cartulina, que contenían caramelos y otros dulces, también pequeños juguetes, y en la cartulina grababan el nombre yoyo, perinola, metras, trompo, cuaderno, lápiz, sacapuntas, y con papel de colores envolvían las cartulinas, y el bodeguero o pulpero nos entrega lo que decía en la cartulina, pero asimismo había cartulinas que no tenían ningún nombre grabado, suponemos que ahí estaba la ganancia del comerciante, en que fueran más las cartulinas en blanco; y así como nos alegrábamos cuando algún nombre estaba impreso, mucho nos molestaba, cuando la cartulina no tenía grabado ningún nombre, entonces la sorpresa era agradable o desagradable, según el caso, pero siempre manteníamos el encanto, la curiosidad y el suspenso… Las pulperías desaparecieron y las bodegas son muy escasas, ahora sería una grata sorpresa conseguirnos con alguna pulpería…
     Cuando trabajaba en la sastrería, recuerdo que una vez hice algo indebido, y días después pensaba que Piero el sastre todavía se acordaba de eso, y mi sorpresa fue cuando le pregunté, si estaba molesto por mi grosero comportamiento, y él me dijo que no, que eso ya había pasado… Otra vez yo estaba cosiendo unos ojales, y de pronto  el sastre descolgó un pantalón de kaki, con la cinta métrica le tomó la medida a la cintura, me vio y me lo regaló, y cuando terminé mi primaria, sacó un suéter y me lo dio de regalo por haber culminado bien mis estudios, sorpresas como esas siempre me han gustado, y todavía me inunda la alegría, cuando estas cosas se me presentan, como el sábado, cuando llevé a mi hija Ilisabel a la peluquería, y en el trayecto me sorprendió, extrajo de su bolso un perfume y me lo regaló, bromeamos porque el nombre es Burning (ardiente), yo dije llamarada, y ella me dijo que tuviera cuidado con una quemadura, me roció una prueba en la mano, y me preguntó, si me gustaba, y le dije que mis últimas colonias tenían una fragancia parecida… No podemos evitar las sorpresas tristes, pero roguemos porque demos y recibamos sobre todo alegres sorpresas…


Dijaris


Dijaris

     Mis ojos te miran desde cuando eras una niña de ocho años, fui a casa de tus padres un sábado en la tarde, cuando nos mudábamos para nuestra casa propia, y cuando mi mujer María iba a prender la cocina, me dijo que no había fósforos, atravesé la calle hasta tu casa, me paré frente a la puerta, saludé y le dije a tu mamá, si podía prestarme unos fósforos, le dije mi nombre y ella me dijo que su nombre es Candelaria, tu papá y tu mamá nos hicimos amigos y compadres, y tú, Dijaris, con el paso de los años terminaste primaria y bachillerato, y hoy te estás graduando de Técnico Superior en Informática… Desde aquel primer día cuando te miré, me di cuenta de que eres inteligente, estudiosa, disciplinada y laboriosa, me alegra este logro tan merecido a tus esfuerzos, para llegar a ser una joven profesional, ahora tu estatura de mujer morena y hermosa brilla con luces de sol y de luna, y tu cabellera mora refulge con hechizos de llano y estrellas…
     Linda Dijaris, ruego a Dios para que tu vida personal y profesional la corones con salud y buen desempeño profesional, y que vivas de éxito en éxito… Tú, Dijaris de Calabozo, firme en tu amplia sonrisa de diamante, comienzas un largo camino, pero sé que cada espina, la vas a transformar en flores y aromas, y que la luz no va a ser de fósforos sino de amor siempre…

martes, 18 de junio de 2013

Ideas sanas y amables


Ideas sanas y amables

     Hago mi plegaria en sitio apartado y casi en silencio… Ahora busco no pedirle tantas cosas banales a Dios, ruego por la salud, la alimentación y porque no haya maldad… Me gusta estar junto a un rincón con plantas florecidas, o frente al sol matutino aspirando los perfumas del alba… En la tarde me estoy con la serenidad que poco a poco va declinando con la luz del sol…
     Siento a Dios en los ojos de luz de los niños, de mis hijos y de las gentes de bondad y sinceras… Cuando me roza la ternura de una canción que me gusta, se me acrecienta la fe en la humanidad… Rezo por los buenos hombres y por las mujeres pletóricas de amor… Los niños son testigos de que Dios nos ama y no nos abandona en las más difíciles vicisitudes…
     Mis mayores ya se fueron, y quedamos los hijos y los nietos transcurriendo en el día a día, y yo trato de comprender mi misión de vida, para cumplirla sin dudas y con alegría…
     En la lectura consigo tantas ventanas para reflexionar y continuar, y en menor proporción escribo intentando ofrecer senderos claros, para los que me leen con ternura…
     Y siento a Dios y escribo buscando expresar las acciones que se corresponden con mis palabras habladas y escritas… Sé que no conozco de música, ni interpreto ningún instrumento musical como David, y también sé que no escribo con la sabiduría de Salomón, pero Dios recibe mis alabanzas y agradecimientos sabiendo de mis precariedades, no lo dudamos, porque Dios es amor…
     Mis loas tienen el tamaño de mi aliento, y mis agradecimientos son sinceros y modestos, porque ando comprendiendo los misteriosos signos de Dios, y asimismo buscando acrecentar mi fe por la salud de la humanidad…
     Mi aliento es imperceptible para la inmensidad del mundo, pero mientras me acompañe, aquí estaré tejiendo palabra tras palabra para expresar ideas sanas y amables…