sábado, 9 de febrero de 2013

Nuestra vida como si fuera estaciones


Nuestra vida como si fuera estaciones

     Nosotros sin darnos cuenta hacemos poesía, a diario usamos metáforas, símiles, hipérboles, refranes, versos…Cuando hablamos de la edad decimos que estamos viviendo la primavera, verano, otoño o el invierno… Se me ocurre darle a cada una de esas estaciones de vida un período de 20 años… Así entonces desde el momento cuando nacemos empezamos a vivir los primeros veinte años de primavera… Mi hija Airene murió de meningitis, a los cinco meses de edad, apenas iniciaba su primavera…Otra gente muere a los 25 años, algunos mueren a los 50 años, otros mueren a los 75; y hay quines mueren a los 85, 90 o a los 100 años o más, como sabemos algunos ven transcurrir una, dos tres o las cuatro estaciones de vida, y a los que viven más de 80 años, podemos decir que tuvieron un prolongado invierno, no obviemos que el mejor y más grande tesoro es tener salud física y mental, y desafortunadamente no todos cuidamos la salud, otros por más intentos que hacen por cuidarla, no tienen salud; ahora bien, afortunados los que logran vivir más de 80 años y en toda su carrera de vida tuvieron salud física y mental, que no fueron carga, molestia ni trabajo para alguien… Yo puedo decir que estoy iniciando el invierno de mi vida, y, sí, he pasado por dos situaciones cruciales, una fue cuando a la edad de trece años fui atropellado por una camioneta, que me pasó por encima, cuando yo iba en bicicleta, la gente que me visitaba en el hospital, decía que la bicicleta había quedado como un ocho, y la segunda vez fue cuando me caí aparatosamente de la bicicleta, yo tenía 39 años y llevaba conmigo a mi hijo Jorge Luis, y cuando me tomaron la radiografía, los médicos mirando la placa de la radiografía decían que pude haber quedado cuadrapléjico o haber muerto… Después de eso han pasado varios años, y Gracias a Dios estoy escribiendo, mientras hago vida con mi mujer María Ríos y con mi hijo Fabio Antonio, y disfruto cada vez que puedo con mis otros hijos, que tengo de mis anteriores relaciones de pareja…Espero que mis días con sus soles y las noches sin luna o de luna clara sigan transcurriendo en el calor del amor que puedo y quiero dar y si es posible en el amor que los demás puedan y me quieran dar…


viernes, 8 de febrero de 2013

Bondades y amores o maldades y odios


Bondades y amores o maldades y odios

     Somos no sé cuántos los derechos, como tampoco sé cuántos son los zurdos… En cuántas cosas usamos solo nuestros miembros derechos, y en cuántas solo usamos los miembros izquierdos; pero sí sé que casi toda labor manual requiere que usemos los miembros izquierdos y derechos a la vez, y en esas actividades estamos empleando ambos hemisferios cerebrales… Y cuando usamos la mano derecha o la izquierda, o ambas al unísono hacemos buenas y lindas cosas o malas y feas cosas, igual sucede con uno de los brazos o con los dos brazos, y con los ojos nos pasa la misma cosa, miramos buenas y hermosas escenas o malas y feas escenas, todo eso pasa por el agrado o el desagrado, y con los oídos nos acontece la misma circunstancia, escuchamos tantos sonidos hermosos y expresiones bellas, como escuchamos sin poderlo evitar ruidos disonantes y feas expresiones, de tal manera que si hiciéramos un inventario de lo que hacemos con la mano derecha o la zurda, o con ambas manos, de lo que realizamos con el pie derecho o el izquierdo o con ambos, y lo que miramos con un ojo o con los dos, y lo que escuchamos con un oído o con ambos, tendríamos una casi interminable leyenda de nuestra existencia…
     Salimos de casa y escuchamos una canción que nos gusta, pero también escuchamos pronunciar por persona conocida o desconocida alguna grosería del más feo calibre; escribimos con la mano derecha o izquierda o con las dos a la vez como en la computadora, pero también la usamos o las empleamos para enjabonarnos los genitales; caminamos por lugares limpios, como también podemos pisar inmundicias…. Con las manos acariciamos y nos acarician, amasamos, pintamos, abrazamos y nos abrazan, pero también con ellas lamentablemente se golpea; hay pintores y otros artistas que lo hacen con los pies o con la boca; y con los labios besamos y nos besan, como también tristemente se ofende, se maldice, se miente… Por tanto cada uno de nosotros elige qué hacer en mayor cuantía, si andar prodigando bondades y amores con manos, pies, boca, y ojos, o desandar maldades y odios en cuerpo y alma…
     Yo por mi parte intento andar escribiendo estas hojas y darlas a los ojos de ustedes, que las leen en algún lugar del planeta al que por cierto lo tenemos bastante confundido…

