sábado, 15 de junio de 2013

Seamos bien para que no haya reproches


Seamos bien para que no haya reproches

     ¿Cuántas cosas dijimos o no dijimos y cuántas hicimos o dejamos de hacer?, pero si nos creemos culpables de palabras o hechos, ya no valen nada los reproches que nos hagamos, vivamos cada presente y estemos atentos para decir y hacer lo mejor, el pasado no lo cambiamos con nuestros reproches, ya se fue y dejemos que se mantenga en el olvido, traigamos al presente de nuestra memoria solo los aciertos y los buenos momentos…
     Si hablamos y actuamos bien, no habrá cabida para el reproche… En esta mañana escribo y recuerdo que soñé varias cosas diferentes, seguramente tienen algún sentido para mi subconsciente, mas hoy no quiero pensar en esos sueños entrecortados como si fueran retazos retazos, prefiero escribir del gallo que cumple con su rutina natural, se pasea en el patio, se empina, se esponja y canta…
     Dos de mis hijos están dormidos, Ilisabel y Fabio, me alegra porque amaneció cayendo una tenue llovizna, cuando desperté me di cuenta, me levanté y volví a acurrucarme con mi mujer, al rato me fui a bañar, leí un momento y después me senté a escribir tal cotidianidad…
     Mientras pienso y ordeno las ideas, escucho al gallo del patio y a los cercanos y a los lejanos, es como si se contestaran o quizás para hacer sentir que cada uno de ellos es el gallo que manda y reina en su patio…
     Estoy escribiendo y pienso en lo que nos traerá este nuevo día, anoche estuvo una rana cantando al frente de la casa, cantaba pero no la pude ver, esta rana como todas es precavida, se camufla y escondida cantaba y cantaba…
     La gente pregunta cómo hago para escribir, y yo les digo que si hay un motivo, o algo para contar, entonces solo me siento y escribo, al final vuelvo al inicio y releo y cambio una idea o una palabra, sustituyo un signo de puntuación por otro, o simplemente lo quito; y algunas personas, que leen lo que escribo, me dicen que les gusta, otras me dicen que escribo bien, y yo las escucho, algo digo o les sonrío en silencio, a veces digo o solo lo pienso que lo que escribo, lo hago con la sana intención de no herir al lector, para no agobiarme con algún reproche…

viernes, 14 de junio de 2013

Color y calor de la ternura


Color y calor de la ternura

     Una de mis grandes alegrías ha sido la de querer aprender, en mis años de primaria tuve la dicha de contar con maestras, que me ofrecieron distintos conocimientos, luego en el liceo también conté con profesores, que me siguieron abriendo el mundo inagotable de los diversos saberes teóricos, y en el tiempo que pasé en aulas universitarias tuve la alegría de contar con excelentes profesores, y fue así como entre el agradable clima merideño pude indagar en los conocimientos del latín, griego antiguo, francés, italiano, inglés, alemán y de nuestra lengua castellana, y a la par de ello también seguí bebiendo en las fuentes de la literatura, y en cada día de mi vida estoy aguzando mis sentidos en el infinito universo del conocimiento; me gusta aprender y lo hago con énfasis y alegría, y paralelo a ello busco mejorar y fortalecer mi comportamiento en el trato con las personas, y que mis visiones de vida no se riñan con las de nadie…
     Aprendo observando cada cosa, momento, espacio y circunstancia, igual cuando miro una película, escuchando música, mirando algún encuentro deportivo, también aprendo preguntando, conversando con la gente, escuchando chistes, anécdotas, y tantas otros decires del calor y color de la gente en los pueblos… Invierto bastante tiempo leyendo, indagando, curioseando y descifrando orígenes y significados de palabras, y alguna etimología llega a brindarme alegría y asombro…
     En mi vida he estado con personas que con alegría me han regalado invalorables conocimientos, y de ellas voy intentando prodigar alegrías y saberes teóricos y prácticos… Creo que nacemos para buscar aprendizajes, y asimismo nuestro último momento de vida debería estar signado por irnos con la incesante búsqueda de querer aprender… Cuántas cosas aprendemos de la lluvia, y de las fases de luna, y de la rutina del sol cada día; en silencio cuánto nos dice la flor en máximo esplendor de belleza, y el agua que fluye cuánta vida va esparciendo, y es porque junto a los conocimientos librescos andan los mensajes silentes de las tantas y diversas manifestaciones de la naturaleza, y démonos cuenta de que hasta la piedra nos da conocimientos de dureza o blandura, de frialdad o calidez, de lisura o rugosidad y también de color, entonces nuestra alegría por querer aprender debiera ser de color y calor de la ternura…

