jueves, 16 de julio de 2015

Cantemos querencias

Cantemos querencias


        Hasta ahora
        solo había caído lloviznas.
        Ayer, quince de julio,
        cayó el primer buen aguacerito.
        La represa sigue en muy bajo nivel de agua,
        qué calamidad…
        La represa clama por mantenimiento;
        qué suerte la de este pueblo,
        Villa de Todos los Santos de Calabozo;
        por qué los calaboceños
        somos tan poco querendones con nuestro pueblo,
        no tenemos un sitio para deportes,
        miramos a diario obras inconclusas,
        no cuidamos nada,
        las casas coloniales se desmoronan,
        y cómo callamos los calaboceños,
        pero qué bueno somos para malponer,
        para malchismear;
        cantemos porque niños y jóvenes calaboceños
        sean querendones con su pueblo,
        sean cuidadosos,
        que no callen,
        que bienpongan a la gente,
        y bienchismeen.
        La sequía se da en la naturaleza,
        mas que no haya sequía en nuestros corazones;
        todos nos equivocamos,
        mas realcemos la bondad de cada quien,
        que en nuestros corazones haya amor,
        para mirar la bondad de cada quien…
                                                                     Adelfo Morillo

        

miércoles, 15 de julio de 2015

Cuando canta un gallo

  
Cuando canta un gallo


        Cada día,
        cómo me gusta,
        me estoy en el patio.
        Riego las plantas,
        siembro, desyerbo, trasplanto, cosecho;
        miro los yagrumos y los chaparros,
        me alegro entre verdores,
        tomo un limón,
        me lo llevo a la nariz,
        cómo me lleno de su olor,
        a veces me bebo su sabor,
        me salva el toronjil o el malojillo,
        me cura el cadillo, el noni y la moringa;
        ahí me quedo en el patio,
        camino o me siento,
        me llegan soplos de brisa fresca,
        miro las casas vecinas,
        imploro por lluvias benignas,
        vienen y pasan los pájaros,
        azulejos, torcazas, turpiales, cucaracheros,
        vienen los pájaros, se posan y cantan,
        cómo cantan,
        regalan su concierto
        desde tan lejos en el tiempo,
        y escucho,
        algún gallo canta y canta,
        me recuerda a mi papá,
        de cuando él trabajaba en San Fernando de Apure,
        y luego en la Villa de Todos los Santos de Calabozo,
        yo andaba con él,
        yo caminaba con él,
        yo lo ayudaba,
        arrancaba clavos de horcones viejos,
        de viejas ventanas y de portones viejos,
        con el martillo arrancaba los clavos,
        salían torcidos,
        y con el martillo enderezaba esos viejos clavos;
        cuando canta un gallo,
        todo eso recuerdo,
        y más que nada a mi papá,
        él nunca trabajaba molesto,
        siempre trabajaba contento,
        sobre todo cuando hacía trabajos de ribera,
        hacía canoas,
        hacía curvas a los bongos,
        con el escoplo taponaba con estopa
        las junturas de las tablas de chalanas,
        hervía la brea,
        con una brocha de mecate calafateaba,
        sobre la estopa entre las junturas,
        él trabajaba contento,
        cuando curaba tabaco agua abajo del Apure
        en La Bendición,
        hervía hojas de tabaco,
        en un rollete de madera iba enrollando en crinejas el tabaco,
        mientras iba bañando esas crinejas de tabaco
        con el yare de hojas de tabaco hervido,
        yo era su compañero,
        sigue vivo para mí, mi papá,
        así vive para mí,
        sobre todo, cada vez, 
        cuando canta un gallo

                                               Adelfo Morillo

martes, 14 de julio de 2015

Recuerdo, callo, y dejo al aire una sonrisa

Recuerdo, callo, y dejo al aire una sonrisa

        He sembrado tantas plantas en el patio,
        medicinales, frutales, ornamentales;
        ahora miro a mi hijo, Fabio,
        prepara la tierra en el patio,
        y pregunta
        ¿De quién me vendrá
        este gusto por sembrar?
        Mi mujer, María, responde
        De papá,
        mira, cómo ha sembrado todo el patio.
        Y yo recuerdo a mi papá,
        así le digo a mi abuelo materno,
        él y mi mamá, así le digo a mi abuela materna,
        ellos me criaron desde la primera semana,
        después de que mi mamá,
        Cecilia Filomena, me parió.
        Sí, recuerdo a mi papá, Tomás Morillo,
        cómo le gustaba sembrar,
        y hasta su último momento de conciencia,
        cómo hablaba con ilusión de tumbar una roza,
        para sembrarla de maíz y frijol.
        En edad ya no soy niño,
        mi hijo, en edad va dejando la niñez,
        miro a mi hijo,
        recuerdo a mi papá,
        conmigo siempre fue niño,
        hacía los trompos,
        bailaba los trompos,
        me enseñó a bailar los trompos,
        me enseñó a tomarlos en la mano,
        y cada vez, volvía a sus ganas,
        así fue hasta su último momento de conciencia,
        se fue con las ganas
        de volver a tumbar una roza,
        para sembrarla de maíz y frijol.
        Ahora mi hijo desgranó unas vainas de frijol,
        y prepara la tierra,
        y se pregunta
        ¿De dónde me vendrá
        este gusto por sembrar?
        Y yo, recuerdo sin nostalgia,
        callo, y dejo al aire una sonrisa…
                                                             Adelfo Morillo

