viernes, 12 de junio de 2015

Jesús 1

Jesús                              1

      Según Mateo, alrededor de 70 después de Cristo

      Jesús empieza a predicar… Arrepiéntanse, el reino de los cielos está cerca… Iba Jesús por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón que llamó Pedro, y su hermano Andrés, que echaban la red al mar, eran pescadores, y les dijo… Síganme, los haré pescadores de hombres… Dejaron las redes y lo siguieron. Más adelante, Jesús vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, estaban en la barca con su padre Zebedeo, remendaban sus redes. Y los llamó, se apartaron de la barca y lo siguieron… Jesús recorría Galilea, enseñaba en las sinagogas, predicaba el evangelio, sanaba a los enfermos, lo seguía gente de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea, y del otro lado del Jordán… Jesús mira tal multitud, sube a un monte, se sienta, lo rodean sus primeros cuatro discípulos, y empieza a enseñarles
      Bienaventurados los pobres en espíritu, de ellos es el reino de los cielos…
      Bienaventurados los que lloran, ellos serán consolados…
      Bienaventurados los mansos, ellos heredarán la tierra…
      Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, ellos serán saciados…
      Bienaventurados los misericordiosos, ellos tendrán misericordia…
      Bienaventurados los de limpio corazón, ellos verán a Dios…
      Bienaventurados los que hacen la paz, ellos serán llamados hijos de Dios…
      Bienaventurados son cuando los insultan y persiguen, y digan con mentiras de ustedes todo mal por mi causa…
      Alégrense, su recompensa es grande en el cielo, también así persiguieron a los profetas…   



Verbo de amor y paz

Verbo de amor y paz

      El verbo de amor sufre
      desigualdad, injusticia, hambre, mentira
      y tantas miserias más…

      El verbo de amor busca
      igualdad, justicia, pan de cada día, verdad
      y tantas bondades más…

      El verbo de paz sueña
      que sea realidad
      aquello que busca el verbo de amor…

      El verbo de paz sueña
      porque la esencia de hombres y mujeres
      sea convivencia de amistad…

      Seamos luz ahora,
      seremos sombras en eternidad,
      nuestras palabras se perdieron en el silencio,
      fuimos fugaces como nubes,
      como lloviznas y mariposas…

      Somos nunca y lejos en el tiempo…
      Seamos ahora y cercanía
      en el comienzo del silencio…

      Escribo de una memoria el momento
      con luna menguante de día,
      como mensajera se acompañaba de una nube
      que en ese momento soñaba estrellas…
      Aun siento aromas de ese momento,
      escucho su música y sueño;
      pienso
      no es solo ese momento,
      es cada instante en ese mundo de bondades
      que busca el verbo de amor…

      Imagino
      un continuo presente de árboles entre manantiales,
      las plantas florecen
      y entre sus pétalos gotitas alumbran,
      alegran ese mundo de bondades
      que busca el verbo de amor…

      El verbo de amor y paz
      besa a la mujer,
      se posa sobre la rosa…

                                              Adelfo Morillo

jueves, 11 de junio de 2015

Coqueta Luna

Coqueta Luna

      A la coqueta Luna
      sobre todo con la noche
      la miro con ternura.
      No recuerdo
      cuándo la miré por vez primera;
      con certeza fue a orillas del Apure
      en alguna noche de mi infancia;
      porque recuerdo aquella noche,
      cuando a mi mamá pregunté
      ¿La luna refleja a una mujer que cose?
      Desde entonces me acompaña la Luna,
      cuando sueño,
      cuando escribo,
      cuando sigo el sentido del amor…

      Cuando miro la Luna
      quiero poseerla en sus formas,
      ahora, cuando estoy presente,
      el mañana de mi ida no lo sé…
      Sí sé que la Luna
      se mantendrá coqueta
      sobre todo con la noche.

      Mi papá me enseñó el juego  huidizo de la Luna,
      caminábamos alumbrados por la Luna
      y entonces me dijo
      Mira cómo la Luna se aleja
      mientras caminamos…
      Y cada vez cuando repito ese juego de la Luna,
      me trae memorias de mi papá;
      cómo recuerdo
      cuándo andábamos en la canoa,
      agua arriba, agua abajo por el Apure,
      tras las rozas, tras alguna cosa,
      bajo soles o lluvias
      y alguna vez alumbrados por la Luna.

