sábado, 2 de agosto de 2014

Andanza por nuestro idioma 158



Andanza por nuestro idioma      158

     Maleta es forma diminutiva del antiguo alemán malha, bolsa, valija, alforja…
     En estos dichos me voy a referir a maleta del latín malus, malo; porque solo en Calabozo he escuchado maleta con significado de maluco, maluca, para indicar que alguien realiza algo muy mal; recuerdo sobre todo en mis tiempos de primaria y bachillerato que le decíamos maleta a aquellos muchachos o adultos que andaban muy mal en bicicleta; y se daba el caso de que cuando alguien maleta, se acercaba a pedir una bicicleta prestada, los que tenían bicicleta, le respondían No te la presto, porque tú eres muy maleta y me la puedes dañar…; o cuando mirábamos a alguien maniobrando muy mal sobre la bicicleta, le gritábamos ¡Maleeeta..!
     Ahora también cuento que si el caso se daba en el juego de beisbol, que el muchacho era maleta, este lograba jugar, porque era dueño de la pelota o del bate, entonces se le colocaba en alguno de los jardines, y si dejaba escapar varias pelotas y lo sacaban, entonces agarraba la pelota o el bate, y tocaba dejarlo en el juego, pero a cada mala jugada, se le gritaba ¡Maleta, tú sí eres maleta…! Y este respondía ¡Pero me tienen que dejar jugar, porque si no me llevo el bate…!, o la pelota si ese era el caso…
     En los tiempos actuales ya no escuchamos decir la expresión maleta, pero sí es frecuente el uso de marruñeco, marruñeca, cacho, pelón, pelona, incluso gafo, gafa…
     Esta nota la escribo, porque anoche soñaba, y en el sueño me decía mi mujer algo referido a una maletica, y cuando desperté, me vinieron recuerdos de mi infancia y primera juventud, y de forma especial rememoro estos dichos tan gratos de aquellos tiempos no olvidados…

viernes, 1 de agosto de 2014

Andanza por nuestro idioma 157



Andanza por nuestro idioma      157

Por las almas buenas, canto

                                    No tengo buena voz para el canto,
                                    y voy a cantar con alegría
                                    por las almas buenas,
                                    esas con acritudes que no dudan,
                                    y sus palabras no llevan máscaras…

                                    Sé que no tengo buena voz,
                                    y nada me detiene en mi canto,
                                    canto por las almas santas,
                                    esas que actúan bien
                                    aun cuando se equivocan,
                                    esas son el amor
                                    para tantas gentes
                                    que se engañan por el dinero…

                                    Yo en mis plegarias
                                    quiero que Tú, Dios,
                                    me des amor y fe
                                    para saber orientar
                                    y para que no me confundan
                                    la vanidad ni la mentira…

                                    Mis plegarias son mi canto
                                    y con ellas no ofendo,
                                    no soy mejor que nadie,
                                    solo canto sin  buena voz
                                    para que nos llenemos de amor…
                                                                                            Adelfo Morillo
                                   

domingo, 27 de julio de 2014

Andanza por nuestro idioma 156



Andanza por nuestro idioma      156

     No sé cuándo empecé a dejarme guiar por la alegría, recuerdo que andar con mi papá me alegraba bastante, si caminábamos o si andábamos en curiara; y me conversaba todo el tiempo, me aconsejaba, me contaba cuentos, leyendas y de sus vivencias, y me explicaba las moralejas de justicia, amor y honradez…, y me alegré tanto de cuando empecé a ir a la escuela, y me inicié en el gusto por aprender al lado de las muchachas y de los compañeros con que jugaba, y con ellos fui descubriendo y aprendiendo, aprendí a leer y a escribir, aprendí a bailar para estar junto a las muchachas bonitas, no me decían feo ni me decían pobre, me buscaban para aprender junto a mí, y se reían bastante de las cosas que les contaba…, y aprendí a nadar y cuánto me alegró, y todavía recuerdo cuando fui a Cata con mi papá, y allá hice conversación con una muchacha que no sabía nadar, y era muy bonita y se dejó llevar por mí, para que la sostuviera en mis brazos, mientras ella braceaba y pateaba, todavía recuerdo que era tan risueña, y sencilla y muy linda…
     Ahora busco ir sumando momentos de alegría, como ayer en la tarde cuando vinieron una de mis hermanas y una de mis sobrinas, saben de mi convalecencia y vinieron de visita con pan de leche, leche en polvo, queso blanco de cincho y chocolate, la ocasión fue propicia también porque Luigi, hijo de mi sobrina hizo en la mañana la Confirmación, y al rato mi mujer María nos trajo a la mesa la jarra de chocolate, el pan y el queso, y Fabio ayudó, y también estaban Ilisabel, una de mis hijas, y Andreína, hija de una de mis sobrinas, y Ángel, hijo de uno de mis sobrinos, y comíamos y hablábamos de las peripecias que hacemos para conseguir leche, mantequilla, harina de maíz y de trigo, aceite de cocina, azúcar y otras cosas más; comentamos que desde hacía cuatro meses no teníamos leche en polvo en la casa, y también nos pasa igual con el aceite de cocina…
     Visita, del latín visita; y les dije que para un enfermo o convaleciente una de las mejores medicinas es la visita de los familiares, de los amigos, y de los allegados, conocidos y vecinos; y sí, compartimos y me dieron alegría, y nos dimos alegría, porque al rato llegó Wistrimiro, uno de mis hermanos; y fue pasando el tiempo, mientras seguíamos conversando sentados en el porche de la casa, y mirábamos las matas, y decíamos de lo bonitas que están, gracias a las lluvias, y casi cayendo la noche se despidieron y nos despedimos después de haber pasado un buen rato de meriendacena, de conversa y en alegría…

sábado, 26 de julio de 2014

Andanza por nuestro idioma 155



Andanza por nuestro idioma                155

     Descreo que la mayoría lectora se regocije con la escritura grosera, pornográfica o escatológica…. Las groserías las miramos y escuchamos a diario en cualquier sitio, las miramos en gestos y las escuchamos tristemente hasta en los niños…
     Grosería y grosero, grosera se derivan de grueso, gruesa del latín grossus, basto, ordinario…
     Pornografía viene de pornógrafo, del griego porne, prostituta, y grapho, escribir; y deviene en mostrar imágenes y escritos relacionados con escenas eróticas al desnudo…
     Escatológico, escatológica provienen de escatología, del griego skatós, excremento, y logos, estudio; y con que entendemos todo aquello relacionado con asuntos sucios, groseros…
     El asunto de la literatura es tejer, entretejer, hilvanar y darle curso a las minucias y grandezas ficticias o cotidianas, y para ello se vale de las letras, y cada persona que escribe expresa su propia manera de contar y describir; y aquí creo que la escritura le hace un favor muy pobre a la grosería, a la pornografía y a la escatología, si la persona que escribe se dedica a dichos asuntos cotidianos y de lugar común…
     Creo en la literatura que expresa lo mejor de nuestra condición humana, y que a la vez que nos indica que la maldad se manifiesta de diversas maneras, para que sepamos defendernos de ella en cada sitio y momento… Canto la literatura que nos recuerda que siendo adultos, podemos vivir con sentimientos de niños, para la bondad y para el amor…
     Desde mi espacio de hogar, y por este blog que me sirve de ventana abierta escribo cosas sencillas, y con la idea de que si cada uno de nosotros vamos cambiando para bien de uno mismo y de los demás, de esa forma nos iremos saneando como gente, y así viviremos más amablemente en este nuestro mundo en que somos huéspedes de paso…