miércoles, 24 de octubre de 2018

El General Rafael Urdaneta




El General Rafael Urdaneta


El 20 julio de 1810 RafaelUrdaneta se incorpora al movimiento revolucionario que estalla en Santa Fe de Bogotá, tres días más tarde, el 23 de julio de ese mismo año, pasa a las filas del batallón de Voluntarios de la Guardia Nacional creado por la Junta Suprema de Santa Fe de Bogotá. El 1° de noviembre de 1810 se crea el primer batallón de la Nueva Granada, en que Urdaneta se incorporó con el grado de teniente. Participa en varias acciones bélicas lideradas por Simón Bolívar, en que logra destacarse bajo las órdenes del Coronel José Félix Ribas; el 2 de julio de 1813 en la batalla de Niquitao; su actuación fue decisiva en el triunfo de la batalla de Taguanes contra las fuerzas realistas del Coronel Julián Izquierdo. Asimismo es protagonista en la batalla de Bárbula en 1813, acciones militares estas dentro del marco de la Campaña Admirable programada por Bolívar para ese año de 1813; está presente en la retirada hacia oriente en 1814, y en el asedio de Santa Fe de Bogotá en ese mismo 1814. En el informe al Congreso de la Unión en Tunja, Bolívar describió a Urdaneta como digno de recomendación y acreedor de todas las consideraciones del gobierno por el valor e inteligencia con que se distinguió en la acción. En Tunja, el presidente de la Unión, Camilo Torres Tenorio, le da apoyo a Urdaneta y a sus tropas para continuar la lucha en Venezuela, pero el Congreso de las Provincias Unidas primero le encomienda a Bolívar someter a Manuel de Bernardo Álvarez, que gobernaba la provincia de Cundinamarca, la cual no formaba parte de la federación. Urdaneta sirve con Bolívar, que toma a Santa Fe el 12 de diciembre de 1814, con este triunfo se consolida la unión granadina. Por su actuación en Nueva Granada, Urdaneta fue ascendido a general de división el 5 de enero de 1815, cuando apenas contaba con 26 años de edad; en octubre de 1815, el brigadier realista Sebastián de la Calzada al mando de 1.600 infantes de la quinta división marchaba desde Guasdualito, Venezuela, hacia la Nueva Granada con el encargo de asediar a Santa Fe de Bogotá, en apoyo a la operación que ejecutaba el jefe de las fuerzas expedicionarias Pablo Morillo contra Cartagena de Indias. Urdaneta y Joaquín París Ricaurte tratan de impedir la ofensiva realista por los llanos de Casanare y por la cordillera de los Andes. Urdaneta al mando de unos 1.000 infantes sufre un grave revés en la batalla de Bálaga el 25 de noviembre de 1815. El encuentro ocurre en el río Chitagá, cuyo paso Urdaneta inmediatamente trata de impedir, pero debido al bajo nivel del río, tal acción es imposible y entran en combate. La batalla comienza a las cinco de la mañana y termina a las cuatro y media de la tarde con una derrota avasallante para Urdaneta, que apenas puede escapar con unos 200 hombres a Cácota de Velasco. Por la pérdida de esta batalla, Urdaneta es relevado por Custodio García Rovira y es llevado a Consejo de Guerra para justificar su actuación frente al Congreso de la Nueva Granada, pero es absuelto a principios de 1816. El general Pablo Morillo aplica el régimen del terror que lo comienza en Cartagena de Indias, cuando ejecuta a los líderes patriotas a quienes pudo echar mano; Sebastián de la Calzada entra con Morillo en Santa Fe de Bogotá el 6 de mayo de 1816; asimismo Urdaneta participa en la toma de Maracaibo en 1821 y en la marcha hacia San Carlos de Austria, previa a la batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821, y en la cual no pudo participar por órdenes de Bolívar, dado el grado de agotamiento de sus tropas; sin embargo, por los servicios prestados, Bolívar solicita su ascenso a General en Jefe. Posteriormente quiso acompañar al ejército libertador en las Campañas del Sur, pero Bolívar consideraba que su presencia era más importante en Colombia, y por lo tanto permanece ahí; en 1824 fue nombrado Intendente del Zulia.
Fue uno de los jefes más leales a Bolívar. En 1828, desde la Secretaría de Guerra le toca juzgar a los responsables de la llamada Conspiración septembina, que atentaron contra Bolívar, para ese momento presidente de Colombia; convencido de la culpabilidad de Francisco de Paula Santander, a pesar de que la evidencia era poco concluyente, lo condena a muerte en juicio sumario. Bolívar cree que esto significaría el fin de la unidad entre neogranadinos y venezolanos, y por lo tanto le otorga el destierro de por vida.