Vigilia y sueño


Vigilia y sueño

     Cuántas veces escuchamos, nos dicen o decimos anoche soñé con alguien que nunca he visto en mi vida… Sucede que nosotros diariamente miramos, saludamos, compartimos, conversamos con las personas que conocemos, pero cuando caminamos por la calle, en la escuela, o en el sitio de trabajo miramos a otras personas cuando pasan frente a nosotros, pero no llegamos a tratarlas, y cuando dormimos, soñamos con alguna de esas personas que solo pasaron frente a nuestros ojos, como si fuera una escena de película en la que no fijamos la atención… ¿Y cómo pudimos soñar con alguna de esas personas? Esas personas y tantas escenas más que apenas miramos en vigilia las guarda nuestro subconsciente, y cuando dormimos se activa esa parte de nuestro cerebro, y en alguno de nuestros sueños aparecemos realizando cualquier evento con determinada persona de esas que para nosotros solo fue un celaje en el tiempo… Y así funciona el subconsciente cuando nos pasamos de copas, nos desinhibimos, y decimos o hacemos cosas que en nuestra vida consciente no nos atrevemos a decir ni a hacer… Y dormidos o con exceso de ingesta de alcohol manejamos y después nos sorprendemos y nos preguntamos cómo llegamos a casa o cómo guardamos el carro en el garaje, y no lo rayamos, y no lo golpeamos con la pared; y dormidos hemos seguido manejando y al rato, cuando despertamos, nos sorprendemos, porque no nos salimos de la vía, ni chocamos…
     En vigilia vivimos sinnúmero de situaciones de manera consciente, pero ahí convive en nosotros el subconsciente, que como una filmadora va captando detalles y realidades que a nuestra conciencia se le escapan, por tanto no desestimemos los sueños, y cuando despertemos hagamos retrospección y tratemos de comprender lo que nos dijo el subconsciente en el sueño, porque como escribió Borges en el prólogo de La Cifra:  “…el intelecto (la vigilia) piensa por medio de abstracciones, la poesía (el sueño), por medio de imágenes, de mitos o de fábulas”… De tal forma que nuestros sueños son leyendas que algo o mucho nos dicen para nuestro aprendizaje de conciencia…

jueves, 7 de febrero de 2013

Aquella viejita con sus cuentos


Aquella viejita con sus cuentos

     Al comienzo de la década de los sesenta, en una casa ubicada en la carrera 6 con calle 6, ahí vivía una viejita, y a media cuadra vivíamos nosotros, y yo no sé por qué ni para qué la visitaba mi mamá, que me llevaba con ella, pero a mí no me gustaba ir, porque dicha viejita siempre contaba cuentos que tenían que ver con la Llorona, la Sayona, el carretón sin conductor o el jinete sin cabeza, y tantos otros cuentos de muertos y aparecidos… Yo era un muchacho y me daba miedo escuchar esos cuentos espeluznantes, tanto miedo me daba que en la noche me costaba dormir, porque pensaba en que cualquiera de esos aparatos me podía asombrar; y ahora cuando escribo estos recuerdos de mi infancia, pienso en que quizás a los niños de mi generación les podía pasar algo similar…En estos tiempos que vivimos observo que los niños y muchachos se burlan de esas cosas, porque ahora reinan la televisión por cable, teléfonos celulares, computadoras, internet, ciber; se escuchan nuevas palabras relacionadas con la informática y distintos códigos, y algunas otras palabras ni se escuchan, como: decoro, pudor, recato, candor, vergüenza, candidez… Sin embargo a la gente le sigue gustando contar y que le cuenten cosas de todo tipo, como chismes, anécdotas, cuentos, dichos, consejas y demás decires cotidianos…
     Mis padres (mis abuelos maternos que me criaron) murieron, ellos esperaban de mí lo mejor como ser humano, pero mi mamá no supo que una de esas mejores cosas para mí, hubiera sido que no me llevara con ella a la casa de aquella viejita, donde yo me veía obligado a escuchar aquella retahíla de cuentos macabros, que me aterraban… Todavía en las noches sin luna recuerdo el estruendo del carretón sin jinete, los quejidos de la Llorona o el crecer desmesurado de la Sayona, pero en las noches de luna clara me miro en los ojos de mi amada y bebo las mieles de sus labios enamorados… Y también evoco recuerdos por mis padres, no olvido cuánto disfrutaban: mi papá tocando el arpa, y mi mamá bailando alegre y liviana como una zaranda serena… Suelto estas memorias, mientras miro los rosados y fucsias de las rosas, sigo el vuelo raudo de las aves, y escucho el canto limpio de los turpiales en sus plumajes negriamarilliblancos…

