domingo, 28 de mayo de 2017

Cuando hay gusto




Cuando hay gusto

Cuando hay gusto,
las palabras están de más,
cuando hay gusto,
todo es tan bonito,
miramos mejor a los demás,
caminamos y sonreímos,
hacemos bromas y cantamos;
cuando hay gusto,
el tiempo tan rápido se nos va,
las horas parecen minutos
y tan rápido se nos van;
cuando hay gusto
andamos de aquí para allá,
sentimos que podemos volar,
el tiempo se nos va
en soñar y soñar;
cuando hay gusto,
somos dueños del mundo,
nos hacemos vagabundos,
sin hacer mal a los demás,
somos vagabundos por amar,
por sonreír y soñar;
qué bien es vivir con gusto,
para hablar y sembrar,
para mirar y cosechar,
para sentir, pensar y soñar.

Cuando hay gusto,
tantas cosas están de más,
no hace falta hablar,
comprendemos
lo que dicen los ojos,
tantas cosas entendemos,
no hace falta hablar;
cuando hay gusto,
buscamos hacer más,
más cosas bonitas
que favorezcan a los demás;
cuando hay gusto
podemos atender a la humanidad.

                                           Adelfo Morillo

Cuestiones de amores




Cuestiones de amores

En cuestiones de amores
no hay razones ni sinrazones,
en custiones de desamores
no hay razones ni sinrazones,
se ama y ya
o se desama y ya;
qué bien nos sentimos,
cuando estamos a gusto,
qué desubicados nos sentimos,
cuando estamos a disgusto.

Soy lector más que escritor,
soy lector de lo que escucho,
soy lector de lo que miro,
y con frecuencia escribo;
soy lector porque me gusta,
soy escritor porque me gusta;
soy lector de lo que siento,
soy lector de lo que pienso.

En cuestiones de amores
o en cuestiones de desamores
solo hay flores o desazones;
flores que adornan la vida,
desazones que agrian la vida;
en cuestiones de amores
nadie sabe nada,
en cuestiones de desamores
tantos saben bastante;
mas lo que abunda es el amor,
el amor que nunca toca fondo
y siempre tiene más para dar;
mas el desamor
a cada momento se queda sin nada,
toca la tristeza y la soledad;
y el amor
cada vez se acrecienta más,
es cada día nuestro pan,
amor, pan dulce,
aun en migajas,
amor, pan salado,
aun en rodajas;
leo, escribo y canto el amor,
el amor que viene y va,
el amor que no nos deja atrás,
el amor con florecencia de verdad.

                                          Adelfo Morillo

Entre cielo y mar




Entre cielo y mar

No sé cuántas ausencias,
alguna vez nos alcanza
otra ausencia,
la ausencia de un amigo
o de una amiga;
en algún momento
se sumará mi ausencia
y quizás algún amigo
o alguna amiga
me mantenga en la memoria;
algo sabrá de mi historia,
de mi historia sin alardes,
de mi historia menuda;
sabrá que anduve
bajo placidez de sombras,
de frescas sombras de plantas;
y ese tiempo de mi ausencia
confío que sea de firme aurora,
una de esas que sonríen y florecen
sueños y cantos de belleza,
flores y cantos de alegrías,
flores y cantos de amores;
y ese tiempo de mi ausencia
que sea de ternuras,
la de un niño que abraza,
la de un padre o madre
que abraza;
una ternura de perfumes,
una ternura de jazmín,
como la primigenia ternura del Edén.

No sé cuántas ausencias,
la de un maestro amigo,
la de una maestra amiga;
no sé cuántas ausencias,
la de mi abuela materna,
la de mi abuelo materno,
que para mí
fueron mamá y papá;
cuántas ausencias más,
no sé cuántas más;
ya es un caudal de ausencias,
no sé cuántas más,
ya andan entre cielo y mar.

Adelfo Morillo

Versos para cantar



Versos para cantar

Los versos son para cantar
las cosas que vienen y van,
como el oleaje de la mar,
como los suspiros de amor;
hay versos que salvan
como besos de amor;
hay versos que cantan
penas y tristezas,
como también hay versos
que cantan flores y alegrías;
me gusta cantar ojos enamorados,
perfumes de lindo caminar;
me gusta cantar de los enamorados
las cuitas de su pesar,
pero más me gusta cantar
sus sueños de ilusiones;
con versos hago canciones
que alegran mis instantes;
con letras hago hago versos
que me distraen los pesares
y cuando la música empieza,
busco con quien bailar,
porque es tan bonito
vivir un carnaval.

Los versos son para cantar
las cosas feas que pasan
y mejor si son para cantar
las cosas lindas que no pasan,
se quedan en nuestra memoria,
como un momento de caricias
en cristalinos ojos enamorados,
como perfumes de jazmín
que nos llegan con la brisa;
saben tan sabrosos los versos,
cuando son para cantar y bailar,
son tan perdurables los versos,
cuando son para enamorar,
ese amor que nos da vida,
ese amor amante
que nunca se agota,
que nunca se pierde,
como tampoco se pierde
cada gota que llega al mar,
los versos son para cantar.

                                         Adelfo Morillo