En 1830, en el Congreso Admirable Urdaneta trata de salvar la obra bolivariana y la unidad de Colombia, se encarga de la presidencia de Colombia tras derrocar a Joaquín Mosquera, se convierte en dictador. Famosa es la frase que, en una carta íntima, le transmitió Bolívar desde Barranquilla en 1830, poco antes de la muerte del Libertador El no habernos compuesto con Santander nos ha perdido a todos. Muerto Bolívar, Urdaneta propuso se convocase al pueblo para decidir sobre el Gobierno. En 1831 se celebró en Apulo una entrevista, en el Convenio de Juntas de Apulo con el vicepresidente Domingo Caycedo firmaron un acuerdo, bajo el cual Urdaneta cedería el mando. Allí mismo Urdaneta solicita pasaporte; escapa milagrosamente al asesinato que contra él se había urdido y se traslada a Santa Marta.
En abril de 1831, el General Juan Nepomuceno Moreno se pone en marcha desde Pore, acompañado por trescientos soldados de caballería y cuatrocientos de infantería, para forzar la salida del país del General Urdaneta; con esta acción y respetando los acuerdos de Apulo, se garantizó el regreso del General Santander, el cual se encontraba exilado en Europa.
Al salir desterrado de Colombia en 1831, el General Páez le cierra las puertas a Urdaneta en Venezuela, ya que había sido uno de los más fieles seguidores de Simón Bolívar, y por lo tanto adversario de la ideología de Páez. En 1832, después de haber perdido su fortuna en el exilio, se le permite vivir en la Provincia de Coro. Allí tiene la satisfacción de que se le eligiese representante al Congreso; fue Ministro en el Gabinete del presidente Carlos Soublette. Cumple comisión en Angostura a la muerte de Tomás de Heres. Su última actuación como político la realiza en 1845, cuando es nombrado ministro plenipotenciario y enviado extraordinario de Venezuela ante el gobierno de España para entregar las ratificaciones del Tratado de Reconocimiento, de Paz y Amistad, celebrado en Madrid el 30 de marzo de ese año y aprobado por las cámaras del Congreso de Venezuela. Durante el viaje enferma, se somete a un examen médico durante una escala en Londres; los médicos recomiendan una intervención quirúrgica que Urdaneta aplaza para terminar su misión, pero a su llegada a París agrava y después de varios días en cama fallece el 23 de agosto de 1845.
La integridad moral de Urdaneta llega al punto de que antes de morir, a pesar de que como él mismo decía, dejaba como testamento una viuda y once hijos en la mayor miseria, solicita a uno de sus hijos que le acompañaba, que devolviera al Tesoro Público los viáticos que no habría de utilizar, si fallecía antes de concluir el viaje.
El que con el paso de los años iba a llegar a ser el General Rafael Urdaneta nace en Maracaibo el 24 de octubre de 1788; y este camino de victorias y reveses lo va a ir bordando con palabras y acciones ejemplares, como aquellas palabras antes del inicio de la Campaña Admirable, en 1813, cuando se encuentra por vez primera con Simón Bolívar y entonces le dice General, si con dos hombres basta para emancipar a nuestra patria, estoy dispuesto a acompañarle… Como un llamado a que seamos lectores cotidianos de libre pensamiento, es propicio traer del tomo II, Valores humanos, escrito por Arturo Uslar Pietri, impreso en Madrid, España, 1968, por Editorial Mediterráneo, en su página 21, leemos El gobierno que sucede a Bolívar se encuentra en inmensas dificultades, que llegan a ser de tal monta que se llama a Urdaneta para que se encargue temporalmente del poder ejecutivo. Urdaneta se encarga y su primer cuidado es tratar de convencer a Bolívar para que regrese nuevamente y para que no haya ninguna interrupción en aquella obra que él consideraba fundamental.
Era una situación particularmente difícil. Rodeado de suspicacias y de enemistades, en una hora en que se disolvía aquel estado, en que las pasiones cobraban un ardor extraordinario, este hombre mantiene no solamente su actitud recta e inquebrantable de toda la vida, sino que lleva al extremo su lealtad a Bolívar, y es solo cuando recibe la terrible noticia de que Bolívar ha muerto, cuando deja de luchar y de mantener con tenacidad su posición, y ya entonces solo le importa evitar el derramamiento de sangre y logra en la medida de lo posible un apaciguamiento de las facciones. Como jefe del Ejecutivo de Colombia trata de evitar la separación de Venezuela sin lograrlo, hasta el mes de abril de 1831, en que entrega el poder y se retira definitivamente de la escena en que tan grandes servicios prestó...
Adelfo Morillo



