miércoles, 17 de julio de 2013

Mi nombre en inglés es Pete Door


Mi nombre en inglés es Pete Door

     Yo no estudié de memoria o al caletre, leo y comprendo; pero cuando me gusta una canción, la canto y repito hasta que me la aprendo, igual hago, cuando me gusta una poesía, la leo y releo hasta que me la aprendo…
     Tengo en la memoria a familiares y amigos, recuerdo también el primer día, cuando empecé primaria y los últimos días de sexto grado, no quería irme de la escuela, sentía nostalgia… El primer día en el liceo tampoco lo olvido, recuerdo que tantas cosas me parecieron diferentes, como que cada asignatura la dictaba un profesor distinto o profesora y el horario de clases con horas libres y mañanas y tardes libres, y tantos exámenes y las nuevas asignaturas como Inglés, y cuando salimos de esta clase, con nosotros estudiaba un compañero de nombre Pedro Puerta, y en la hora libre nos fuimos a la plaza Páez, y ahí bajo la sombra de los árboles, Pedro Puerta nos dijo mi nombre en inglés es Pete Door, y cómo nos reimos…Tengo en la memoria innumerables cosas que viví en el liceo hasta mi graduación de Bachiller, como las muchachas que me gustaron y cómo ahí me dediqué al baloncesto y formé parte del equipo del liceo, y en 1970 fuimos Campeones de los Juegos Interliceístas, que nos dejó un sinsabor, porque fue la última vez que se realizaron…
     Duermo y cuando sueño algunas al despertar no recuerdo, pero otras veces sí tengo nítido lo soñado, y en este momento recuerdo, cuando tenía diez años, dormía en el chinchorro en el corredor, y estaba soñando que iba caminando por un sitio muy bonito, pero detrás de mí se iba inundando de aguas claritas, y de pronto me desperté, y tuve que pararme corriendo, porque casi me orinaba…
     Anoche soñaba que estaba acostado en un chinchorro con mi mujer, y en el sueño me acerqué a ella y ella me empezó a acariciar, y en ese momento desperté, y en la cama me acerqué a ella y le conté el sueño, mientras nos acariciábamos…

Las sábanas huelen al abuelo


Las sábanas huelen al abuelo

     En mi inventario de vida no he cometido ninguna fechoría… Sí aseguro que he ofendido con palabras y con actos a mujeres y a hombres, y asimismo he caído en tantas equivocaciones y hasta he reincidido en los mismos errores, incluso perdí la cuenta de imprevisiones e imprudencias que pudieron poner en riesgo mi existencia, solo Dios sabe cómo estoy escribiendo con salud física a mi edad, también aseguro que tantas veces de las que me equivoqué, después me prometí enmendarme, y me fue duro reaccionar, pero aquí estoy siguiendo el buen camino de amor…
     Ahora le doy sentido de vida a cada cosa que se manifiesta frente a mí, donde estoy, observo y me dejo sorprender por los más pequeños detalles, una hoja que se desprende y pienso que empezará a descomponerse para dar paso a nuevas criaturas, si converso con hombre o mujer, escucho la música viva de sus palabras, me río de los cuentos que me dicen, y si llueve, miro cómo va llegando y aspiro su olor y frescura… A los niños los miro jugar, a veces se caen y vuelven a levantarse, algunos lloran, otros corren, saltan, gritan, y si se trata de mis nietos, los recibo, cuando me buscan, los dejo vivir sus momentos, y hasta huelen mis sábanas, se cubren con ellas, y dicen que huelen al abuelo, yo nada digo, me sonrío en silencio, y me deleito con los regalos puros de su inocencia infantil…
     Desde cuando empecé a ir a la escuela, me gustó, me gradué, trabajo de docente y no sé cuánto conocimiento teórico he aprendido, pero sé que la condición de ser humano supera todo nivel de conocimientos escolásticos y enciclopédicos, y entonces me dejo llevar por los llamados de donde me necesitan, y acudo y busco dar lo mejor de mí, y mientras siguen pasando días y noches, pienso y siento por todas las cosas feas que he ido dejando en el olvido, y doy gracias a Dios, y que guíe mis pasos por su senda, clara en ocasiones y misteriosa tantas veces, que no logramos descifrarla, pero como es bueno en amor, cuando nos creemos perdidos, nos ilumina el camino…

