domingo, 28 de mayo de 2017

Protagonistas anónimos, las gentes más insignes de cada época




Protagonistas anónimos, las gentes más insignes de cada época

       Bernard Mannes Baruch, economista, industrial estadounidense (Camden 1870, New York 1965), hizo una inmensa riqueza y la dedicó en su mayor parte en educación y en obras filantrópicas; escribió y publicó Preventing Inflation (1942), A Philosophy for our Time (1954), y My Own Story (1957).
       En esta Semana Santa me fui a San Cristóbal, Táchira, Venezuela, a pasar esos días con algunos de mis hijos de mi primer matrimonio; como hago últimamente, llego a casa de mi hijo Adelfo Antonio, y siempre él me sorprende con algún buen libro, en esta oportunidad fue con El Libro de los Valores y de los Antivalores…, escrito por  el venezolano Armando José Sequera, comunicador social; y tal libro es ilustrado por el venezolano Oswaldo Rosales, Licenciado en Artes Plásticas, mención Escultura, egresado de la Escuela Armando Reverón; este ejemplar fue publicado por Editorial San Pablo (2005), Caracas, y de él entresaco la lectura con el título La persona más insigne de la época…; en la página 97 podemos leer

       Cuando el político estadounidense Bernard Mannes Baruch cumplió 94 años de edad, en agosto de 1964, uno de los periodistas, que lo entrevistaron, le preguntó quién era, en su opinión, la persona más insigne de la época.
       Baruch sonrió y dijo con su honestidad característica:
       -Es el hombre que cumple su tarea día tras día. Es la madre que se levanta cada mañana para servir el desayuno a sus hijos, asearlos y enviarlos a la escuela. Es el individuo que conserva limpias las calles. Es el soldado desconocido y son, en fin, millones de personas.

       En este día yo levanto mi voz para cantar a la gente trabajadora y que en su inmensa mayoría cumple sus obligaciones en el anonimato; son los hombres y mujeres obreros y obreras en las múltiples labores de nuestra geografía nacional; empleados y empleadas en sinnúmero de oficios en el país; profesionales hombres y mujeres en los distintos espacios rurales y citadinos de la nación; civiles y militares; niños, adolescentes, jóvenes y adultos que asisten de estudiantes a la escuela en sus diferentes niveles y modalidades; y sobre todo canto a todas esas gentes que cumplen cabalmente con sus obligaciones, es con estas gentes, protagonistas anónimos, con que podemos construir un mejor país, en que estemos por encima de cualquier diferencia, donde prevalezcan solo las cosas que nos unen, y en este caso debe unirnos nuestra esencia de llaneridad, de guariqueñidad, de villatodosantinos que venimos de esta llanura amplia y abierta, para proyectarnos amplios y abiertos a marcar Caminos y horizontes de grandeza en amor intelectual y espiritual…

                                                                                               Adelfo Morillo    

Flor y canto




Flor y canto

Amigos, flor y canto
por la paz entre nosotros,
por el buen trabajo en los campos;
poesía y canto
por el buen estudio
de mayores y muchachos;
verso y canto
por el respeto entre nosotros
en la ciudad y en el campo;
letra y canto
por la disciplina con entusiasmo
en horarios justos y humanos;
palabra oral y escrita,
palabra y canto
por las buenas cosas
que florecen cual las rosas;
flor y canto
por los niños en su amanecer,
por las mujeres en su florecer,
por los hombres que saben querer;
flor y canto
porque sea cotidiano
encontrarse como buenos hermanos;
flor y canto
por la buena historia
que nos viene de los mayores,
que hoy es presente
y se va tejiendo en futuro;
poesía y memoria
por los iletrados
que nos abren buenas brechas
con sus tareas hechas
de experiencias y amores;
flor y canto
por los letrados
que ofrecen buenas luces
de sus estudios anteriores
y de sus búsquedas presentes;
amigos, flor y canto
por los que se fueron
y por los que hoy estamos presentes;
flor y canto
por cada uno de nosotros,
los llaneros y los que no lo son,
los sentimos con amor
y que ellos nos sientan con amor;
amigos, flor y canto
por esta nación
que nos trajo con su querencia,
cantemos y cantemos
por los que saben y por la inocencia;
amigos, flor y canto
es para todos
una casa de puertas abiertas.

                                     Adelfo Morillo

Amor, amor




Amor, amor

El amor no tiene comparación,
el amor solo se da,
a manos llenas se da,
no tiene simulación.

El amor no quema,
el amor no se va,
a todos se da por igual,
no tiene separación.

Amor, amor,
te digo con ilusión,
amor de amores,
cristalino cual las flores.

Amor, amor,
se, se da,
no se va, no se va,
llega y ahí se está.

El amor no se compara,
el amor no desampara,
se mantiene siempre presente,
es siempre sí sin frenesí.

El amor no toca a la puerta,
llega en silencio
y se nos aloja
en llama siempre abierta.

El amor no oprime,
el amor libera,
un corazón oprimido
solo se libera en amor.

Amor, amor,
te canto con ilusión,
te hago himno
de todos en la nación.

Amor, amor,
te vuelves flor,
flor y canto con fervor;
amor, amor,
flor y canto de candor,
amor, amor.

                            Adelfo Morillo

Una sola sonrisa




Una sola sonrisa

Una sola sonrisa de paz
para nuestro país,
solo palabras de verdad
para nuestra nación,
donde nacemos para servir,
para servir en bien,
para servir, mi bien;
esta nuestra nación
donde nacimos
y que tanto queremos
y que tanto amamos,
esta querida nación
para el trabajo creador,
para el trabajo en unión,
en unión de buena voluntad,
de jóvenes, mujeres y hombres
sin hacer distinción;
esta amada nación
que necesita cada querencia
de jóvenes, mujeres y hombres,
de cada paisano por igual
y cantemos y cantemos
por la buena labor
de cada uno y de todos por igual.
Una sola sonrisa de pan
para nuestro país,
para nuestra nación,
trabajemos y cantemos,
construyamos y cantemos,
paisanos por igual,
vivamos con certeza real,
sigamos la senda de paz,
hablemos palabras de unión,
trabajemos y cantemos,
construyamos y cantemos,
paisanos por igual;
una sola sonrisa de pan,
para nuestro país,
para nuestra nación;
una sola sonrisa de pan,
una sola sonrisa de paz.

                                  Adelfo Morillo