sábado, 8 de septiembre de 2018

Vivir con amor




Vivir con amor

Ha de ser muy triste
hablar por hablar;
ha de ser muy triste
vivir por vivir…

Afortunados los que desde niños
eligen vivir en el amor;
afortunados los adultos
que eligen vivir en el amor;
afortunados los moribundos
que eligen irse en el amor…

El amor estuvo en mí
desde mi inocencia,
siguió a mi lado
junto a mis abuelos amorosos,
me criaron en pobreza con amor;
mas yo no miraba el amor…

Me fui a Mérida
a estudiar en la universidad;
pasaban los días,
y una buena tarde miré a una compañera,
la miré sin saber
que esa compañera de clases
era forma de amor,
ella me hablaba con amor,
ella me atendía con amor,
se alegraba tanto con mis excelentes notas,
en griego antiguo, en latín, en francés;
empecé a mirar en sus ojos el amor,
toda ella me manifestaba sus dones de amor,
cuando escuchábamos canciones,
cuando me grababa canciones,
cuando me entregaba sus secretos;
de eso hace varias décadas
y desde entonces
y hasta ahora cada instante
intento vivirlo con cada uno de mis sentidos,
intento vivirlo con amor;
busco comprender a cada persona,
cada circunstancia, cada cosa menor o superior.

Cada instante bajo luna o bajo sol
intento vivirlo con amor,
cada momento intento vivirlo con amor…

                                                                     Adelfo Morillo

martes, 4 de septiembre de 2018

Seguimos en la vida



Seguimos en la vida

Una persona habla,
alguien escucha;
alguna expresión permanece,
testigo es el tiempo;
aquella persona muere,
mas sigue en la vida,
aquel alguien que la escuchó,
cada vez la recuerda;
la recuerda cuando piensa,
la nombra, no la añora;
ese alguien que la escuchó,
acepta el río del tiempo,
el tiempo que nos trae,
el tiempo en que fluimos,
y en ese tiempo que nos alcanza,
en él nos vamos;
hemos muerto,
mas si alguien nos escuchó,
seguimos en la vida…

                                            Adelfo Morillo

lunes, 13 de agosto de 2018

XII Congreso de Cronistas e Historiadores de Venezuela

XII Congreso de Cronistas e Historiadores de Venezuela

Pregón por el Centro de valor histórico de la Villa de Todos los Santos





El que quiere, puede
                                                                     Adelfo Morillo






