jueves, 8 de febrero de 2018

Autobiografía de José Antonio Páez 2


Autobiografía de José Antonio Páez                2

       Tenía ya ocho años, cuando ella (María Violante Herrera) me mandó a la escuela de la señora Gregoria Díaz, en el pueblo de Guama… Por lo general en Venezuela no había escuelas bajo el gobierno de España, sino en las poblaciones principales, porque siempre se tuvo interés en que la ilustración no se difundiera en las colonias… Mi cuñado Bernardo Fernández me sacó de la escuela para llevarme a su tienda de mercería o bodega, en donde me enseñó a detallar víveres, ocupando las horas de la mañana en sembrar cacao…


Ibidem, pàgs. 1, 2, con ortografía actualizada por Adelfo Morillo

Autobiografía de José Antonio Páez 1



Autobiografía de José Antonio Páez               1

       El 18 de junio de 1790 nací en una modesta casita, a orillas del riachuelo Curpa, cerca del pueblo de Acarigua, cantón de Araure, provincia de Barinas, Venezuela. En la iglesia parroquial de aquel pueblo recibí las aguas del bautismo. Juan Victorio Páez y María Violante herrera fueron mis padres, habiéndome tocado ser el penúltimo de seis hijos y el solo que sobrevive de los ocho hermanos que éramos...

       Este es texto, con ortografía actualizada por Adelfo Morillo, transcrito del Volumen I, Capítulo I, pág. 1 de la Autobiografía del General José Antonio Páez, fechado en Nueva York, abril 19 de 1867; editado por la Editorial Bedout, S. A., Medellín, Colombia (1973), que hace reproducción facsimilar de la edición original existente en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América, Washington, D. C. 

viernes, 1 de diciembre de 2017

Cada bonito momento por ti

Cada bonito momento por ti

Me sabe a melcocha
cada uno de tus besos,
no te olvido
porque te quiero.

Me gusta el caminito de tus cabellos
cuando se desgrana en tu caminar,
te extraño tanto, tanto,
eres todo mi encanto.

Me sabe a caña dulce
la tibieza de tus labios,
son tan esquivos
pero no te olvido.

Me gusta cuando me miras,
eres mi alegría, mi todo,
te amo y te adoro,
eres todo mi tesoro.

Me sabe a cundeamor
cada una de tus caricias,
me saben a brisa matinal,
me gustas cual arrebol.

Me gusta cuando me nombras,
mi nombre se agiganta,
no dejes de nombrarme
porque se me va la vida.

Cada cosa junto a ti
me alegra tanto, tanto,
me gustas porque sí,
te amo porque sí.

Nunca te aparto de mí,
porque siempre te pienso,
porque siempre te siento,
nunca te alejo de mí.

El alba canta,
la tarde canta,
la noche canta,
mi amor por ti se agiganta.
                                            Adelfo Morillo




En bicicleta o en moto Eduardo Vegas in memoriam

En bicicleta o en moto
                                              Eduardo Vegas in memoriam

        Desde la calle ciega de la Misión de los Ángeles, carrera 8 con calle 2, cuánto tiempo te vimos salir, te vieron pasar, Eduardo Vegas, en bicicleta acompañado de Candelaría, con lluvia o con sol, con sol o luna; bregabas para mantener a tu familia, cada día rumbo al trabajo diario, hacia el este o al norte, hacia el oeste o al sur; sano o con quebranto, sano o con malestar, pero siempre ibas tras el trabajo diario con que sustentabas tu hogar, ¿qué pensabas, qué sentías?, solo tú lo sabías, no sabemos, si a Candelaria de eso le hablabas.
       Madrugada de un martes 28 de noviembre fue cuando te fuiste con cantar de gallos, lo supo el cristofué, el arrendajo y la paraulata, lo saben las plantas y las flores del jardín, también lo saben la rosa de Madagascar, las rosas y el jazmín. Se fue tu presencia, pero quedas en los bonitos recuerdos, que así lo sienta tu familia, y que lo sepa la gente a la que tanto serviste; te has ido, pero sigues presente en las buenas memorias; por ti canto por el trabajo honrado que hiciste para tanta gente, ahora canto para que nunca se sienta tu ausencia, Eduardo Vegas, siempre presente, no te vas en bicicleta ni en moto, ahora andas una faena con liviandad de alma…
                                                                       Adelfo Morillo

Cuando pienso en ti


 Cuando pienso en ti

Siempre cuando pienso en ti,
amo más la vida que llevo;
dejo a un lado la tristeza
y camino con andar sincero;
me gusta buscar la belleza
en la brisa que pasa
o en las rosas de mar;
y como sabemos, el tiempo pasa
y por eso mi cantar
es por los de más allá
y también por los de casa.

Siempre marco mi ruta
con intenciones por la  buena vida
y mientras haya aliento en mi alma,
seguiré creyendo en el amor;
sigo y marco mi ruta,
y sé que la belleza no olvida;
después de los pesares llega la calma,
así lo canta la vieja canción,
por eso marco mi ruta
con alegría y con fe
y también por eso escucho
el canto del viento y del cristofué.


                                                      Adelfo Morillo

Canta, corazón

Canta, corazón

Canta, corazón, alegremente,
canta, corazón, amante en paz;
canta, corazón, dulcemente,
canta, corazón, caminante vas.

Canta, sabes cómo quiero;
mi amor de llano adentro
canta lluvia menuda en el palmar;
canta, sabes cómo sueño
con ríos, caños y esteros.

Canta con razón y sin razón,
canta siempre sin desespero;
canta, corazón, con ilusión
mis cuitas y mis sueños.

Cómo alumbran mis ojos,
cuando te miro junto a mí,
se agranda mi ilusión;
cómo alumbran mis ojos,
cuando estás cerca de mí,
se alegra mi canción.

Canta, corazón mi existir,
canta, corazón, mi labor, mi solaz;
canta, corazón, mi vivir,
canta, corazón, no mires atrás.
Canta, corazón, no te apartes de mí,
sabes cuánto quiero tu suave andar;
canta, corazón, la alegría de vivir,
de cuando se ama servir y dar.

                                                 Adelfo Morillo