lunes, 10 de diciembre de 2012


La plaza Páez

     La plaza Páez, más conocida como plaza Las Mercedes, está circundada por la iglesia Nuestra Señora de Las Mercedes al este, al sur por la casa de dos plantas, en donde funcionaron el Colegio “Nuestra Señora del Rosario” y el Liceo “Alejandro de Humboldt”, ahí ahora funciona la Unidad Educativa “Teresa de la Parra”, por el oeste el Museo de la Ciudad, y por el norte la casa natal del poeta Francisco Lazó Martí, actualmente sede del Ateneo de Calabozo…La estatua pedestre del general José Antonio Páez, se asienta sobre el pedestal realizado por el estudio artístico y marmolería Roversi, Bologna-Caracas, en ella se muestra al héroe apoyando la mano izquierda sobre la espada envainada y con su mirada fija de centauro llanero hacia el sur… Con el paso de los años cuántos enamorados se habrán sentado y jurado amor en los bancos de esta plaza, cuántas parejas de recién casados habrán salido felices de la iglesia Las Mercedes, mientras la estatua seguía impávida bajo lluvias o reverberaciones de ardientes resolanas…En los espacios de la plaza se pasean los portadores de ramos de palma en el primer domingo de Semana Santa, bajo la sombra de sus árboles se han amparado tantos niños antes y después de la primera comunión o de la confirmación, y también variados sucesos se han desarrollado en esta plaza como bautizos, misas de acción de gracias o de difuntos, y como algo poco usual en esta plaza bautizamos un libro de Lengua Castellana, escrito por quien esto describe y cuenta, y esa mañana de un sábado dije ante el público:
     -Voy a leer la dedicatoria de esta obra, y así está en sus letras “A mis hijos… Para que descubran el encanto de la lengua castellana, tan cotidiana y hermosa como cada amanecer… Y también a tantas personas que, de alguna forma, han contribuido a hacer de mí lo que soy…”
      Entonces podemos significar que esta plaza “Páez” y toda plaza son bueno escenario para distintos actos, como para presentaciones musicales al modo de la “Cantata Criolla” del maestro calaboceño Antonio Estévez, también para ferias de libros, para exhibir pesebres navideños, para espectáculos de música llanera y bailes de joropo, o para concursos de conocimientos entre estudiantes de primaria y de bachillerato,; en fin esta plaza puede ser asiento de todo acto que le dé aliento a nuestra vida de dolores o amores…


Caja de Agua

     En el año 1960 regresé con mis padres a Calabozo, llegamos a un recodo de la calle 6 del barrio Caja de Agua... La mudanza la hicimos en un volteo del M. O. P. (Ministerio de Obras Públicas), desde el barrio El Picacho de San Fernando de Apure… Yo tenía ocho años, y venía entretenido y alegre mirando la sabana con lagunas y préstamos poblados de garzas, cococoras, chusmitas, gavilanes, babas, iguanas, y el pasto verdecito… Cuando pasamos por los esteros de Camaguán me parecieron tan lindos, y así mirando fauna y flora tan variadas llegamos a mi pueblo natal, Calabozo… La casa donde llegamos era alquilada, tenía al frente unas plantas de largas hojas verdes con rayas blancas, me parecían culebras y me daban mucho miedo…Desde entonces ha pasado más de medio siglo, ahora Calabozo ha crecido en nuevos espacios poblados, pero el barrio Caja de Agua sigue luciendo su emblema de acero, el gran depósito de agua que anteriormente surtía a la población… A la Caja de Agua la miramos desde lejos, cuando salimos de viaje o cuando estamos regresando… En sus lados exteriores podemos leer algunos grafitis con distintos mensajes, escritos por personas osadas que se atrevieron a subir hasta ahí… Algunas veces se refleja sobre el flanco oeste el sol de los venados con sus destellos amarilloanaranjados…A niños, jóvenes y adultos les da por subir por su escalera lateral como si condujera al cielo… Ciertamente la Caja de Agua es un símbolo de la ciudad, es un monumento de acero que da fe de la perennidad del pueblo y de su gente… En noches de luna algunos enamorados logran subir por la escalera de la Caja de Agua y cuando llegan a la cúspide cantan, gritan, se hacen promesas, ríen en sus gratos encuentros… Pienso que la Caja de Agua seguirá ahí en sequía y en tiempo de lluvias, con el sol de los venados, bajo noches de plenilunio o en los guiños de luna nueva…Me quedo mirando la Caja de Agua y recuerdo las cabañuelas y espero que siga en la ciudad, entre su gente, con los juegos de los niños, con los recuerdos de los mayores y con los encuentros de enamorados…