       Hay conceptos que contienen en sí principio y fin, Dios, conocimiento, Universo, infinito, eternidad, vida; y de ellos el más efímero en tiempo es la vida, y en forma particular la vida de cada ser vivo; y en oportunidad de esta ponencia vamos a interrelacionar circunstancias de tiempo y espacio en una diacronía de matices variopintos…
       Quizás era una mañana de recio sol y de gratas brisas, estábamos en el salón de clases de sexto grado, en el Grupo Escolar Ramón F. Feo, y fue en uno de los meses finales del año 1965, cuando  la maestra, Ermila Camacho, entre otras cosas, nos dijo El que quiere, puede… Ahora estamos aquí en esta actividad del XII Congreso de Cronistas e Historiadores de Venezuela, en la Villa de Todos los Santos, en que realzamos la significación de querencia por el Centro de valor histórico de la Villa de Todos los Santos de Calabozo…, con que se da acogida a la propuesta que hizo en el pasado Congreso la profesora Aminta Díaz…
       En julio de 1966 recibí la Boleta de Promoción de Sexto Grado, sentía inmensa alegría y a mi vez dura nostalgia, una parte de mí no quería dejar mi escuela primaria, en donde había vivido tan bonitos momentos. Desde tiempos atrás soñaba con vestir el uniforme de bachillerato del Liceo Humboldt, pantalón azul marino y camisa blanca, mangas cortas; mas qué triste decepción, ese año decretó el Presidente, Rafael Caldera, pantalón largo de kaki y camisa de kaki, mangas cortas, para  los varones en bachillerato; mis abuelos maternos, que me criaron, eran pobres, mi abuelo era obrero en el Ministerio de Obras Públicas, en el Centro Administrativo, y ganaba 12,50 bolívares diarios; mi abuela compró a uno de aquellos árabes maleteros Corte barato, baisano…, un pantalón de pacotilla muy barato; en la mañana siguiente, vestí mi uniforme con tal pantalón nuevo, todo fue bien, mas el lunes siguiente, cuando me puse el pantalón, lloré de pena…; mi abuela lo había lavado, y se encogió tanto que entonces era casi una bermuda…
       En esos años finales de los sesenta había bodegas y pulperías, se compraba de contado y fiado, los bodegueros y pulperos llevaban un cuaderno de clientes entre buenas pagas y malas pagas, y se disfrutaba de la ñapa; se llenaban álbumes con cromos; se leía suplementos, Tarzán, Superman, Tawa, El llanero solitario, Linterna verde, Flash, El hombre araña, Vidas ejemplares, Memín, El látigo negro, Santo, el enmascarado de plata…; se realizaba el circuito de carreras de bicicletas de paseo y de reparto, todavía vemos en bicicleta por estas calles a Alí Bilbao, una de aquellas glorias no pasadas…; hubo cinco salas de cine, Tropical, Teatro Lazo Martí, Cine Guárico, Adriático, Teatro Páez…; en uno de los primeros meses de 1968, en una mañana de recio sol y de bonancibles brisas, vino el Presidente, Raúl Leoni, a inaugurar el edificio del Liceo Humboldt y los silos de Adagro…; íbamos a pasear, a jugar y a recrearnos al parque La Aguada…; se hizo normal que los estudiantes liceístas desplegáramos la silla de extensión en cualquier espacio y a cualquier hora del día o de la noche; también era cotidiano que dejaran ante la puerta de cada casa la leche y el pan; y en las madrugadas de diciembre eran infaltables las misas de aguinaldo, con orejitas o arepitas dulces, el cafecito, los saltapericos, buscacanillas, traquitraquis, tumbarranchos;  y me alegraba tanto estar junto a las muchachas bonitas, compañeras de estudios, Niza, Reneé, Beatriz D., Beatriz T., y la hermosísima profesora de Psicología, Gloria Aguilar, que la recuerdo a la par de la melodía El amor es azul del compositor y músico Paul Mauriat; y el 14 de marzo de 1969 salimos, en desfile desde la avenida 23 de enero, frente al Liceo Humboldt, los estudiantes humboldtianos seguimos por la calle 5, Bolívar, hasta la esquina de la carrera 11, donde cruzamos, a la derecha para detenernos entre las calles 4 y 3, y ahí estuvimos de pie en la calle y en la plaza, frente al busto de Francisco Lazo Martí…; se cumplía ese día el centenario del natalicio de este villatodosantino, que en su vida de cuarenta años fue estudiante de medicina en el Colegio Federal de Primera Categoría, con  jerarquía de academia universitaria, orador, fundador y editor de periódicos, profesor de alemán, y sobremanera poeta en Crepusculares y en Silva Criolla…; y el orador de orden, de quien ahora no recuerdo el nombre, mas  sí guardo palabras de su discurso y de algunos versos recitados por él de Crepusculares…, hablaba de la antítesis de alegría y tristeza en los versos

                                           Cielo azul, verde pampa, claro río,
                                           que desde niño acostumbré a mirarlos
                                           tras el puro cristal del amor mío…

                                           La vieja catedral, la brava ortiga
                                           del muro abierto y de los techos rojos:
                                           el duro banco de la escuela amiga…
                                           ¿Cuándo a mirarlos volverán mis ojos?

                                           Es a fuerza de amor que el amor toca
                                           la más augusta cumbre de la vida…”  

       El momento de cuando fue concebido cada uno de nosotros, nadie lo sabe; mi mamá me dijo que nací el domingo 15 de marzo de 1952, en una casa en la carrera 5, que conduce al río, entre calles 5 y 4, y que fue a las once de la mañana, asistida por la comadrona María Castro de Mendoza; ahora hace de ese día sesenta y seis años con ñapa; y cuando comencé mis estudios de primaria, tenía ocho años, y recuerdo que era lunes, en una mañana de septiembre de 1960, y entrábamos a la escuela con el toque del timbre, formábamos, tomábamos distancia y cada día cantábamos el Himno Nacional, y cada día del mes de mayo cantábamos el Himno al árbol, y mientras duró la primaria, cuánto me alegraba mirar a las muchachas bonitas, Marisela, Reneé, blanquitas las dos, y la maestra de cuarto grado, la bellísima Alina Parra, y en uno de esos años apareció el Trío Venezuela con aquella canción Magia blanca, y yo cantaba la letra

