jueves, 12 de enero de 2017

Sigues, luna redonda



Sigues, luna redonda

La luna se pasea redonda,
aquí la miro,
en mi rincón de calle ciega,
pienso en mis hijos,
si la miran
allá en Dublín,
en San Cristóbal de Táchira,
en Mérida de los Caballeros,
en Barinas de los varinás,
en Los Teques mirandinos,
en Caracas la de Santiago de León
y también si aquí la miran mis hijos Fabio y Cristina.

Mientras la luna se pasea redonda
insensible
a mareas,
a fertilidad o infertilidad,
a comejenes o gorgojos,
porque a la luna
solo hombres y mujeres le asignamos tantas cosas.

Y cada forma de luna algo dice a los enamorados,
mientras la luna se pasea redonda,
se dibuja cual manzana de nácar,
o se presenta con mejilla de rosas;
yo solo la miro
y me digo tantas cosas,
me arrepiento de pasados errores,
me voy, mujer, a tus perfumes morenos,
y pienso solo en cada momento presente,
como este de ahora
que nos regala fresco ambiente de llano recio,
y en qué bien me siento,
por contar con algunos amigos;
y mientras la luna redonda se pasea,
clarita
me llena toda la cara
y me quedo solo con esta luna en la noche,
soy su amante desde niño,
desde aquella noche frente al río,
cuando estaba mi mamá a mi lado,
y yo le preguntaba a mi mamá sueños de niño
y mi mamá me respondía sueños de niña.

Luna, yo me voy,
sé que estoy de paso,
y tú, luna, te quedas,
tú nunca pasas,
sigues, luna redonda,
sigues tu paseo.

                                                                              Adelfo Morillo  


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