domingo, 16 de noviembre de 2014

Sentido







Sentido

      Mi reino no es de este mundo…, nos dijo Jesucristo, sí, en su mundo reina el amor, que tiene sinnúmero de significados, mas cada uno de tantos significados  converge en actitudes, palabras, acciones y reacciones de bondad…
      Si en este momento nos detuviéramos a pensar, en que existe la posibilidad de que hoy mismo o mañana podemos morir, nos daríamos cuenta de que nada valió tanto esfuerzo con la idea de acumular dinero; si hiciéramos ese alto en nuestro camino, vamos a entender que tuvimos la vida, y si con ella tuvimos salud mental y física, entonces nos basta con vestirnos, con un hogar que nos dé calor y abrigo, con el pan de cada día, y esas cosas nos las debemos proporcionar con estudio y trabajo dignos en cada lugar y en cada momento…
      En esta mañana de domingo desde antes de levantarme estoy escuchando el trino de no sé cuántos pájaros, salí al patio de la casa y miré distintos colores de flores en las plantas, fijé un azahar a una estaca, podé sus cogollos, paleé parte de la arena en el garaje, desayunamos y me senté a escribir estas líneas, que desde ayer rondaban por mis sentidos…
      Quiero olvidar las malas heridas, busco ignorar las malas cicatrices, porque hay buenas heridas y buenas cicatrices, y están en algunas partes de nuestro cuerpo y persisten en nuestras memorias, tengo indelebles cicatrices de lindos momentos de mi infancia y de mi primera juventud, y en mi memoria atesoro heridas y cicatrices de amigos y amigas que se han ido y también de quienes todavía permanecen, y así estén distantes en espacio, para mí están tan cercanos como la brisa que me toca los sentidos…
      Sentido, del latín sentire; cada aptitud del alma que percibe cosas externas o internas, gracias al pensamiento, al sentimiento, al equilibrio y a la ecuanimidad, al tacto y al oído, al olfato y al gusto, a la visual y a la visión en presente con perfumes de futuro…



jueves, 13 de noviembre de 2014

Belleza



Belleza

      Cuántas situaciones nos recuerda el olor del café en el fuego, el olor del ajonjolí cociéndose en el fogón, la fragancia del jazmín bajo sol o bajo lluvia, el perfume tierno y delicado de las rosas, los olores juntos de las limaduras de lápices y de los residuos de las gomas de borrar en los salones primarios, y esa inconfundible fragancia de la mujer amada…
      Nuestro mundo lo construimos con preguntas, las respuestas nos pertenecen en lo individual, esas respuestas no cumplen con las expectativas de otras personas; me gustan los olores y los sabores, recuerdo olores de mi infancia, que quisiera volver a sentir, mas no me los he podido encontrar, y esos olores iban acompañados de particulares sabores, deben estar en algún lugar, sueño con dar con ese sitio y con ese momento, quizás sea un capricho o una fantasía de mis sentidos…
      Sé que cada instante es ahora, muy efímero, ya se fue al pasado, y se construye en futuro frente a mi nariz, de tal forma que decir que es presente continuo no recoge la esencia de la idea actual; bien, nuestro paso por la vida es tan efímero, como el viento, como el agua, llegan, tocan y siguen su marcha…
      Filósofos y poetas han esbozado la idea de lo fugaz de la vida, leí en unas líneas del libro poema Que broten 100 flores, escrito por el aedo chino Feng Ji Cai, una idea que creo, comprendí, así…, deseamos que nuestros más bellos sueños, se hagan realidad, mas nos tocan situaciones tan terribles y dolorosas en algunos momentos de nuestra vida, que deseáramos que tal realidad se vuelva un sueño…
      Las manifestaciones de belleza se nos regalan en cada instante en la vida y hasta en los sueños, y la más pequeña de ellas es suficiente para aclararnos y salvarnos…
      Belleza, del latín bellus, bello; la belleza es un lenguaje, que nos deslumbra en la florecita a orilla del camino o del arroyito más apartado en el silencio rumoroso…

miércoles, 12 de noviembre de 2014

La extrañeza de existir



La extrañeza de existir

                                    Sé que estás allí porque eres el otro,
                                    el distinto, el que no soy yo.
                                    Tú sabes lo mismo, por lo mismo.
                                    Ambos compartimos, entonces,
                                    la conciencia de ser
                                    igualmente distintos:
                                    el espejo necesario que
                                    nos hace otros y nosotros,
                                    que nos muestra el rostro
                                    propio y ajeno en uno solo;
                                    ese que nace del obsequio de
                                    la coexistencia,
                                    de la maravillosa extrañeza de existir.
                                                                                               Arturo Gutiérrez Plaza



                                   

martes, 11 de noviembre de 2014

José Manuel Briceño Guerrero In memoriam







José Manuel Briceño Guerrero                                           In memoriam

  
     La montaña estaba ahí y sigue estando allá en Mérida, por aquellos años setenta y cinco y setenta y seis cursamos un semestre de Mitología Clásica y uno de Pensamiento Clásico, en nuestros estudios de Lenguas y Literaturas Clásicas, en la carrera de Letras, y tuvimos de profesor a José Manuel Briceño Guerrero, mostraba una barba blanca, que me recordaba a Whitman, y eligió para orientar el aprendizaje de Mitología Clásica la Teogonía, obra de Hesíodo… Entre tantas singularidades en la cátedra, una mañana Briceño Guerrero fue invitado por los estudiantes de Arquitectura, para que les conversara de un tema específico, él nos pidió que lo acompañáramos, pero fuimos solo mi amiga Mariela y yo, y cuando estuvimos allá, me dijo que leyera la parte de la Teogonía, que él me indicó, leí y con ella comenzó su discurso…
     Cuando íbamos a comenzar Pensamiento Clásico, Briceño Guerrero estaba en el aula con el Symposion, El Banquete, uno de los diálogos escritos por Platón, nos hizo llegar un ejemplar en griego a cada uno de nosotros, los había quitado prestados en la biblioteca de Humanidades, y a partir de ese día empezamos a leer y a traducir al castellano tal obra…
     Tuvimos la estrella de coexistir en diversas actividades frente a tal insigne personaje, ahora me entero de que se fue físicamente de este mundo, mas no solo en mí, sino en tantas personas siguen vivientes las actitudes, palabras y acciones de José Manuel Briceño Guerrero…
      Mérida me deparó tantas cosas invaluables, la Universidad de Los Andes me brindó sinnúmero de atenciones, y entre ellas profesores como Briceño Guerrero, él dominaba varios idiomas, mas yo elijo el castellano, idioma propicio para hablar con Dios y con las almas grandes que se van y con las almas grandes que todavía coexisten con nosotros…
















JMBG