Trigo limpio


Trigo limpio

     En una residencia de la avenida Independencia conocí a Diego, caminábamos en las mañanas frías de Mérida, comenzábamos a las cinco de la mañana y a las seis estábamos de regreso, llegábamos a la residencia y nos bañábamos con agua fría de la ducha, veíamos cómo despedíamos vapor del cuerpo, después él se iba a sus clases en la Escuela de Medicina y yo a mis clases de Latín en la Escuela de Letras, cuando yo salía, caminaba una cuadra y en la parada esperaba el autobús universitario… Diego también tocaba guitarra, yo le pedía siempre que tocara La casa del sol naciente, y a veces acompañábamos la música con sendos vasos de vino, que él había destilado de uvas o cambures, y también conversábamos y cuando él quería decir de alguien que era persona de confiar, usaba la expresión viejo, esa persona es trigo limpio, bien se tratara de hombre o mujer…
     Al tiempo yo me hice novio de Ilva, nos casamos y nos mudamos a dos cuadras por la avenida Bolívar, detrás del cuartel General Justo Briceño, ahí nos visitaba Diego…Después nos mudamos al sector Mocotíes de Mérida, ahí vivíamos en una casita entre un vivero, plantas y flores, nos quedaba al frente la vista de la sierra, y cuando nevaba la nieve brillaba a lo largo de la cadena de montañas, era un sueño contemplar los picos Toro, Espejo y el majestuoso Bolívar; y cosas curiosas de la vida, había pasado más de un año, cuando un día nos visitó Diego, trabajábamos en el mismo colegio, y andaba buscando residencia, yo lo llevé a hablar con la señora Domitila, y ella que era dueña de la residencia, le alquiló al lado de su casa, ahí pudimos catar nuevamente el vino que destilaba Diego, nos visitaba, conversábamos, y un día nos sorprendió con la noticia de que se iba para Las Palmas en las islas canarias, me regaló y vendió algunos libros, y después de tantos años, aquí en Calabozo lo rememoro, porque él es trigo limpio, y mi memoria se torna alegre con sabor y color de montaña y llano…

Me iba a extrañar y yo le gustaba


Me iba a extrañar y yo le gustaba

     Mi hermana empleó a Juanita, para que la ayudara en los oficios de la casa. Juanita era pequeña, morena y bonita, yo la molestaba y le hacía bromas, recuerdo que yo estudiaba en el liceo, y cuando regresaba de cada uno de mis exámenes finales, yo llegaba con cara triste y le decía que no había aprobado, las primeras veces ella se lo creyó, y entonces yo me reía y le decía la nota con la que había aprobado el examen…
     Años después mi prima empleó a Josefina, que ayudaba con los oficios en la casa, pero lo más agradable era que Josefina reía por cualquier cosa, mi papá decía esa muchacha es pura risa… Josefina era alta, morena, bonita y de risas y sonrisas… Josefina me gustaba, yo le decía palabras amables y bonitas, pero nunca me dio signos de que yo le gustara, yo ya había terminado bachillerato, y mientras llegaba el tiempo de irme a estudiar a Mérida, trabajé vendiendo seguros, compré ropa y ahorré dinero en Guárico – Apure… Yo tenía un radio y colgaba un chinchorro en el patio, donde me mecía escuchando las canciones sobre todo en Radio Rumbos, y algunas de las letras de esas canciones yo se las cantaba a Josefina como Ritmo del alma, Sé tú mismo, Motivos, Noelia, a esta canción le cambiaba el nombre por Josefina, y le cantaba Hay una chica que es igual, pero distinta a las demás, Josefina, Josefina, Josefina…No olvido aquella mañana de finales de abril, salí a buscar carro para irnos a Caracas y de ahí tomar el bus que nos llevaba a Mérida a Enrique, a Dubine y a mí, y cuando volví con el carro a buscar el equipaje, me despedí de mi mamá y de mi papá, les pedí la bendición, y después me dirigí hasta donde estaba parada Josefina, cuando fui a despedirme, le rodaron unas lágrimas por las mejillas, me abrazó fuerte, pero no me dijo nada, me alegró y me dolió a la vez tal demostración de afecto, porque solo en ese momento y sin palabras Josefina me dio a entender que ella me iba a extrañar y que yo le gustaba…


