lunes, 2 de junio de 2014

Andanza por nuestro idioma 88

Andanza por nuestro idioma         88



      María, del hebreo Miriam, significa la Elegida, madre de Jesús, en hebreo  Salvador, y en nuestra creencia lo nombramos Cristo, en hebreo Ungido
     María Catalina era el nombre de mi abuela materna, ella me crió desde una semana de nacido junto a mi papá Tomás Antonio, y para mí fueron mamá y papá…
     María Oliva era el nombre de la abuela materna de los hijos de mi primer matrimonio…
     María Obdulia era el nombre de mi bisabuela materna…
     María Cecilia es el nombre de la hija menor de mi primer matrimonio, ahora vive en Dublín con la hermana mayor Catalina…
     María Zoraida es el nombre de mi mujer, madre de Fabio y de Airene, fallecida a los cinco meses de nacida…
     María es el nombre de la novela romántica, escrita por el colombiano Jorge Isaacs…
     María Bonita es la canción que le escribió Agustín Lara a su esposa y legendaria actriz y hermosa mujer María Félix, y algunos de sus primeros versos dicen

                                        Acuérdate de Acapulco,
                                        de aquellas noches,
                                        María Bonita, María del alma…

                                        Amores habrás tenido, muchos amores,
                                        María Bonita, María del alma,
                                        pero ninguno tan bueno, ni tan honrado,
                                        como el que hiciste que en mí brotara…
    

Andanza por nuestro idioma 87

Andanza por nuestro idioma         87



     En griego phos, fos, luz, y phero, fero, llevar; en latín phosphorus, fosforus, y de ahi formamos en castellano fósforo, y es uno de los nombres que se le da al planeta Venus, en mitología latina es la diosa de la belleza, y como planeta es menor que la Tierra, brilla con luz intensa como estrella o lucero de la mañana o matutino, y también en la tardecita cuando se le dice estrella o lucero de la tarde o vespertino, y presenta fases como la Luna…
     Al fósforo, el que lleva la luz, que se usa para encender fogatas, estufas o cocinas y tantas cosas más también se le dice cerillo, en la novela Como agua para chocolate, escrita por la mexicana Laura Esquivel, leemos la ficción Si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todos los cerillos que llevamos en nuestro interior de un solo golpe, se produce un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos mirar normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso y que muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando al cuerpo inerte…
     En latín lux, luz, y en griego ago, llevar, conducir, estas dos formas nos dan en castellano la palabra luciérnaga, la que lleva la luz, mas en latín tenemos la palabra lucernula, lucecita, lamparita, y de la voz cariña o caribe tomamos la forma cocuyo; desde muy pequeño me ha gustado distraerme con el vuelo parpadeante de los cocuyos o luciérnagas, sobre todo en las noches sin luna, las recuerdo en noches de La Bendición, en El Picacho y en Medanito, y a mi edad sigue siendo motivo de alegría y encanto el vuelo intermitente y titilante de los cocuyos o luciérnagas, todavía en las noches sin luna nos distraemos en el patio de la casa mi mujer María, dos de mis hijos, Ilisabel y Fabio, y yo…
     En latín Lucifer, el que lleva la luz, así se le dice al líder de los ángeles rebeldes, y es otro de los nombres que se le da al planeta Venus, estrella o lucero matutino o vespertino…
     Mi hijo José Rafael sufría de asma, la mamá Ilva, médico naturista le hizo no sé cuántas terapias y probó con tantos medicamentos, y mejoraba por momentos pero seguía sufriendo de asma, se casó y la cuñada, Cielo, se dedica a varias terapias de la medicina ancestral china, y me cuenta José Rafael Un día Cielo me colocó una cabeza de fósforo sobre el pecho, y ahí me la sostuvo con la mano derecha, y sentí un dolor tan fuerte como si se me fuera a abrir el pecho,  no sé si fue por cinco minutos o más, pero no olvido el intenso dolor, pero a partir de ese momento, desde hace ocho años no he vuelto a sufrir la pesadilla de los ataques de asma…