      A la coqueta Luna
      sobre todo con la noche
      la miro con ternura.
      Hasta ahora sigo a la Luna,
      me acompaña
      cuando sueño,
      cuando escribo,
      cuando sigo el sentido del amor…

                                                              Adelfo Morillo

miércoles, 10 de junio de 2015

Porque las canciones del viento

Porque las canciones del viento

      Las canciones del viento
      viajan entre ternuras y dulzuras
      y entre fragancias de arroyuelos cristalinos,
      se parecen a las madres que aman
      y a las rondas que jugamos,
      si aún sentimos con corazón de niños…

      Las canciones del viento
      andan siempre viajeras,
      no sabemos de dónde vienen,
      no sabemos a dónde llegan,
      son fenómenos invisibles
      que forman oleajes sobre el pasto,
      y sobre el capimmelao
      forman impresiones de olas.

      Una mano se da a otra mano
      como palabra que salva;
      hay manos que no dan
      como palabra que mata.
      En este mundo tan duro
      solo el amor nos salva.
      El amor que florece en miradas
      o en palabras que salvan.
      El amor de cuando la familia se abraza,
      de cuando el padre ama al hijo,
      de cuando el hijo ama al padre;
      canciones del viento que viajan
      por las madres que aman.

      Las canciones del viento
      andan siempre viajeras
      como nubes en cielo abierto,
      no sabemos de dónde vienen,
      no sabemos a dónde llegan…

      En este mundo tan duro
      solo el amor nos salva.
      Porque las canciones del viento
      viajan entre ternuras y dulzuras
      y entre fragancias de riachuelos cristalinos,
      se parecen a las madres que aman,
      y a las rondas que jugamos,
      si aun sentimos con corazón de niños…

                                                                       Adelfo Morillo

Horas habladoras

Horas habladoras

      Este día de hoy
      trae horas ruidosas, musicales, habladoras,
      poco a poco se van
      al más quedo silencio…
      Oremos porque las horas habladoras
      traigan palabras de paz
      a cada rincón de mi patria.
      Cultivemos horas habladoras
      antes de que se oculten en el silencio…

      Se van las luces del día,
      llega la noche con su mundo de sombras,
      y  la noche en su medio ceguera sueña…
      Quizás sueña los mismos sueños de aves y árboles.
      Quizás se baña en las más ocultas aguas,
      la profunda noche,
      se baña en sombras…
      La noche es un mundo de sueños
      donde danzan cocuyos y distantes estrellas.
      Cada noche con su vuelo de hojas
      me lleva a hilvanar sueños…
      Cuántos secretos guarda la noche
      y poco a poco las horas se van
      al más quedo silencio…

      En horas de soledad
      me acompañan arañas en silencio,
      las miro de día,
      y pienso que como las horas
      también las arañas se van
      al más quedo silencio.

      Quizás la noche se baña en el manantial,
      en donde también llegan las horas,
      las horas ruidosas, musicales, habladoras,
      que poco a poco se van
      al más quedo silencio…

      En horas de soledad sueño, escribo,
      y en esas horas habladoras
      tejo sueños por la paz
      en cada rincón de mi patria…         

                                                      Adelfo Morillo

martes, 9 de junio de 2015

La poesía de amor


      La poesía de amor

      Recordamos el Edén,
      aquel primer día de Adán y de Eva,
      cómo andaban de aturdidos…
      Este río de mi pueblo
      me recuerda aquel otro río,
      el del Edén…

      En distintos sitios de este mundo
      hay gentes que sienten
      antiguas fragancias del Paraíso…

      En la lluvia
      recordamos un deseo de Zeus,
      y en este presente
      volvemos a este mundo-caos…

      Cantan unas aves,
      salta un pez,
      y seguimos en el círculo,
      interminable circunferencia
      de nacimientos, de muertes y de amores.

      Recordamos la caverna de Platón,
      y la de Altamira
      con su película de bisontes…

      La poesía es esencia de amor,
      en sufrires, en caricias y bondades…

      Estas aves que cantan
      me recuerdan aquellas aves del Paraíso…

      Los números no son fríos,
      son juegos y amores
      en El hombre que calculaba.

      El infierno es la maldad,
      el otro camino es el amor.
      Yo elegí la poesía esencia de amor,
      en angustias y pesares,
      en ternuras y bondades.

      Saboreo aguas de este río de mi pueblo,
      y miro a Adán y a Eva…

      Siento la poesía de amor,
      en la sonrisa de los niños,
      en la fe de los pobres…
      Busco el alma de las palabras…
                                                            Adelfo Morillo