Carta a una amada imaginaria


Carta a una amada imaginaria

     Ahora no escribimos cartas, estas se nos quedaron en los recuerdos, como la carta que una vez recibí, donde una chica decía que me quería, confieso que se fue al olvido el nombre de esa chica, pero sí recuerdo cuando escribí una carta para una chica de mi amor, y aún me sonrojo diciendo que no me atreví a entregársela, la escribí en papel rosado con figuritas de corazones y florecitas, hasta la perfumé con ternura… En estos tiempos de facebook, e-mail, twitter, páginas web, blog y mensajes de texto las cartas se quedaron en la oscuridad del olvido… A los jóvenes les digo que no abandonen las atenciones del galanteo, de coquetería y de la donosura en sus encuentros de enamorados; ahora yo miro las diversas clases de belleza en la mujer, y me sonrío con agradecido silencio… Si osara escribir una carta a una amada imaginaria, en ella escribiría:
     Hoy cuando te escribo, puedo decirte quedamente que tu belleza te viene de la luna, y cada sonrisa que he visto en ti, es una cadencia para sobrellevar lo difícil de la vida…No te prometo quimeras, te ofrezco una casa con tierra para sembrarla de plantas que alegren con sus flores, y que voy a estar contigo para comprenderte en tus faltas humanas, y Dios hará para que tengamos con nuestro esfuerzo el pan de cada día, sé que cantas y cuando cantes ocuparé ese momento solo para escucharte, y así poder sentir que ese es un regalo de las armonías de tu voz… Solo espero que comprendas: soy humano y también tengo mis faltas, pero no para herir nuestra relación de confianza, amor y respeto… No me despido, porque siempre soy aliento y cuerpo para nuestro tiempo juntos…
    Y después de terminar esa carta, sepamos todos que el mundo permanece orbitando, y por tanto hay contaminación, cada día hay mas población, en distintos rincones del planeta hay tristezas, dolores y alegrías, y la naturaleza se conmueve, se retuerce, convulsiona y nos siembra miedo, catástrofes y muertes en cantidades, pero de la grieta más apartada surge una flor diminuta, esplendente, para que prevalezca nuestro optimismo, la fe y el amor…
     Sí, ya ni recordamos las cartas, pero los mensajes de bondad los damos y los recibimos cada día en las infinitas muestras de convivencia amable y sincera de los seres humanos y demás fenómenos de belleza y sensibilidad…


jueves, 13 de junio de 2013

El amor y las canciones son de la misma esencia


El amor y las canciones son de la misma esencia

     Desde mis cinco años me ha gustado escuchar música y canciones, también me gustaba mirar bailar, y aprendí a bailar y todavía, cada vez que se da la ocasión, bailo…Me gusta escuchar a los buenos y buenas cantantes, y me gusta las canciones de distintos tipos de música y de ritmos… Desde esos primeros años de mi infancia también me ha gustado cantarme las canciones que me llenan, me las aprendo y me las canto; ya en cuarto grado de primaria me gustaba una compañera de clase, era blanquita, muy linda, y para ese entonces estaba de moda una canción, y yo me la cantaba:
                                        “Magia blanca tú tienes,
                                         me has hechizado a mí
                                         con tu mirada coqueta,
                                         con tu manera de andar…”
     Cuando estudiaba Humanidades en el liceo, me gustaba otra chica, también era blanca, pelo amarillo y nos habíamos hecho compinches, conversábamos, estudiábamos juntos, y discutíamos muchísimo, y para ese entonces yo me cantaba la canción:
                                          “Una rosa
                                           pintada de azul
                                           es un motivo,
                                           una simple estrellita de mar
                                           es un motivo…”
     Y ahora cuando recuerdo eso como ecos lejanos, le insuflo vida a esas mismas canciones de mi infancia y adolescencia, y me las vuelvo a cantar con gran alegría, y es porque el amor y las canciones son de la misma esencia, y como escribe Naguib Mahfuz en Ecos de Egipto… “Me vienen a la memoria ahora las palabras del sabio amigo; “El primer amor no es sino un entrenamiento del que se benefician los afortunados que logran el amor de Dios”…