Encuentros


Encuentros

     Hay encuentros cotidianos y encuentros lejanos en tiempo…Si pensáramos, habláramos o escribiéramos los grandes momentos que hemos vivido en nuestros encuentros cotidianos con los familiares, amigos y demás personas con las que nos relacionamos, tendríamos una infinidad de leyendas; y también hay los encuentros lejanos en tiempo, que son esporádicos, inesperados, sorpresivos, como hace dos días cuando realizaba mi rutina de la caminata vespertina, iba yo por la avenida 23 de Enero, en sentido este y me encontré con Manuel, que venía en sentido oeste, hablamos un momento, después nos despedimos; y mientras seguí caminando, me vinieron estos recuerdos: Manuel era el cantinero en el liceo Humboldt donde yo estudiaba bachillerato, y también él tenía el merendero La Tinaja, frente a dicho liceo… Me gradué de bachiller en 1971, un año después me fui a estudiar a Mérida, me gradué en Letras, y allá me quedé trabajando en docencia durante once años; luego en 1988 regresé a Calabozo, trabajé seis años docencia en varios liceos, y en el año 1993 fue creado el Núcleo de la Universidad Rómulo Gallegos en Calabozo, fui ganador del Concurso de Credenciales del cargo a Dedicación Exclusiva en la asignatura Lengua Castellana; iniciamos actividades académicas el lunes a las 2 de la tarde del mes de noviembre del año ya mencionado, con los Programas de Educación Integral y Educación en la mención de Computación, y bien, frente a la Universidad estaba Manuel, dueño de un merendero, todas esas cosas las rememoré…
     Ahora bien, nosotros cuántos encuentros de diversos tipos se nos presentan en la vida diaria, y cada uno de nosotros puede revivir las diversas leyendas que se han ido tejiendo en esos compartires cotidianos o lejanos en tiempo…Como podemos notar son tantas las situaciones de vida que nos pueden servir de motivo para pensar, conversar o escribir…Y como nota curiosa, parece que no nos damos cuenta de que cuando escribimos a la vez estamos leyendo, es decir recordamos, pensamos, escribimos y leemos, y todo esto nos regala momentos gratos y divertidos que nos llevan a imaginar y a soñar…


miércoles, 6 de febrero de 2013

Fotografías


Fotografías

     Nuestras vidas fluctúan entre alegrías, calmas chichas y tristezas… Y las fotografías pintan alguna de esas situaciones de vida… Cada fotografía es una leyenda… Cuando yo estudiaba Letras en Mérida, recuerdo que yo tenía 24 años y andaba encompinchado con mi amiga de alma María Carmen, y una mañana fuimos a sacar el carnet estudiantil, ella posó primero, y no le gustó cómo quedó en la fotografía del carnet, luego posé yo, y ella me hizo sonreír, y así quedé risueño en la fotografía de mi carnet, y si esa no ha sido mi mejor fotografía, no tengo dudas de que es una de las mejores… A finales de la década de los ochenta y comienzos de la década de los noventa viví los años más duros en lo espiritual, me había divorciado, me había venido para Calabozo con mi nueva esposa, y se sucedió una serie de difíciles vicisitudes, pero esos años pasaron, y un día estaba con mi hermana en su negocio, y en un momento sacó de su bolso una fotografía mía, apenas la miré, la agarré y la rompí… Esa fotografía pintaba mi alma deprimida, y me hizo recordar El retrato de Dorian Gray (The picture of Dorian Gray), novela de ficción del escritor Oscar Wilde… Algunos son amantes de las fotografías, y a otros les son indiferentes, pero un alto porcentaje de personas a solas o en grupos se dedica a mirar fotografías y a recordar en silencio o a viva voz la leyenda de cada fotografía, y escuchamos los más curiosos, disparatados, alegres o tristes comentarios de cada momento captado por la cámara… El profesor que me daba Historia del Arte en mis estudios de Letras decía que un cuadro, una postal, un dibujo o una fotografía comunicaba muchísimas más cosas que mil palabras…
     A mí me fascina mirar una buena película, y me extasío mirando las diversas escenas que le dan cuerpo a la filmación, y tantas veces remiro la película para volver a disfrutar de algunas de las tomas que en ella aparecen… Ahora bien, hay estampas que no logramos captar en una fotografía, y solo nos quedan en la leyenda de la memoria, como el gavilán que cazó un pez y nos pasa frente al vehículo donde vamos, y solo queda en nuestro recuerdo el zigzagueo en el viento del ave de rapiña, sosteniendo en sus garras a la reciente y fresca presa, que aletea tratando de zafarse de su captor…