viernes, 14 de octubre de 2016

María Carmen


María Carmen

No te permites lamentarte,
te he visto verter lágrimas de alegría,
majestuosa te diste a mis días y noches,
tantas veces guardabas silencio,
con mirada sibilina,
que me llevaba a hacerme tantas preguntas.
Ese día casi no podíamos separarnos,
y también aquella noche casi detuvimos el tiempo.
Convives con niños,
floreces con ellos,
ese es tu universo infinito.
Eres pequeña de firme carácter,
y sin dudas toda tú, mujer.
Venga el alba
y luego la luna,
vertamos lágrimas de alegría,
bailemos la ronda de las flores,
en tu Jardín de Francisco de Asís,
donde Dios nos guiña complicidades de amor.

                                                                     Adelfo Morillo


Entre sortilegios


Entre sortilegios

Cada espejo encierra un sortilegio,
en un espejo se hundió Narciso,
ahora es una flor sobrenando las aguas.

La belleza física de hombre o mujer
también encierra un sortilegio,
Dorian Gray se hundió en su retrato.

Cada momento puede crear un laberinto
de impredecible sortilegio,
un instante feliz puede ser inicio de insania.

He aprendido a indagar en los mitos,
Helena de Esparta,
huye a Troya, no fue un rapto
y no fue un mito.

Me gusta mirarme en el espejo de los sueños,
cuando despierto, trato de descifrar cada visión,
cada vez creo entender, mas evado tales falacias.
                                                 

                                                                    Adelfo Morillo 

Mérida, 1974


Mérida, 1974

Fueron tantos días de sueños cristalinos,
anduvimos juntos,
tú llenabas el vacío de mi vida,
nos mantuvimos tan cerca,
respirábamos el mismo aliento,
cómo llenabas el vacío de mi vida,
estuvimos tan cerca, tantas veces,
yo te cantaba Amor en tus tus ojos,
escuchabámos Armonía, Poesía, Torneró
y Aquí, allá y en todas partes,
estuvimos juntos y tan cerca tantas veces…

                                                                      Adelfo Morillo


Noviembre, 1997


Noviembre, 1997

Mientras viva,
sí hablaré de mi amor,
hablaré de tus cabellos, de tus labios, de tus ojos,
y tu mirada la mantengo en mi más tierno sentir,
tu cantarina voz la escucho en mi pensar,
esos días de noviembte los sueño despierto,
tales días con sus noches los tejo en estas líneas,
y así discurro cada momento
en mis vivos sentidos.
                                                      Adelfo Morillo


Villatodosantinos


Villatodosantinos

Los villatodosantinos debemos ocuparnos más de la lengua,
no descuidemos las voces aborígenes,
piaroas, kariñas, yaruras, guajiras, motilonas;
tampoco apartemos las voces africanas;
sí debemos desterrar las groserías,
increíble, para comunicarnos nunca hacen falta.

Los griegos hacían de su lengua paradigma,
nombraban bárbaros a los hablantes de otra lengua
distinta a la griega,
en la palabra bárbaro connotaban balbuceo,
esas gentes que no hablaban griego, balbuceaban.

La lengua castellana no supera a ninguna otra,
cada lengua es singular,
solo cada quien debe amar su lengua.

En castellano conversamois con Dios,
César Vallejo también a Él escribió,
y con fe rogó que lo dejara morir en París,
un domingo y con lluvia,
y así sucedió.

                                                       Adelfo Morillo

Gisela


Gisela

Cuando te fuiste,
quizás ni te diste cuenta,
quizás se dio cuenta la garza sobre la palma,
o el arrozal cuando lo peinas con brisa de mano amiga.

Recuerdo tu figura de celaje,
andabas siempre en formas cosméticas,
entre barriales y lluvias,
nunca dejabas la compostura.

El oro de tus cabelos lo canta el turpial,
el carmín de tus mejillas palpita en las rosas
y tus más íntimos secretos
los guarda en silencio, silente Rubén.

Te fuiste,
no sé cuánta gente se ha dado cuenta,
sin embargo sigues en aguas del cauce
y en húmedas sonrisas de mariposas.

                                                               Adelfo Morillo