El espíritu del lunes


El espíritu del lunes

     Cierto lunes me llegué hasta el antiguo y olvidado cementerio de la Misión de los Ángeles, cansado me senté recostado de un espinito… Sin darme cuenta me quedé dormido un rato, y soñé con un espíritu, este en el sueño me dijo que viviera para ser hombre de bien, y que solo así obtendría triunfos en mi vida, y que supiera valorar el tesoro de contar con salud mental y física, que viviera sin vicios ni mezquindades y de forma honrada en todo siempre, que como maestro hablara y actuara con sinceridad, y también me dijo que cuando escriba lo haga con claridad de agua de manantial y sobre todo que amara la vida con intensidad infinita… Cuando desperté, me asombró que sobre una tumba, que se encontraba frente a mí, estaba una rosa roja como recién cosechada, y mostraba entre sus pétalos cristalinas gotitas de agua…Miré hacia todos lados, revisé el camino y el monte alrededor tratando de encontrar rastro de alguien, mas no hallé ninguna huella por ninguna parte… Ahora cuando esto escribo, aún me domina el estupor, para mí fue una prueba de la presencia mágica de la eternidad…En esta mañana mientras escucho el canto de unos pájaros en el solar, escribo el recuerdo de ese sueño y el perfume inasible de esa rosa roja con esencia de eternidad… En esta mañana fresca pienso, siento, imagino y sigo descifrando mensajes de amor… Aquí en la Misión de los Ángeles florecen las mieles de los ciruelos, los pájaros cantan y construyen nidos entre algodoneros, limoneros y azahares…Escribo recuerdos, sueño en letras con candor de cundeamores y con amor de hijos infinitos… Si alguna sonrisa logro en miradas de fe, entonces vale la pena invertir este tiempo de albahacas, cayenas y jazmines, mientras transcurre el tiempo bajo este sol de lagartijas y espejismos…Y la eternidad sigue floreciendo en el antiguo y olvidado cementerio de la Misión de los Ángeles entre espinitos, chaparros y adormideras, mientras se construyen realidades y buenos y hermosos sueños… Vivamos en paz y por la paz, florezcamos en armonía y en fe, cantemos el bien y el amor, bailemos justicia de igualdad, hablemos y actuemos en concordancia con la verdad, llevemos vida digna con luces y colores de amor, así me dijo en el sueño el espíritu del lunes…

El jardín de los sueños


El jardín de los sueños

     En Mérida tengo una amiga, Goterita de luz, nos conocimos en nuestros tiempos de estudiantes, cuando compartimos canciones, paseos, risas y alegrías sin fin… Ella se dedica en alma a los niños en el Taller “San Francisco de Asís”, y el 22 de junio de 1995 la visité; me dio a leer un libro con poesías de Mario Benedetti, estuve ahí unos instantes en el Taller, y ese mismo día me regaló el libro Las Canciones del Viento de Floria Jiménez, y en la primera página mi amiga, María Carmen De Luca M., escribió … “pero el tiempo de lo cristalino no ha pasado y todo es hermoso como siempre…”
     Ella es mi amiga de alma y quise regalarle la letra de esta canción:

El jardín de los sueños

                                      En la calle Florida
                                      hay florecitas de anís…
                                      En esa calle amiga
                                      me encuentro con huellas de Asís…

                                      El jardín de los sueños
                                      huele a café y a jazmín…
                                      Es un jardín de malva
                                      donde se inician sueños sin fin…

                                      En una alma sencilla
                                      se abrigan las brisas del mar…
                                      Con unos ojos de lila
                                      que nos llevan a soñar…

                                      Ahí los recuerdos
                                      se peinan con la tarde…
                                      Ahí las sonrisas
                                      se agrandan en el alma…

                                       Las guayabas se abren al cielo
                                       con marionetas de azúcar…
                                       Gustan las azucenas
                                       que perfuman la tarde…

                                       El jardín de los sueños
                                       huele a café y a jazmín…

                                       En la calle Florida
                                       hay florecitas de anís…
                                       En esa calle amiga
                                       me encuentro con huellas de Asís…

¿Acaso Dios descansa?


¿Acaso Dios descansa?