        

lunes, 13 de julio de 2015

Cada aurora es un prólogo

Cada aurora es un prólogo

       Cada aurora es un prólogo a tantas cosas menudas o a cosas inmensas de asombro que van aconteciendo en nuestro permanente presente continuo…

       Jorge Luis Borges en el Prólogo, a su libro El Oro de los tigres, escribe en Buenos Aires, 1972

       De un hombre que ha cumplido setenta años que nos aconseja David poco podemos esperar, salvo el manejo consabido de unas destrezas… La parábola sucede a la confidencia, el verso libre o blanco al soneto. En el principio de los tiempos no habrá habido cosas poéticas o prosaicas. Todo sería un poco mágico. Thor no era el dios del trueno; era el trueno y el dios.
       Para un verdadero poeta, cada momento de la vida, cada hecho, debería ser poético, ya que profundamente lo es.
       Si me obligaran a declarar de dónde proceden mis versos, diría que del modernismo, esa gran libertad, que renovó las muchas literaturas cuyo instrumento común es el castellano… Creo, por lo demás, que debemos recalcar las afinidades de nuestro idioma, no sus regionalismos.
       Un idioma es una tradición, un modo de sentir la realidad…

       Seguramente una de las más oportunas destrezas es saber comprender el disímil mundo en que nos desenvolvemos en cada momento de nuestra vida cotidiana, y el mundo es cada una de las personas y circunstancias en la naturaleza.
       Desde el principio y hasta siempre lo poético o prosaico son nombres del infinito catálogo del idioma que usamos hombres y mujeres como una de las mejores formas de comunicar y de comunicarnos.
       La belleza es mágica o misteriosa, y se nos presenta en infinitas formas, en las cosas más nimias, pequeñas y sencillas, o en las cosas inmensas de asombro…
       Cada palabra que elegimos en castellano nos viene de una tradición de un poco más de mil años, cuando el castellano comienza a hacerse oral, y más tardíamente se estampa en escritura de glosas o especificaciones. Cada hablante en este mundo se vale de su lengua nacional, y en algún momento habla, y tantas veces sin saberlo, hechos poéticos, el nacimiento de un niño, el amor de pareja que perdura hasta el fin de la muerte física, las irrepetibles variaciones en los colores de la aurora o del ocaso, o la belleza diurna o nocturna de la luna.

                                                                                           Adelfo Morillo

sábado, 11 de julio de 2015

Camina y canta

Camina y canta


       El Papa Francisco
       nos clama
       Camina y canta…

       Caminemos sin estorbar,
       si nos estorban,
       tomamos atajos.
       Caminemos con alegría
       y demos gracias por cada cosa,
       por las grandes y las pequeñas cosas,
       por el milagro de la vida,
       por el misterio de la belleza,
       por el cosmos en su infinitud,
       por el cosmos de una gotita de agua
       suspensa en algún pétalo de flor
       o por la suma de tantas gotas
       que son ríos o mares.

       Cantemos con alegría
       y demos gracias por cada cosa,
       por las grandes y las pequeñas cosas,
       por los colores y por las rosas,
       por la continuidad del mundo en amor,
       por la salud del mundo en amor…

       El Papa Francisco
       nos clama
       Camina y canta…

                                    Adelfo Morillo

viernes, 10 de julio de 2015

Nuestra vida a pie o cómo estemos

Nuestra vida a pie o cómo estemos

       Si andamos la vida a pie y sin prisa, tendremos tiempo y ocasión para mirar las infinitas manifestaciones de la naturaleza que forman parte de nuestro entorno cotidiano… Si fijamos la mirada hacia arriba, y si hay nubes, podremos mirar sus diferentes formas, tamaños y tonalidades, y si nos regalamos alegría, podemos mirar en las nubes formas de animales, plantas, personas, cosas y hasta nos podemos dejar llevar por ilusiones y sueños…
       Si andamos caminando por las calles, al lado de las aceras crecen plantas menudas y algunas muestran la belleza de sus flores, en los jardines de las casas miramos distintas plantas en sus verdores y floraciones; y cada cosa puede mostrarnos su particular encanto, una vieja casa nos puede recordar travesuras de niños, como cuando tocábamos el timbre en la puerta, y salíamos en carrera para que no nos descubrieran, o si llueve, recordamos, cuando nos reuníamos los muchachos, y apostábamos lanzando sobre las corrientes de aguas que se deslizaban entre el asfalto de la calle y el borde de la acera, y la ganancia solo era gritos, risas y alegrías…
       Si andamos la vida a pie, nos damos cuenta de cómo circula mejor nuestra sangre, nos oxigenamos, y hablamos con las personas amigas, y hacemos nuevos conocidos, y todo eso es gratis, y nuestra gratitud es dar gratitud en palabras, actitudes, acciones y reacciones en cada lugar y en cada momento de nuestra vida a pie o cómo estemos…

                                                                                          Adelfo Morillo