                                            Magia blanca, tú tienes,
                                            me has hechizado a mí
                                            con tu mirada coqueta,
                                            con tu manera de andar…
                                             
        Un lunes de septiembre de 1965, en una mañana de recio sol y de agradables brisas, comenzamos sexto grado en el Grupo Escolar Ramón Francisco Feo, la maestra nos dijo Mi nombre es Ermila Camacho…; y así comenzamos clases; recuerdo que la brisa se colaba desde más allá de la sabana abierta, frente al Aeropuerto de la Villa de Todos los Santos; también me acuerdo, que la maestra asignó a algunos varones, para que pintáramos el salón ; y la maestra nos dictaba sin ningún libro en las manos, y nos conversaba, y en una de esas mañanas la enteramos de la precaria situación económica de la mayor parte de nuestros padres, y hasta ahora no he olvidado, cuando dijo El que quiere, puede… Hasta ese día me angustiaba la idea de que yo no pudiera seguir estudiando, por la dificultad económica de mis abuelos, mas escuché esa idea firme de la maestra, y a partir de ese momento tomé tal idea como escudo, para hacerle frente a cada situación difícil, que se me presentare en la vida… Y en el pasar del tiempo me gradué de Bachiller en las Bodas de Plata del Liceo Humboldt, en julio de 1971; en ese año aprobé exámenes de ingreso en la Escuela Militar en Caracas, mas la milicia no es para mí; en abril de 1972 me fui a Mérida, y en la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades, de la Universidad de Los Andes, estudié francés, italiano, inglés, alemán, y en 1978 obtuve el título de Licenciado en Letras, en la Mención de Literaturas Clásicas, Griego Antiguo y Latín. En 1977 comencé todavía de estudiante a impartir clases de Francés y Latín en dos Colegios privados, y luego de Castellano y Literatura; en 1981 concursé en la Escuela de Letras, de la Universidad de Los Andes, y gané el concurso a Tiempo Completo, en las Cátedras de Latín I y II; en el año 1984 me publicaron en la Imprenta de la Gobernación de Mérida el libro Apuntes castellanos y en el año 1987 en la misma Imprenta me publicaron Anotaciones castellanas; y allá en Mérida, una mañana escuché del poeta de estas llanuras sus heptasílabos Es tiempo de que vuelvas… / Es tiempo de que tornes… Y decidí volver a mi Villa de Todos los Santos, en enero de 1988; de inmediato a comienzos de dicho año hice gestiones ante el profesor Ildemaro Camaripano, en ese entonces Presidente de la Asamblea Legislativa del Estado Guárico, él me hizo hablar con la Jefa de Zona del Estado Guárico. Ilsia Pino, y ella me asignó 37 horas de Castellano y Literatura, para que las impartiera en el Liceo Joaquín Crespo, Rafael Loreto Loreto y en la Escuela Técnica de Agricultura Don Ricardo Montilla, en la Villa de Todos los Santos; asimismo dictaba clases de Castellano y Literatura en el Colegio Coromoto, y en el Instituto de Tecnología de los Llanos, donde gané concurso para la Cátedra en horario nocturno de Lenguaje y comunicación; desempeñé tales labores hasta noviembre de 1993, porque concursé en la Universidad Rómulo Gallegos, y gané el concurso a Dedicación Exclusiva, para dictar la Cátedra de Lengua castellana, en el Área de Ciencias de la Educación, con sede en la Villa de Todos los Santos; en el año 1999 el Rector Federico Brito Figueroa me designó Decano del Área de Ciencias de la Educación; en el 2001 fui de ponente invitado a la Universidad de las Américas en México; en el año 2007 escribí el libro Lengua Castellana, que publiqué y edité en la Editorial Miranda, en Villa de Cura; y en la plaza Páez realicé el bautizo del ejemplar, en horas de la mañana, y hubo insignes personalidades, el Alcalde Teófilo Rodríguez, el Presidente del Ateneo de Calabozo, Rubén Páez, el profesor Luis Camaripano, los profesores José Aquino, Jairo Rivero, ahijados de promoción de la Universidad Rómulo Gallegos, mi esposa, María Ríos, mis hijos Fabio, Jairo y Cristina, familiares y amigos, la maestra María Dolores Lolita de Porcarelli y mi maestra de sexto grado, Ermila Camacho, a quien invité en condición de madrina del libro… En noviembre del 2013 me jubiló la Universidad Rómulo Gallegos, mas desde hacía algún tiempo atrás, algunos me preguntaban ¿Qué vas a hacer, cuándo te jubiles..? Yo no respondía, solo sabía que me iba dedicar a escribir más, y así sucedió, en diciembre del 2012 creé calabozotierradedios.blogspot.com, y comencé a escribir y a publicar, y así continúo, produzco y publico por mi blog, y sigo poco a poco y con pausas…  
       Este periplo, que cuento desde 1960 hasta el presente, responde a mi forma de rendir buena memoria a mi maestra, Ermila Camacho, porque gracias a esa expresión El que quiere, puede…, que a ella escuché en esa mañana de 1965, después de superar tantas dificultades y contrariedades, he sabido salir adelante por cada uno de tales logros… De Ermila Camacho pudiera decir tantas cosas honorables, y se pudiera pensar que son anécdotas, mas no son tales, cada actitud, cada palabra, cada acción de Ermila Camacho eran su forma de ser cotidiana, en cualquier espacio y en cualquier momento; quisiera ser buen poeta y acompañado de lira o de guitarra, pudiera entonar una canción, que fluya buenos pensamientos y bonitos sentimientos no solo por este momento, sino por cada instante oportuno para honrar la memoria de Ermila Camacho, en su andar por la vida, mas que me sepa comprender cada buen poeta, porque ahora escribo y leo esta mi osadía, estas líneas, estos versos, esta poesía Mi maestra, Ermila Camacho, que nos sigue diciendo El que quiere, puede…   