     Aquí, allá y en todas partes siempre algo le solicitamos a Dios y no siempre le agradecemos por cada don que nos ha otorgado y mucho menos nos preguntamos, si Dios descansa, y si descansa no sabemos cómo, cuándo y en dónde hace sus altos en el camino… Yo sé que Dios descansa, porque aquí en Calabozo tiene un lugar para el reposo… En la calle 6, entre carreras 5 y 6, ahí sabemos los calaboceños que están dos grandes bancos de adobe, y en ese lugar un sábado en la tardecita me encontré a Dios dormitando recostado de uno de esos bancos, no hice ruido para no despertarlo, me quedé feliz y en silencio, oyendo una dulce canción que entonaba el coro de ángeles que lo rondaban… A uno de los ángeles le pregunté por qué había tantas diferencias entre las personas… Otro me dijo que me ocupara en emplear toda mi voluntad para prodigar bondad, alegría y fe… Y un tercero me hizo comprender que ayudamos a Dios, cuando dejamos de pedirle cosas banales y cuando nos damos a los demás en palabras sinceras y en buenas acciones… De pronto Dios despertó y apoyándose en el banco, me dijo que no lo viera a la cara, porque si yo eso hacía, yo moriría de inmediato, también me dijo que su nombre es todos los nombres, y que su rostro es todos los rostros y con el calor de todos los fuegos; asimismo me dijo que cada persona tiene una misión por cumplir en la vida, y que cada quien debe aprender a descubrir cuál es la misión que le corresponde llevar a buen término, sirviendo al bien y con alegría, y solo de esa forma la persona está en comunión con Él… Luego se fue flanqueado por el grupo de ángeles que seguían cantando dulcemente… Ese sábado fue un regalo divino que ahora les ofrendo, y cuando menos lo sueñen, ustedes pueden sorprenderse en estos bancos o en el lugar más inesperado y con el momento cuando Dios baja a la tierra a descansar, y así como Dios descansa en Calabozo, también puede hacerlo en cualquier otro lugar, porque todo sitio  en el mundo es tierra de Dios…

Calor, color y sabor


Calor, color y sabor

     Algunos calaboceños y foráneos no han llegado a apreciar a esta Villa de Todos los Santos… Pienso y siento que no es difícil querer a Calabozo… Este pueblo que se expresa en calor, color y sabor… Cuando el calor reverbera sobre su suelo en formas de escamas luminosas, y se hace espejismos en la distancia; mas hay otro calor que es el de nuestra gente, que sabe querer y se hace querer…El color se multiplica en el verde follaje de sus innumerables árboles de mango, en el verdegay del mastranto, en el verde olivo de las boras con sus flores lilas irisadas… El color se vuelve oro en los araguaneyes, congrios, capachos, ixoras, rosas o en los lirios; el azul refulge en su firmamento despejado, sin nubes; el rojo sobresale en los josefinos, cayenas o en los nomeolvides… El color es un celaje en el variopinto de las aves en vuelo, las garzas vestidas de albas, las corocoras de sedas coloradas, los turpiales en su plumaje negriblancoamarillo, y los niños, jóvenes y adultos en sus pieles de ébano, níveas, morenas, cobrizas, amarillas o rojizas… El sabor de las arepas o de las cachapas tendidas en budare, y el buen sabor del canto armonioso o recio de sus copleros y cantantes frente al arpa, al cuatro y a las maracas… Hay sabor dulcito en el agua de los aljibes, en la melcocha, alfeñique o batido, y abunda el sabor de los versos y los cuentos de los creadores de esta Tierra de Dios…El romance canta en la noche frente a los esteros con sus palmares y se hace luminoso bajo el abrigo del plenillunio…Pienso y siento que es sencillo querer a Calabozo, este pueblo que canta calor, color y sabor… En uno de mis días disfrutaba el sabor de mirar bajo unos maniritos, en las playitas de la represa de este río Guárico, cuando un pescador lanzaba el nailon con anzuelo, y al poco rato bregaba con una cachama que había mordido carnada y anzuelo, y entre el rapio de sol pude mirar el aleteo plateado del pescado… En ese momento se combinaron el calor de esa hora de sol, el color moreno del pescador, y agua, cachama, firmamento y follaje, y el sabor que pude sentir ante esa estampa de faena sencilla, alegre y por demás inolvidable… Calaboceños y foráneos, este pedazo de tierra nos alegra en calor, color y sabor…