domingo, 1 de junio de 2014

Andanza por nuestro idioma 86



Andanza por nuestro idioma           86

     Papillo, en latín significa mariposa, el francés de ahí lo formó pavillon, y el castellano lo tomó de este, y lo llevó a la forma pabellón, en la culinaria me gusta bastante el pabellón, comida conformada por arroz blanco, caraotas negras, carne desmechada y tajadas, en San Fernando de Apure preparan un pabellón veguero o campesino, en vez de caraotas negras le colocan frijoles colorados…
     En los sitios donde abunda los zancudos, en las noches temprano queman bosta de ganado, y a los chinchorros le colocan pabellón o mosquitero, y antes de acostarse se acostumbra reunirse frente a la fogata de bostas y cada quien aprovecha para conversar, echar cuentos y hasta para  tocar guitarra o cuatro y cantar…
     A las carpas y tiendas para acampar también se le dice pabellones…
     A las banderas o emblemas municipales, estadales y nacionales se les dice pabellones…
     A los edificios contiguos se les nombra pabellones, es muy común ese nombre en los cuarteles de tropas…
     A la parte externa del oído se le dice oreja o pabellón de la oreja…
     Antes de que cada uno de mis hijos naciera, le colocábamos a la cuna un pabellón o mosquitero, y así lo protegíamos de insectos y plagas hasta cuando tenían un poco más de un año de edad, el pabellón era de color blanco, si era varón y lo adornábamos con lacitos azules, amarillos y verdes, y si era niña  adornábamos el pabellón con lacitos rosados y rojos y con maripositas de lindos colores…
     Recuerdo que cuando nació Adrián en Mérida, vivíamos en una residencia detrás del Cuartel Justo Briceño, en Milla, y desde la calle podíamos mirar los pabellones de la tropa y de los oficiales; la cuna de Adrián era blanca con su pabellón de lacitos azules, verdes y amarillos, y le colocábamos el reproductor de música debajo de la cuna con  lindas melodías y canciones…

Andanza por nuestro idioma 85



Andanza por nuestro idioma           85

     Adiós, de a y Dios… ¡Adiós, linda mujer..!, forma de saludo y piropo… ¡Adiós, dichosos los ojos que te miran…, con que denotamos sorpresa y alegría… ¡Adiós a mis reales…, aquí le damos sentido de despedida y pérdida definitiva… La letra de la canción Despedida, escrita por Pedro Flores, comienza

                                               Vengo a decirle adiós
                                               a los muchachos…

     Y la canción Adiós Mariquita linda, escrita por Marcos A. Jiménez, también comienza diciendo
                                            Adiós Mariquita linda,
                                            ya me voy, porque tú
                                            ya no me quieres

     En mi viejo San Juan es canción escrita por Noel Estrada, y en parte de su letra nos dice
                                             Adiós, adiós, adiós,
                                             borinquen querida,
                                             tierra de mi amor,
                                             adiós, adiós, adiós,
                                             mi diosa del mar,
                                             mi reina del palmar…

     Considero en mi vida que no hay despedida definitiva ni de la gente que queremos, ni de los lugares, por tanto empleo los Hasta luego, hasta pronto, pronto volveré, en mis pensamientos cotidianos siguen en mí; terminamos con Hasta siempre, canción de Mario Clavell, así comienza

                                              No te digo adiós,
                                              te digo hasta siempre,
                                              tú bien sabes que yo vuelvo,
                                              por lo mucho que te quiero…

Andanza por nuestro idioma 84



Andanza por nuestro idioma           84

     En la calle es muy común encontrar algún perro, de la voz perr, con que los pastores arrean o azuzan a los perros y ovejas… Hoy me fui a hacer mi caminata de setenta minutos en la tarde, y cuando había andado unos doscientos metros, estaba un perro suelto en la acera, quiso acercárseme, pero me paré y con fuerte voz hice que desistiera de acercárseme; más adelante me conseguí con Aquino, nos emparejamos a caminar y cuando nos separamos, yo seguí solo mi regreso, y frente al liceo Humboldt venían dos perros, uno se agachó a orinar, abrió las patas traseras y orinó sobre la acera, y el otro lamió los meados, después este hizo lo mismo, orinó y el otro lamió los meados, yo no hice asco, solo miré y me sonreí sorprendido…
     Hay situaciones que por imprevistas nos sorprenden, seguí caminando y más adelante, iba una señora con un perro, lo llevaba con una cadena, pero de pronto el perro dio un tirón y se soltó de la mano de su dueña, y el condenado perro empezó a correr detrás de un hombre, y la dueña le decía ¡Déjalo sin bolas..!, y el hombre superó el récord de los cien metros planos, y saltó sobre una cerca no muy alta de una casa, y jadeante miraba al perro, ahí la dueña llegó hasta donde estaba el perro, y lo sujetó con más fuerza, y lo regañaba como si se tratara de un ser racional, el perro bajó las orejas, entrecerró los ojos y se echó en la acera, yo me acerqué a la señora, y le pregunté ¿Usted por qué le decía al perro que dejara a ese señor sin bolas..?, o ¿es que  acaso ese hombre es enemigo suyo?, y ella me dijo No, lo que pasa es que a este perro lo mandé a capar, y a partir de ese momento lo empecé a llamar sin bolas, ese es el nombre de él, pero cuando me di cuenta de que el señor creía que yo le estaba dando esa orden al perro, dejé de llamarlo, y ya no sabía, si sentarme a llorar o a reír…
     Yo en esta tarde de perros tuve mis miedos, pero después que la señora me contó acerca de la capada del perro, me llegué hasta el carro, me vine manejando hasta la casa y todavía cada vez que me acuerdo, no puedo aguantar la risa…