                                              La voz clara
                                              de mi maestra ilumina;
                                              en mis andanzas de vida
                                              te sigo escuchando, Ermila…

                                              Sigo mis exámenes de vida,
                                              como si fuera aquel muchacho
                                              vestido de penurias
                                              y sobre todo de sueños,
                                              eterna Ermila Camacho…

                                              He aprendido a andar
                                              por la sombra y cantando bajito;
                                              ando ecos de ternura
                                              para no despertar los sueños… 

                                              Ahora andas ese infinito sueño,
                                              ese que no sabemos,
                                              cuando nos llega;
                                              mas confío
                                              que en tanta otra gente
                                              hayas sembrado sueños,
                                              como el que me ilumina,
                                              maestra Ermila…

                                              He aprendido a andar
                                              por la sombra y cantando bajito;
                                              ando ecos de ternura
                                              para no despertar los sueños…
                                                     

La sencillez hablada y escrita 1

La sencillez hablada y escrita                             1


       Los hechos de lengua si los expresamos lo más sencillo posible, seguramente así pueden ser comprendidos por mayor número de personas; y tal sencillez la vamos a intentar por este medio escrito, y para ello vamos a procurar presentar el habla cotidiana coloquial, con intención hacia el habla formal; veamos estos reflejos

A, a, usada como preposición en conversaciones y en la escritura: A ver: Vamos a ver cómo va esto; vamos a ver cómo sigue el paciente; vamos a ver, si ya está la comida; vamos a ver a mi hermana…
A partir: A partir de ahora sonreímos; a partir de ahora pintamos; a partir de ahora comienza el juego; a partir de ahora cantamos…
A través: A través de la ventana; a través del campo; a través de la membrana permeable; a través del tiempo; a través del mar…
A pesar: A pesar de las dificultades salimos adelante; a pesar de ti supimos sobreponernos; a pesar de las lluvias cosechamos…
A duras penas: A duras penas llegamos; a duras penas dimos con la casa; a duras penas acertamos; a duras penas te encontramos…
A ser: ¿Qué vas a ser más adelante? No sé que va a ser de mí; voy a ser una buena persona…
Hacer, verbo en infinitivo: Voy a hacer la comida; ¿qué vas a hacer más tarde; ahora es cuanto falta por hacer
A buen entendedor; a mi vez; a mi vera; a mi izquierda, a tu derecha; a pie; a mano, a máquina; a diez metros; a corta distancia; a la una; a un día de aquí; a mí lo dijo o lo dijo a ti…
Ah, interjección: Ah, cómo nos gusta; ah, ya vino mi amiga; ah, qué linda quedó la casa; ah, casi me olvidaba; ah, qué bien…
Ha, forma del verbo haber: Ha dicho bien; ha venido para quedarse; ha hecho bastante por mejorar; ha entonado una hermosa canción… 

Adelfo Morillo