La mochila de mis memorias afortunadas


La mochila de mis memorias afortunadas

     Varias veces he vuelto por donde estaba nuestra casa en El Picacho, y hasta ahora ha sido infructuoso dar con el lugar, antes casi todo eran terrenos baldíos, estos fueron ocupados por el urbanismo, de tal forma que solo me queda recordar el sinnúmero de vivencias gratas desde los cinco hasta los ochos años de mi infancia… Frente a la casa estaba el Apure, y en época de lluvias este se colaba por la alambrada inundando el solar, y yo cuando estaba lloviendo ahí frente a mi papá y a mi mamá me bañaba desnudo, correteaba, saltaba y me lanzaba como si de zambullidas se tratara; bajo el alero del corredor pude mirar la vez, cuando se dio un aguacero muy recio y largo, alumbraban y encandilaban los relámpagos y zumbaban los truenos, y a una chalana el vaivén de las aguas del río crecido hizo que se soltaran las amarras, y esta se desplazaba agua abajo a la deriva…
     En El Picacho podía pescar con anzuelo desde la orilla del barranco, desde la canoa de mi papá, o desde la cubierta de una vieja chalana, que había encallado en el río frente a nuestra casa… Aquí me entretenía lanzándole granos de maíz amarados con una cabuya a las libélulas o caballitos del aire, y estos volaban en pos de los granos de maíz, y se enredaban y así caían al suelo, yo los agarraba, los miraba y los soltaba, esas eran tardes de caballitos de aire; y en las mañana se me iba el tiempo mirando el salir y zambullir de las toninas…
     En tiempos de lluvia mi mamá se acordaba de Santa Bárbara bendita y de San Bartolomé, colocaba machetes cruzados en mitad del patio, y se le escuchaba en sus ruegos, rezos y oraciones… Ahí ella tenía plantas que alegraban con sus flores, algunas muy perfumadas, que inundaban de ternura esos espacios y esos momentos… En las noches de luna me quedaba contemplándola, y cuando era luna llena, me parecía que una mujer estaba sentada tejiendo, no olvido que pregunté a mi mamá, si ella veía a la mujer de la luna, y ella me dijo que sí, que era la virgen María tejiéndole unos escarpines al niño Jesús…
     Quizás la vez que he estado más cerca de la felicidad, fue cuando viví todos esos momentos allá en El Picacho, después he ido sumando instantes muy gratos, y los voy guardando en la mochila de mis memorias afortunadas…

miércoles, 12 de junio de 2013

Antes del alba


Antes del alba

     En el corto lapso de vida que vivimos en el tiempo, nos encontramos con contrariedades, enemistades y hasta con rivalidades inconciliables, pero igual la misma vida nos presenta circunstancias, que nos pueden llevar a ceder a rivalidades inconciliables, un aspecto a considerar es si somos jóvenes, porque entonces llevamos en nosotros tal fuerza y vehemencia, que nos impide transigir, conciliar y menos ceder de nuestras ideas y opiniones…Mas con el tiempo, afortunados los que ponderamos con mansedumbre, y por ende le damos paso a vientos bonancibles de concordias y acuerdos; aun en las  propias familias se dan casos difíciles de llevar, más aún si es fuera de la familia; y otro aspecto a considerar es que tendemos sobre todo a vivir juzgando a los demás, sin escucharlos, sin darles tiempo para que nos conversen y nos den sus ideas, argumentos, razones y opiniones; Dios quiera y nos diéramos cuenta de que nuestra vida es tan breve, y entonces deberíamos ocuparnos en comprendernos y en comprender que somos iguales, pero diferentes en todo: en política, religión, gustos y visiones…
     El sol va rotando y va marcando días de sol para las distintas partes del planeta, y la luna proyecta luz distinta, según cada una de sus fases, pero se mantienen, porque obedecen a un orden sideral, orbitan y se mantienen en ese orden universal, y entonces si lográramos comprender que el rato, que aquí permanecemos, sería mucho más razonable, sensato y alegre, si respetamos el derecho ajeno, si administramos con equidad la libertad, y si transitamos cada aliento en la esencia del amor…
     Si cada rivalidad la tornamos en acercamientos y acuerdos, tendremos un mundo cónsono con la vida en libertad, justicia y de respeto entre todos… ¿Por qué la ambición desmedida a los bienes materiales? Todos tenemos derecho para vivir con dignidad, para que a nadie le falte nada del bienestar material y espiritual, por tanto te convoco, apreciado lector, para que actuemos sin causarle mal a nadie, ni de palabra ni de hecho, ¿es difícil?, sí, pero creo que no es imposible, y cuando esto hagamos, es porque estamos preparados para darnos en amor en todo lugar, momento y circunstancia, y así antes del alba ya estamos alumbrando en bondad humana…