domingo, 11 de octubre de 2015

Tras de una vida sencilla 33


Tras de una vida sencilla                      33

       Nos debemos respeto mutuo entre hombres y mujeres, y a los niños le debemos amor sagrado; he leído bastante, he aprendido algunas cosas, mas cuando leí de la vida y de las palabras de Jesucristo, a partir de ese momento comencé a mirar dentro de mí, y cada día busco comprender mejor las enseñanzas del Hijo de Dios… Y lo miro en las huellas de mis manos, miro cómo los años van marcando su paso, lo leo en la bondad fortuita de algunas gentes, lo siento en las brisas del alba, y en los fulgores de la tarde…
       Me postro y oro, me arrepiento y no vuelvo a cometer esas faltas, y cuando camino, pienso y trato de hallar cosas bonitas en lo más pequeño y sencillo; y cuando viajo, voy mirando las cosas del camino, miro a la gente, la observo, y callo con prudencia; y si se me da la oportunidad de conversar con alguien, intento ser amable en mi actitud y en mis palabras…
       Sí, me postro ante Dios, y busco la mansedumbre dentro de mí, porque se me hace difícil mantenerme puro y casto; ahora recuerdo que por los años sesenta y setenta circulaban suplementos Vidas ejemplares, y a mí me gustaba leerlos, y me dejaba llevar por impulsos de querer ser como esos paradigmas, mas al poco rato me envolvía la manera de ser del común de la gente; con esta memoria me doy cuenta de que desde mis tiempos de muchacho, ya se movía dentro de mí las ganas de andar por la senda del bien y del amor…
Adelfo Morillo

       

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