viernes, 12 de julio de 2013

Triste es la muerte en el olvido


Triste es la muerte en el olvido

     Estuve ahí en la mañana, había llovido y se sentía un suave olor a tierra mojada, me acerqué hasta donde estaba Pedro, conversamos y me contó de sus labores de pesca, después se nos acercó Juan que nos habló de sus desvelos en la crianza de sus dos hijos, en un momento nos llegamos al sitio donde había café, agua y galletas, y ahí nos servimos café, yo también agarré unas galletas, afuera en la calle la gente seguía su rutina diaria…
     En el centro del salón estaba la urna abierta, donde se miraba al difunto… Carmen me dijo que la hija se había graduado de maestra hace una semana, que ya consiguió trabajo y que le gustaba su profesión, porque mientras se arreglaba para irse, cantaba, se levantaba temprano en la mañana para estar puntual en su sitio de trabajo, y que en la noche se sentaba a leer y realizaba planes de aprendizaje para sus alumnos… Al rato Carmen se fue, y después llegó Luis y me empezó a contar unos chistes, que me hacían reír mucho, y le pedí que nos saliéramos, porque estábamos en el velorio, ahí en la acera nos alegró el rato una hermosa mujer que pasó a nuestro lado, la saludamos y nos sonrió, yo le dije a la dama eres un primor en esta mañana soñada… Cuando Luis se enserió, volvimos a entrar al velatorio…
     A las diez de la mañana sacaron el féretro para ir al acto de entierro del difunto, y cuando salimos del cementerio, me di cuenta de que nadie había hablado del difunto, fue como un acuerdo en secreto para dejarlo en el olvido… Sentí honda tristeza, porque él se fue del mundo de los seres vivos, y las personas como que también nos fuimos de él, y pensé cuán triste es la muerte en el olvido…

jueves, 11 de julio de 2013

Espíritu de amor, verdad, bien y vida


Espíritu de amor, verdad, bien y vida

     Editorial Bruguera publica en Mora la Nueva, Barcelona (España) en 1974, en Libro Clásico, DiálogosApología de SócratesCritónLaques- Fedón… Y en la página 77 de la Apología de Sócrates, leemos, cuando ya a punto de morir, después de haber ingerido el veneno cicuta, parte del discurso final de Sócrates “Únicamente les pido: atormenten a mis hijos cuando sean mayores, como yo los he atormentado a ustedes, si les parece que se ocupan más de la riqueza que de la virtud, y si creen ser algo, no siendo nada; ríñanles, como yo a ustedes, si se enorgullecen sin motivo. Si lo cumplen, me habrán honrado a mí y a mis hijos. Pero ya llegó el instante de partir: yo hacia la muerte y ustedes hacia la vida. Quién de nosotros parte hacia lo mejor, solo el dios lo sabe.”
     Jesucristo nos dice “Yo soy el camino, la verdad y la vida…” Si andamos en el camino de amor y bien, vivimos eternamente, porque el cuerpo muere, pero el espíritu permanece, Jesús resucitó para convencernos de que el espíritu persevera más allá de la muerte del cuerpo, entonces si permanecemos en días y noches en amor, bien y verdad no tenemos nada para temer a la muerte del cuerpo, porque vamos a continuar trascendiendo en eternidad… Y cada cuerpo muerto se va pudriendo, pero en sí mismo va apareciendo un innumerable nacimiento de pequeños seres vivos, que se manifiestan en distintas formas…
     En fin dormimos y despertamos en una sucesión de milagros que tantos de nosotros no nos damos cuenta de tal milagro de cada día al despertar, y si nuestra vida es sueño, entonces pasamos a otro sueño infinito, cuando el espíritu abandona nuestro cuerpo, y Jesús nos llama a no adorar la riqueza material, a que no juzguemos a los demás, pero sí a que vivamos en amor y comprensión para nuestro prójimo…Felices los que nacen, viven y se van en espíritu de amor, verdad, bien y vida…